“Si conoces a algún drogadicto, ve a por él y mátalo tú mismo ya que pedir a sus padres que lo hagan sería demasiado doloroso”, ha pedido el presidente a los ciudadanos.

The Guardian | El Diario | 02/07/2016

El autoritario y agitador Rodrigo Duterte juró su cargo como presidente de Filipinas el pasado jueves, extendiendo primero una rama de olivo para las élites del país en su discurso oficial para justo después prometer que eliminará a los traficantes de drogas y animar a la gente a matar a drogadictos.

Duterte, que tiene 71 años, ganó las elecciones del mes pasado de una manera arrolladora después de una campaña marcada por las amenazas de matar a decenas de miles de personas en una guerra implacable contra el crimen y de sus críticas contra la élite de la nación que lo calificaron como a un héroe incendiario y antisistema.

Después de su cuidado discurso tras llevar a cabo su juramento ante una pequeña audiencia en el palacio presidencial, el líder sin pelos en la lengua visitó por la noche un suburbio de Manila y soltó una serie de amenazas cargadas de blasfemias contra los traficantes de drogas frente a un grupo de unas 500 personas.

“Esos hijos de puta están destruyendo a nuestros hijos. Os aviso, no os metáis en eso, incluso si sois policías, porque realmente te mataré”, dijo el jefe del Estado ante su audiencia. “Si conoces a algún drogadicto, ve a por él y mátalo tú mismo ya que pedir a sus padres que lo hagan sería demasiado doloroso”. Anteriormente Duterte ha había asegurado que algunos oficiales de policía estaban inmersos en el tráfico de drogas.

Repitiendo una de sus letanías favoritas de campaña, el nuevo presidente también dijo que sería una buena opción de negocio fundar empresas funerarias. “Te aseguro que no irías a la bancarrota. Si tu negocio flojea le diré a la policía, ‘hacedlo más rápido para ayudar a la gente a ganar dinero'”.

En su discurso previo en el palacio presidencial de Malacañán, cuando habló después de Benigno Aquino, Duterte avisó de que habría días negros durante sus seis años al frente del gobierno. “El camino será duro pero uníos a mí de todos modos”, dijo Duarte durante su discurso, el cual abrió con temas familiares sobre la necesidad de infundir disciplina en una sociedad infestada de corrupción.

“Los problemas que castigan a nuestro país a día de hoy que necesitan ser tratados con urgencia son la corrupción, tanto en los niveles más altos como en los más bajos de las estructuras del Gobierno, la criminalidad en las calles y la descontrolada venta de drogas ilegales en todos los estratos de la sociedad filipina y la ruptura de la ley y el orden”, dijo tajante.

Duterte, un abogado que labró una reputación como una figura autoritaria como alcalde de la ciudad del sur de Davao durante la mayor parte de las dos décadas anteriores, dijo que estos problemas eran signos de la erosión de la fe de los ciudadanos en sus líderes.

También esbozó una visión de su programa anti crimen que incluye introducir de nuevo la pena de muerte, con el ahorcamiento como su método de ejecución favorito. Dijo que ordenaría a las fuerzas de seguridad disparar a matar y les ofrecería recompensas por los cadáveres de los traficantes de drogas. También instó a los filipinos de a pie a matar a los sospechosos de ser delincuentes.

Durante la campaña, Duterte afirmó que 100.000 personas morirían ante su mano dura y que habría tantos cadáveres vertidos en la bahía de Manila que los peces engordarían por alimentarse de ellos. Lo han acusado de conexiones con los escuadrones de la muerte “vigilantes” de Davao, que según los colectivos de derechos humanos han matado a más de mil personas. A esos grupos les preocupa que los asesinatos extrajudiciales se puedan extender en Filipinas bajo su mandato. Una ofensiva policial a raíz de su elección ya ha dejado decenas de muertos.

Durante la campaña electoral, Duterte se enfrentó a los enviados de Estados Unidos y Australia, aliados clave, después de que criticaran su broma sobre querer violar a una “bella” misionera australiana que sufrió abusos sexuales y fue asesinada en un motín en una cárcel de Davao.

Tras su victoria electoral, Duterte también lanzó un ataque aparentemente no intencionado contra Naciones Unidas. “Que te den, ONU, ni siquiera eres capaz de resolver las matanzas de Oriente Medio… No podrías mover un dedo en África con la carnicería a las personas negras. ¡Calláos todos la boca!”, espetó.

El jueves, Duterte ofreció un ligero mensaje de amistad hacia la comunidad internacional. “En el frente internacional y la comunidad de naciones, dejadme reiterar que la República de Filipinas respetará los tratados y las obligaciones internacionales”, prometió.

Con información de la Agencia France Presse

Traducido por  Cristina Armunia Berges y Jaime Sevilla Lorenzo

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