¿Crisis energética o crisis social?

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Iniciativa Debate | 08/06/2013

Recuperamos el espacio de tertulias y entrevistas, y para la ocasión, abordando uno de esos temas llamados a ocupar el futuro informativo, si cabe, con mayor fuerza que la que ha merecido en el pasado.

En este “debate sin debate”, se apunta a todos los objetivos con un arma cargada de sinceridad, conocimiento, incorrección política y una heterodoxia muy necesaria.

Energía nuclear, térmica, hidráulica, verde, alternativa… sus residuos, sus verdades y mentiras, su conveniencia: decrecimiento, política, y sociedad. Futuro.

Como invitado tenemos a “Mendigo”. Conduce Camilo Alzate.

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4 Comentarios

  1. el tema de las energías renovables es un parche, que no una solución.

    el segundo prinicipio de la termodinámica nos explica que cualquier proceso físico de reordenación de moléculas implica un crecimiento de la entropía, es decir un consumo de energía que a su vez crea un desorden de moléculas en otro lado. si a esto le añadimos que no existe proceso industrial con eficiencia máxima, según ésta idea incluso el reciclaje es un proceso de creación de entropía y por lo tanto nos acerca al estado de destrucción final de recursos.

    que hacer entonces? resulta que estamos caminando inevitablemente hacia nuestra destrucción, desde el momento que hemos sobrepasado los ciclos biológicos y geológicos de la tierra. hay solución? la única, físicamente concebible, es la reducción del consumo a niveles pre-industriales que nos permitan vivir en harmonía con los ciclos naturales de la Tierra. lo que ocurre es que no hay nadie dispuesto a hacer esa renuncia!!!

    retomando el tema de las energías renovables, son un parche, sí, pero eso no implica que no sean necesarias. pero no como solución, sino como mecanismo para hacer nuestra transición hacia un nuevo modelo económico que no requiera de un consumo intensivo de recursos

  2. Analizando nuestra huella ecológica, la capacidad de las fuentes, pero también de los sumideros, de soportar nuestra presencia sobre el planeta, se concluye que en occidente debemos reducir nuestro consumo de energía y materias primas en un 80%.

    Claro, esto es una putada. No se trata de desenchufar el cargador del móvil (con esas pequeñas medidas conseguimos un ahorro de un 1% del consumo eléctrico, y de una fracción mucho menor de nuestro consumo energético global). No, se trata de hacer cambios radicales en nuestro día a día, y estructurales en la forma de estructurarse la sociedad.

    Y este mensaje no lo quiere escuchar nadie. Es molesto, especialmente para las grandes compañías. No se trata de “consume este otro producto, que es más ecológico” sino de “NO CONSUMAS”.

    Por ejemplo, se nos venden los vehículos híbridos o eléctricos como la panacea, cuando un vehículo híbrido consume más que un pequeño utilitario, y un eléctrico emite casi tanto CO2. Nos pirra ir de ecolojetas, lo que no podemos soportar es la idea de renunciar a la idea de prosperidad que la industria ha creado para nosotros.

    El verdadero cambio no es comprarse un Toyota Prius, sino el de moverse en bici. Y para eso se necesita una ordenación del territorio que reduzca las distancias, por ejemplo vetando tajantemente las urbanizaciones en las afueras, fomentando el teletrabajo, o primando los productos de producción local (en vez de antojarse comer melocotones en Febrero).

    No se trata de cambiar la fuente de energía, sino de racionalizar los procesos para no usar esa energía. No necesariamente tiene que comportar una pérdida en calidad de vida, antes bien podemos tener una vida más plena y saludable.

  3. Me ha gustado mucho, y no lo digo por deferencia con nadie. Aunque quizá sí porque coincido con la perspectiva de todo lo expresado. El desarrollo de la entrevista me ha parecido genial, Cami. Eres un buen guionista.

    Lo que es seguro es que habrá a quien no le guste, porque habéis tocado ciertos asuntos desde un enfoque que chocará con mucho potentado, pero también con algún ecologista de tele y ONG (y no son pocos).

    Enhorabuena.

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