Marta Garijo | El Diario | 04/08/2016

Cuatro años después del rescate a la banca, los grandes bancos españoles viven  una nueva crisis de modelo de negocio. Con los  tipos de interés en mínimos, ven cómo los márgenes se están reduciendo y ya hay voces que aseguran que el negocio pasará por una subida de comisiones para los clientes.

En el primer semestre del año, la gran banca (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Popular) ha registrado una caída del 1,15% de los ingresos por comisiones netas. El descenso se produce después de la guerra de los cajeros, que a finales del año pasado cambió el modelo de cobro por la retirada de efectivo.

Todo en un momento en el que los expertos ya señalan que el modelo de la banca pasará por cobrar por determinados servicios. “El cliente debe acostumbrarse a pagar comisiones”, dijo hace unos meses José Luis Leal, presidente de la patronal bancaria (conocida por sus siglas AEB), al referirse al negocio bancario. “Sí o sí” el futuro de la banca pasa por un aumento de comisiones, así respondía Antoni Garrido, profesor de la Universidad de Barcelona, en la presentación del estudio La banca en la Eurozona: un sector en proceso de presentación, elaborado por EuropeG, sobre la estrategia que seguirá el sector.

Por ahora, parece que la banca no lo está reflejando en sus cuentas. Aunque fuentes financieras recuerdan que dentro de esta partida además de las comisiones finales que se cobran a los clientes se encuentran otros cobros que realizan a clientes más grandes, como fondos de inversión.

Las entidades tienen que ver cómo conjugar la forma de captar clientes con qué comisiones se van a cobrar y más en un momento en el que atraviesa un proceso de digitalización, con el cliente acudiendo cada vez menos a las oficinas. La fórmula que utilizan varias entidades es la muletilla de cobrar por “servicios de valor añadido”. Todavía no está claro cuáles son estos.

En marzo del año pasado Caixabank rompió con el statu quo de quién cobraba por el uso de los cajeros en la retirada de efectivo y estableció una comisión de dos euros a sus no clientes por el uso. Tras las decisiones de varias entidades también de cobrarlas, finalmente  se reguló cómo hacer estos cobros para evitar la doble imposición a los usuarios por un solo servicio.

La guerra de los cajeros terminó en enero, cuando entró en vigor la normativa. Esta establece que el banco dueño del cajero es el que cobra la comisión y es esta entidad la que decide si lo repercute al usuario.

Las cuentas del primer semestre

En el primer semestre del año, la gran banca  ganó 6.667,3 millones de euros, un 18,6% menos. Además de los menores ingresos por comisiones, sus cuentas se vieron perjudicadas por el tipo de cambio de algunas divisas y por la reducción de algunas operaciones.

En el caso de las comisiones netas, Santander ingresó 4.946 millones incluyendo el tipo de cambio, un 3,2% menos. En el caso de Caixabank, la reducción fue del 6,1%, hasta 1.010 millones. “En su evolución inciden la volatilidad de los mercados y los ingresos de operaciones singulares registrados en el primer semestre de 2015”, señala en su informe de resultados.

También se redujeron los ingresos por comisiones de Bankia, en su caso un 15,6%, hasta 406 millones de euros. Popular redujo un 5,5% esta partida de ingresos, hasta 273 millones de euros.

Entre las entidades que aumentaron sus ingresos por esta partida se encuentran BBVA y Sabadell. La primera los incrementó un 6%, hasta 2.350 millones de euros. Y Sabadell (incluyendo los resultados del británico TBS tras su adquisición) registró 570 millones de ingresos por este concepto, un 15% más, tras una reformulación de cuentas. La entidad señala que este crecimiento es “consecuencia principalmente de la evolución positiva de los fondos de inversión y la gestión de activos, así como de la incorporación al perímetro de consolidación de TSB”.

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