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Los principios de la propaganda (Joseph Goebbels)

Principio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Adop­tar una única idea, un único Sím­bolo; Indi­vi­dua­li­zar al adver­sa­rio en un único enemigo.

Prin­ci­pio del método de con­ta­gio. Reunir diver­sos adver­sa­rios en una sola cate­go­ría o indi­vi­duo; Los adver­sa­rios han de cons­ti­tuirse en suma individualizada.

Prin­ci­pio de la trans­po­si­ción. Car­gar sobre el adver­sa­rio los pro­pios erro­res o defec­tos, res­pon­diendo el ata­que con el ata­que. “Si no pue­des negar las malas noti­cias, inventa otras que las distraigan”.

Prin­ci­pio de la exa­ge­ra­ción y des­fi­gu­ra­ción. Con­ver­tir cualquier anéc­dota, por pequeña que sea, en ame­naza grave.

Prin­ci­pio de la vul­ga­ri­za­ción. “Toda pro­pa­ganda debe ser popu­lar, adap­tando su nivel al menos inte­li­gente de los indi­vi­duos a los que va diri­gida. Cuanto más grande sea la masa a con­ven­cer, más pequeño ha de ser el esfuerzo men­tal a rea­li­zar. La capa­ci­dad recep­tiva de las masas es limi­tada y su com­pren­sión escasa; ade­más, tie­nen gran faci­li­dad para olvidar”.

Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.

Prin­ci­pio de reno­va­ción. Hay que emi­tir cons­tan­te­mente infor­ma­cio­nes y argu­men­tos nue­vos a un ritmo tal que cuando el adver­sa­rio res­ponda el público esté ya intere­sado en otra cosa. Las res­pues­tas del adver­sa­rio nunca han de poder con­tra­rres­tar el nivel cre­ciente de acusaciones.

Prin­ci­pio de la vero­si­mi­li­tud. Cons­truir argu­men­tos a par­tir de fuen­tes diver­sas, a tra­vés de los lla­ma­dos glo­bos son­das o de infor­ma­cio­nes fragmentarias.

Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.

Prin­ci­pio de la trans­fu­sión. Por regla gene­ral la pro­pa­ganda opera siem­pre a par­tir de un sus­trato pre­exis­tente, ya sea una mito­lo­gía nacio­nal o un com­plejo de odios y pre­jui­cios tra­di­cio­na­les; se trata de difun­dir argu­men­tos que pue­dan arrai­gar en acti­tu­des primitivas.

Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.

Joseph Goebbels y en la actualidad.

3 Comments

  1. Sergio
    Sergio 26 enero, 2012

    Está todo inventado. Goebbels fue uno de los artífices para crear el estado de percepción de la realidad de la población alemana en el período de entreguerras, y cuando uno se pregunta, cómo llegó Hitler al poder (no fue por medio de un golpe de estado, sino como se diría en la actualidad, por medio de unas elecciones democráticas y participativas), basta con recordar estos principios, y analizar cómo la historia puede volver a repetirse una y otra vez. En estos tiempos de tanta manipulación de la información, está más vigente que nunca.

  2. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 8 febrero, 2012

    Eso, es lo que siempre os digo. La Historia, se repite contínuamente, y hasta ahora nadie ha podido impedirlo. De una u otra forma, todas las veces son lo mismo, pero eso sí; con diferentes Intérpretes, porque la vida pasa, y otros caen en el mismo error. No quieren acordarse. Piensan que ellos son diferentes a sus antepasados. Pero vuelven a caer en el mismo error. Ya veis: Un hombre anodino(Igual que su jefe) cojo, mujeriego, y sin nsda que resaltar, consiguió, de una manera tan simple, cómo acertada, conociendo al común de los mortales,y su sicología de Masas,elevar a Alemania, a la categoría de Nación fuerte e hipnotizada, acabando con todo lo humano, que debe tener una Nación o persona, y lo mismo que la alzó hasta convertirla en casi dueña del mundo, la hizo caer, desde una altura, que la convirtió en cenizas. Y el “Mago del embuste” acabó, (Antes de que lo ahorcasen) Matando a todos sus 6 hijos, dándoles chocolate con Cianuro, matando a su mujer, que comulgaba con las ideas de su marido, y pegándose un tiro en la sien. Toda una lección propagandística.Y ahora…….¿Quién se acuerda de eso?. Un abrazo a todos.

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