El AVE español

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“Voy a explicarle algo. [El Sistema] está diseñado contra la posibilidad de un accidente. Todo elemento susceptible de algún fallo se ha tomado en consideración. Tenemos un control de calidad (…) en el que cada componente es sometido a prueba, una y otra y otra vez… Cada soldadura es radiografiada. Absolutamente todo es controlado, comprobado y estudiado sin excepción (…). Existen sistemas de seguridad para controlar los sistemas de seguridad. [No hay posibilidad de un error semejante] ¿Y sabe por qué? Porque el sistema funciona”. Es la respuesta que un ingeniero, magistralmente interpretado por Jack Lemmon, ofrece a la periodista Jane Fonda en la película “El Síndrome de China” respecto a un posible accidente en la Central Nuclear de la que él es el responsable. No hay accidente si el sistema funciona.

Se cumplen tres años de la tragedia del Alvia en Santiago de Compostela que supuso la muerte de 80 personas. La Agencia Ferroviaria Europea viene de presentar el Informe de conclusiones respecto a dicha tragedia. Concluye el Informe de la Agencia que el organismo que llevó a cabo la investigación no aseguraba la necesaria independencia; señala además la falta de colaboración de Renfe y del Ministerio de Fomento al negarse a contestar preguntas relacionadas con la investigación.

Dichas conclusiones, inaceptables en un estado de derecho, denuncian además que la investigación se centró sólo en una de las causas del siniestro, el error humano, sin ser tenidas en cuenta las otras: “los sistemas de seguridad”. Por último la Agencia concluye que el gobierno incumplió la directiva europea de seguridad ferroviaria en lo que se refiere a la independencia de este tipo de investigaciones y pide que se reabra la investigación.

Y es que basta con cruzar los Pirineos para comprobar que un tren de alta velocidad constituye, como refiere la película, un sistema integral que va desde el diseño de las vías a unos protocolos y sistemas de seguridad que controlan el convoy en todo momento, activándose automáticamente “más allá de la actuación del conductor”, o si se quiere, cuando el factor humano entra en juego.

Por qué los sistemas de seguridad que dieron pie a esta tragedia no estaban implantados en su integridad (como trascendió en su momento) y quién consintió que así fuera, son, por tanto, dos de las preguntas que según la Agencia, deben aún responderse. Por aquel entonces, la prensa no pareció centrar su atención en la responsabilidad de una administración que presenta ante sus ciudadanos un sistema integral que no existe, sino en el fatal error de un asalariado; el maquinista. Portada, por cierto, de muchos de los medios de comunicación en lugar de la de los distintos responsables de gobierno, incluida la por entonces ministra de Fomento Ana Pastor.

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