Teoría del “Decrecimiento”

Publicado en: sep 20 2012 - 8:39am por lamareenoire

Qué es el decrecimiento

Es una corriente de pensamiento económico, político y social, que tiene como idea principal el disminuir de forma controlada y progresiva la producción, con el objetivo de equilibrar la relación entre los seres humanos y la naturaleza. Esta teoría nació en la década de los 70 de la mano de Georgescu-Roegen, matemático y economista que sentó sus bases. Sus estudios sobre bioeconomía le sirvieron para escribir The Entropy law and the Economic Process, la biblia de los decrecentistas. Muchos son los economistas que se han hecho eco de su pensamiento, como Paul Ariès o Jean Paul Vesse, pero el que realmente ha logrado dar a conocer a la sociedad actual esta teoría ha sido el francés Serge Latouche:

“La consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento, [...] En todo rigor, convendría más hablar de “acrecimiento”, tal como hablamos de “ateísmo”.

Para Latouche, el decrecimiento no es un concepto, es un simple eslogan mediático creado para escandalizar, para crear impacto. La situación en la que está el planeta es muy preocupante, y el objetivo no es tomar medidas para ir reduciendo el consumo a largo plazo, sino buscar una solución ya, puesto que el problema ya está entre nosotros. El economista dice que ante este panorama, nadie hace nada, principalmente los que ostentan el poder. Los políticos hablan de ajustar las materias primas y reducir los niveles de contaminación y luego dictan leyes que permiten el uso indiscriminado de pesticidas, deforestaciones, o generan la guerra del petróleo. A día de hoy, el crecimiento sólo es rentable si su peso y precio recaen sobre la naturaleza, las generaciones futuras, las condiciones de trabajo de los asalariados y, de forma especial, sobre los países del Sur. Todos los regímenes modernos, sean de la condición que sean, son “productivistas”, por ello un cambio radical se alza necesario: la revolución cultural es la alternativa. Serge Latouche, como explica en su libro La apuesta por el Decrecimiento, propone un sistema de soluciones bajo el prefijo “re-”, que denota repetición o retroceso, a los que ha nombrado como los pilares del decrecimiento o el modelo de las “8 R”:

  • Revaluar. Sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas.
  • Reconceptualizar. El desarrollo sacrifica tanto a la sociedad como a su bienestar en favor de los “empresarios del desarrollo”, las firmas multinacionales, los dirigentes políticos, los tecnócratas y las mafias. “La economía, apropiándose de la naturaleza y haciendo de ella una mercancía, transforma la abundancia natural en escasez a través de la creación artificial de la carencia y la necesidad”. Se trata de realizar un cambio de valores que reconduzca hacia una mirada diferente sobre la realidad. En este sentido, reconceptualizar la riqueza en relación a la pobreza o la escasez sobre la abundancia.
  • Reestructurar. Adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función de la nueva escala de valores, como por ejemplo, combinar eco-eficiencia y simplicidad voluntaria.
  • Relocalizar. Producir localmente, a través de empresas locales, los bienes esenciales para satisfacer las necesidades de la población. Si bien las ideas tienen que ignorar las fronteras, los movimientos de mercancías y de capitales se tienen que limitar a lo indispensable, se debe recuperar el anclaje territorial.
  • Redistribuir. Tiene un doble efecto positivo en la reducción del consumo: por un lado, de forma directa, reduciendo el poder y los medios de la “clase consumidora mundial” y, muy particularmente, de la oligarquía de los grandes depredadores; por otro, de manera indirecta, disminuyendo la invitación al consumo ostentoso. El Norte ha adquirido una enorme deuda con el Sur que haría falta reembolsar, pero no tanto en concepto de donaciones sino por medio de una disminución de las explotaciones en territorio tercermundista. La impronta ecológica es un buen instrumento para determinar los derechos de explotación de cada cual.
  • Reducir. Disminuir, en primer lugar, el impacto en la biosfera de nuestra manera de producir y consumir. También las horas de trabajo y el consumo sanitario, especialmente en cuanto a los medicamentos; así como el turismo de masas: el deseo de viajar y el gusto por la aventura están inscritos en el corazón humano, pero la industria ha convertido este deseo en consumo mercantil destructor del medio ambiente.
  • Reutilizar y reciclar. Alargar el tiempo de vida de los productos para evitar el consumo y el despilfarro.

En España, destaca Carlos Taibo, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid, como teórico del decrecimiento. Taibo relata que se dio cuenta de hasta qué punto esta palabra podía ser eficaz cuando tecleó ‘decrecimiento‘ en Google, y éste no la reconoció, proponiéndole a cambio: “¿Ha querido usted decir: de crecimiento?”.

POR UN CRECIMIENTO DE LA VIDA SOCIAL

Carlos Taibo defiende el decrecimiento como una forma para mejora de la calidad de vida de una mayoría. Una reducción de la jornada laboral, un aumento del tiempo de ocio y una apuesta por emplear éste en lo que Taibo denomina “la vida social” y el “ocio creativo”. Se trata de buscar la felicidad. Taibo se pregunta si “la vida que llevamos en sociedades marcadas por el trabajo y por el consumo es realmente la vida que nos gusta” (1).

La ausencia de relación entre progreso y crecimiento por un lado, y bienestar y felicidad por otro, es razón de peso para Taibo y su rechazo al sistema económico actual. Se trata de ver que, pese a que en los últimos decenios la renta per cápita y el PIB de muchos de los países del norte haya crecido de manera exagerada, los propios habitantes de los mismos no se consideran a sí mismos más felices de lo que lo fueron sus padres o las generaciones anteriores a ellos. En uno de los libros de Carlos Taibo, En defensa del decrecimiento: sobre capitalismo, crisis y barbarie, esta realidad se presenta de forma muy significativa: “El hecho de que en Francia el PIB haya crecido doce veces entre 1900 y 2000, ¿significa que los ciudadanos viven doce veces mejor? En este mismo sentido cuando en 1998 y en una encuesta, se les preguntó a los ciudadanos canadienses si la situación económica general de su generación era mejor que la propia de sus padres, menos de la mitad de los interrogados – 44% – estimó que así era, y ello pese a que en este caso el PIB per cápita había crecido un 60% en el cuarto de siglo anterior”.

La felicidad es un indicador individual del grado de bienestar personal. Si los datos demuestran que ésta no evoluciona al compás del aparente progreso significa que desde el sistema económico oficial se confunden bienestar y crecimiento de forma intencionada. El bienestar y la calidad de vida aseguran la longevidad de las personas; al respecto, Taibo llama la atención sobre una realidad: “Es hora de tomar en consideración seriamente la perspectiva de que la duración media de la vida humana empiece a decrecer de resultad de las contaminaciones química, atmosférica, radiactiva y electromagnética, de una alimentación desequilibrada…”.

Bien es cierto que en lugares con un nivel de desarrollo inferior, el crecimiento se traduce inequívocamente en bienestar, pero “el hiperconsumismo al que se entrega buena parte de la población de las sociedades opulentas es antes un indicador de infelicidad general que una fuente de felicidad exultante” [en Decrecimiento. Sobre lo que hay que cambiar en la vida cotidiana, Taibo presenta el consumismo como una forma de vida carcelaria que, como una droga, distorsiona la realidad haciéndonos cree que somos felices. Por ello es necesario el decrecimiento, para cambiar los valores e implantar aquellos que apuesten por “la vida social, el altruismo y la redistribución de los recursos frente a la propiedad y el consumo ilimitado”. Con ello, el dinero sería valorado muy por debajo de lo que se valora ahora, el trabajo sería una cosa más de entre tantas, ni obsesivo ni esclavo, y el ocio tomaría una connotación muy diferente. Porque, “aunque el decrecimiento puede poner en peligro el nivel de vida de una minoría de la población planetaria, lo hará a costa de acrecentar sensiblemente el grado de felicidad y bienestar de una mayoría”.

(1) http://www.carlostaibo.com/articulos/texto/?id=323

http://www.youtube.com/watch?v=uGAbh-E_c5s

Fuente: http://teoriadeldecrecimiento.jimdo.com/

 

 

 

 

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  1. David Sempau 09/20/2012 at 13:54 - Reply

    Como es conocido, Bután no m ide el progreso del país en función del PIB, sino en función de lo que allí llaman “Índice de felicidad colectiva”

    En “Short Circuit” y en una línea parecida, el economista irlandés Richard Douthwaite presenta el ISEW*, interesante indicador que trata de expresar fielmente el grado de bienestar real de la ciudadanía de un país:

    “El ISEW fue diseñado porque utilizar los ingresos nacionales per cápita del país como indicador del bienestar económico de su ciudadanía presenta serias limitaciones…

    Tim Jackson y Nic Marks analizaron los datos del Reino Unido para las décadas comprendidas entre los años 50 y los años 90… luego introdujeron factores de corrección tales como el coste de los desplazamientos de conmutación, los accidentes de tráfico, la contaminación de aire y agua, la pérdida de terrenos de cultivo, la disminución de recursos no renovables y los daños a largo plazo sobre el medioambiente, tales como la destrucción de la capa de ozono. Hasta el año 1974, la deducción total por estos conceptos crecía aproximadamente en la misma proporción que el gasto de consumo. Por ejemplo, entre 1950 y 1960 el PIB por cápita creció un 23,3 por ciento, mientras que el ISEW lo hacía en un 21,0 por ciento. En la década siguiente, los porcentajes respectivos fueron del 26,3 y del 27,5. Sin embargo, a partir de 1974, las correcciones necesarias crecieron más rápido que el PIB per cápita, con el resultado de que el ISEW comenzó a decaer, siendo en 1990 tan sólo un 3 por ciento superior al de 1950, tras caer a menos de la mitad de su valor máximo.

    Los cálculos del ISEW para otros países han arrojado resultados similares. En los Estados Unidos, Clifford Cobb y Ted Halstead han creado un “Indicador de Progreso Genuino”, que demuestra que el bienestar económico comenzó a declinar en ese país a partir de 1968, decayendo en más de un 40 por ciento hasta 1992. En Alemania el declive se inició en el año 1981, pero avanzó mucho más deprisa: el índice calculado por Hans Diefenbacher arrojaba una decaída de un 40 por ciento en tan sólo siete años.

    …como resultado de todo ello, el 20 por ciento más pobre de la población [del Reino Unido] -el grupo social con la posición negociadora más débil en un mercado laboral cada vez menos necesitado de mano de obra no cualificada o puramente física- vio decaer la parte del PIB destinada a sus hogares de un 9,6 a un 6 por ciento durante la década de los 80. Como contraste, el 20 por ciento más rico de la población recibió en 1991 el 43 por ciento de los ingresos totales de los hogares británicos, en comparación del 35 por ciento recibido en el año 1979.
    …[en palabras de] Loic Wacquant, de la Russell Sage Foundation de Nueva York, a The Economist, ‘Ahora, cuando la economía emprende una espiral descendente, los hogares más desfavorecidos ven empeorar su situación. Pero cuando la economía remonta, su situación no mejora’.”

    ¡Un abrazo para tod@s!

    (*) Index of Sustainable Economic Welfare = Índice de Bienestar Económico Sustentable

  2. adonis 10/27/2012 at 20:40 - Reply

    Simplemente somos mas de 7.000 millones y es literalmente imposible seguir creciendo en todos los sentidos.
    Pa salvar el modo de vida occidental tendríamos que reducir la actual población mundial a menos de 2.000 millones ADEMÁS de seguir economizando y poniendo en marcha sin dilación todos los RE- y aún muchos mas.

    Cuando falte el petróleo van a morir miles de millones de seres humanos en todo el mundo y no vale escusarse en que ya encontraremos la solución: NO LA HAY

    • David Sempau 10/28/2012 at 18:06 - Reply

      Por lo que se refiere al petróleo, su cénit de producción y las consecuencias previsibles de su escasez, dispongo de documentación al respecto que pasaré con gusto a quien me la solicite a david.sempau@gmail.com.

      En cuanto a los alimentos, la FAO ya ha dejado claro que en el mundo hay alimentos suficientes para prácticamente el DOBLE de la población mundial actual. No se trata pues de un problema de producción, sino de equidad, justicia y distribución. Cuando la producción agropecuaria de un país se cambia radicalmente, pasando de cultivos diversos de subsistencia a la producción masiva de monocultivos para la exportación, con el siniestro objetivo de “pagar la deuda” de ese país con los bancos occidentales, está claro que el problema no está en la “ignorancia” de los nativos o en la incapacidad del suelo para producir, sino en unas decisiones económicas y politicas que afectan desastrosamente a millones de personas. Por otro lado, el crecimiento exponencial de la población se debe en gran medida a cuestiones de subsistencia en los países en los que el número de hijos está directamente relacionado con la subsistencia de los progenitores (trabajo infantil, cuidados en la vejez, etc.)de manera que, hasta que el contexto no cambie radicalmente, predicar allí el control de natalidad es perder el tiempo. Dejo constancia de que al igual que tú, Adonis, Enric Boada postula en su “Cuando morir sea una fiesta” (Icaria) una drástica reducción de la población mundial. Tal vez la solución sea multifacética y se encuentre en una vía intermedia que incluya justicia social y económica, salud y educación al alcance de tod@s y control de natalidad, siempre que (como ya he argumentado) el contexto haya cambiado lo suficiente para que la prole no sea necesaria para la subsistencia.

      Lo cierto es que, si los humanos no gozamos del cielo en la tierra, es porque nuestra codicia y nuestra ceguera nos han apartado terriblemente de esa posibilidad. Tenemos el privilegio de vivir en un planeta hermoso y lleno de recursos. Como ya advirtió Gandhi, en este mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero nunca habrá bastante para la codicia de unos pocos.

      ¡Un abrazo para tod@s!

  3. Aurora Figuero Yustas 11/09/2012 at 17:42 - Reply

    Ya estoy aquí otra vez, no sé, si para clarificar, o para incordiar. Desde mi perspectiva, el artículo, arriba explicado, me parece la verdad más grande jamás contada.Todo lo que dice, es una sentencia. Así debería ser, aunque le duela a mucha gente. Vuelvo a usar el aforismo de : “Que no es más rico el que más tiene, si no el que menos necesita”. Os podría decir muchas cosa, pero muchos dirían, que son las batallitas de la abuela. Y no es cierto. Yo, no soy más feliz ahora, que en los años 60, y no se trata de la edad, porque yo, me puedo morir mañana, pero tengo una manera de ser, que no pienso nunca en ello. Me limito a vivir el momento, y mi alegría, está basada, en mi conformidad ¡¡Ojo, no conformismo!!)y en pensar en los que están peor que yo. Pero cómo vivo sola, y me gusta analizar y pensar, pienso, en los que están verdaderamente peor que yo. Y sigo adelante. Yo, veo en la forma en que se vive ahora, en esta especie de locura consumista, y pienso, en que se gasta más, en cosas que no se necesitan,que en las que hacen falta. Tengo amigos peruanos, que están en su pais, cómo estábamos aquí en los años que digo.Y me dice:¿es que aquí no se arregla nada? porque veo, que todo se tira y se compra nuevo. Así es ahora, le digo. Pero antes no era así.Porque yo, he cogido puntos a las medias, he puesto piezas en las sábanas, he vuelto los cuellos y puños de las camisas, y bolsillos nuevos en los pantalones de mi marido, y rodilleras y de badana, en pantalones y coderas en las chaquetas y jerseys de mi hijo; He puesto “soletas” en sus calcetines, de otros viejos, y era, lo más natural, igual que hacer la comida o la compra.Yo he tenido, sólo dos vestidos para salir, y una bata, para estar en casa. No podíamos ir de veraneo, y por la noche en verano, nos llevábamos un bocadillo, y una botella con agua, a la plaza de Oriente, frente al Palacio Real, y nos lo comíamos, mientras nuestro hijo jugaba, feliz, y a las 12 de la noche nos volvíamos a casa.. Y en la calle La Libertad, había, una tienda, donde vendían todos los repuestos, para absolutamente todos los aparatos domésticos y de todo tipo, para inodoros, ollas planchas,batidoras Turmix, recien sacadas y demás; para todo. Y os puedo jurar, que yo, no echaba de menos nada, ni me preocupaba que hubiese gente, que lo tenía todo. Hoy, cuando he visto, a la mujer que se ha suicidado, y a la cuarta parte, de los trabajadores de IBERIA en la calle, he añorado aquello, y al tiempo, he pensado, en que MERKEL, nos pide cinco años, o más para que se acabe la Crísis, no sabía si reirme o llorar de rabia, de quien vivirá, de aquí, a cinco años, si seguimos así, cómo ahora.¡¡VIVE DIOS!! Cómo dirían los tres Mosqueteros. Quiero ver a todos estos políticos, que han ganado por mayoría, que sabían de antemano, que no iban a cumplir, nada de lo prometido en las Urnas, pidiendo limosna…….y que nadie se la dé. Un abrazo.

    • David Sempau 11/09/2012 at 23:13 - Reply

      Inspirada y lúcida como siempre Aurora, bueno, menos cuando te tocan aquello de la “unidad nacional” :-)
      Tengo algunos años menos que tú, pero recuerdo igualmente los tiempos en que todo tenía valor y todo se reparaba. Mi padre era negado para eso de manera que me convertí en el “manitas” de la casa, en parte gracias a mi aprendizaje con el Meccano, un juguete extraordinario que debería estar en todas las casas y en todas las escuelas. Pero eso de reparar, mantener, valorar y cuidar, amiga mía, va directamente en contra del sagrado mandato de la sociedad de consumo: “consume, produce y calla.” El despilfarro generalizado, provocado tanto por la obsolescencia incorporada de los productos como por la insatisfacción permanente de los consumidores garantizada por la publicidad, nos mantiene a tod@s (salvo honrosas excepciones) corriendo tras esa zanahoria de la mítica felicidad a la vuelta de la esquina, que el propio sistema consumista se asegura que nunca alcancemos. Lo que de verdad hay que preguntarse es cuánta miseria interior, cuánta frustración, cuánta carencia de objetivos elevados tiene que haber en l@s consumidor@s para que sean presa tan fácil de un sistema que, por repetitivo, pasa a ser ya obsceno. Hace muchos años escuché a un maestro decir que “lo que no se aprende por el amor, se aprende por el dolor”. Gran verdad que probarán en carne propia tod@s es@s consumidor@s que, “gracias” a la crisis, dejarán de serlo forzosamente. Lo cual me lleva de paso a mi preguntita inocente de siempre para los “expertos” en economía: Cuando tod@s seamos pobres, ¿quién será consumidor?

      ¡Un abrazo para tod@s!

      • David Sempau 11/09/2012 at 23:17 - Reply

        Se me olvidaba. Leo que vives sola. Me alegraría saber que dispones de algún dispositivo de petición de ayuda en caso de necesidad. Haberlos, haylos.

        ¡Cuídate mucho!

  4. Aurora Figuero Yustas 11/10/2012 at 13:21 - Reply

    ¡¡Cuanto te aprecio David, aunque no te lo creas!! Pero o yo no me explico, o tu no me comprendes. A mi lo de la unidad o desunión, nacional, me trae al fresco. Yo, ya te digo, que he tenido que vivir en Cataluña, muy a gusto, por cierto (Me iban a llevar a Rusia) de estar el tiempo que estuve en ella. He tenido, padres adoptivos y hermana catalanes, amigos a mantas, y hasta mi profesor, me ponía de ejemplo, y ninguno de mis compañeros, se enfadó por ello, y fui la primera, que a la segunda vez, ya decía perfectamente, aquello de: SETJE JUTJES……y Pincho va a dirli a Pancho, vols quet punche…..Lo que yo, quiero decir, es que no me fío de MAS, y que creo, que va igual que todos; a aprovecharse del momento, del río revuelto. Preferiría, que España se Federalizara.Y cada uno se valiese por sí mismo.Pero es igual. Te agradezco mucho lo que me dices. Y entonces, se consumía, pero no había Hipotecas ni desahucios, porque todos pagábamos alquiler. Eso, cómo poco, ya era distinto a estos tiempos, y si había algún estropicio, era el Casero, el que lo arreglaba, ya que los únicos que tenían casa, eran los pudientes, pero vivíamos, el día a día, con otras preocupaciones del Estraperlo, y el rato que vivíamos, lo aprovechábamos, para vivir, interior y exteriormente, todas las emociones, que nos permitía el Régimen. y te digo, que a mí, me es igual, que la capitalidad, la tenga Valencia, cómo Barcelona, o Logroño. Después de lo vivido, (Quizás sea por eso) he conocido, a tantas personas buenas y no tan buenas en donde he estado, que no siento ese patriotismo. Las banderas, me resbalan y los Cristos en los colegios tambien. Me parecía, que si no era buena, me estaba mirando, y que me castigaría. Y yo, pensaba, cómo Serrat, que no creía en el del Madero, si no el que anduvo en la mar.Te estoy dando la vara, pero no quiero una opinión equivocada de mí. No me quejo. Pero he vivido, y visto mucho.Y soy una mujer mayor,con un corazón joven, y una visión del mundo, distinta a las mujeres de mi edad. Y sí, vivo sola, tengo un hijo músico, y compositor. Pero tengo una cosa que hay aqui en Madrid, que es la Teleasistencia, que tienes una medalla, conectada a un sitio, que nada más que lo aprietas, te sale un médico, le dices lo que ocurre, y en diez minutos le tienes en casa,porque tienen tus llaves de tu casa y si tienen que ingresarte, te llaman a la ambulancia. Es de las cosas que no sé cuanto durará, pero yo estoy desde hace diez años….. gratis.Cómo todos. Te agradezco tu preocupación. Y eso me da la razón en lo que te digo. No hay banderas. hay sentido de la amistad o no lo hay. ¡¡Gracias, querido Catalán, amigo, donde los haya!!Gracias amigo. Un beso fuerte.

    • David Sempau 11/10/2012 at 18:01 - Reply

      Mira, pues ya me puedes adoptar porque comparto con tu hijo el amor por la música. Toco batería desde los 11 años y jazz desde los 14. Mi exilio centroamericano me ha permitido ampliar el espectro musical a la salsa y el latin-jazz, que comparto de vez en cuando con un puñado de músicos excelentes (panameños, portorriqueños y cubanos) que forman la banda habitual de Rubén Blades en sus giras mundiales (http://www.robertodelgado.com/).

      Ya he dejado clara en este foro mi opinión sobre el Sr. Mas, sus secuaces y lo que se puede esperar de ellos. Permítaseme añadir algunos datos esclarecedores: 1) CiU le debe a La Caixa 30 millones de euros; 2) Juan María Nin, Director General de “la Caixa”, es el asesor económico de cabecera del Sr. Mas; 3) A través de su filial Abertis, La Caixa controla las concesiones de las autopistas catalanas, que hace décadas que deberían haber revertido a la administración pública, pero por las que l@s catalan@s seguimos pagando más que nadie en España (http://www.youtube.com/watch?v=kOt4OVAS7wg). Así pues, cuando l@s catalan@s voten el próximo día 25 por CiU, estarán consagrando y manteniendo el dictado económico del monstruo que todo lo controla en Catalunya (finanzas, hipotecas, autopistas, gas, agua, electricidad, estacionamientos…) Cada pueblo tiene lo que se merece y, al parecer, a l@s catalan@s nos va el masoquismo.

      Cambiando de tema, me dejas más tranquilo con lo de la medallita de santa Teleasistencia. ¡No la pierdas!

      Un beso también para ti y… ¡un abrazo para tod@s!

      • montejb 11/10/2012 at 19:34 - Reply

        Lo grave es, que si se sumaran las deudas que ha condonado la banca a los partidos políticos desde el inicio de la seudo-democracia… sumarían dinero suficiente para haber evitado o paliado una parte importante de los desahucios habidos desde el inicio de la crisis, bien con alquileres sociales u otras medidas. En fin, esto es todo un dislate y despropósito. Como no nos pongamos pronto ha hacer algo en serio, muchos vamos a sufrir lo indecible.

      • Fernando 2º 11/10/2012 at 22:18 - Reply

        ¡Qué interesante!, yo también toqué la batería profesionalmente durante más de 10 años, y con ella recorrí media España y medio Mundo. Sin embargo, ya hace más de 20 años que no la toco. Pero la afición y el interés por la buena música no se termina.

        Gracias por el vídeo de R. Delgado. Es muy bueno.

        Un abrazo.

        (Mi nueva consigna)
        ¡SOLO VOTARÉ A UN PARTIDO QUE EN SU PROGRAMA LLEVE EL COMPROMISO DE EXIGIR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN!

    • David Sempau 11/11/2012 at 16:51 - Reply

      Aurora, se me olvidó incluir este vídeo sobre “Mas el prestidigitador”. Está en catalán, pero seguro que lo entenderás por tu ascendencia catalana. Espero que lo disfrutéis.

      http://www.youtube.com/watch?v=98FWZrLhafQ

      ¡Un abrazo para tod@s!

  5. Aurora Figuero Yustas 11/10/2012 at 21:09 - Reply

    GRACIAS DAVID, POR PREOCUPARTE POR MÍ. HAGO UN ALTO EN ESTOS MOMENTOS HORRIBLES, CON PERMISO DE NUESTRO PACO, PARA DECIRTE, QUE MI HIJO ES COMPOSITOR Y BAJISTA, QUE COPRODUJO EL GRUPO MUSICAL “LA DÉCADA PRODIGIOSA”, Y ESTUVO NOMINADO A LOS PREMIOS DE LA MÚSICA, POR LA CANCIÓN DE ANA TORROJA: A CONTRATIEMPO. ES UN MÚSICO, Y PERSONA MUY QUERIDA, POR EL MUNDO DE LA MÚSICA, POR SU HONRADEZ, Y COMPAÑERISMO, DE LO QUE ESTOY ORGULLOSA. ES UN GRAN MÚSICO, Y MEJOR PERSONA. Y EN MIAMI, COMPUSO, CON MANOLO TENA, “SANGRTE ESPAÑOLA”. TAL VEZ LO HAYAS OÍDO, PORQUE LE CONOCE CASI TODO EL MUNDO MUSICAL. ASÍ, QUE TE ADOPTO.Y ME ALEGRO, DE QUE ESTÉS CONMIGO, POR LO DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA GENERALITAT, ARTUR MAS. UN ABRAZO. Y NO TE PREOCUPES, PORQUE LLEVO LA MEDALLA, EN UNA PULSERA, SIEMPRE.

  6. carlosv 12/17/2013 at 19:51 - Reply

    tiene ideas que son interesante y meritan discusión pero que les falta mucha argumentación para ser tomadas enserio.

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