Vacunas: una reflexión crítica

En pocos días estará disponible en castellano y catalá -Ediciones i y Llibres de l'Index respectivamente- el libro firmado por el Doctor Enrique Costa y el escritor Jesús García Blanca, en el que llevan a cabo una crítica radical de las vacunas cuestionando el modelo de salud y enfermedad en el que se apoyan y aportando información crítica que permita tomar decisiones libres sobre nuestra salud y la de nuestros hijos.

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Los autores de este libro cruzaron sus caminos por primera vez hace más de veinte años y ya entonces una de sus preocupaciones eran las vacunas y los problemas de salud que estaban creando a través del miedo y la ignorancia que sus defensores se encargan de promover.

En aquel entonces, nuestras inquietudes profesionales o intelectuales nos ayudaron a estar despiertos ante conocimientos a contracorriente.

Ahora, pacientes y alumnos, pero muy especialmente los hijos de los que hemos tenido el privilegio de aprender, nos han confirmado nuestras razones de la cabeza con razones del corazón: la vida se impulsa a sí misma, la naturaleza es sabia si no nos entrometemos, los mamíferos humanos compartimos con el resto de los seres vivos capacidades aún por conocer y comprender, y la guerra contra los microbios —incluidas las guerras preventivas— son, como dice el gran biólogo, maestro y amigo Máximo Sandín, autodestructivas, y ello por la simple aunque misteriosa razón de que todos estamos integrados en la red de la vida.

De modo que no es extraño que —tras seguir nuestros propios derroteros en el arte de la medicina y la educación respectivamente— ahora nos hayamos reencontrado para unir nuestras fuerzas en una batalla crucial contra la bestia, contra el sistema, contra los de Arriba, contra los poderosos, contra la industria… cada cual podrá darle el nombre que le parezca mejor, en definitiva, una batalla por la vida.

UN ANÁLISIS CRÍTICO RADICAL

Hasta donde hemos podido llegar en nuestra investigación para componer este libro, nadie ha enfocado las vacunas desde la perspectiva que vamos a hacerlo nosotros: cuestionando el concepto de salud y enfermedad en el que se apoyan para mostrar que las vacunas no tienen sentido biológico, y por tanto no pueden aportar ningún beneficio a la salud, ni evitar enfermedades, ni erradicarlas, ni reducir la mortalidad ni aumentar la esperanza de vida.

El libro aporta los elementos claves que permiten a cualquier lector sin necesidad de estudios especializados llevar a cabo una lectura crítica de las vacunas y formarse una opinión sobre ellas para poder tomar decisiones libres y responsables.

En la Primera Parte narramos la historia olvidada de las vacunas, cómo surgieron y qué plantearon sus defensores y detractores pioneros para comprender el origen del mito.

En la Segunda Parte asistimos a los principales descubrimientos antiguos y recientes que aportan otra visión de la biología, del origen y evolución de la vida.

Finalmente, en la Tercera Parte retornamos a las vacunas para contemplarlas a partir de todo lo aprendido y comprender que no encajan con el funcionamiento de la vida, lo que explica por qué no han evitado ni erradicado enfermedades, así como los numerosos daños documentados.

Lo que nos deja frente a una última pregunta: ¿qué ha llevado a la imposición casi universal de las vacunas?

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Disponible en pocos días en Castellano y Catalá:

Vacunas: una reflexión crítica… A partir de la Historia de la Medicina y de los últimos descubrimientos en Biología. Madrid, Ediciones i, 2015.

Vacunes: una reflexió crítica… A partir de la Història de la Medicina i dels darrers descobriments en Biologia. Barcelona, Llibres de l’Index, 2015.

Dr. Enrique Costa Vercher / Jesús García Blanca

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CONTENIDO

Introducción

Primera Parte: La historia de las vacunas se confiesa

  1. La nueva humanidad del Tercer Milenio
  2. La medicina y la Revolución Industrial
  3. Los creadores de la paranoia
  4. Progreso, Ciencia e impunidad
  5. El poder creador y transformador del lenguaje
  6. El resultado final de la obra del nuevo Prometeo
  7. El falso mito de la longevidad de la nueva raza

Epílogo: Guía para perplejos

Segunda Parte: Microecología: una mirada global a la red de la vida

  1. Biología de la Evolución
  2. Energía vital: las mitocondrias
  3. Nuestro océano interno
  4. El secreto del cristal líquido
  5. ¿Dónde está el cerebro?
  6. ¿Existe un sistema inmunitario?
  7. Las “enfermedades” son programas biológicos

Tercera Parte: Un cambio de paradigma en la medicina

  1. La encrucijada fatal
  2. Cuestionando la Teoría Microbiana de la enfermedad
  3. Desmontando “el principal logro de la investigación biomédica”

Últimas palabras

Para seguir la pista

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LOS AUTORES

Dr. Enrique Costa Vercher (Gandía, Valencia, 1955)

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de Valencia en 1979. Ejerce desde hace 36 años como médico de familia desde una perspectiva holística, incluyendo Homeopatía, Acupuntura y Naturopatía. Ha publicado SIDA: juicio a un virus inocente (Mandala, 1993) y Hijos de un dios terminal (Mandala, 2001).

Jesús García Blanca (La Línea, Cádiz, 1960)

Es educador, escritor e investigador independiente. Colabora asiduamente con las revistas Mente Sana, Cuerpomente  y Discovery Dsalud. Ha publicado El rapto de Higea (Virus, 2009) y La Sanidad contra la Salud: una mirada global para la autogestión (Ediciones i, 2015).

http://saludypoder.blogspot.com

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Comentar (10)

10 Comentarios

  1. Patrañas es contar como éxitos de las vacunas todos los males que se debían a conflictos colectivos, poblaciones famélicas, bajo la angustia de ser delatadas y vivir con cartillas de razonamiento. Eso cuando el suministro de agua y demás no hubiera sido destruido. Bajo semejantes condiciones ¿cuántos no serán presa del pánico, la miseria y por tanto la enfermedad?
    Después llegaron los oportunistas vendiendo vacunas a toro pasado, eso sí, jugando con la memoria del pasado. Igual que ahora.

    • Querido José, que haya buitres que se aprovechen del dolor ajeno no es responsabilidad de los científicos ni de las vacunas. Y que haya estafadores vendiendo medicamentos o vacunas falsificadas no es un fallo de las vacunas en general: es una estafa, que es otra cosa.
      Un cordial saludo

  2. Una de las características más positivas de Iniciativa Debate es que admite todo tipo de opiniones. Como colaborador habitual, y también como seguidor del método científico, me siento obligado a matizar algunos aspectos del libro anunciado en esta reseña, para advertencia del puñado de personas que llegará a leerla (digo “puñado” porque desgraciadamente Iniciativa Debate no tiene tantos lectores como debería).

    Que el modelo sanitario actual es discutible, es un hecho. Y que la medicina científica no tiene la solución a todos los problemas, nadie lo duda. Es obvio que hay mucho que cambiar en el concepto de salud pública. Y tampoco es un secreto que las vacunas, como cualquier tratamiento médico (científico, “natural”, “alternativo” o lo que sea), encierra riesgos.

    Sin embargo, varias de las afirmaciones en las que los autores basan su tesis son incorrectas, cuando no falsas. Que las vacunas han prevenido enfermedades o incluso han llegado a erradicarlas no son hipótesis de trabajo: son hechos demostrados, y muy fáciles de comprobar, por cierto. Negar esto es mentir.

    Por otra parte, es cierto que cada cual tiene derecho, o debería tenerlo, a decidir sobre su propia salud. Pero sólo si esa decisión no afecta a la salud del común. Las vacunas han evitado y evitan miles de casos, si no millones, en todo el mundo, ahorrando sufrimientos, dinero, epidemias y problemas de todo tipo. Y sí, han contribuido, junto a otras mejoras, a alargar la vida humana, que en condiciones naturales es más bien breve.

    La afirmación de que las vacunas son no ya perniciosas, sino directamente inútiles, carece de fundamento: es una creencia. Por eso esta actitud se sitúa dentro del ámbito de las denominadas “pseudociencias” (título que, por cierto, me parece demasiado amistoso. Sería más exacto calificarlas directamente de patrañas). En este ámbito se encuentran temas como la ufología, el creacionismo, la astrología, la adivinación, la P. E. S. y muchas otras aventuras.

    No obstante, creer que nos visitan los marcianos, que un anciano de raza blanca creo el mundo, con toda su variedad de seres, en una semana o que los astros influyen en nuestro destino, carece de consecuencias más allá de la credulidad de cada cual. Pero en el caso de las vacunas lo que está en juego es la vida de las personas y la salud de la población en general.

    • José Manuel Lechado, interesante su exposición.

      1. ¿Podría mostrarme estudios randomizados de doble ciego y contra placebo con una muestra de ensayo significativa que prueben la eficacia clínica y la seguridad de las vacunas que actualmente se administran? .

      2. Demuestre mediante un análisis riesgo/beneficio sólido que la vacunas representan una amenaza para la salud menor que las enfermedades que pretenden prevenir. Esto es muy complicado de determinar ya que no hay estudios que evalúen exahustivamente la magnitud de los efectos secundarios, nos tendríamos que acoger a los declarados por el fabricante, pero ya sabemos todos, que los fabricantes tienen a escribir poco en sus prospectos y fichas de seguridad, y es algo que se puede desmostrar.

      3. La base científica por la que usted atribuye a las vacunas una menor incidencia de la enfermedades.

      • Querido Enrique, puede usted encontrar todo eso que busca en la literatura especializada sobre el particular. No le costará ningún trabajo, porque hay miles de estudios, pruebas de laboratorio, investigaciones y estadísticas al respecto. Costará mucho más encontrar material fundado que demuestre lo contrario.
        Un cordial saludo.

    • Hola, José Manuel.

      Cualquiera diría que has leído el libro antes de que se publique!

      Me alegra que compartas con los autores del libro algunas cosas, como el discutible modelo sanitario, el hecho de que la medicina moderna no tiene solución a todos los problemas, los riesgos de tratamientos y vacunas, y el derecho a decidir en materia de salud.

      En esencia, tu comentario viene a decir que supones que basamos nuestras tesis en errores y nos aseguras que quienes defienden las vacunas sí que han demostrado las suyas.

      Respecto a lo primero, solo puedo decirte que esperes a leer el libro y conocer nuestros razonamientos, argumentos y datos. Y a partir de ahí te animo calurosamente a debatirlos.

      Respecto a lo segundo, predica con el ejemplo y aporta las evidencias. No solo las que ya te pide otro comentarista, sino otra más básica: las evidencias que sirvieron en su día para dar por correcta la Teoría Microbiana de la Enfermedad en la que se apoyan las vacunas.

      Por último, me parece loable que te erijas en defensor del Método Científico. Yo lo considero una estupenda herramienta. Pero lo que está en juego no es el Método Científico como idea o como concepto abstracto, sino su “encarnación” en seres humanos. La democracia como idea puede ser magnífica, pero no se puede decir lo mismo de la democracia que padecemos en manos de un puñado de corruptos.

      Del mismo modo, lo que se aquí importa no es la idea de Método Científico, sino quién y cómo se gestiona ese Método y sus resultados. Y 25 años de investigación me han llevado a la conclusión de que, al igual que la democracia, quien gestiona la Ciencia es un puñado de corruptos al servicio del poder.

      • Hola, Keffet.
        El libro se encuentra dentro de una línea general de hipótesis contrarias a la ciencia, digamos, oficial. Algo que viene de largo y se extiende por todo tipo de terrenos. En principio es positivo discutir las grandes verdades, porque el sentido crítico forma parte del método científico.
        Que haya habido timos o engaños relacionados con vacunas, timos a menudo patrocinados por los gobiernos, no es un argumento válido para decir que todas las vacunas sean un timo. En última instancia lo que se discutiría no es la eficacia de las vacunas (hablando en general), que no es discutible, como prueban los hechos, sino la eficacia de un sistema corrupto. En esto, sospecho, estamos de acuerdo.
        Por otra parte, no se puede negar que gran parte de la ciencia se está utilizando para fines bastardos, pero tampoco es así siempre. En general los científicos trabajan en condiciones precarias y el problema, como en casi todo, es de tipo burocrático y financiero. O dicho de otro modo, como en casi todo, el problema es el Estado y la economía capitalista.
        Por lo demás, nada que añadir a lo que ya dije en mi respuesta anterior.
        Un cordial saludo

      • Si es positivo discutir las grandes verdades y además forma parte del método científico, ¿por qué te parece mal discutirlas en este caso concreto? Insisto en que te pronuncias sin conocer los argumentos, puesto que el libro aún no se ha publicado.

        El libro no considera que las vacunas sean un “timo”, ni que algunas lo sean. Los argumentos son otros y se trata de argumentos de fondo, no de detalles que puedan atribuirse a tal o cual vacuna. Nuevamente: lee el libro para poder criticarlo.

        Por supuesto que los beneficios de las vacunas son discutibles. Las pruebas a las que aludes no son “los hechos” sino la presentación de “los hechos” por parte de quienes están interesados en que las vacunas se mantengan. Yo discuto ambas cosas: la eficacia de las vacunas y la del sistema corrupto, y es que resulta que quien defiende la eficacia de las vacunas es precisamente ese sistema corrupto; de hecho, ese sistema ha impuesto –y no precisamente por razones científicas ni médicas- el modelo de salud-enfermedad en el que las vacunas se basan.

        De ahí la lógica de nuestra crítica: discutimos el sistema corrupto, discutimos los conceptos que ha impuesto y que utiliza para sus fines, y por eso las vacunas se quedan sin base. No se trata pues de una creencia, sino de una argumentación lógica. La creencia es justamente la contraria: la inmensa mayoría de la gente cree en las vacunas sin pruebas ni argumentos. La prueba evidente es lo que sucede cuando se le piden, como te ha sucedido a ti por ejemplo con otro comentarista de esta entrada. Resulta penoso que alguien con sentido crítico (lo digo por tus intervenciones en esta web) acepte de forma tan ciega lo que viene de Arriba: llevo años pidiendo esas pruebas sin conseguir que alguien las aporte.

        Finalmente, respecto a los investigadores, el problema es más complicado: no es solamente que los científicos trabajen en condiciones precarias, es que trabajan en y para un engranaje corrompido fabricado por el sistema capitalista para servir a sus propósitos que por supuesto nada tienen que ver con la salud pública.

    • Cuando leí el artículo de las vacunas, no me lo podía creer y realmente estaba esperando un artículo como este, que lo discutiera.Estoy totalmente de acuerdo con Juan Manuel Lechado y le agradezco , que como siempre , sea tan claro y tan ejemplar en lo que escribe y más todavía en un tema de salud, como es el de las vacunas.Gracias al autor, que nunca nos defrauda .

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