Despiden a una empleada de la cafetería del Campus por “pedir las horas que le deben”

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Milagros Padilla lleva 12 años trabajando en una subcontrata que no le paga las horas extra. Al exigir sus derechos recibió como respuesta la carta de despido.

Claudia González Romero | lavozdelsur.es | 28/07/2016

“Me han despedido por pedir mis derechos”, dice Milagros Padilla compungida y rodeada de compañeros que se suman a la protesta por su despido “improcedente”. Mila, que lleva en su puesto cerca de 12 años, se entera de su despido hace apenas dos días. Le llega la carta de despido, con fecha del 15 de julio, y luego se percata de que le han ingresado el dinero de la indemnización en su cuenta bancaria. “Le han aplicado la reforma laboral pura y dura. Le han hecho un finiquito de lo más mezquino que hay”, declara Pepe Díaz, presidente del Comité de empresa del personal de la Universidad y capitán de la manifestación que tiene lugar en las puertas de la cafetería del Campus de Jerez.

“Le han aplicado la reforma laboral pura y dura. Le han hecho un finiquito de lo más mezquino que hay”

“Si Mila no entra, nosotros tampoco. No al despido en la cafetería”, canta al unísono el personal de subcontratas de la Universidad, trabajadores del centro, profesores, personal de administración y servicio de la Universidad y presidentes de órganos de representación del Campus. Pepe Díaz, quien ha mantenido un encuentro a primera hora del día -momentos antes de la manifestación- con el empresario de la cafetería, le ha comunicado que el único acuerdo que van a aceptar es que readmitan a Mila mañana mismo. “No vamos a permitir que esto siga así. Es consciente de que muchos compañeros han dicho que no van entran a tomar un café mientras esté una compañera despedida. Él sabe que va a ir a peor”, cuenta Díaz a todos los presentes de la movilización. Por otro lado, el presidente del comité tambien responsabiliza a la UCA de lo sucedido y demanda al rector que se pronuncie y que se implique: “Exigimos a la Universidad que sea socialmente responsable”.

Movilización en el Campus de Jerez para que readmitan a Milagros Padilla.  Maky Gassin @makygassin
Mila volvía a su puesto de trabajo el 1 de agosto. Pidió sus vacaciones en julio; descanso amargo que ya se ha dado por terminado ya que actualmente se encuentra envuelta entre papeleo y abogados para conseguir que la readmitan. Manuel Reguera, hijo de la afectada, anuncia que mañana mismo tendrán un encuentro con el dueño de la subcontrata para discutir el dinero de la indemnización, “porque le han dado menos dinero del que le deben”, y manifiesta que si no llegan a un acuerdo “habrá que ir a juicio”.

“Ha llegado un momento en que mi madre quería pedir lo suyo, lo que le pertenece. Y a causa de ello, ha venido el despido”

“¿Sabéis cuál es el delito que ha cometido ella? Pedir las horas que le deben”, responde Pepe Díaz en mitad de la manifestación, explicando a todos los asistentes que la lucha no se acaba hasta que Mila vuelva a su puesto de trabajo. Comunica que si la situación de la compañera no se resuelve así, el 1 de septiembre orquestarán una manifestación mayor en el patio interior del Campus, apoyados por todo el alumnado de la Universidad. “Vamos a defender nuestro trabajo con uñas y dientes”, indica el presidente del comité, mientras expone que la empresa “se ha acogido a la reforma laboral actual” y que el dueño ha argumentado que puede despedir a una persona por problemas económicos: “Esto es lo que se inventan muchas veces los empresarios para despedir a los trabajadores y darles muy poco de finiquito”, apostilla Pepe Díaz.

Mila confiesa que lleva muchos años trabajando en las mismas condiciones. “Ella no cobraba lo que tenía que cobrar y echaba más hora de lo que tenía acordado. Ha llegado un momento en que mi madre quería pedir lo suyo, lo que le pertenece. Y a causa de ello, ha venido el despido”, apunta el hijo de Mila, quien la acompaña sosteniendo uno de los carteles que pide la readmisión de su madre. “Se comen cada vez más días y encima se quedan sin paro”, comenta una de las empleadas fijas de la subcontrata de limpieza del centro, que admite que algunas de las “discontinuas no han acudido” a la movilización por miedo a sufrir el mismo resultado que Mila.

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