Un pacto anticorrupción que tranquiliza a los corruptos

En cualquier pacto riguroso para la regeneración democrática lo lógico sería incluir todo el abanico de conductas que están ensuciando la vida pública. Esas exclusiones restan bastante credibilidad al pacto, al dar la impresión de que su insuficiente letra final obedece a razones de mera oportunidad política.

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Joaquim Bosch – Magistrado y miembro de Jueces para la Democracia | El Diario | 29/08/2016

En estos días aún veraniegos de negociación, ruedas de prensa e intentos de investidura se ha hecho público un pacto contra la corrupción. De salida, debe elogiarse cualquier iniciativa que ponga freno a la actuación de las tramas corruptas. Esta forma de delincuencia se encuentra muy peligrosamente integrada en nuestro sistema institucional. Y está distorsionando las reglas del juego democrático. Además, ha causado un daño económico gravísimo a la sociedad, pues los estudios más solventes nos indican que la factura de la corrupción supera a la del rescate bancario.

Sin embargo, la lectura del citado pacto nos lleva a la conclusión de que se centra en diversas cuestiones periféricas, pero no incide en los problemas centrales que permitirían atajar realmente la corrupción. El acuerdo no propugna reformas legales efectivas para acabar con la enorme arbitrariedad con la que las administraciones públicas realizan sus contrataciones, que es lo que facilita el desvío ilegítimo de millones de euros a bolsillos privados a través de mordidas escandalosas. Tampoco aporta medidas concretas que permitan a los juzgados de instrucción llevar adelante sus investigaciones en plazos razonables y con instrumentos adecuados. Ni apuesta por el endurecimiento de las penas para los corruptos, que siguen disfrutando de un tratamiento punitivo bastante benévolo, lo cual contrasta con la enorme severidad con la que se castigan en nuestro país casi todos los delitos.

Por otro lado, parece sorprendente que se haya alterado el concepto de corrupción, claramente a la baja, para excluir delitos tan relevantes como la prevaricación, la malversación, el tráfico de influencias o determinadas formas de cohecho. En cualquier pacto riguroso para la regeneración democrática lo lógico sería incluir con firmeza todo el abanico de conductas que están ensuciando la vida pública. Por ello, resultan poco comprensibles esos esfuerzos negociadores casi a la desesperada para suprimir infracciones penales que forman parte del catálogo de delitos que persigue la Fiscalía Anticorrupción. Y esas exclusiones restan bastante credibilidad al pacto, al proyectar sombras sobre la voluntad real de actuar contra la corrupción y al dar la impresión de que su insuficiente letra final obedece a razones de mera oportunidad política.

Sin duda, los promotores del pacto anticorrupción pretendían aportar soluciones a un verdadero problema de Estado. Pero el resultado no es precisamente alentador. Las proclamas iniciales sugerían que los corruptos iban por fin a ponerse nerviosos. La realidad es que seguro que han quedado muy tranquilos. Saben que con estas medidas van a poder seguir maniobrando entre las bambalinas de las adjudicaciones públicas. También son conscientes de que cuentan con más recursos para escapar de la justicia de los que existen en los juzgados para perseguirles. Y, en los pocos casos en los que sean condenados, conocen igualmente que nuestro sistema de penas será muy suave con ellos y que resulta muy improbable que acaben en prisión.

Sin entrar en el fondo de los acuerdos de investidura, parece claro que la respuesta jurídica que se aporta en materia de corrupción no va a producir grandes transformaciones. Y eso no es positivo para una ciudadanía que va pasando de la indignación al desengaño, del malestar a la impotencia. Se aprecia una percepción de irresponsabilidad pública, ya que casi nadie responde en el ámbito político cuando surgen casos de corrupción. Y peor todavía es que progresivamente se esté pasando a una sensación de impunidad, pues nuestro sistema penal no aporta castigos disuasorios efectivos frente a esta delincuencia de guante blanco. Quizás el debate que se ha abierto pueda mejorar esta situación. Se trata de una cuestión clave para nuestra sociedad, nuestra democracia y nuestro Estado de Derecho.

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2 Comentarios

  1. Dichosos mis ojos que vuelven a ver una melodía musical ja ja ja ja, acostumbrados al día de la marmota que hemos tenido todo el mes adormeciéndonos; a ver si esto se va poniendo interesante de una jodía vez. Está claro que para los corruptos el pacto de Rajoy con su muleta les favorece aunque Rivera lo haya disfrazado de reformas dulcemente anaranjadas; y que Rajoy espera las elecciones vascas y gallegas para su gobierno, está muy claro también, pero Sánchez va a tener que decir sin rodeos si se abstiene o le cortarán la cabeza los suyos, además de que como Iglesias no recupere el entusiasmo del 15M lo van a tener crudo.

  2. Partiendo del ESCENARIO ACTUAL con múltiples opciones -lamentablemente nada halagüeñas- por la inaceptable indefinición de los políticos, y las consecuencias que pueden darse, evidentemente son las siguientes:
    1°.- PACTO DE CIUDADANOS.
    Independientemente de la tomadura de pelo que representa este acuerdo, camuflando medidas represivas, y para mayor cinismo. presentándonoslo como de “regeneración”, ya se esperaba que CIUDADANOS llegaría a pactar con el PP, al encontrarse en el mismo hábitat natural ideológico-económico para formalizar acuerdos (incluso con el PSOE, aunque con ligeros matices), como tabla de salvación de ambos partidos, pese a su corrupción…recortes…, pues ése fue el objetivo conocido por todos y por el que les impulsó el IBEX 35 a nivel nacional. Y todo apunta a que el PP está mareando la perdiz, esperando junto a CC también una posible coalición con el PNV tras las elecciones vascas para formar gobierno.
    CONSECUENCIA: Esta coalición entre derechas, provocaría una corta legislatura al repetirse los efectos negativos de las anteriores.
    Por otra parte, ya se sabe que la negativa del Sr. Sánchez a facilitar ahora un gobierno del PP con su abstención, se debe… no tanto por tratarse de un partido corrupto, como por sentir en la nuca el aliento de su izquierda progresista para reprochárselo, pues, de lo contrario, ¡por supuesto que el PSOE ya habría apoyado al PP! como ha hecho siempre, e incluso, sugerido en tiempos recientes la vieja guardia socialista, o sea, que mérito para el Sr. Sánchez…por lo menos hasta ahora, ¡ninguno!, en mi opinión.

    2°.- PARALELAMENTE, HIPÓTESIS DEL PSOE.
    El Sr. Sánchez, y por si la esperanza del PP con PNV fracasase, quizás cuente con un plan “B” aspirando a presentarse él para la investidura con el apoyo de CIUDADANOS y abstención de UNIDOS PODEMOS.
    CONSECUENCIA: Sería perjudicial para la formación morada por su entreguismo sin entrar en ese gobierno. Pero la tozuda realidad nos demuestra que el PSOE no puede formar gobierno con su izquierda ante la imposibilidad de aceptar la opción del “derecho a decidir”, imposibilidad que, por cierto, considero un grandísimo error en un Parlamento que debiera ser plural y contemplar todas las modalidades. Pero, igual de erróneo consideramos muchos ciudadanos (y esto ha sido constatado) que UNIDOS PODEMOS pudiese convertirse con el tiempo en apéndice del PSOE, al igual que CIUDADANOS.

    3°.- Que el PSOE esté esperando la cabeza del Sr. Rajoy para dar su abstención (ésta es la opción que más destaca), pues su pasado lo demuestra.

    4°.- DESIGNAR A UN INDEPENDIENTE COMO CANDIDATO.
    Aunque esta hipótesis la Constitución la deja entrever de modo ambiguo, no creo que los ciudadanos la aceptasen al tratarse de un candidato no votado en las urnas. En todo caso, EL ÚNICO que, por su honestidad y buen hacer en la política con su programa progresista (cualidades reconocidas por todos) y he comprobado siempre que generaría GRAN ACEPTACIÓN ciudadana, es el SR. ANGUITA.

    5°.- HIPOTÉTICAS ELECCIONES.
    Aquí he de matizar que si el PP persiste en su disparatada idea de que votemos el 25, convocaremos concentraciones el día de Nochebuena.

    CONCLUSIÓN:
    ¿Y, QUÉ SE DESPRENDE DEL ENDEMONIADO LABERINTO EXPUESTO?, es decir, ¿cuál es la novedad, al tiempo que nuestro desencanto tras el 15-M que vaticinaba un cambio real y vergonzante silencio después del 26-J?: Pues que, pese a haber surgido un nuevo partido de izquierdas (o eso creíamos) hasta el punto de confiar en ellos, votándoles masivamente con la esperanza de un futuro Proceso Constituyente y, en el peor de los casos, que, con su acceso al Congreso (dentro del Sistema) fuesen modificando progresivamente las consecuencias nefastas generadas a los españoles por el bipartidismo y aspirando a una regeneración auténtica, resulta que, como digo, con nuestra opción “democrática”, lo único conseguido ha sido que en el Parlamento les vetasen, hasta el punto de que en 2016 HEMOS RETROCEDIDO a 1978, al encontrarnos HOY debatiendo con la misma cantinela sobre la alternancia en el poder del binomio PP-PSOE, tal y como establece el sagrado engendro Constitucional. Y es por ello, la imposibilidad existente para un pacto PSOE-UNIDOS PODEMOS, salvo que estos últimos (como indico en el punto 2°) se conviertan en su apéndice, al igual que CIUDADANOS. Y tengo la impresión de que por ahí va la cosa. Pero… como vengo relajada y feliz, prefiero esperar el desarrollo de los acontecimientos.

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