Dimite una ministra sueca por dar positivo en un control de alcoholemia

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Aida Hadzialic lamentó haber “decepcionado” a mucha gente y dijo estar “furiosa consigo misma”, además de “profundamente arrepentida”. La titular de Educación Superior, Helene Hellmark Knutsson, asumirá temporalmente sus competencias

eldiario.es | 13/08/2016

La ministra de Educación Secundaria y para Adultos sueca, Aida Hadzialic, anunció hoy su dimisión tras haber dado positivo en un control de alcoholemia.

Hadzialic reveló en una comparecencia que hace días fue sometida a un control en Malmoe (sur del país) cuando volvía en coche de un concierto en Copenhague y que la prueba arrojó como resultado 0,2 miligramos de alcohol en sangre, la cantidad mínima que en Suecia se considera delito.

“Decidí coger el coche a Malmoe creyendo por supuesto que ya no estaba bajo los efectos del alcohol”, declaró hoy en una rueda de prensa Hadzialic, quien admitió haber bebido vino horas antes de ser parada en un control rutinario por la policía, que le puso una multa y denunció el caso a las autoridades.

Hadzialic lamentó haber “decepcionado” a mucha gente y dijo estar “furiosa consigo misma”, además de “profundamente arrepentida”.

El primer ministro sueco, Stefan Löfven, socialdemócrata como Hadzialic, aseguró en un comunicado compartir con su ministra “el análisis sobre la gravedad de la situación” y lamentó “perder a una apreciada y exitosa colega”, que presentará el lunes formalmente su dimisión.

La titular de Educación Superior, Helene Hellmark Knutsson, asumirá temporalmente sus competencias.

De 29 años y originaria de Bosnia Herzegovina, Hadzialic asumió el cargo en 2014, cuando subió al poder un gobierno en minoría de coalición entre socialdemócratas y ecologistas, y se convirtió entonces en la ministra más joven en la historia de Suecia.

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1 Comentario

  1. Me consuela que haya gilipollas por doquier, por muy sueca que sea la modalidad.

    Y reconozco cierto complejo, como alcohólico público diario, de los que no llegan jamás a la embriaguez, ante la capacidad de trasiego de alcohol típicamente sueca en los fines de semana.

    También podría ser que ese 0,2 … resulte escaso para tan alto menester si consideramos la media sueca. Lo que más me duele es que nos consideren un país de “bebedores sociales”, eufemismo delicado, y se nos apliquen los mismos baremos, salvo en la cuantía económica, muy superior a la contemplada en Suecia.

    Eso sí, la ministra es imbécil, la hipocresía no es patrimonio de nadie.

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