En Interior se asiste con perplejidad y preocupación a la ‘caída’ del ministerio en manos del Opus Dei

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Ser del Opus no es ilegal. Seguramente ni siquiera criticable. Es una decisión personal… Pero en un estado aconfesional como es España, lo que se exige a quienes representan al Estado es que mantengan sus creencias, o la falta de ellas, en el ámbito personal. En los pasillos del ministerio de Interior no tienen la sensación de que sea ésta situación de ‘neutralidad’ la que se esté dando en estos momentos.

El ministro, Jorge Fernández Díaz, como saben bien quienes tienen contacto con él, no oculta su pertenencia al Opus Dei. Son conocidas frases suyas que merecen respeto en cualquier particular, pero que parecen al menos discutibles en boca de un cargo público; frases como “Dios es el gran legislador del universo”, o, aún más criticable en un Estado aconfesional, “la política es un magnífico campo para el apostolado”.

Un rato de oración, otro de lectura espiritual
Pero en Interior lo que empieza a contemplarse ‘con perplejidad’ es la ‘coincidencia’ de varios personajes en la cúpula del ministerio, todos ellos provenientes de la Obra, o al menos sus círculos de influencia. Lo que preocupa no es tanto que Fernández Díaz ‘presuma’ de “ir a misa todos los días, rezar el rosario, hacer un rato de oración y otro de lectura espiritual”, aunque ese es un derecho individual, pero que como tal debe mantenerse en el ámbito privado, lo que provoca prevención es que la gente de la que se ha rodeado proviene, casi sin excepción, de gente que comparte ideas y formas de comportamiento.

En concreto, se señala entre los funcionarios cómo, un puesto clave, el de Secretario de Estado de Seguridad, ha pasado a ser ocupado por otro hombre de ese entorno, Ignacio Ulloa. Hombre duro del PP catalán, salido de las filas de FAES –es decir del entorno de José María Aznar-, se asegura en el ministerio que Ulloa también es de “oración y lectura espiritual”. En concreto, que es en los círculos del Opus donde Fernández Díaz y Ulloa se descubrieron.

Secretario de Estado, Director General de la Policía…
Hay más. La biografía del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, parece de alguna manera clónica con la de sus jefes. Miembro del ala más derechista del PP, hombre que progresó a la sombra de Mayor Oreja, del entorno de Aznar, como demuestra su pertenencia a GEES, el Grupo de Estudios Estratégicos, Cosidó era colaborador habitual de medios como Libertad Digital, donde se ratificaba cada vez que tenía ocasión en las teorías conspiranoias para explicar el 11M.

No son los únicos, sólo los más conocidos. Lo que comentan, y temen, muchos de los funcionarios es la posible reacción que tenga la cúpula del ministerio en una situación de conflictividad en las calles como la que se prevé en los próximos meses, dada la contestación de grandes bolsas de la población a las medidas, tanto económicas como sociales, que está tomando el gobierno Rajoy; lo que ha venido en llamarse ‘la contrarreforma”.

¿Lo de Valencia es sólo el principio?
Los sucesos de Valencia, en este sentido, podrían ser un primer aviso. Como se ha publicado en ELPLURAL.COM, la ideología del jefe superior de policía de Valencia es de derecha extrema, lo que quizá explique que se le ‘escapara’ llamar a los estudiantes “el enemigo”. Con Interior en manos de esta cúpula, ¿se verá como ”enemigos” también, y se les reprimirá en consecuencia con tal pensamiento, a los estudiantes o los trabajadores del campo sanitario si salen a protestar por los recortes en las prestaciones sociales, a los trabajadores que se manifiesten en las calles contra la reforma laboral, a las mujeres que pidan públicamente que no se regrese a una ley que les obliga a ‘justificarse’ por decidir interrumpir su embarazo…?

Fuente: http://www.elplural.com/2012/02/23/en-interior-se-asiste-con-perplejidad-y-preocupacion-a-la-%E2%80%98caida%E2%80%99-del-ministerio-en-manos-del-opus-dei/

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