La banca italiana sufre una crisis de morosidad como resultado de ocho años de debilidad de la economía y negocia cómo afrontar su rescate.

Renzi quiere argumentar que el Brexit ha “perturbado” la situación económica para lograr reflotar los bancos sin hacer pagar a los preferentistas.

En otoño de 2015, el gobierno italiano liquidó cuatro pequeñas entidades cooperativas con quitas a preferentistas incluidas pero ahora el problema aumenta de tamaño.

Miguel Carrión | El Diario | 13/07/2016

Hay que haber estado bajo una piedra o distraído por la Eurocopa para no oír que algo pasa con los bancos italianos. Aunque el Eurogrupo de esta semana tenía otros temas en la agenda el rescate de la banca transalpina era realmente el foco de atención mediático. Se habló mucho de que las reglas son las reglas, de flexibilidad y sentido común, y de proteger a preferentistas de posibles quitas. Te lo explicamos, masticado, para que esta vez no te digan que no hay rescate.

¿Se trata solo de los bancos italianos?

Desde el otoño no dejan de dar disgustos los bancos italianos, pero no solo ellos. Acreedores descontentos con la gestión de los conocidos como ‘bancos malos’ se han enzarzado en pleitos con Portugal y Austria. Los bancos españoles están restructurando su negocio. Y el pasado fin de semana el economista jefe de Deutsche Bank propuso recapitalizar la banca de toda Europa con 150.000 millones de euros de fondos públicos, haciendo excepción de las reglas europeas de resolución bancaria y de ayudas estatales. Pero los ministros en el eurogrupo dejaron claro que los rescates bancarios a cargo del erario publico son cosa del pasado.

¿Tiene algo que ver el Brexit?

El resultado del referéndum británico fue una sorpresa y ha causado incertidumbre entre los inversores, pero es más un detonante que una causa de la crisis de los bancos italianos y europeos. Aunque es verdad que el índice de los bancos europeos cayó más de un 20% inmediatamente después del referéndum, llevaba ya acumulada una caída del 40% en los 12 meses anteriores. El presidente del Eurogrupo calificó la crisis de los bancos italianos como “no aguda”, contrariando las intenciones del Gobierno italiano. Este pretende que el Brexit constituya una “perturbación seria de la economía” que permita aplicar ayudas estatales dentro de las excepciones contempladas por la directiva europea de resolución bancaria (DRRB).

¿Que les pasa a los bancos italianos?

La banca italiana sufre una crisis de morosidad como resultado de 8 años de debilidad de la economía (el PIB de Italia todavía no ha recuperado al nivel previo a la crisis). Los bancos italianos tienen más de 200.000 millones de euros de mora, y la cifra asciende a 360.000 millones si se incluyen los préstamos dudosos. El supervisor único europeo (MUS) quiere que los bancos italianos se deshagan de los préstamos morosos, pero las entidades los valoran en unos 80.000 millones de euros mientras que se estima que los fondos buitre no darían más de 40.000 millones de euros por ellos. El agujero potencial del tamaño del rescate de los bancos españoles en 2012, pero podrían hacer falta hasta 20.000 millones de euros más.

¿Por qué no se monta otro banco malo?

La única manera de que un banco malo compre los préstamos morosos por 80 en lugar de por 40 es que el estado italiano lo subvencione, y las autoridades europeas de la competencia ya no lo permitirían. Cuando las negociaciones entre Italia y la Comisión Europea para armar un banco malo fracasaron en otoño de 2015, el gobierno italiano no tuvo más remedio que liquidar cuatro pequeñas entidades cooperativas, con quitas a preferentistas incluidas. Desde entonces se puede decir que el sistema bancario italiano entró en crisis por la alarma social generada –se llegó a dar el suicidio de un pensionista– y el miedo de los inversores institucionales a verse afectados por un caso similar.

¿Qué pretende hacer Italia con la morosidad?

Ante la imposibilidad de montar un banco malo, los italianos encontraron una solución imaginativa para pasar el filtro de las autoridades europeas de la competencia. Los bancos titulizarán sus préstamos morosos en varios tramos de bonos sintéticos. La Comisión autorizó al gobierno italiano a crear un fondo llamado GACS para dar una garantía –estatal, pero a precio “de mercado”– al tramo de mejor calidad. Y, para comprar el tramo de peor calidad, se creó un fondo mixto público-privado de unos 4.250 millones llamado Atlante.

¿Funcionó el plan?

 No. Aunque Atlante se creó para ayudar al GACS, gastó dos tercios de su capital en adquirir dos bancos cooperativos, Popolare di Vicenza y Veneto Banca, que a punto estuvieron de llevarse por delante a los grandes bancos Unicredit e Intesa San Paolo que hacían el aseguramiento de las fallidas salidas bolsa de los cooperativos. Atlante no ha comprado todavía ninguna titulización GACS. Ahora, el supervisor único europeo le exige a Monte dei Paschi di Siena que se deshiciese de un 30% de su morosidad en tres años.

Con todo, Monte dei Paschi no puede desobedecer al supervisor. Pero si tiene que vender 10.000 millones de euros de préstamos morosos que valora en 4.000 millones, pero los fondos buitre sólo le dan 2.000 millones, realizaría pérdidas de 2.000 millones y se tendría que recapitalizar, con dudoso éxito dado el precedente de Popolare di Vicenza y Veneto Banca. Y las autoridades europeas de competencia y bancarias no parecen dispuestas a permitir inyectar capital público sin quitas privadas, que el Gobierno italiano quiere evitar.

¿Tiene Monte dei Paschi muchos preferentistas?

Es unas seis veces más grande que los cuatro bancos quebrados del otoño juntos. Monte dei Paschi tiene unos 4.900 millones de euros de deuda subordinada, de los cuales dos tercios están en manos de unos 60.000 minoristas. Casi 2.200 corresponden a una única emisión que se colocó a través de a red de sucursales de Monte dei Paschi en lotes tan pequeños como 1.000 euros. Del resto de las emisiones, para mayoristas y en lotes de al menos 50.000 euros, al menos 1.000 millones más también acabaron en manos de pequeños inversores. Con este panorama, el gobierno italiano se agarra a la “perturbación de la economía” causada por el Brexit. Paradójicamente lo mejor que les puede pasar es que a Monte dei Paschi le falte capital en una prueba de esfuerzo cuyos resultados publicará la autoridad bancaria europea (ABE) a final de mes.

¿Cómo es eso de que lo mejor es no tener capital?

La Directiva de resolución bancaria permite hacer una recapitalización “preventiva” de un banco al que le falte capital según una prueba de esfuerzo, siempre que sea para hacer frente a una “perturbación seria de la economía”. Si a Monte dei Paschi le faltasen al menos 2.000 millones de euros en el escenario estresado de la ABE, y la Comisión Europea comprase el argumento del Brexit, el gobierno italiano podría recapitalizar Monte dei Paschi lo suficiente para responder a la petición del supervisor único de deshacerse de 10.000 millones de euros de morosidad, todo ello sin necesidad de hacer quitas a los preferentistas.

¿Carambola?

Sería mucha casualidad. Y en Bruselas y Berlín exigen quitas para proteger la “credibilidad” de la directiva de resolución bancaria. Italia, con permiso de la Comisión, ya arbitrado un mecanismo para compensar a los preferentistas de los cuatro banquitos del otoño, que se podría aplicar a Monte dei Paschi. Pero Italia presiona para evitar cualquier quita de minoristas, y la Comisión propone una solución parecida a la de Novo Banco en Portugal este fin de año, donde las autoridades portuguesas discriminaron contra los inversores institucionales. Como el asunto acabó en los tribunales y disparó la prima de riesgo de Portugal, el gobierno italiano lo aceptar.

¿Y qué va a pasar ahora?

Hasta que la ABE publique su prueba de esfuerzo de Monte dei Paschi el 29 de julio, siguen las negociaciones entre Roma y Bruselas. El 19 de julio el Tribunal Europeo de Justicia fallará sobre las quitas en el rescate bancario de 2013 en Eslovenia. El abogado general opinó en febrero que las recomendaciones de la comisión sobre la necesidad de quitas no eran vinculantes, pero desde 2015 la directiva directiva de resolución bancaria está en vigor y eso cambia las cosas para Italia. En todo caso el debate legal y – sobre todo – político se presenta complicado.

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