El SAT se atrinchera en Somonte

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El Sindicato Andaluz de Trabajadores ha ocupado por tercera vez Somonte en un pulso entre la Andalucía de Susana Díaz y la de Diego Cañamero. Fotos Santi Donaire.

Darío Unai, Somonte (Córdoba) | Diagonal | 10/07/16

Somonte es una finca de 400 hectáreas situada al sur de Córdoba en la que se alcanzan los 50ºC. Alberga un puñado de jornaleros, un corral de gallinas y varios millones de mosquitos “orejeros” que infestan las escasas zonas de sombra. Entre los campos de secano que se extienden más allá del horizonte, sólo resalta la torre de la central fotovoltaica de última generación de Abengoa que proyecta en todas direcciones la luz solar que cientos de paneles reflectores concentran en su punta.

No es el lugar más recomendable para descansar de una huelga de hambre de 37 días compaginada con más de 70 de movilizaciones por la libertad de Andrés Bódalo y la campaña electoral que ha llevado a Diego Cañamero al Congreso. Pero, para el SAT, Somonte es mucho más que un símbolo, es un proyecto en el que han invertido 70.000 euros e innumerables horas de trabajo voluntario para cultivar toda su extensión. Es una fuente potencial de muchos puestos de trabajo y es un lugar de peregrinación para simpatizantes del sindicato de todo el Estado que sirve como laboratorio de cooperativismo agroecológico.

La concentración de tierras en Andalucía es un problema histórico agravado por una Política Agraria Comunitaria (PAC) que deja en manos de los estados receptores el reparto de unas ayudas que en España se concentran en el 35,5% de las fincas más grandes. El 85% de los 1.600 millones de ayudas anuales se quedan en manos de terratenientes como la Casa de Alba o la familia política de Miguel Arias Cañete.  Somonte se ocupó en 2012 como forma de presión para el cumplimiento del acuerdo de gobierno IU-PSOE en la Junta de Andalucía, que incluía la puesta en marcha de un banco público de tierras que nunca se materializó. Paradójicamente, gracias a la ocupación de Somonte, la Junta ha recibido en cuatro años 800.000 euros en ayudas agrarias.

En este tiempo, miembros del SAT, parados de larga duración, curtidos en la lucha y con multitud de causas pendientes por ocupaciones de fincas, expropiaciones en supermercados o huelgas, han constituido una cooperativa con la que tratan de dar salida a la escasa producción que genera Somonte. Con ella cubren gastos de transporte, tabaco y alimentación para continuar con la ocupación, soñando entre desalojo y desalojo con la cesión que les dé la estabilidad necesaria para construir una balsa de regadío que convierta Somonte en otro Humoso (Marinaleda) que palie el desempleo de los pueblos aledaños.

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