El comisario Villarejo justifica sus llamadas con el número dos de Interior por el yihadismo

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El comisario Villarejo en el acto de condecoración y a su izquierda, el número dos de la Policía, Eugenio Pino
El comisario Villarejo en el acto de condecoración por su participación en la ‘Operación Cataluña’

Pedro Águeda | El Diario | 06/07/2016

El comisario José Manuel Villarejo estaba destinado en octubre de 2014 en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía en materia de “crimen organizado” y, sin embargo, hablaba por teléfono móvil con el número dos de Interior, Francisco Martínez, por investigaciones de terrorismo yihadista, sin otro filtro de sus superiores.

Esta es la explicación que el policía ha dado este miércoles al juez que le imputa un delito de revelación de secretos por la grabación ilegal de una conversación entre otros policías y agentes del CNI sobre el Pequeño Nicolás. El magistrado se interesaba por el tráfico de llamadas que el comisario Villarejo mantuvo con el secretario de Estado de Seguridad el día de la detención del presunto estafador Francisco Nicolás Gómez Iglesias.  Durante esa misma declaración, Villarejo ha reconocido haber participado en una denominada “Operación Cataluña” .

El magistrado Arturo Zamarriego basó esa parte del interrogatorio en la afirmación del informe policial de 572 páginas que ha motivado la imputación de Villarejo: “Se significa que desde la detención de Francisco Nicolás hasta la primera publicación que aparece en los medios de comunicación, el comisario Villarejo Pérez realiza y recibe numerosas llamadas desde su teléfono 619.xxx.xxx a teléfonos oficiales, llamando especial atención dos llamadas el día de la detención de Francisco Nicolás, día 14/10/2014, con el secretario de Estado de Seguridad D. Francisco Martínez Vázquez”.

Esa “especial atención” de los investigadores responde a que las llamadas entre el comisario y el aspirante a suceder a Jorge Fernández Díaz al frente del Ministerio del Interior se producen en dos momentos clave de las nueve semanas de tráfico móvil analizado: cuando el Pequeño Nicolás está en los calabozos la mañana en que fue detenido, el 20 de octubre de 2014; y ese mismo día, mientras los agentes están registrando su casa por la tarde. Precisamente en ese domicilio, los policías encontraron anotaciones de Francisco Nicolás Gómez Iglesias sobre el ‘agente especial’ Villarejo.

La relevancia que el juez da a esta cuestión se ha puesto de manifiesto este miércoles. Zamarriego ha abierto el interrogatorio preguntando a Villarejo por su relación con los mandos de Interior, incluido el secretario de Estado de Seguridad en su primer bloque de preguntas.

En el resumen de la declaración de Villarejo que el Juzgado entregó después a las partes se puede leer: “Que con el secretario de Estado despacha respecto al yihadismo con temas puntuales, que es información que se da de primera mano. Que en esa época estaban muy pendientes de informaciones sobre el terrorismo en Europa. Que todo lo que se refiere a terrorismo es al Secretario de Estado. Al ministro del Interior le ha visto dos veces, no tiene relación con él (sic)”. Ni rastro de trato, por tanto, de Villarejo con los mandos de la lucha antiterrorista de la Policía.

En este resumen de la declaración no aparece otra afirmación de Villarejo, irrelevante para esta causa que investiga un delito de revelación de secretos, pero de plena actualidad. Villarejo explica que su enfrentamiento con Marcelino Martín, el comisario responsable del informe que le señala por la grabación ilegal, es posterior a que ambos participaran en la “Operación Cataluña”, según aseguran fuentes presentes en la declaración que ha dicho el comisario.

Ante un juez, el comisario admite que el Ministerio del Interior puso en marcha un operativo cuyo nombre no consta en ningún juzgado. Se trata de una evidencia más de las maniobras policiales que el Gobierno ordenó para desacreditar a políticos independentistas y de las que la grabación de Jorge Fernández Díaz con el entonces director de la Oficina Antifraude constituye otro episodio.

¿De qué habló Villarejo con el número dos de Interior el día de la detención del Pequeño Nicolás durante más de 20 minutos? ¿De una investigación antiyihadista? ¿Cuántas llamadas se han cruzado el comisario condecorado por las maniobraspoliciales en Cataluña con Francisco Martínez?

Los investigadores solo estaban autorizados a recuperar el tráfico de llamadas en lo que afecta a la grabación ilegal a los policías y agentes del CNI, entre el 20 de octubre de 2014 y el 24 de diciembre del mismo año. Cuando eldiario.es reveló las llamadas entre uno y otro el día de la detención del Pequeño Nicolás, Interior se limitó a asegurar que ese teléfono consta a nombre del Ministerio y no de Francisco Martínez. Un portavoz añadió que esas llamadas son de las “muchísimas” que Martínez mantiene a diario con mandos policiales.

En el rastreo de ese tráfico de llamadas, los investigadores de la grabación ilegal a policías y CNI también encontraron otras llamadas entre un mando de la Comisaría General de Información, comisario Enrique García Castaño, y el secretario de Estado de Seguridad. Entre García Castaño, en la unidad antiterrorista de la Policía, y Martínez hay al menos tres mandos intermedios.

El aspirante es ‘Paco Bomba’

Algo similar ocurre con el responsable del informe donde aparecen todas estas evidencias. El comisario Marcelino Martín Blas-Aranda mantiene que Villarejo utilizó un programa que convirtió su teléfono en un micrófono de ambiente y que así grabó su reunión con agentes del CNI. Dentro del sumario aparecen mensajes y llamadas del teléfono de Marcelino Martín, ya que entregó su terminal para que se analizaran posibles rastros del programa espía. Es ahí donde se puede comprobar que el comisario Marcelino Martín tiene en su agenda al secretario de Estado de Seguridad como  ‘Paco Bomba’.

La pregunta que surge es qué hacía el jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía hablando con el número dos de Interior, ‘Paco Bomba’ para Marcelino Martín Blas-Aranda. eldiario.es publicó en noviembre de 2014 que una unidad secreta de la Policía se dedicaba a rastrear información comprometedora solo de políticos independentistas, sin control judicial y que acababa en determinados medios de comunicación coincidiendo con momentos álgidos del proceso soberanista. A ese grupo contribuía la Unidad de Asuntos Internos con agentes que trabajaban sobre el terreno.

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