Me aburren vuestras mierdecitas

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Era muy sencillo. De verdad, mucho más sencillo de lo que parece. Solo se pedía sentido común de clase y voluntad de servicio. Sentido común para mostrar todo lo que nunca podrá resultar positivo para la mayoría: sumisión a la UE, los mercados y el gran capital; relaciones de dependencia entre los diferentes poderes del Estado; control corporativo-financiero de los medios de comunicación y del periodismo en general; una estructura administrativa y judicial estatal surgida de los acuerdos del 78 y pensada para blindar el statu quo establecido especialmente en la última etapa del franquismo, y todo aquello que esté pensado para proteger los privilegios de unos pocos a costa del sacrificio de la mayoría. Y el mismo sentido común también para hacer pedagogía de lo que sí podía y debía funcionar: mecanismos para una verdadera participación democrática; renta básica universal; nacionalización de los sectores estratégicos de la economía; banca pública; medidas para potenciar el modelo productivo frente al de servicios; lucha contra la corrupción, el fraude y los paraísos fiscales, impuestos proporcionales, al lujo, tasa Tobin, y un largo etcétera de políticas orientadas a acabar en alguna medida con la desbocada desigualdad y fomentar la protección social.

De la voluntad de servicio no hay demasiado que decir. Con las líneas básicas bien definidas se trataba de poner al frente de cada parcela del partido a personas con vocación, de las que asumen su rol, de esas que quieren pasar y pasan desapercibidas, de las que no olvidan el porqué de su colaboración, la razón última de su compromiso.

Y no se empezó del todo mal, aunque se fuera demasiado prudente o temeroso y desde un principio se limitaran unas metas que siempre tienen que ser máximas, idealistas; ya vendrá la realidad a amputarlas sin que nosotros se lo pongamos tan fácil. Pero nos podíamos dar con un canto en los dientes. Y al partir limpios de pasado (sin mochilas) y en el mejor momento posible (la famosa ventana de oportunidad), el proyecto tenía muchas más posibilidades de éxito que cualquier otra propuesta previa. Precisamente por esto no me voy a sumar al coro de palmeros de lo que se supone que se ha hecho de forma magistral, porque el momento era propicio, la denuncia era poco original dentro del activismo militante, y la joya de la corona (el uso que se hizo de los grandes medios) me parece por innecesario (como se ha demostrado en otros países) uno de los peores errores cometidos (máxime si no es un error, pero entonces tendría otro nombre). Aunque siempre es más fácil hablar a toro pasado.

Lo que ha quedado después de no llega a tres años es irreconocible. Inmersos en un cúmulo de insultantes estrategias crípticas, uso de discursos de medida ambigüedad y abuso de la teatralización de la política, hoy parece que toda la ambición se ha trasladado a los personalismos y las luchas intestinas por el poder entre los que se supone que eran como mínimo compañeros y en muchos casos amigos. Siendo bien pensado, parece que las diferentes facciones se dediquen desde Vistalegre a imponer su propio método ‘infalible’ para alcanzar el poder necesario para poder gobernar, a pesar de que a los ‘moderados’, que son los que han sembrado y cosechado el actual declive, la actualidad les demuestre justamente lo contrario. Siendo menos ingenuo también se puede pensar que nos encontramos en el mismo escenario en el que actúan el resto de partidos, o incluso en uno todavía más lamentable: el de una lucha de egos.

Me dirigiré directamente a vosotros: ya sé qué creéis, y sé a qué teméis, pero la verdad es que me aburren vuestras mierdecitas cabalísticas y vuestra asunción de la realpolitik, vuestra irresponsabilidad responsable, vuestra falta de confianza en los demás: vuestra elitista soberbia. Algunos no esperábamos lo que hoy estamos viendo. Mientras vosotros jugáis a ser malos aprendices de Maquiavelo hay mucha gente que lo está pasando realmente mal. Y lo suyo no es un juego. Es muy triste. Y no veo solución, porque una vez anulada cualquier otra alternativa a corto plazo, para que Podemos no esté condenado a la insignificancia (easy come, easy go), tenéis que recuperar (cuando no radicalizar) aquel programa social de las Europeas (ese con el que por la inercia y en solitario se alcanzó aquel hoy insoñable máximo del 28% en intención de voto un octubre de 2014), adquirir la firmeza e intransigencia necesaria para acabar con el compadreo con el contrario (los partidos del régimen: PP, PSOE y C’s), y reconsiderar vuestra relación con el enemigo (acabar con las sonrisas y las payasadas en los cadalsos mediáticos, donde no se va a ser simpático ni a tocar la guitarra, sino en última instancia a estamparla). Y todo ello, con una buena depuración, con una disculpa pública previa, sincera, clara y de perfil alto, y con hechos inmediatos que confirmen las intenciones. Y no, eso no lo veo.

Por desgracia, la influencia de los que impulsaron lo que de valiente y participativo tenía aquel primer programa (los anticapitalistas: Miguel Urbán, Teresa Rodríguez y compañía), ha sido progresivamente cooptada por los ‘errejonistas’ (los que están cavando la tumba del partido y quieren perder para ganar).

Y los ‘pablistas’ (si es que eso existe más allá de otro moderado ‘juventoniano’ como Ramón Espinar), se han quedado en tierra de nadie merced a sus muchos méritos para alcanzar tan yermo territorio.

Lo peor de todo es que hablar de facciones en un momento como el actual invalida todo un proyecto que ahora ya evidencia que nació saturado de transversalidad. Con una proporción desequilibrada (por invertida) de másteres y doctorados frente a callos, lucha y experiencia. Exceso de hijos de papá juguetones y un gran déficit de personas hechas, de hombres y mujeres adultos. Pocos cañameros y muchos ‘complutenses’.

De todas formas a medio plazo no doy el panorama por perdido. La sociedad tiene sus propios ritmos, pero siempre se rehace, y lo aprendido nunca cae en saco roto. Si esto no se arregla (y salvo sorpresa no lo creo), más pronto que tarde surgirán alternativas que sí quieran ganar para transformar el país. Sin experimentos ni juegos, con las ideas claras y sin miedos. Con la sinceridad como bandera y sin avergonzarse de su propia verdad. Mientras tanto habrá que seguir votando al tuerto en el país de los ciegos. Y algunos lo haremos, pero dudo que con el actual perfil del partido sean muchos los votantes que se sientan impelidos a responsabilizarse. Faltan confianza y certidumbres, rotas tras tantas volubilidades y tantos devaneos, para que a una parte de la población eso le sirva como motivo para no desentenderse. El tiempo lo dirá.

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10 Comentarios

  1. Paco Bello, te molestan las críticas de los demás, si van dirigidas a ti. pero cuando las hace a Podemos, insultando a los simpatizantes, no se reprime. Para Vd. las argumentaciones válidas son las suyas, no la de los demás, bueno, la de los lameculos seguro que sí. De listo parece que tienen muy poco, se vale del medio para echar tierra a lo que le parece. Casi no mereces seguir leyendo su verborrea, porque al final, se ponga como se ponga, con el tiempo todos calvos. Y sí, Jose o José, qué pobre.

    • ¿Cómo le tengo que decir que nada me gusta más que una crítica bien argumentada, por dura que sea?

      Yo, si me permite el consejo, le recomendaría que vuelva a leerse y leerme, no vaya a ser que esté usted proyectando. Pero vamos, que si quiere seguir diciéndome qué es lo que yo pienso, y no le sirve mi opinión al respecto (y creo que de lo que pienso sé algo), adelante. Y por cierto, no creo que yo le esté insultando. Pero si insultarme o insultar a los que puedan estar de acuerdo con lo expuesto le funciona como terapia, por mi parte no se prive, que no hay problema.

      Un saludo.

  2. Qué bueno Beatriz, tanta pureza es abrumadora. Has sido elegida por los dioses para manifestar la verdad, para traernos las doce tablas de la izquierda y separar las aguas y llevarnos al pueblo elegido. Pero tú también estás encerrada en esa torre de cristal de la asamblea, tú también miras para otro lado cuando tienes compañeros a los que no criticas en ese artículo, que llevan más de un año como diputados y vaguean y vaguean, pero son de tu cuerda. Tú también has dedicado muchas horas a conspirar cuando te las paga para servir. Y lo peor de todo eso es vestir esa realidad con ese discurso del sacrificio, del camino recto, de la falsa bondad. Tú lucha, como la de ellos y ellas es por el control de la organización, tus renuncias o sus renuncias son muy fáciles; vete del parlamento, rompe la disciplina de partido, y entonces podrás vender la moto porque me estarás diciendo que vendes una moto.

  3. Tal como yo lo veo, lo que está fracasando compañeros, es (como ha ocurrido históricamente), es la capacidad de crítica, que debería ser la primera preocupación, por lo menos en los partidos que se dicen de la izquierda. Estamos demasiado propensos a “creer” que a confiar; la FE CIEGA, anula la capacidad de análisis autocrítico y con demasiada frecuencia para nuestra desgracia, nos convertimos en FELIGRESES, en vez de MILITANTES. La política no debe ser una religión, donde se aceptan los dogmas y los lideres sin cuestionarlos. la política (y sobretodo la de izquierdas), debe ser algo vivo, y en evolución continua, pues cuando algo se convierte en “intocable, o “incuestionable”, acaba por jerarquizarse y de ahí a corromperse.
    Si algo me hizo apostar por PODEMOS, fueron básicamente la revocabilidad de los cargos, la limitación de mandatos, la autofinanciación y la limitación de las retribuciones de los cargos, así como la limitación en el número de estos. Esto y un programa valiente, que apostaba por la lucha decidida contra el “stabishment” o mejor dicho, contra el capitalismo. Todo esto, por desgracia, se ha ido difuminando cada vez más y por añadidura, han empezado también a florecer los vicios de los partidos tradicionales, las “capillitas”. Ahora hay que ser “pablista”, o “herrejonista” o de cualquier otra “familia”, sino, uno es poco menos que un traidor. ¿Donde queda entonces aquello tan bonito de la “transversalidad” de que lo que importaba era aportar a la causa común, aquello de que lo que importaba eran las ideas, vinieran estas de quién vinieran, si contribuían al bien común…?
    ¿No nos damos cuenta de que en aras de la “eficacia”, estamos sacrificando lo que fue el motivo y la razón de ser de PODEMOS?
    Por mucho que sea una frase ocurrente, nadie es capaz de CORRER Y ATARSE LOS CORDONES; lo más seguro, es que si lo intentamos nos peguemos un morrón y te4ngamos que pararnos a anudarlos y encima a curarnos las heridas. Y mi pregunta es ¿Estamos a tiempo todavía de pararnos, curar las heridas y atarnos bien los cordones…?
    Empiezo a dudarlo, dado el cariz de algunas criticas, más duras con los críticos, que con los que deberían se objeto de ellas, si realmente lo que se pretende, es crear un partido diferente y REFERENTE.

    • No te preocupes, amigo Joan, por norma solo comenta el que ve atacado lo que ha convertido en su religión. Es muy poco común que el que está de acuerdo se pronuncie. Pero hay más de 10.000 lecturas y muy pocos ladridos, y esa es una muy buena señal. Al que le tocan el tótem te puede acusar de cualquier cosa, todo menos reconocer que algo no funciona bien y pararse a pensar que no siempre es el enemigo el que critica una situación que nos afecta a todos.

      Un gran abrazo.

  4. ehhhh amigo… saca la cabeza afuera, hay ocho millones de estupidos mirando y no tienen pinta de verse muy agitados por tu arenga. Venga yaaaaa, de verdad te crees que la cosa pasa por convencer desde la lógica y los valores a ocho millones de retardados. Aquí el único modo de ganar es tomar por asalto…la tele, y lo sabes.

    • Sí, es verdad, y son bastantes más de ocho, y precisamente por eso no está la cosa para pedir revoluciones. Pero habrá que seguir, y como bien me decía hace un rato un amigo: ¡germinal!

      • Señor Paco Bello, su talante democrático es inmenso. A quienes le critican, les llama “perros”, ya que lo que hacen es ladrar. Pues muy bien, “comandante”, para Vd. los galones, pero de cabo cuartelero. Eso sí, con todos mis respetos.

      • Vaya con las interpretaciones, don Jose (o don José). Su imaginación tampoco es discreta. ¿Dónde digo que me molesten las críticas? No hay nada mejor que una crítica razonada que te ayude a pensar, o que te haga cambiar de opinión. Cuando hablo de ladridos me refiero a los insultos o a los comentarios que no aportan ningún tipo de argumentación o réplica. Y por eso señalo que afortunadamente hay muy pocos. Quizá ha leído mi comentario con poca atención. Aunque también cabe la posibilidad de que estuviera usted deseando malinterpretarlo.

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