Ana Requena AguilarBelén Carreño | El Diario | 25/08/2016

Tener un trabajo y vivir en exclusión social ha dejado de ser una excepción, también para los jóvenes. España se ha convertido en uno de los países europeos donde más gente joven que tiene un empleo está en riesgo de pobreza, junto a Grecia y Rumanía. Más del 20% de los trabajadores jóvenes en estos países vive en exclusión social, tal y como alerta el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La tendencia, dice el organismo, se ha consolidado en las dos últimas décadas: en los países desarrollados las personas jóvenes han sustituido a las mayores como el grupo de población con más riesgo de caer en la pobreza. La situación se traslada al mercado laboral, donde ahora son los jóvenes los que más probabilidades tienen de estar en peores condiciones que los adultos.

Trabajadores jóvenes bajo el umbral de la pobreza (%)

Fuente: Organización Internacional del Trabajo

¿A qué se debe este aumento de la pobreza laboral juvenil? La OIT apunta a la temporalidad y a la incidencia del empleo a tiempo parcial, que los jóvenes sufren con más frecuencia que otros grupos de edad. La mala calidad del empleo, dice el organismo, sigue afectando “de forma desproporcionada” a los jóvenes.

“Estas formas de empleo suelen estar asociadas a salarios más bajos, a un acceso limitado a la formación, promoción laboral lenta y menores niveles de protección social, todo eso combinado mina las perspectivas de la juventud en el mercado laboral y su potencial de ingresos”, explica el informe.

En algunos casos concretos, el trabajo temporal o a tiempo parcial puede servir como puente para llegar a mejores empleos y sueldos. Sin embargo, la OIT recalca que la evidencia muestra que en muchos países este tipo de trabajos no mejoran las posibilidades de los jóvenes de conseguir un puesto indefinido y a tiempo completo.

España también lidera, junto con Chipre, Eslovaquia y Rumanía el grupo de países donde más jóvenes tienen un contrato temporal sin desearlo: el 80%. En el caso del empleo a tiempo parcial, son los italianos y rumanos los que tienen uno de estos trabajos sin desearlo (un 70%), una tasa que alcanza al 60% de los empleados jóvenes a tiempo parcial españoles.

La foto que resulta de estas dos cifras es que los jóvenes españoles tienen de forma involuntaria un empleo precario (no para compatibilizarlo con otras actividades como los estudios).

Difícil encontrar un empleo

España es, además, uno de los países del mundo donde es más difícil para un joven encontrar un empleo en 2016. En el mapa elaborado por la OIT, España aparece junto a Grecia e Italia, y en el mismo nivel que Irak, Namibia o Sudáfrica. En todos estos países más del 35% de los jóvenes que buscan trabajo no lo encuentran.

Otro récord que también bate España es el de los jóvenes que ni tienen trabajo ni están formándose. Junto a Grecia e Italia es uno de los países desarrollados donde el número de los llamados ‘ni-ni’ es más elevado: cerca del 30% de jóvenes se encuentra en esta situación.

Para la OIT, este es un indicador relevante que muestra hasta qué punto los países se enfrentan a retos complejos que tienen que ver con el mercado laboral, como la falta de formación, el abandono escolar temprano o el efecto desánimo a la hora de buscar un empleo.

En España la tasa de paro entre los jóvenes de entre 16 y 25 años que buscan trabajo en junio era del 45,8%, solo superado por Grecia que roza el 50%.

Jóvenes migrantes

El informe del organismo analiza también el deseo de la gente joven por irse fuera de su país en busca de un empleo. Uno de cada cinco jóvenes en el mundo se quiere ir de su país para buscar un trabajo. La proporción varía mucho de una región a otra. En África subsahariana, un 40% de los jóvenes dice que se quiere ir frente a un 15% que se quiere ir de América del Norte.

Por países, los jóvenes de Sierra Leona son los que más desean irse de su país, al menos un 77%, una foto muy diferente a Madagascar, otro país del continente africano donde solo un 11% de los jóvenes se iría. Luxemburgo es el país donde menos jóvenes quieren emigrar (cerca del 0%) pero en Albania los jóvenes que desean marcharse son aún más que en Sierra Leona.

Esta dispersión dentro de Europa occidental (solo están separados los países de Europa del Este), hace que sea la tercera región del mundo, después de África subsahariana, Latinoamérica y los vecinos del Este donde más gente quiere emigrar. Más de un 30%, superando los países del Norte de África y los países árabes.

La crisis de 2009 fue determinante para que la proporción de jóvenes que quieren emigrar dentro del continente europeo superase la de los países del Magreb (cabe recordar que la migración puede ser dentro de territorio europeo pero en otro país diferente al de nacimiento).

Esta subida del deseo de migrar de los jóvenes europeos se ha disparado por la crisis y el desempleo. Según la OIT, por cada punto porcentual que aumenta el desempleo en un país desarrollado, se incrementa en medio punto el deseo de los jóvenes de irse fuera.

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