O rompemos o nos rompen

Publicado en: feb 16 2012 - 9:13am por Iniciativa

Javier CousoHablando República. 16.2.2012

Quién supiera cómo salir de tanta debacle en la que vivimos. Tener la piedra filosofal, la espada para deshacer el nudo gordiano. Quién pudiera señalar el camino que condujera a la reversión de esta caída por el abismo.

Ya somos más de cinco millones de personas desempleadas, cifra en permanente aumento hacia los seis millones. Tengo la impresión de que esto es una decisión meditada por la élite económica y financiera. Cerca de un 20% de la población, según previsiones del propio FMI, se las verá y se las deseará para sobrevivir. Los muy ricos pueden (quieren) vivir con esos millones de excluidos. Les funciona.

En África, por supuesto. Los gobernantes corruptos, las guerras para desestabilizar, las hambrunas y las enfermedades paralizan cualquier intento, no solo de liberarse, sino de tener la posibilidad de construir una sociedad mínimamente digna. Modelo que aplican de manera atenuada a sus propios pueblos. También en EEUU, dónde convive el primer mundo con un cuarto mundo de 49 millones de personas malviviendo en la pobreza (Datos de la Oficina del Censo de EEUU). Contenidas también con un guerra de baja intensidad a través de la delincuencia asociada al tráfico de drogas y la posibilidad de usar, en periodos de desbordamiento social, las tropas del ejército de represión interior de la Guardia Nacional.

En nuestro país, que tras la «Transacción» y los Pactos de la Moncloa, jamás pasamos de un «Estado del medioestar», como caricatura obscena del bienestar que se vivía en el norte de Europa, asistimos al desmantelamiento no solo de este medioestar escuálido, sino al enterramiento de una forma de Estado Nación con voluntad de proteger derechos de su población, derechos que pensábamos eran parte del ADN europeo.

Lo peor, es que no sabemos qué hacer, no tenemos las herramientas para oponernos a esta especie de golpe de estado financiero a nivel mundial. Algunos salen a la calle de vez en cuando, hasta por cientos de miles gritan su indignación y por un tiempo se reúnen, debaten, vuelven a movilizarse , pero ante la falta de concreción o avances, se convierten en minorías paralizantes. El poder político mira, espera, criminaliza y reprime. Al final, nada ha cambiado. Algunos están más quemados, otros tienen que responder ante los tribunales. La calma social regresa.

Estamos atomizados, sin referentes, hemos perdido la batalla cultural y ya no tenemos propuestas de cambio. Pensamos a la par de lo que deciden los grandes medios de comunicación en su vertiente progre. Odiamos a los que nos dicen que odiemos. Vemos la realidad como quieren que la veamos.

Siento envidia de los procesos en Latinoamérica, de los pueblos que luchan al ALBA, de los países que han reconquistado la soberanía, que han arrebatado la hegemonía al neoliberalismo a través de constituyentes, que han usado el Estado de Derecho para crear leyes y constituciones al servicio de la nación y el pueblo. De los que revierten las privatizaciones expropiando y nacionalizando. De los que reparten la riqueza.

Seguimos en medio. Por un lado cuestionando todo pero sin proponer nada y por otro lado en estructuras que viven en movimiento circular, centrifugando sus miserias con el único objetivo de perpetuarse.

Tristes tiempos, con grandes sindicatos que se pliegan y legitiman el modelo neoliberal. Con partidos que viven en el ventilador de las miserias. Con líderes mediocres, sin más ambición que vencer en las batallas de familias o con responsables políticos que travisten su izquierdismo en la corrupción inmobiliaria. Tristes calles sin salida.

Hace falta recuperar la ilusión, dar un golpe de audacia. Pensar en aglutinar a la gente consciente en torno a unos puntos mínimos por los que empezar a movilizarse. Un proyecto que devuelva a la sociedad lo que nos han robado. Una alianza para recuperar nuestros derechos. Un frente que dome a los especuladores financieros. Una marea que sea capaz de poner en jaque a los gobiernos colaboracionistas de la mafia usurera.

Echando un vistazo a las pasadas movilizaciones asociadas al 15-M, está claro que hay gente, mucha gente que quiere luchar contra este golpe de mercado. Si no quieren las cúpulas, deberemos hacerlo desde abajo. Pero sin entelequias, sin sinergias paralizantes, sin adanismo, sin humo.

Concreción en torno a mínimos y organización, mucha organización.

O rompemos o nos rompen.

Publicado por Javier Couso
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5 Comentarios Únase a la conversación

  1. Angeles 02/16/2012 at 10:13 - Reply

    Excelente artículo. Con breves palabras da en el clavo de lo que estamos viviendo. Yo sólo añadiría que en España además se dió esta especie de sueño del ladrillo que invadió hasta a gente decente. Hay que recuperar la iluisión, hay que recuperanos! ¡felicidades por tus palabras!

  2. Asun 02/16/2012 at 10:49 - Reply

    Si, estoy de acuerdo.Yo también tengo el mismo sentimi-
    miento, pero como se hace eso “romper para que no nos rompan”.

    Hay muchos escritos que nos animan a liberarnos, pero quien lo lidera, ya se que no tiene que haber líderes, pero como mínimo alguien tiene que comunicar a otras personas la necesidad de movilizarse y a partir de ahí, estudiar una estrategia adecuada con la consiguiente información al máximo número de población.

    Yo creo que tenemos poca información sobre lo que podríamos hacer y no recurrimos a personas que nos puedan orientar, por lo que estamos “cagaos” de miedo.

    • dioscórides 02/16/2012 at 20:51 - Reply

      Encuentro muy acertado lo de “ ya se que no tiene que haber líderes”, ya que a cualquier buen comunicador-fabulador, si le llamas líder, se cree líder y luego sale lo que sale. Ese comunicador debería considerarse representante, en el sentido laico del término, ya que independientemente de otras consideraciones todos tienen creencias, o no!. Se debe exclusivamente al ciudadano. Un buen representante es aquel que sabe comunicar cualquier idea y sus propuestas. Eso sí, sueldo y prebendas las justas.
      La información e ideas de Iniciativa Debate, son un camino a seguir y tener en cuenta.

  3. Manuel Torrente 02/16/2012 at 23:09 - Reply

    Ya sabemos (los que queremos saber) que nos están machacando en plan salvaje. Ahora lo que esperamos es que se diga QUÉ PODEMOS HACER, que demos ideas. La huelga se la pasan por… Ya la tienen asumida y amortizada ¿no vísteis a Rajoy anunciándolo sonriente? ¿cómo van a hacer huelga los cinco y pico millones de parados? Convocada por sindicatos muy cuestionados (y rechazados) va a ser un fracaso SEGURO. Al capital y al gobierno les ahorra el dinero de los salarios y a nosotros nos lo quitan. Pensad en otra cosa, mirad a Grecia, a mí se me ocurren algunas acciones pacíficas (no pacíficas también, igual que a vosotros) a lo mejor no es mala idea ocupar fábricas, empresas, oficinas bancarias,edificios oficiales, pisos vacíos…En la enseñanza se podría SOLO dar clases: no hacer exámenes (aprobado general), ni pasar lista, ni tareas burocráticas (la huelga en la enseñanza, además de los defectos apuntados, perjudica a los alumnos y enfrenta a padres contra profesores). Y todas las posibles desobediencias civiles, y todas las acciones jurídicas posibles en tribunales españoles o internacionales contra los decretos más claramente antidemocráticos por abogados de partidos de izquierda y sindicatos (¿es legal que un contrato por el que hemos estado pagando un seguro de pensión a la Seguridad social, algunos toda la vida, nos lo puedan cambiar en nuestro perjuicio y sin nuestro consentimiento? ¿es constitucional que te despidan porque te tienes que operar y estás de baja más de 9 días? y el decretazo del viernes tiene muchos más de estas, para mí, ilegalidades). Seguro que entre todos podemos encontrar más y mejores modos de defendernos contra los delincuentes financieros y sus esbirros políticos…(SI ES POSIBLE, modos pacíficos).

  4. Francho 02/16/2012 at 23:52 - Reply

    Quizá haya que ír casa por casa de los dirigentes a ver si se les cae la cara de verguenza. Condenar los actos repudiables y no dejar descansar a los sinverguenzas, ya que ellos se proponen no dejarnos descansar ni vivír en paz.
    Inundarles el correo con reclamaciones. O participar pacificamente en sus actos podría ser una manera de decirles que las decisiones que toman unilateralmente no nos agradan y que busquen las formulas verdaderas en lugar de favorecer sus demandas sin pensar en el pueblo:

    Salud y revolución.

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