El periodismo, mercancía averiada

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Imagen de la película 'Buenas noches,buena suerte', con la que El País ilustra el artículo de Juan Cruz.
Imagen de la película ‘Buenas noches,buena suerte’, con la que El País ilustra el artículo de Juan Cruz.

JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Cuartopoder | 

“El periodismo está siendo contaminado por la opinión”, advierte sabiamente Juan Cruz en una página de opinión del diario El País ilustrada con una imagen de la película Buenas noches, buena suerte. Se queja Cruz del mal momento que atraviesa el periodismo, de la crisis de los medios, de “la impunidad de Twitter y las redes sociales”. Y cita a Bill Kovach y Tom Rosenstiel, “dos grandes estudiosos del oficio”, autores de un código de elementos esenciales de la profesión, Elementos del periodismo, (Aguilar): “El periodismo debe respetar la conciencia profesional de sus profesionales”, dicen en el punto numero nueve.

Impecable análisis de Cruz, adalid del periodismo indomable y comprometido, que coincide en el tiempo y en el espacio con dos movimientos fundamentales en el periódico que publica su texto: la despedida por la puerta de atrás de un incómodo Carlos Boyero (en su carta de adiós añora a Pedro J.) y la incorporación al consejo editorial de El País del Alfredo Pérez Rubalcaba, ex secretario general del PSOE. Toda una declaración de principios.

“Nos están vendiendo una mercancía averiada y, además, el público la está comprando gratis”, sentencia un Juan Cruz que no se refiere a lo de Boyero y Rubalcaba, sino al exceso de opinión en los otros medios de comunicación. La opinión es barata, el buen periodismo es mucho más caro. Económica y profesionalmente. Los medios llevan años liberándose del lastre que suponen los profesionales críticos (con el poder y con el propio medio), y apostando por los hombres de empresa (miénteme, dime lo bueno que soy).

El resultado de la política conservadora de los medios y los periodistas españoles, de su pérdida de independencia, de su repugnante docilidad, está a la vista: el periodismo es la segunda profesión menos respetada de España. Y los medios de comunicación españoles, los que tienen menos credibilidad de Europa.

Tiene razón Cruz: estos elementos del periodismo “nos están vendiendo mercancía averiada”.

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