Estado, democracia, coyuntura. Conversamos con Carlos Fernández Liria

2045

Tertulias | Iniciativa Debate | 15/07/2013

El invitado de esta semana es Carlos Fernández Liria. Profesor de filosofía en la Complutense de Madrid, escritor, y colaborador de diferentes medios de comunicación.

Con él hemos hablado sobre la actualidad en las relaciones Europa-Latinoamérica, la visión colonial, el proceso de emancipación de los pueblos, y la coyuntura política del occidente capitalista neoliberal, particularmente en el Estado español.

Conduce Camilo Alzate.

Comentar con Facebook ()

Comentar (8)

8 Comentarios

  1. No es inteligente ni honesto el hablar de IU, del PSOE Y del PP como si en estos partidos residiera la razón de ser de España; cuando la muy triste realidad ha demostrado que los partidos(en este concepto entran todos los grupos con ese título, incluidos los militares y los religiosos, que también son partidos, ya que miran hacia sus infames intereses materiales muy por encima de los morales)son la negación de la justicia y de la responsabilidad corporativa fuera de sus centros de gestión cuando de administrar los bienes públicos se trata.
    Sabéis que los partidos, además de ser la negación de eso, son los causantes del empeoramiento laboral, económico y social de la clase trabajadora, al pactar con los bancos, las industrias, el ejército y la Iglesia. Es evidente que sin estos pactos los partidos (en este caso políticos)no podrían ascender
    al poder corporativo y estatal, que es lo que buscan por todos los medios, sin ningún tipo de escrúpulo que les frene sus ambiciones, tanto personales como partidistas.
    La “ideología” está presente en ellos sólo en las palabras con las que inculcan a los pobres jornaleros en los que se apoyan para presionar estratégica y psicológicamente a los que detentan el poder del Estado; pero, siempre y de manera sistemática, sacando privilegios a espaldas de la clase que dicen defender. A ésta sólo le dan buenas promesas, que jamás se cumplirán. Los indefensos asalariados, sean oficiales, peones o braceros, seguirán siendo engañados y explotados por unos y por otros.
    Eso que llamáis Izquierda y Derecha(aquí entran todos los radicalismos y todos los conservadurismos con diversos disfraces, tanto negros como rojos, amarillos o blancos)no es otra cosa que una manera de confundir a los que os leen y os escuchan, para mal de éstos y para bien vuestro. Así podéis influir y enriqueceros a costa de los que viven de un salario sin derechos reconocidos consecuentes ni aplicables como verdaderos ciudadanos. Sólo vosotros -y los que están más arriba en bienes y fuerza bruta- os consideráis ciudadanos de pleno derecho efectivo, no como el que se da a la clase popular, que es abstracto y no realizable, porque lo queréis así.
    ¿Cómo vais por ahí hablando de cambio político( en algunos Ayuntamientos han estado los de IU, y en el Gobierno los del PSEO, no haciendo nada bueno ni provechoso en ambos ámbitos) sin tener la suficiente ética en cuanto a declararlo sin falsas e inicuas justificaciones.
    Que el PP es malo, malísimo, nadie sensato lo puede discutir; mas, no por ello se debe incurrir en el perverso oportunismo, de hacer demagogia a favor de los partidos de Izquierda, insinuando que son más competentes, honrados y responsables; cuando la trágica realidad demuestra que son igual o peores. En muchos casos sí son peores. Hay infinidad de ejemplos que corroboran esta circunstancia adversa.
    De los partidos de Izquierda salieron los nazis y los fascismos, que hicieron buenas a las más sanguinarias tiranías civiles y militares de todas las épocas.
    Stalin fue un déspota de parecido carácter y conducta salido de la misma tendencia ideológica que Hitler, Mussolini y otros de siniestro recuerdo. En España hubo indeseables que postulaban socialismo y comunismo, desde las barricadas…
    Con esto no pretendo dar una imagen positiva y decente de la Derecha, no; ésta está constituida, aunque con diferente origen social e histórico, por individuos de baja catadura moral, donde los escrúpulos están ausentes y su afán de poder es ilimitado hasta abocar en una anarquía de intereses en lucha y desenfreno,
    desde el punto de vista de la administración pública, ye que se creen los dueños absolutos donde dominan, tanto si es por las armas como si por elecciones; tampoco son dignos, ni mucho menos, de admiración ni de nuestro voto.
    ¿Piensan que puedo ser anarquista o cosa parecida? En absoluto. No entra en mi forma de pensar seguir a sujetos que viven, ideológicamente hablando, utopías que sólo conducen a la violencia al verse frustrados de no haber llegar nunca al poder político. Si hubieran llegado a el su comportamiento habría sido igual o peor que los que lo alcanzaron. La mayoría abrumadora de los hombres siempre tienden a arrogarse superioridad cuando están en posesión de un poder, cualquiera que sea, sin respetar a los que tienen por inferiores, como creen que son los trabajadores en general. Y esto se da en todos los partidos de masas, aun sin pisar los terrenos acotados del Estado.
    Con esto quiero dejar sentado y bien que el anarquismo, como movimiento agitador y violento (aunque los demás también lo sean)no es recomendable, desde ningún punto de vista, porque el resultado con ellos sería desfavorable a los pueblos y a los jornaleros más necesitados de bienestar y amparo en todos los órdenes de su existencia. Sería, exactamente igual, que con los que tienen -y tuvieron- la “gobernabilidad” de la nación. No mejoraría en nada la suerte de la población marginada o tenida en poco.
    Por otro lado , a nadie le interesa un cambio de estructuras y de régimen, ya que éste que tenemos les da a los facinerosos toda clase de facilidades, para que justifiquen que nada puede hacerse en rigor. Tolera que se le critique, a sabiendas de que todo es simulacro; y mande quien mande, todo seguirá, en el fondo, como hasta ahora. Nada que repercuta en las grandes haciendas será tocado por los charlatanes de academia, que son los que menos desean lo que le dicen a sus oyentes o lectores.
    En el caso de llegar al poder político, harían como lo hicieron los Lenin, los Mao y otros asimilados por la ambición de acaparar la riqueza pública para usufructo personal y de su camarilla tiránica, acuartelando -y sometiendo- a sociedad con férrea “disciplina” militar y policíaca.
    Así las cosas, si se es honrado y sincero, lo mejor sería callarse, evitando pervertir a los jóvenes inexpertos y fáciles de atraer con señuelos perniciosos, pero provechosos para los egoístas que viven del dolo permitido.
    No me crean el profesar ni seguir ningún credo religioso, porque éstos también son materialistas en el peor sentido; lo suyo es el vicio, el lujo, los banquetes, los bordados, la ostentación y las joyas y similares; y para poseer todo esto y mucho más se vale de una retórica sutilísima y dogmática, con qué impresionar a los desinformados incautos; porque todo lo que dice es absurdo e inventado por hombres poco juiciosos y de pésima voluntad, siempre al servicio del poder del dinero y de los metales nobles. Tengo documentos que así lo demuestran. Además su conducta como hombres y como religiosos dejan mucho que desear en el campo de la casuística; su moral siempre ha sido nada ejemplar.
    Claudio Valderrama/cvalderrama844@gmail.com

  2. No es inteligente ni honesto el hablar de IU, del PSOE Y del PP como si en estos partidos residiera la razón de ser de España; cuando la muy triste realidad ha demostrado que los partidos(en este concepto entran todos los grupos con ese título, incluidos los militares y los religiosos, que también son partidos, ya que miran hacia sus infames intereses materiales muy por encima de los morales)son la negación de la justicia y de la responsabilidad corporativa fuera de sus centros de gestión cuando de administrar los bienes públicos se trata.
    Sabéis que los partidos, además de ser la negación de eso, son los causantes del empeoramiento laboral, económico y social de la clase trabajadora, al pactar con los bancos, las industrias, el ejército y la Iglesia. Es evidente que sin estos pactos los partidos (en este caso políticos)no podrían ascender
    al poder corporativo y estatal, que es lo que buscan por todos los medios, sin ningún tipo de escrúpulo que les frene sus ambiciones, tanto personales como partidistas.
    La “ideología” está presente en ellos sólo en las palabras con las que inculcan a los pobres jornaleros en los que se apoyan para presionar estratégica y psicológicamente a los que detentan el poder del Estado; pero, siempre y de manera sistemática, sacando privilegios a espaldas de la clase que dicen defender. A ésta sólo le dan buenas promesas, que jamás se cumplirán. Los indefensos asalariados, sean oficiales, peones o braceros, seguirán siendo engañados y explotados por unos y por otros.
    Eso que llamáis Izquierda y Derecha(aquí entran todos los radicalismos y todos los conservadurismos con diversos disfraces, tanto negros como rojos, amarillos o blancos)no es otra cosa que una manera de confundir a los que os leen y os escuchan, para mal de éstos y para bien vuestro. Así podéis influir y enriqueceros a costa de los que viven de un salario sin derechos reconocidos consecuentes ni aplicables como verdaderos ciudadanos. Sólo vosotros -y los que están más arriba en bienes y fuerza bruta- os consideráis ciudadanos de pleno derecho efectivo, no como el que se da a la clase popular, que es abstracto y no realizable, porque lo queréis así.
    ¿Cómo vais por ahí hablando de cambio político( en algunos Ayuntamientos han estado los de IU, y en el Gobierno los del PSEO, no haciendo nada bueno ni provechoso en ambos ámbitos) sin tener la suficiente ética en cuanto a declararlo sin falsas e inicuas justificaciones.
    Que el PP es malo, malísimo, nadie sensato lo puede discutir; mas, no por ello se debe incurrir en el perverso oportunismo, de hacer demagogia a favor de los partidos de Izquierda, insinuando que son más competentes, honrados y responsables; cuando la trágica realidad demuestra que son igual o peores. En muchos casos sí son peores. Hay infinidad de ejemplos que corroboran esta circunstancia adversa.
    De los partidos de Izquierda salieron los nazis y los fascismos, que hicieron buenas a las más sanguinarias tiranías civiles y militares de todas las épocas.
    Stalin fue un déspota de parecido carácter y conducta salido de la misma tendencia ideológica que Hitler, Mussolini y otros de siniestro recuerdo. En España hubo indeseables que postulaban socialismo y comunismo, desde las barricadas…
    Con esto no pretendo dar una imagen positiva y decente de la Derecha, no; ésta está constituida, aunque con diferente origen social e histórico, por individuos de baja catadura moral, donde los escrúpulos están ausentes y su afán de poder es ilimitado hasta abocar en una anarquía de intereses en lucha y desenfreno,
    desde el punto de vista de la administración pública, ye que se creen los dueños absolutos donde dominan, tanto si es por las armas como si por elecciones; tampoco son dignos, ni mucho menos, de admiración ni de nuestro voto.
    ¿Piensan que puedo ser anarquista o cosa parecida? En absoluto. No entra en mi forma de pensar seguir a sujetos que viven, ideológicamente hablando, utopías que sólo conducen a la violencia al verse frustrados de no haber llegar nunca al poder político. Si hubieran llegado a el su comportamiento habría sido igual o peor que los que lo alcanzaron. La mayoría abrumadora de los hombres siempre tienden a arrogarse superioridad cuando están en posesión de un poder, cualquiera que sea, sin respetar a los que tienen por inferiores, como creen que son los trabajadores en general. Y esto se da en todos los partidos de masas, aun sin pisar los terrenos acotados del Estado.
    Con esto quiero dejar sentado y bien que el anarquismo, como movimiento agitador y violento (aunque los demás también lo sean)no es recomendable, desde ningún punto de vista, porque el resultado con ellos sería desfavorable a los pueblos y a los jornaleros más necesitados de bienestar y amparo en todos los órdenes de su existencia. Sería, exactamente igual, que con los que tienen -y tuvieron- la “gobernabilidad” de la nación. No mejoraría en nada la suerte de la población marginada o tenida en poco.
    Por otro lado , a nadie le interesa un cambio de estructuras y de régimen, ya que éste que tenemos les da a los facinerosos toda clase de facilidades, para que justifiquen que nada puede hacerse en rigor. Tolera que se le critique, a sabiendas de que todo es simulacro; y mande quien mande, todo seguirá, en el fondo, como hasta ahora. Nada que repercuta en las grandes haciendas será tocado por los charlatanes de academia, que son los que menos desean lo que le dicen a sus oyentes o lectores.
    En el caso de llegar al poder político, harían como lo hicieron los Lenin, los Mao y otros asimilados por la ambición de acaparar la riqueza pública para usufructo personal y de su camarilla tiránica, acuartelando -y sometiendo- a sociedad con férrea “disciplina” militar y policíaca.
    Así las cosas, si se es honrado y sincero, lo mejor sería callarse, evitando pervertir a los jóvenes inexpertos y fáciles de atraer con señuelos perniciosos, pero provechosos para los egoístas que viven del dolo permitido.
    No me crean el profesar ni seguir ningún credo religioso, porque éstos también son materialistas en el peor sentido; lo suyo es el vicio, el lujo, los banquetes, los bordados, la ostentación y las joyas y similares; y para poseer todo esto y mucho más se vale de una retórica sutilísima y dogmática, conque impresionar a los desinformados incautos; porque todo lo que dice es absurdo e inventado por hombres poco juiciosos y de pésima voluntad, siempre al servicio del poder del dinero y de los metales nobles. Tengo documentos que así lo demuestran. Además su conducta como hombres y como religiosos dejan mucho que desear en el campo de la casuística; su moral siempre ha sido nada ejemplar.
    Claudio Valderrama/cvalderrama844@gmail.com

  3. Amigo Camilo: ¿Crees que sería posible una entrevista con Marta Harnecker en la sección que tú tan admiráblemente diriges?

    (Perdona si te puse en un compromiso)

    Un saludo.

    • Claro que podríamos hacerlo, pero dame tiempo me leo algunas cosas de ella para llegar un poco más informado. Curioso: toda la carrera y actividad investigativa de Martha gira en torno a entrevistas que ha realizado a personalidades, movimientos o procesos de izquierda durante décadas… pero como ya es toda un referente ahora cada vez es más común que la entrevistada sea ella.

      • Yo he leído algunos libros de ella y me parece interesantísima.

        Gracias por el interés.

  4. Muy interesante la entrevista con Carlos Fernández Liria, como todas las que estás presentando semanalmente, Camilo. Tenía ganas de oirla desde que leí el comentario de Paco la semana pasada.

    Dada la situación a la que los acontecimientos en España nos van empujando, es de agradecer cada opinión sensata y comedida que se nos ofrezca porque resulta cada vez más claro que muy pronto nos vamos a ver en la obligación de tomar decisiones muy importantes para nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos y no me refiero solo al hecho de que vamos a tener que ir a votar (o a abstenernos), sino que, desde nuestra ventana, vamos posíblemente a influir en otras personas. Queramos o no, nos leen diariamente de 8 a 10 mil personas, de ahí nuestra responsabilidad y en esta ocasión, creo que debemos tratar de hilar muy fino.

    Me gusta el análisis que hace Carlos de la situación política actual y de las posibilidades de cambio. Cierto que sería necesario un bloque de izquierdas capaz de forzar una nueva transición rompedora con todo lo establecido hasta la fecha, pero la verdad es que yo no creo que seamos capaces (y menos con tan poco tiempo) de llevarlo a cabo, por lo que tendremos que optar no por lo ideal sino por lo mejor, o por lo menos malo.

    ¿Participación, abstención?

    Mi posición a favor de la participación es conocida, sin embargo respeto a los abstencionistas (me refiero a los abstencionistas conscientes, no a los pasotas, a éstos los comprendo menos). Comprendo su posición de no querer participar en el juego, pero desde que una vez Walquiria, (por cierto, ¿dónde está?) me convenció de que no hay forma de escaparse, de que quieras o no, también cuentan contigo, por lo tanto, también participas, me afirmé mas en mi posición de que no votar es regalarle el voto a tu enemigo.

    La opinión de Carlos sobre IU me parece tan sensata como todas sus otras opiniones en la entrevista. La línea roja que le marca para creer o no en sus intenciones, correcta. El hacer coalición con el PSOE para llegar a conseguir unos puestecillos, sería la señal de su falsedad. Yo le pondría todavía otra línea roja. Si en su programa no se viera claramente su intención de cambiar la Constitución, de cambiar las reglas del juego, de iniciar un proceso constituyente con la participación del pueblo, esa línea roja, yo tampoco la pasaría. Hasta la fecha, han cometido errores y han conseguido cosas, habrá que leer su programa para tomar una decisión. El aplicarles de antemano la presunción de culpabilidad, no me parece justo.

    Gracias por las entrevistas, Camilo.

    Un saludo a tod@s.

DEJA UNA RESPUESTA