La ‘guerra del temario’ obliga a 60.000 opositores a estudiar cómo funciona el magnetofón
¿Una preocupación sincera por mejorar el nivel de las oposiciones y seleccionar, por tanto, a los mejores aspirantes o un castigo encubierto a las comunidades autónomas que han decidido seguir adelante con las oposiciones a pesar de los recortes presupuestarios y de las indicaciones en contra del Ministerio de Educación? La guerra abierta por José Ignacio Wertcontra los temarios aprobados por el anterior Gobierno el pasado 18 de noviembre ha dejado en el aire el trabajo de miles de aspirantes a profesor, unos 60.000 según los sindicatos, que llevaban desde el verano estudiando unos temarios que Educación acaba de derogar. El anterior equipo de Ángel Gabilondo llevaba meses trabajando en ellos con comunidades y sindicatos y estos los habían filtrado a las academias hace meses para facilitar el estudio de los opositores.
“Lo que le decimos al Gobierno es que esto es una inseguridad jurídica”, explica Paloma Miño, de la academia Adams, uno de los centros donde se preparaban hasta ahora cientos de opositores y que, como primera medida, ha retirado los libros con los que se estaban preparando los exámenes. “Lo que estamos haciendo es preparando a los alumnos sobre las bases comunes, porque los temarios de 1993 y de 2011 en primaria tienen unos contenidos iguales un 60 o 70%, aunque los temarios sean diferentes”.
Wert ha justificado los cambios y el retorno a los temarios de 1993 por la pobre calidad de los publicados en el BOE el pasado 18 de noviembre, dos días antes de las últimas elecciones generales. En su opinión, “eran muy malos” y “no servían para medir los conocimientos (de los aspirantes), ni su actitud pedagógica”. Y, como ejemplo, citaba los contenidos del examen de francés, que se podría aprobar, dijo, “hasta con buena nota sin conocimientos de francés”.
El PSOE, sin embargo, cree que lo que subyace en el fondo de toda esta polémica no es una preocupación real por la calidad, sino un castigo a aquellas comunidades que, en contra del criterio del Ministerio, han decidido seguir adelante con las oposiciones. Entre ellas, Andalucía, País Vasco, Madrid y Canarias. Aunque, precisamente, esta última ya ha anunciado que estudiará lo que hace finalmente, después de este cambio repentino de las reglas del juego. “Pretenden que la tasa de reposición de los docentes que se jubilan sea cero, en lugar del diez por ciento”, ha explicado esta semana José Miguel Pérez, consejero de Educación canario.
Filtrados por los sindicatos
El ministerio recomendó en enero a todas las comunidades que no convocaran oposiciones docentes en 2012, puesto que el número de plazas que se puede ofrecer es muy pequeño debido a los recortes presupuestarios emprendidos por el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy. “Es meridianamente claro: el PP ha utilizado esto para evitar que haya oposiciones”, explicaMario Bedera, portavoz socialista de Educación en el Congreso. “Ya Canarias se está pensando si sacar las oposiciones. ¿Qué está haciendo el Gobierno? Primero, ha recomendado que no se sacaran plazas y algunas comunidades se han negado. Y entonces, han usado como herramienta el Boletín Oficial del Estado para cambiar el programa de los temarios”.
Sea cual sea la motivación política que subyace en el fondo de la decisión, lo cierto es que miles de opositores se ven ahora frustrados por el tiempo y el dinero que han invertido en las academias de preparación de los exámenes. Una media de entre 150 y 200 euros mensuales. Muchos, además, se muestran indignados con las explicaciones dadas por Wert para justificar el cambio, como sus referencias a que muchos de ellos deberían estar dando saltos de alegría o que apenas notarían el cambio porque, a lo mucho, habrían empezado estudiar el pasado 18 de noviembre. Una versión que desmiente, categóricamente, Bedera.
“Los opositores estaban estudiando desde el verano”, explica. “La LODE tenía un periodo transitorio de cinco años en el que, entre otras cosas, se decía que los temarios seguirían siendo los mismos. Esos cinco años acababan en 2011 y, por eso, desde el 2010 empezamos a preparar el nuevo temario, que tiene, fundamentalmente, dos partes: una muy técnica y otra, con el sector educativo. La parte más técnica se encarga a un grupo de profesores, que prepara el temario de lo que se debe saber o no en cada asignatura. Con todo ello se empezó a discutir con los representantes de los profesores y con las Comunidades Autónomas. Y cuando llega un primer borrador, los sindicatos lo colgaron en sus páginas web. Eso fue a finales de 2010 o a principios de 2011. Todos los sindicatos lo colgaron en sus páginas web y, sobre estos temarios, empezaron a trabajar las academias”.
Contenidos de 1993
La vuelta “provisional” a los temarios de 1993 provoca situaciones tan curiosas como que en la asignatura de Tecnología no se cite nada de las nuevas tecnologías en el aula y que se tenga que estudiar aparatos como el funcionamiento de un magnetofón.
Según la orden ministerial que publicada el BOE el 7 de febrero, otra circunstancia que “desaconseja” la implantación de los temarios del 2011 es la intención del Ministerio de acometer una “revisión” del sistema de acceso a la función docente, que permita atraer a la docencia a los mejores profesionales, primando el mérito y la capacidad. Un argumento que refuerza la idea de que el Ministerio no quería oposiciones para 2012. “En la medida en que la configuración de las pruebas y el contenido de los temarios constituyen un elemento clave de estos procesos selectivos, no pueden resultar ajenos a esta revisión”, argumentaba el BOE.
“Es todo una cuestión técnica. Ya me dirás tú que ideología tiene el temario de Física”, explica Bedera. “Se ha acabado el periodo transitorio de los cinco años y nosotros nos comprometimos a tener los temarios antes de que terminara nuestro mandato porque nos lo estaban pidiendo las comunidades autónomas, los opositores y las academias. Es verdad que lo hicimos muy al final, pero lleva detrás un gran recorrido de reuniones y de trabajo. Y solamente, al final del todo, el PP se opuso porque no quería que sacásemos nada”.
Wert ha explicado que con todo esto quieren dar a entender que se toman en serio la selección del profesorado y que el temario de 2013 “intentará recoger de la mejor manera posible los criterios de excelencia que quieren para la formación, con un equilibrio proporcionado entre temas pedagógicos y de conocimiento”. La batalla política, de momento, ha dejado como víctimas colaterales del conflicto a miles de opositores. Una situación de “inseguridad jurídica” que las academias piden que acabe lo antes posible para poder preparar a los alumnos con seguridad y con garantías.














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