Cuando se cruza la salud con el negocio. Cirugía ocular láser

4809

Parece que la edad de oro del negocio del láser ocular está llegando a su fin una vez se van conociendo las secuelas que ha provocado la aplicación de estas técnicas en una buena parte de los pacientes. Aunque también por lo que se empieza a conocer, parte de la mercantil oftalmológica no está demasiado dispuesta a aceptar ese destino, llegando incluso a denunciar a quienes difunden información al respecto (1 y 2). Y no tanto por lo que suponga a nivel económico para las empresas del sector el declive de un gran negocio que ya se empieza a dar por perdido, sino más bien por evitar la responsabilidad legal derivada de unas prácticas médicas y comerciales irresponsables (cuando no manifiestamente dolosas) que por intereses espurios se hayan podido estar ocultando.

Pero cargar toda la responsabilidad en la empresas sería insuficiente. Porque no solo hablamos de aquellos casos de evidente infracción en los que las clínicas o sus empleados, bien por codicia, presiones o negligencia, esquivan los criterios de idoneidad del candidato a paciente, sino de la legalidad misma de la aplicación de esta técnica en todos los casos, incluso en los que considera idóneos. ¿A quién y en base a qué se le ha ocurrido permitir la ruleta de la cirugía ocular láser con la tasa de secuelas que ahora se está conociendo?

Por supuesto que también en estos casos las clínicas son responsables de lo que hacen, como responsable sería cualquiera de acuchillar a su vecino aunque semejante barbaridad fuera legal. Y lo son los bancos que desahucian a familias sin aceptar siquiera la dación en pago; los que convierten la información en propaganda o manipulación; las empresas que pagan el salario mínimo a sus empleados sabiendo que es imposible vivir dignamente con 650 euros al mes; los ‘festeros’ que torturan a un becerro, o ganarse la vida apaleando manifestantes pacíficos. Pero es una responsabilidad ética que no implica responsabilidad civil o penal. Y ese es el problema, que los encargados de legislar lo consientan o lo fomenten, y que lo hagan no solo sin consecuencias, sino con nuestra aprobación (nosotros los elegimos y reelegimos).

Como sociedad permitimos demasiadas cosas absurdas, pero quizá ninguna lo es tanto como aceptar que se mezcle la salud con el interés económico. Y este es el precio que se acaba pagando. El más alto de todos: la pérdida de la calidad de vida, o la propia vida.

De cualquier forma, como con esto no vamos a arreglar el mundo, a ver si al menos puedes conseguir que se haga justicia en tu caso. Si tras haberte sometido a este tipo de cirugía has sufrido cualquier tipo de secuelas (desde desprendimiento de retina a ectasia corneal, pasando por ‘ojo seco’, destellos, visión fantasma, dolores, etc.), permíteme que te recomiende ver el siguiente vídeo, y que tras ello valores ponerte en contacto con la Asociación Española de Afectados por Intervenciones de Cirugía Refractiva (ASACIR).


(1) Alejandro Vila

(2) José Pérez

Comentar con Facebook ()

Comentar (0)

DEJA UNA RESPUESTA