Los amos del mundo (Arturo Pérez Reverte, 1998)

Publicado en Por Iniciativa

Los amos del mundo
Arturo Pérez Reverte
XL Semanal. 15 de Noviembre 1998.

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos.

Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.

No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad.

Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez *******, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.

Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Gracias por recuperarlo, Jero, compañero.

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86 Comentarios en "Los amos del mundo (Arturo Pérez Reverte, 1998)"


Invitado
3 años 4 meses hace

muy interesante sus comentarios.He aprendido mucho de ustedes.gracias por publicar temas tan esclarecedores.mando desde México un saludo de afecto y hermandad.

Administrador
3 años 4 meses hace

Amigo Reformista y a quien pueda interesar. Solo una cosa más, para simplificar en pocas palabras, lo que considero esencial, de todo lo que hemos estado barajando, sobre el consenso. El consenso, solo es posible, entre quienes persiguen un mismo objetivo y por esa misma razón, imposible entre quienes persiguen objetivos antagónicos. por lo tanto, siempre será posible, a poco que nos pongamos a ello, entre los que genericamente damos en llamar “el pueblo”, pero cosidero, es más, me atrevo a afirmar rotundamente, que con los que detentan actualmente el poder económico y político, es absolutamente imposible el consenso, por las razones antes expuestas. ¿Estamos?

Administrador
3 años 4 meses hace

Gracias a ti Reformista por intentar aproximado que nos acerquemos a lo esencial de cuanto tratemos. Antes una mención: Como dice Eduard Punset: “No hay nada más incierto que la percepción del mundo exterior”. “Estamos convencidos de que la percepción que tenemos del mundo exterior es la correcta. Creemos a pies juntillas lo que estamos viendo. La verdad es que no hay nada más incierto”.

De mi propia cosecha: Los ciudadanos no tenemos garantías de que la palabra y cualquier acción de quienes estén en posición de dominio estén libres de intención. Así, se necesitan instar leyes y normas para penalizar a quienes estando en posición de dominio de decidir y actuar con el mejor conocimiento y medios perjudiquen a la inmensa mayoría o a quien sea.

Por los comentarios de los lectores a tu exposición no parece que tu razonamiento responda a las legítimas aspiraciones de los Seres Humanos.

Ciertamente andamos sobrados de discursos, de dogmas de fe y lo peor de todo, de intención.

Lo esencial somos los Seres Humanos, sin más condicionante que el que la naturaleza nos haya proporcionado, no el que una minoría de seres humanos nos quiera imponer por la fuerza por estar en posición de dominio.

Los Seres Humanos no somos un producto con el que se pueda comerciar como cualquier cosa inventada por el hombre. No señor. No es negociable comerciar con los Seres Humanos, ni con tu tiempo de dedicación como si fuéramos de utilidad como la cacharrería que hemos inventado.

La mayoría de las personas, pienso tenemos casi todas las cualidades y valores innatos para disfrutar de un sociedad civilizada, y además contamos con la base de conocimiento necesario para seguir aprendiendo y adaptarnos durante toda la vida.

El problema entiendo, es la manipulación e incitación que han hecho quienes están en posición de dominio perjudicando a la inmensa mayoría que hemos sido manipulados inconscientemente, activando lo peor de los seres humanos. Necesariamente los medios de comunicación y el entorno del sistema, ha procurado corromper con todos los medios y procedimientos lo mejor de los Humanos, por ejemplo; dando valor impropio al dinero, que solo es un medio de intercambio de nuestro tiempo con el de los demás, creando servidumbres y comerciando con un puesto de trabajo digno necesario para la supervivencia de la familia, lo cual ha permitido construir a todos los niveles un entramado clientelar de servidumbres impropias a consecuencia de la dictadura económica.

Pienso que la razón es un invento de los dominantes con una carga de intención para dominar a los indefensos en base a la posición de fuerza.

Como decía Albert Einstein: “Solamente una vida dedicada a los demás merece ser vivida”. Así pues, soy del pensar y es mi convicción que los conflictos empezarán a resolverse cuando, quienes accedan la posición de dominio de decidir y actuar con el mejor conocimiento y medios, ayuden a todos quienes estén en inferioridad de condiciones, pues siempre estarán en mejor posición y conocimiento, progresando todos juntos colaborando solidariamente, sin más intención que, “La motivación por el progreso y el bienestar del ser humano” como paradigma e ideal, sin la división y exclusión de las personas por cualquier causa.

Recomiendo leer el magnífico post de Paco Bello “Cómo será el futuro” publicado aquí en Iniciativa Debate 19.2.2012, en su texto, libre de intención, encontrarás las respuestas a otras cuestiones que planteas en tu comentario.

Un saludo,
Juan Bernardo montejb

Invitado
3 años 4 meses hace

No entiendo mucho de todos estos tejemanejes económicos y políticos, pero visto con un poco de perspectiva y desapasionadamente (cosa que me cuesta bastante trabajo, lo admito) ¿no os da la sensación que estamos asistiendo a una conquista encubierta que lleva mucho tiempo actuando en la sociedad? Antes las conquistas de los paises se hacían cuerpo a cuerpo, a base de golpe de espada, mosquetones, trabucos o a cañonazos. Era todo más evidente, el enemigo, venía “de frente”, por decirlo de alguna manera, tenía nombre, eran pueblos invasores que necesitaban conquistar tierras por diferentes motivos, la mayoría de las veces económicos y muchas otras por un afán de notoriedad personal y expansionista, de algún general, rey o reyezuelo al que no le importaba que su gente muriera, que su pueblo pagase un alto precio en sangre, en nombre de los diferentes dioses aliados con el poder, con tal de conseguir la inmortalidad que da la historia a estos personajes.
Ahora, actuan en la sombra, han cambiado de estrategia, se esconden detrás de gobiernos comprados y diseñados a su medida, de medios de comunicación que actuan como esbirros en primera línea de batalla y que utilizan la tinta, como la del calamar, para crear confusión, para despistar y que al final, no sepas por dónde vienen los tiros. Ahora, son más cobardes aún si cabe y tienen además, mucha paciencia, la suficiente como para ir minando poco a poco nuestra fortaleza, nuestra capacidad de pensar y para meternos tanto miedo en el cuerpo que terminemos por rogarles que vengan a rescatarnos.
No sé, lo mismo estoy equivocada, pero me da que no.

Invitado
3 años 4 meses hace

Por supuesto que estás en lo cierto o al menos, somos coincidente. Desde mi punto de vista no “tengo la sensación”, tengo la certeza.
Hace mucho tiempo que las invasiones se hacen a nivel financiero: Ahí tienes a Suramérica. Están repitiendo el sistema en Europa: te ponemos alfombra para endeudarte (luego te acusamos de despilfarrador) y finalmente te desahuciamos todos tus bienes, incluida tu soberanía, ésto ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en un clásico del capitalismo.
Pero saco una conclusión personal: ellos son los culpables y nuestro aburguesamiento nos hace sus cómplices. No podemos evadir nuestra responsabilidad con una ingenuidad estúpida, Mercedes. Estamos en guerra, y nuestra pasividad nos está haciendo perderla.

La duda es siempre imprescindible.

Saludos, Jero.

Invitado
3 años 4 meses hace

Sí, hace tiempo que sé que estamos en guerra, pero la toma de esa conciencia y esa responsabilidad me ha costado trabajo, porque en mi ingenuidad y en mi optimismo, confié equivocadamente, como el hijo que confía en sus padres y se relaja en esa especie de protección cómoda y exenta de responsabilidades. En esa ingenuidad que bien apuntas como estúpida, también cupo la incapacidad para imaginar que la corrupción y la ambición estuvieran tan generalizadas que se tratara de una pandemia, más que de una excepción. No me gusta pensar mal de nadie y en mi vida actúo tal y como me gustaría que funcionara el mundo. El error de muchos de nosotros ha sido el creer que la ética personal, las buenas prácticas que hacen de la vida, de la tierra un lugar habitable,honesto, solidario, eran algo más poderoso y habitual de lo que en realidad es.
De todas formas, sigo confiando en que encontraremos una manera de hacer bien las cosas y equilibrar la balanza.

Invitado
Reformista
3 años 4 meses hace

Estoy de acuerdo, Mercedes, los que se han apropiado de los recursos naturales y de las grandes masas de dinero han ido pervirtiendo todas las instituciones para hacer un mundo a su medida. Ahora están derribando el estado del bienestar en Europa, que quizá sea el último gran faro humanista que queda en un mundo cada vez más despiadado. Y si son tan ciegos como para seguir destruyendo todas las bases del bienestar y de la convivencia, acabarán destruyendo su única fuente de poder: el respeto de los títulos de propiedad.

Administrador
3 años 4 meses hace

Casi estoy de acuerdo con Joan Anton. Con el usufructo en primera descendencia sería suficiente.

Administrador
3 años 4 meses hace

Confieso que soy absolutamente irrespetuoso con los títulos de propiedad. Si vivieramos en un mundo justo, la propiedad se acabaría con la vida del propietário. Ya sé que esto, no es “politicamente correcto”, Pero es que creo, que la única herencia que deberíamos dejar a nuestros descendientes, es un ejemplo de comportamiento civilizado, honesto y solidario.

Invitado
Reformista
3 años 4 meses hace

Gracias por los comentarios Montejb.
Tras leer el texto del Sr. Pérez-Reverte, me quedó la sensación de que andamos sobrados de discursos que nos muevan a la indignación y a la confrontación y escasos de debates en profundidad que nos lleven al consenso. Este es el punto fundamental que me movió a escribir mi comentario. Y la importancia del consenso como factor de cambio no traumático y por lo tanto la apuesta por el reformismo. Eso es lo fundamental, lo demás quizá sea paja.

En cuanto a la renta básica, no consigo verlo ni justo ni factible. De la defensa que haces, entiendo dos cosas: 1) que es viable y 2) que eliminaría lo que incita lo peor de los seres humanos. Lo entiendo pero no lo comparto. Y lo que no entiendo es lo que dices de que dará trabajo a todo el mundo.
Que es viable no lo niego, pero me parece complicado. La financiación del Estado con emisión de dinero del banco central se inscribe en un debate más amplio sobre la independencia de los bancos centrales. Incluso esto a su vez se puede enmarcar en un debate más amplio sobre si es mejor la gestión pública o privada. Y en mi opinión la respuesta no es clara. Mi apuesta es que la gestión es mejor cuando hay más participación y más controles.
Respecto a que eliminaría lo que incita lo peor de los seres humanos, lo dudo. La renta básica eliminaría muchos pequeños delitos y sacaría a gente de la cárcel, quizá, pero no veo en qué va a afectar al delincuente millonario. Para mí está clarísimo que no por tener sus necesidades cubiertas la gente se hace más buena. Lo que creo que quieres decir es que la renta básica sería parte de un cambio mucho mayor en nuestra cultura. Pero ese supuesto cambio no empezaría por la renta básica. Luego la renta básica no nos llevaría a ese mundo y por lo tanto tampoco se justifica en esos términos.

Lo fundamental no creo que sea cambiar un artículo aquí o allí. Aunque reconozco su importancia. Pero en lo que se refiere a las instituciones que nos rigen, no es necesario reinventar la rueda. Basta con seguir mejorando la participación ciudadana y los controles, y aplicar las recetas que recomiendan la mayoría de expertos, como por ejemplo, en economía, volver a un sistema impositivo más justo, redistribuir la renta, introducir frenos y controles a la especulación financiera y a la destrucción ecológica, contar con las “externalidades”… Y para eso, para asegurar el interés común lo mejor es la participación de todos, contando con información adecuada y con unos valores mínimos compartidos.
Quizá parezcan vaguedades pero es que me parece que nos vamos por las ramas a veces centrándonos en algunos puntos muy concretos como si fueran a ser la panacea.
No descarto que se puedan encontrar soluciones novedosas, adelantos científicos, incluso soluciones de ingeniería social. Pero hay quien parece creer que mejorando las instituciones mejoraremos al ser humano y eso no es así. En el mejor de los casos una institución bien diseñada pondría las bases para que las personas que las integran pudieran dar lo mejor de sí y evitaría que hicieran grandes destrozos.

Lo más importante, lo primero, en mi opinión, lo que debe sustentar todo lo demás, es una ética más firme, dar más valor al trabajo y al esfuerzo, a la igualdad, la justicia, a repartir las cargas entre unos y otros. Y esto cuando se interioriza mejor es en la infancia, y por eso la primera línea de acción son los padres, la segunda la escuela y la tercera la televisión y demás medios de comunicación.

Mis ideas, en resumen, son las siguientes:

1) lo fundamental es la educación

2) los cambios institucionales necesarios ya están inventados, sólo hace falta ponerlos en práctica lo mejor que podamos

3) para asegurar que las instituciones no se desvíen de sus fines originales necesitamos más participación y control

Y es la participación y la educación lo que me permite enlazar con el motivo original del primer comentario, la necesidad de debate y consenso. No me refiero a buscar puntos medios entre todas las posturas, sino de buscar puntos en común que nos permitan seguir avanzando en la negociación y resolución del inevitable conflicto de intereses.

¿Alguien más cree que la razón no es sólo un arma para elaborar bellos discursos, o para convencer y vencer, sino una herramienta que nos permitirá solucionar conflictos?

Invitado
3 años 4 meses hace

Amigo Reformista y demás contertuli@s, permitidme aportar una nueva perspectiva a la cuestión de la Renta Básica. Para ello os tengo que pedir que cerréis los ojos e intentéis imaginar un mundo en el que cada cual pudiera dedicarse a su VOCACIÓN, a hacer aquello que de verdad siente y para lo que sabe que sirve, en lugar de tener que buscar el sustento haciendo cualquier otra cosa. Os aseguro que tendríamos el Cielo en la Tierra.

Por otro lado, Reformista asegura que lo fundamental es “la educación”. No lo discuto, y por eso llevo muchos años dedicado a la Educación para la Sostenibilidad, pero si no le ponemos nombre y apellidos al término general de “la educación”, sus objetivos siempre dependerán del poder dominante. Por poner un ejemplo, la enseñanza reglada que nació en Alemania como fruto de los Discursos a la Nación de Fichte a raíz de la derrota del ejército prusiano ante Napoleón en la batalla de Jena (1806) tuvo como consecuencia una enseñanza centrada en fabricar:

1) soldados obedientes para el ejército,
2) trabajadores obedientes para las minas,
3) servidores civiles bien subordinados para el gobierno,
4) obreros civiles bien subordinados para la industria
… y
5) ciudadanos que pensaran uniformemente sobre las principales cuestiones.

Así pues, le pido a Reformista que nos aclare qué entiende él por “la educación”.

¡Un abrazo para tod@s!

Invitado
3 años 4 meses hace

Es decir, lo contrario de lo que se está haciendo ahora, quitando recursos de la enseñanza. Habría que invertir en enseñanza.

Si es necesario que suban los impuestos o que quiten las fiestas patronales, qué sé yo, pero quitar recursos de educación y de sanidad es muy triste. Claro que favorece a los negocios privados, pero ya sabemos a qué lleva eso, a más desigualdad.

Invitado
Reformista
3 años 4 meses hace

Muy de acuerdo que si pudiéramos dedicarnos a lo que nos gustara a cada uno sería el cielo en la tierra. Pero es difícil que las vocaciones coincidan al 100% con las necesidades. Y trabajar por dinero no es tan malo. Es como cazar para comer. A lo mejor a los cazadores recolectores no era lo que más les apetecía en ese momento, pero qué remedio!

Lo que sí sería muy interesante y eficaz sería reducir la jornada laboral a la mitad de lo que es ahora.

Con lo de definir la educación me has puesto unos deberes muy difíciles. ¡¡Haberlo hecho tú que eres el experto!! Supongo que es interesante ahondar en ello, pero estaba usando la palabra en el sentido que se entiende normalmente: lo que te enseñan tus padres, lo que enseñan en las escuelas, academias, universidades, lo que aprendes de libros, documentales, etc. Se enseñan conocimientos, procedimientos para hacer cosas, solucionar problemas, valores también. ¿Estoy acertando en la respuesta? Supongo que es inevitable transmitir una visión del mundo, pero la verdad que no creo que vayamos por tan mal camino ahora mismo, al menos en lo que a enseñanza reglada se refiere. Escuelas, academias, universidades, creo que hacen un buen trabajo en general. En mi opinión lo que está fallando son los padres y los medios de comunicación. No sé si estarás de acuerdo. Si me obligas a concretar más, diría de extender la educación todo lo posible, desde los más pequeñines a los más mayores, e involucrar también a padres y medios de comunicación. Es lo que yo entiendo por más educación. Seguro que hay aspectos que se me escapan, pero espero que te hayas hecho una idea de por dónde iba.

Administrador
3 años 4 meses hace

¿Ves? Ahora ya te has explicado mejor. Aportas elementos, en los que es difícil (al menos en parte), no estar de acuerdo, pero en tu primera intervención, parecía que la única alternativa, era el reformismo, prescindiendo de la revolución como una vía posible, por entender que revolución, lleva necesariamente implícita la violencia. No cito la de imponer la paz social a base de palos, por considerarla, esa si, como absolutamente excrable, La cuestión creo yo, es encontrar la forma de sintetizar ambos conceptos, reformismo y revolución, lo cual no es tarea fácil por supuesto, en lo que discrepo totalmente, es en que sea posible por mucha buena voluntad que se ponga, desposeer a los poderosos de su poder, (valga la redundancia), si no es de forma traumática, sobre todo para ellos, por que (que yo conozca al menos), no hay ni un solo caso en que, quien detenta el poder lo ceda graciosamente, que quien es inmensamente rico, renuncie a serlo para repartir su riqueza, etc.etc. De modo que si estamos de acuerdo en que el actual estado de cosas es injusto y hay que cambiarlo, es evidente que para ello necesitamos forzosamente, disponer de unos mínimos mecanismos de poder, para posibilitar por lo menos, las reformas necesarias para alcanzar el objetivo deseado, es decir, una sociedad en la que desaparezcan la injustícia, la pobreza, la especulación, el enriquecimiento desmesurado, las guerras, etc.etc. El quid de la cuestión es, como se logra esto, desposeer a los poderosos de su poder, de forma no traumática, por que es de lógica aplastante pensar, que si se han dotado de tantos mecanismos de blindaje, es por que son conscientes, que de no hacerlo, les iba a durar este, lo que un caramelo a la puerta de un colegio, como suele decirse. ¿Como puede hacerse? Esa es la gran pregunta, a la que estamos tratando de encontrar respuesta. De hecho, en Islandia lo han conseguido, pero me temo que básicamente por dos razones (en mi opinión lógicamente), entre otras que pueda haber. La primera, (Y aqui vuelvo a estar de acuerdo contigo), por una cuestión cultural, y la segunda, posiblemente por que sus gobernantes, no estaban tan “blindados” como lo están los nuestros.
Perdona la parrafada amigo, pero en cierta forma, he querido matizar la, tal vez excesiva contundencia, de mi primer comentario a tu intervención.
Un saludo amistoso, no lo dudes.
Joan Anton

Invitado
Reformista
3 años 4 meses hace

Perdona Joan, no había leído tu respuesta a mi primer comentario, como aparece debajo y no encima, creía que no había nada nuevo…
Pues sí, ya sé que mi comentario parecía que intentaba diluir la responsabilidad entre todos. No es eso. Y sé que es un recurso típico de los comentaristas de la derecha. No. Yo creo que quien tiene más poder tiene más responsabilidad. Y que quienes más defraudan son las grandes fortunas. Que los paraísos fiscales son el principal agujero negro del sistema económico y la principal arma que tiene el capital, en un mundo globalizado, para imponer sus condiciones. De hecho, si tuviera que votar porque cambiara una sola cosa, dudaría entre una mayor participación democrática y la eliminación de los paraísos fiscales. Pero todo esto no quita que tengamos también un problema de valores y de educación. Es un caldo de cultivo que favorece que a todos los niveles haya corrupción. Una persona que de joven aprende a hacer trampas, es más probable que las haga en la empresa y en el gobierno.

En cuanto a reforma o revolución, o a una vía más o menos dura, supongo que hay que jugar todas las cartas, y si demostramos que somos capaces de liberarnos de su tiranía y de hacer nuestras propias leyes, estarán más dispuestos a llegar a acuerdos, en el mismo sentido que la existencia de la Unión Soviética permitió el estado del bienestar en Europa.

Pero el tema de la reforma viene de la constatación de que podemos reducir el excesivo poder de algunos actores mediante pequeñas concesiones. En la historia de Europa vemos cómo ha habido periodos de convergencia entre las rentas altas y las bajas. No hablo de abandonar nuestros ideales de equidad para llegar a un compromiso, a un nuevo statu quo, sino de pactar unas reglas que permitan poner límites a la concentración de poder y revertir la situación poco a poco.

Y lo que decía de que no hace falta reinventar la rueda es porque esto lo podemos conseguir si luchamos contra el fraude y hacemos un sistema impositivo más justo. Sin necesidad de expropiar a nadie, por la vía de los impuestos y los servicios públicos, podríamos hacer un mundo cada vez más igualitario.

Administrador
3 años 4 meses hace

@ Reformista y a quién pueda interesar. Compartir y ofrecer intentar aproximarse a la esencia y naturaleza de cuanto queramos, facilita evitar discusiones por cuestión de opinión y demás, que entorpecen encontrar soluciones a los problemas esenciales que tenemos. Empezaré por una reflexión de autoría propia: “En cualquier asunto que tratemos, por grande y complejo que sea, muy pocas cuestiones son esenciales, algunas pocas más son importantes y, la inmensa mayoría son irrelevantes. Montejb.

De tu comentario en tres partes reseño: … Creo que necesitamos más conocimiento, más educación y más capacidad para dialogar y generar consenso…¿Y cuáles son las soluciones?…. soy partidario de la reforma… creo que necesitamos consenso para que el progreso…

Partiendo de mi reflexión inicial: Lo esencial somos los Seres Humanos, en cuanto a los Derechos Universales de “La Declaración Universal de Derechos Humanos”, aprobados hace 63 años por 48 países que, obviamente necesitarían actualizarse y renovarse. El derecho a la libertad, libre elección y democracia, vivir una vida digna, trabajando y obteniendo unos ingresos justos, que permitan atender las necesidades esenciales de alimentación, vivienda, educación, sanidad y demás bienes y servicios esenciales básicos individuales y comunes través del Estado u organismos más próximo, además del respeto a las personas sin la división y exclusión por cualquier causa en igualdad de oportunidades sin ventajas para nadie, salvo las que la naturaleza provea, sería la esencia y base natural y objetiva a salvo de cualquier discusión. Así, resulta evidente, lo perverso e ilegítimo del sistema existente, que una minoría imponen estando en posición de dominio de decidir y actuar con el mejor conocimiento y medios con ventaja y privilegios en perjuicio de la inmensa mayoría que estamos en posición indefensa de inferioridad, esclavizados por el cruel y tiránico sistema que debe ser abolido, pues atenta a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y al progreso inteligente y civilizado de la Humanidad.

En una segunda parte comentas sobre mi propuesta de: …una huelga de hambre no está mal, ¡pero es tan difícil ponerse de acuerdo en una sola reivindicación!… no me convence la propuesta de la renta básica… hacen falta muchos recursos… vivir sin dar ni golpe a costa de otros… cómo actúa la mayoría… Si uno puede evitar pagar algún impuesto…

En las actuales circunstancias de tiranía y dictadura económica y cultural, muy pocas decisiones y actuaciones están al alcance de mi mano y de cualquiera que libremente pueda elegir. Ya hace años compré el billete para bajarme del autobús si fuera necesario e inevitable, aunque adoro la vida a pesar de todos los males, pues seguro estoy que no hay otra vida al menos con mi consciencia actual, inclusive compré el billete de que me puedan hacer bajar violentamente a la fuerza del autobús en previsión de evitarme sorpresas. Por tanto, me queda como mejor opción, mi decisión irrevocable sin fecha de una acción de huelga de hambre, sin excluir que surja otra opción mejor, a sabiendas de la dureza, riesgos y gran sacrificio que supone dicha acción, que requerirá una preparación y apoyo a medida del reto. La Renta Básica es una gran opción, pues facilitaría que todos podamos tener trabajo, además de sentar las bases de la corresponsabilidad de todos de contribuir en las necesidades comunes por medio del Estado y demás Instituciones y Entidades Administrativas locales. La única mayoría minoritaria, que intenta eludir las obligaciones de contribuir en los recursos necesarios para atender las necesidades comunes, son las élites privilegiadas a todos los niveles de la sociedad que han pervertido la esencia del Estado, la Democracia, el progreso y el bienestar en interés general. Los recursos dinerarios necesarios para una Renta Básica no suponen en la práctica ningún problema, con solo abolir el punto 21.1 que pueden descargar y leer de EU Bookshop el Tratado de Funcionamiento de la UE, ir a la página 241 del pdf. y prestar especial atención al artículo 21.1. Este artículo impide a los Estados financiarse directamente a coste 0 de la propia emisión de su dinero que es de todos, sino es a través de la banca privada pagando intereses y que, gestionan en régimen de monopolio los bancos, garantizándoles los beneficios y el cobro preferente Constitucionalmente vía impuestos sobre cualquier otro gasto social. Aunque ciertamente puedo señalar, que he diseñado un sistema que denomino REEP que perfectamente podría financiar el coste de la Renta Básica, manteniendo durante un tiempo el estatu quo, hasta que se cambie de sistema.

Finalmente comentas en la tercera parte: Tenemos buenos sentimientos e intenciones, somos capaces de sacrificios por los demás…. No seamos ingenuos…. Reconozcamos los intereses egoístas de las personas… regular mejor el sistema financiero…. reconocimiento de los intereses del otro… tolerancia, reflexión, diálogo y consenso. …

Con lo anteriormente expuesto pienso que se resolverían la mayor parte de las actuaciones que incitan lo peor de los seres humanos, pues si colaboramos solidariamente todos juntos, sin ventajas para nadie, aplicando lo expuesto, tendríamos una cultura, una ética y unas normas sociales que modificarían estos comportamientos.

Saludos para todos,
Juan Bernardo montejb

Administrador
3 años 4 meses hace

Bien Reformista. Hoy he estado ausente y veo bastantes comentarios para todos los gustos y argumentos. Ahora es tarde para comentar a tu comentario y algún otro. Mañana prometo hacerlo detallado y como merece la ocasión excepcional en que estamos. Antes una sola reflexión. Mientras la libre elección de los ciudadanos esté sometida a la dictadura del dinero, no parece razonable actuar con medias tintas ofreciendo lo que quieras. En la esencia del fondo de los problemas, por mi parte reivindico mi derecho de libre elección a actuar con dureza, si bien acepto la templanza y los buenos modos en las formas. Es decir, total dureza en el fondo con buenos modales en las formas y respeto al otro sin ventajas para nadie.

Gracias por comentar y un saludo para todos

Invitado
3 años 4 meses hace

El Sr. Pérez Reverte aporta su granito de arena al debate sobre los excesos de la economía financiera y lo hace a su manera, desde mi punto de vista soez y excesiva. Supongo que busca mover a la gente a la indignación y eso lo hace bien. Al conocimiento, al debate y a la reflexión, en cambio, les hace un flaco favor, y en mi opinión, es de lo que más necesitados estamos. Creo que necesitamos más conocimiento, más educación y más capacidad para dialogar y generar consenso. La desigualdad crece en todo el mundo y las instituciones públicas se ven cada vez más superadas por los acontecimientos, cuando no secuestradas por intereses privados. Ante esto, la conflictividad está en aumento.

¿Y cuáles son las soluciones? En el plano estrictamente político (es decir, dejando de lado las posibles soluciones que puedan venir del lado de la educación, el conocimiento, la ciencia…), las soluciones son las de siempre y no es necesario reinventar la rueda: o bien se impone la paz social a palos (con el sufrimiento y la perpetuación de la injusticia que ello supone), o se hace la revolución (que también implica sufrimiento y nadie sabe adónde puede ir a parar) o se opta por la vía del reformismo (que no ofrece soluciones rápidas a la injusticia y puede descarrilar fácilmente por la impaciencia y las presiones que de uno y otro lado se ejercen). Como habréis adivinado, soy partidario de la reforma. Y no porque no me gustase una revolución en las costumbres y las leyes que hicieran un mundo más justo, sino por puro pragmatismo, porque creo que necesitamos consenso para que el progreso sea sólido.

La propuesta de Montejb de una huelga de hambre no está mal, ¡pero es tan difícil ponerse de acuerdo en una sola reivindicación! A mí, por ejemplo, no me convence la propuesta de la renta básica. Creo que no es viable por varias razones. En primer lugar, hacen falta muchos recursos y ya se ve la poca disposición de la gente a pagar más impuestos. En segundo lugar, me parece injusto que unos puedan vivir sin dar ni golpe a costa de otros que sí se esfuerzan. Podemos imaginar un mundo en el que, con una renta básica, la mayoría de la gente seguiría trabajando y esforzándose por vivir mejor y eso sería suficiente para pagar la renta básica de los demás. Es decir, puedo imaginarlo, pero no estoy seguro de que sea lo más probable, dudo mucho de que sea lo más justo, y, desde luego, no veo cuál sería el camino para llegar hasta ahí. Paraos a pensar un momento en cómo actúa la mayoría de la gente, mirémonos a nosotros mismos y a nuestro entorno. Si uno puede evitar pagar algún impuesto, aunque sea fraudulentamente, como por ejemplo el IVA, lo hace, si puede cobrar más trabajando menos, no lo duda ni un instante, si tiene unos meses de paro quizá aprovecha para hacer ese viaje que tanto tiempo lleva deseando, si puede comprar la ropa más barata aunque venga de Birmania, lo hace. Hablo en general. Supongo que en estos temas podemos mejorar mediante la educación, pero es un proceso lento, de generaciones, y creo que por ahora estamos muy, muy lejos del ideal.

Tenemos buenos sentimientos e intenciones, somos capaces de sacrificios por los demás, pero también tenemos malos sentimientos e intenciones, y somos capaces de hacer daño a los demás. No seamos ingenuos, reconozcamos que la condición humana es, a menudo, mezquina. Reconozcamos los intereses egoístas de las personas, y partiendo de ese reconocimiento, intentemos una política gradualista, inteligente, en la que todos cedamos algo a cambio de ganar algo, una política en la que no haya ningún ganador ni ningún perdedor claro. No podemos destruir el poder de las grandes masas de dinero de un día para el otro, la mera amenaza de hacerlo nos llevaría a una espiral de violencia. Pero sí podemos parar su crecimiento descontrolado, podemos comenzar a recuperar poder para los más desfavorecidos, regular mejor el sistema financiero, idear un sistema impositivo más justo y eficaz, mejorar los controles democráticos, la redistribución de la riqueza y, poco a poco, hacer un mundo mejor. Por este camino encontraremos muchos aliados, gente pobre y gente rica, parias y poderosos, unidos por la voluntad de evitar males mayores. Es un camino estrecho que requiere reconocimiento de los intereses del otro, tolerancia, reflexión, diálogo y consenso. Es un camino difícil pero el que con más seguridad dará buenos resultados. Gente que se lance a la guerra (en sentido más o menos estricto) siempre la habrá, y no sabría decir si la “guerra” es evitable o indevitable, deseable o indeseable, pero estoy convencido de que para salir adelante y construir un orden nuevo necesitaremos gente de consenso.

Invitado
3 años 4 meses hace

Amigo reformista, me vas a perdonar, pero tu discurso lo llevo/llavamos oyendo, desde Tooooda la vida, desde que tengo memória, he escuchado los mismos argumentos manidos; Hay que ser pacientes…, hay que ser prudentes…, cuidado con las revoluciones… Y sobre todo, quienes estos “consejos” nos dan, curiosamente tambien repiten el mismo manido sonsonete; que los trabajadores, somos unos vagos en potencia…, que si no nos dan de vez en cuando un correazo, nos malacostumbramos y tendemos a la vagancia…, que somos unos evasores de impuestos…, que si cuando podemos nos escaqueamos del IVA, etc. etc. que si compramos productos extranjeros… ¿Sabes por que verdad? ¡Por que hay que sacarle el máximo de partido al jornal cada día más exíguo que tan “generosamente” nos dan esos empresarios “ejemplares” que por cada € que un currante puede ahorrarse de impuestos, el estafa a hacienda 1000.
Te olvidas (casualmente claro), de que en este país, quienes defraudan millones a hacienda, quienes se llevan el dinero a paraisos fiscales, sin importarles que el país se vaya a la mierda (patriotas que son claro), quienes están buscando siempre (por que ese es su credo), EL MAYOR BENEFÍCIO, CON EN MÍNIMO GASTO, son precisamente aquellos que tú a base de verborrea, tratas de “santificar”. ¿Y tu crees en serio, que se pueden conciliar intereses tan contrapuestos? ¡Anda hombre! No trates de vendernos la moto, por que (no se si lo has notado), en este sitio hay gente, que puede que no sea tan “fina” como tú quisieras, que de vez en cuando, (como Arturo Perez Reverte), suelta un taco y se caga en todo lo cagable, pero ¿sabes por que? ¡Por que estamos hasta los mismisimos COJONES de ladrones corruptos y estafadores! ¡Y lo tenemos muy claro, por que les conocemos de sobra. De toda la vida! Y (dejame decirlo tambien, si no reviento) de meapilas que se la cogen con papel de fumar, y se escandalizan ante un taco, pero ni se inmutan, cuando ven los dislates aberrantes que suceden cada día, perpetrados por esa gentuza que presume de carrera, y que no cesa de cometer las mismas canalladas una y otra vez. Trabajadores cada día más mal pagados, famílias enteras en el paro, comedores sociales que ya no dan abasto y gente (sobre todo personas mayores), rebuscando entre basura algo mínimamente comestible, personas de todas las edades puestas en la calle, por que los mismos que les prometieron “el oro y el moro” induciendoles con toda clase de artimañas a hipotecarse de por vida, robándoles su vivienda y encima manteniendoles prisioneros de la usura, por el resto de sus días… ¿Sigo? En fin, para que ¿verdad?… ¿Y con esta gentuza es con la que propones que tenemos que llegar a un “consenso”?
Sinderamente, creo que te has equivocado de sitio, para soltar tu discurso “conciliador”. Aqui, lo repito, estamos ¡¡Hasta los cojones de oirlo!!

Invitado
3 años 4 meses hace

Veo que las entradas más recientes debaten sobre la estrategia a seguir, tomando como referencia la figura de Gandhi. El Mahatma proclamó la no violencia (física) porque nada hubiese podido frente al poderío militar del Imperio Británico. No es pues sobre la “no violencia” de Gandhi que deberíamos centrar la atención, sino en su faceta de enorme ESTRATEGA, capaz de convertir en fuerzas las debilidades propias, y ahí es donde nos toca aprender. En mi comentario del pasado día 7 en esta misma página he repetido una vez más un listado de acciones que, sin ser violentas ni exponernos a la violencia del sistema y sus esbirros mamporreros, le harían mucha pupa y le obligarían a reflexionar. Para llevarlas a cabo hace falta consenso y organización, cosas ambas poco predecibles mientras la inmensa mayoría de la ciudadanía siga en estado catatónico frente al televisor. Pero quién sabe, a lo mejor un pequeño grupo bien organizado pudiera ser la luz que alumbrara el camino al resto y le motivara a seguir el ejemplo. ¿Lo probamos?

¡Un abrazo para tod@s!

Invitado
3 años 4 meses hace

Por ahí iban los tiros de mi comentário, que mi incontinencia epistolar, no dejó suficientemente clara. me sucede a veces, que a fuerza de querer argumentar, la idea principal, queda escondida en un bosque de verborrea. Tendré que cuidar eso en el futuro.
¡Cuanto aprende uno con vosotros!
¡Un abrazo amigo David! Que espero poder darte pronto físicamente, con el caribe de fondo.

Administrador
3 años 4 meses hace

Independiente de otras propuestas de actuaciones a estudiar, en principio sigo manteniendo mi propuesta de resistencia pasiva, una huelga de hambre por un grupo de al menos 50 personas, con un objetivo claro sin dispersión, como por ejemplo que se instaure una Renta Básica en los términos indicados anteriormente a revisar y ajustar, con la meditada organización en todos los aspectos y el apoyo y repercusión de quién corresponda sería una buena acción a estudiar sin descartar otras. Como referente la huelga de hambre que realizo una ciudadana saharui en el aeropuerto de Las Palmas, porque las autoridades marroquíes le negaban la entrada. Consiguió hasta la mediación del Ministro Morantinos y al final logró su propósito. En este caso el objetivo, ciertamente es ambicioso, pero a poco que bien se organice y diseñe, bien se puede conseguir el efecto dominó en diferentes ciudades. El efecto de la acción pienso, sería de tal repercusión que nadie puede atreverse anticipar el resultado. Considero prudente no anticipar más información de la que corresponda, pues no vamos a dar ventajas a quienes seguro tienen más conocimiento y medios.

Sólo se necesita en principio, aglutinar a 50 voluntarios que libremente elijan firme e irrevocablemente esta propuesta de acción.

Buenas noches a todos.

Invitado
3 años 4 meses hace

Por cierto: en los campos de concentración nazis si hubo revueltas. Pocas, pero las hubo. Y hasta en el guetto (¿se escribe asi?) de Varsovia hubo lucha (lo cuenta incluso la pelicula el Pianista)