Ana Cuervo Pollán – Estudiante de Filosofía | eldiario.es | 19/09/2016

Querida alumna, querido alumno que este año empiezas 2º de Bachillerato y no podrás cursar Filosofía. Lo lamento. Luchamos, pero no lo conseguimos. Pienso si pedirte perdón por perder la batalla, pero muchas de las gentes que ocupamos las sillas y las pizarras del Aula de Historia de la Filosofía, nos dejamos la piel para que los que venís detrás, tuvierais vuestro sitio asegurado. No lo conseguimos. Es un hecho. Fracasamos. Pero, querida alumna, te aseguro que no habrá sido por huelgas, manifestaciones y movilizaciones. Pero, querido alumno, te aseguro que no han faltado protestas, denuncias, recogidas de firmas, artículos y cartas enfurecidas, aunque cargadas de razón, para evitarlo. Os puedo prometer que el profesorado y el alumnado comprometido –que somos mayoría– hemos luchado durante años, ya casi cinco,  para que en este septiembre, tuvierais garantizado vuestro sitio en clase de Historia de la Filosofía, y sin embargo, fracasamos. Al menos, de momento. Porque no os vamos a abandonar en manos de esta derecha nauseabunda.

Querida, querido: os escribo desde la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras donde estudio. Me rodean libros y estudiantes, compañeras de clase, y compañeros de las carreras de Humanidades. Leen y escriben con atención. Quiero que lo sepáis: si ahora os escribo desde este lugar es gracias a la escuela pública y más concretamente, a mis clases de Historia de la Filosofía, que, aunque me encuentre inaugurando el tercer curso de la carrera, las recuerdo vivamente con agradecimiento y nostalgia.

Querido, querida: este año no os preguntaréis cuál es el origen del Universo. Tampoco os hablarán de que existieron en la Antigüedad unos filósofos que, en esta facultad tan amante de palabras raras pero de ideas claras, denominamos presocráticos. No estaréis al tanto de la polémica entre Sócrates y los Sofistas. El debate entre lo natural y lo convencional –Physis y Nomos– no se os pasará ni por la imaginación.

No tendréis ni la más remota idea de por qué Platón propone una escisión entre el mundo sensible y el mundo de las Ideas. Tampoco sabréis que Aristóteles habla de cuatro virtudes y alaba los beneficios de la prudencia. Ni veréis el gran cambio que sufre el objeto de estudio de la filosofía cuando irrumpe en ella la patrística y el pensamiento cristiano. No sabréis de qué forma justifica Descartes la existencia del mundo como entidad real y no sólo como posible objeto de la imaginación. No sabréis que Hume critica con una agudeza asombrosa el concepto de causalidad. Bueno, ni siquiera, queridos, os plantearéis si en el mundo existen causas y efectos.

Tampoco veréis al viejo Kant y  su imperativo categórico. No lo veréis porque en el mundo que nos ha tocado, está prohibido que alguien os enseñe a tratar a las personas como fines y no como medios con los que satisfacer vuestros deseos. No estudiaréis a Marx, ¡ni por asomo estudiaréis a Marx! El PP necesita que os alienéis; no lo contrario. Y tampoco estudiaréis a Nietzsche.

Estos tipos  que os cito, cada uno con sus propios puntos de vista – a menudo enfrentados–, tuvieron la dichosa idea de procurar a la gente la capacidad de hacer un análisis crítico del mundo que nos rodea y  de cada sujeto para poder luchar por una sociedad más libre y justa; por eso, porque os quieren idiotas. Exactamente eso. Idiotas. (Tampoco os explicarán que ‘idiota’ es un término procedente del griego que designaba a aquel ciudadano que evitaba interesarse por asuntos sociales y políticos y en consecuencia, se hacía necesariamente  súbdito).

Querido, querida. Fracasamos. Pero aún hay una salida. Kant decía “razonad todo lo que queráis y sobre todo lo que queráis pero obedeced”. Lo primero me convence, lo segundo no. Por eso yo, humildemente, invertiré la máxima. Queridos, queridas: para que os dejen razonar, para que no piensen por vosotros/as, para que no os conviertan, mediante una educación mediocre, en súbditos del capital y de la ignorancia, desobedeced. Desobedeced la Lomce.

Exigid tener Filosofía y más Filosofía en todas las ramas de Bachillerato. Leed. Pensad. Interrogaos. Preguntaos si todo esto tiene sentido. Leed, leed y leed. Invadid las clases de Filosofía. Negaos a cursar otra asignatura en su lugar. No hacen falta armas para derrocar a esta derecha neoliberal y enemiga del conocimiento. Sí desobediencia. Basta con que luchéis para que no os hagan definitivamente estúpidos/as; necesariamente idiotas. Razonad, y después desobedeced, porque lo que se os ordena, es que seáis rematadamente idiotas.

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1 Comentario

  1. Gracias por la carta. En apoyo de tu escrito, quisiera incluir aquí algunos párrafos de una carta abierta al Ministro Wert que saldrá publicada en Diogenes en Italia en breve. Empezaba así: ‘Le escribo porque nos ha robado usted el eslabón que permite comprender y degustar el proceso histórico que es cuna del pensar. De cómo fueron realmente las cosas, sólo puede uno enterarse si poco a poco saborea las relaciones interactivas que conforman la exquisita trama de la historia del pensamiento. Gente que vivió en una época, que se levantaba en una ciudad que acababa de condenar a muerte a Sócrates o a Luis XVI, que se desayunaba escuchando el movimiento de unas tropas que iban cerrando el paso a la libertad o a la vida, que se calzó esperando que la revolución tuviese una oportunidad, que desayunó rumiando las ideas que al cabo pondría sobre papiro, pergamino, papel o pantalla, de esa gente, la presentación de ‘problemas’ puramente teóricos no permean el latido de sus sienes… De esas pocas personas que, mediante el uso de finos alambiques filtraron el divino líquido cristalino del pensar para atrapar los acontecimientos, las angustias y las esperanzas de la condición humana en una época determinada y destilaron en su laboratorios el más preciado elixir para decodificar los hechos históricos y hacerlos comprensibles a las siguientes generaciones, usted ha decidido privar a la mayoría de los jóvenes españoles. Que se han de conformar con masticar un pan sin gusto, porque está desarraigado de su lecho histórico. Habrá una pequeña minoría que se buscará por sí mismo el acceso a esas fuentes que usted le niega a los demás, una especie de club de los pensadores muertos, portadores del virus del pensar que se vale de la astucia de la razón para no abandonar a la especie… Pero los más se quedarán entretenidos en las madejas virtuales, arrastrados sobre la cinta transportadora teledirigida, apenas balbuceantes repetidores de conceptos vacíos, de vocabulario técnico carente de arraigo, pensado para cubrir el expediente del barniz cultural. Creerá usted que una época como la nuestra no necesita de interrogadores, el mercado hace felices a las masas, el yo se vende y se compra a golpe de clicks de ‘me gusta’ y de otras magníficas expresiones que los genios de Facebook acaban de incorporar y todos contentos. Pero un día puede que hasta estas víctimas de engorde se cansen del juego y se pongan a la intemperie del sistema o sean arrojados de él. Y entonces se preguntarán por el sentido. Y creerán no tener antecedentes. Pensarán que están solos, marginados, perdidos en su búsqueda. Y no cabrán recuerdos de experiencias similares, ni de escritos por otros desgarrados en la botella arrojada al mar de los tiempos. Porque, a pesar de sus méritos, la wikipedia no trae más que información. Del tipo de la que carece de vida. Y de su formación sesgada, de su falta de desarrollo de juicio crítico, de su contribución a su soledad y desorientación más profunda, será usted responsable, Iluminado de turno. ¿Se atreve usted a bajar a los enanos de los hombros del gigante que es la historia? Y en particular, ¿del bueno de Gulliver, del gigante de la historia de la filosofía? ¿Qué visión de conjunto se puede tener desde el llano virtual? Caben dos posibilidades: o este robo del oro de la sabiduría por parte de la clase de los hombres de hierro que usted capitanea es deliberado y responde al paradigma del sistema, o es fruto de la banalidad del mal. En cualquier caso, este golpe mortífero a la parte más noble de nuestros jóvenes españoles, es fruto de una ignorancia profunda, crasa, lacerante y endémica. El filósofo platónico: paradigma del cuidado de sí y de los otros ¿Tiene Platón algo que decir para estimularnos a defender el derecho a la filosofía, sea en el ámbito académico o sistemático, sea en la calle o en el hogar? Platón consideraba la filosofía como el modo más genuino de vivir una vida auténtica y plena en la medida en que nos hace, mediante el pensamiento crítico, mejores personas. Platón no postuló la doctrina de las Formas para huir de este mundo hacia otro ámbito perfecto y estable, sino para explicar la inteligibilidad y la relativa estabilidad de este mundo cambiante pero bello y bien estructurado. La filosofía consiste en desear la verdad hasta el punto de ser capaces de enfrentarse con los poderosos. En esta lucha, bajo esta consigna, la filosofía produce la liberación del dolor de llevar una vida mediocre, del vivir para sí, adaptado y mezquino, de espaldas a lo que ocurre en el todo. El antídoto contra la anestesia es plantar un ideal en el alma. Un ideal con patas y alas. Con patas para que pueda ser alcanzado siquiera parcialmente en un número finito de pasos, y con alas para levantar el vuelo de la imaginación. Si el ideal es sólido, la vida se convierte en la esperanzada tarea de ir corrigiendo gradualmente el rumbo a fin de acercársele. ¿Cuál es el ideal del filósofo? El filósofo es un amante de algo que le pertenece pero que no puede poseer absolutamente. Su deseo insatisfecho alimenta su deseo de saber. La contradicción es el motor del pensar y es también el motor del deseo. El más peligroso de los males según Platón es el olvido de la más alta capacidad que nos caracteriza como seres humanos, la negación de lo que somos, el desprecio por el cuidado de sí para no vivir como autómatas. Seré tópica: Sócrates pensaba que solamente una vida examinada vale la pena de ser vivida. Nuestras vidas son nuestros tesoros, si nos negamos el derecho a vivirlas plenamente conscientes, si nos inclinamos demasiado en seguir modelos ajenos, podemos acabar siendo arrastrados en la cinta transportadora de pensamientos, ropas, objetivos, conductas y actitudes que nos son ajenas. Practicar la gimnasia del auto-conocimiento resulta indispensable para descubrir lo que uno quiere ser y hacer. Ser racional significa tener una visión de conjunto a fin de darle a cada parte lo suyo en armonía con el conjunto. La paradoja es que cuanto más universal se vuelve uno, más personal’…

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