Alemania impone “reparaciones de guerra” al resto de Europa

494

Juan Torres Lopez

Al acabar la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles de 1919 hizo responsable a Alemania de “todos los daños y pérdidas” causados como consecuencia del conflicto y en su virtud le obligó a hacer frente a “reparaciones” millonarias que, después de diversos aplazamientos y anulaciones, terminó de pagar en octubre de 2010.

Muchos economistas y políticos de la época, y entre ellos el más famoso de entonces, John Maynard Keynes, mostraron que era imposible que Alemania pudiera pagar esas reparaciones sin empobrecerse trágicamente y sin que así se ocasionasen problemas peores que los que se trataba de resolver. E hicieron ver que incluso sería mucho más útil para los propios aliados promover el desarrollo de la industria y el comercio en Alemania que obligarle a hacer frente a unas cantidades que estaban completamente fuera de su mermada capacidad de pago. Con dramática lucidez, el economista inglés advirtió en su libro Las consecuencias económicas de la paz, que “si nosotros aspiramos deliberadamente al empobrecimiento de la Europa central, la venganza, no dudo en predecirlo, no tardará”. Así fue.

Años más tarde, las cosas han cambiado mucho. La puesta en marcha del euro a pesar de que se sabía que la unión monetaria estaba mal diseñada, que no contaba con suficientes mecanismos e instituciones de compensación y reequilibrio y que las perturbaciones y los shocks asimétricos iban a ser constantes, inició una especie de guerra económica que esta vez ha ganado Alemania pero, al final, a costa de sufrir también las consecuencias negativas de todo tipo que siempre están asociados a los conflictos que provocan las estrategias de ocupación.

Desde que se creó, Alemania ha impuesto su norma como potencia de economía abierta al resto de los países y especialmente a los del sur europeo. A cambio de ayudas generosas que se venden a su población como si no tuviese contrapartidas, Alemania ha venido colonizando las economías periféricas, bien por la vía directa de la adquisición de activos,  convirtiéndolas en importadoras masivas de sus productos, o mediante la financiación del endeudamiento continuado que los déficits en los que necesariamente incurrían lógicamente provocaban.

Antes de la creación del euro, los países menos competitivos, como España, se defendían periódicamente de la agresión comercial de los más fuertes, o de su propia debilidad estructural, devaluando sus monedas y tomándose así un respiro que les permitía mantener mal que bien su tejido productivo y el equilibro exterior. Con la moneda única, y al carecer de esta estrategia defensiva, la potencia exportadora alemana ya no ha tenido barreras (al contrario que le ha ocurrido a los productos de la periferia en centroeuropa) lo que debilitó poco a poco la industria y, en general, la producción nacional en la periferia. Así se iba gestando un gran superávit en Alemania paralelo al déficit de los países periféricos.

De 2002 a 2010 este proceso generó un excedente de 1,62 billones de euros en Alemania, de los cuales solo 554.000 se aplicaron en su propio mercado interno para mejorar su dotación de capital o las condiciones de vida de su población. El resto, 1,07 billones se colocó fuera de Alemania, y de esta parte 356.000 en forma de préstamos y créditos para financiar un modelo productivo en la periferia que, lógicamente, no fuera el que pudiera competir con el alemán. La teoría y la historia económicas nos han enseñado que no podía ser de otra manera: la existencia de una potencia exportadora como la alemana de estos años solo es posible si al mismo tiempo que exporta financia. Tiene que ser así porque, en el marco ya cerrado de una economía como la europea (o del planeta si nos referimos al conjunto de la economía mundial) para que unos tengan superávit otros han de tener déficits y éstos han de financiarlos, evidentemente, quienes disponen de excedentes a su costa.

Este estado de cosas, esta “guerra”, ha ido siendo claramente exitosa para las grandes corporaciones centroeuropeas que se han hecho con los mercados que antes les estaban vedados, para los exportadores alemanes, y para los bancos que han obtenido grandes beneficios financiando la deuda creciente de una periferia con cada vez menos capacidad de generar recursos endógenos, puesto que la potencia exportadora en realidad ha de fagocitarlos para poder seguir manteniendo su privilegio exportador.

A pesar de que este estado de cosas era muy claramente perjudicial para los intereses nacionales de países como España, Italia, Irlanda, Grecia… o incluso me atrevería a decir que de Francia, las élites respectivas lo aceptaron como punto de partida y lo han apoyado puesto que los grandes beneficios de las multinacionales que los estaban colonizando y de los bancos que nadaban en dinero gracias a la deuda gigantesca que se generaba producía un efecto “derrame” suficientemente cuantioso como para financiar generosamente a los partidos y a las oligarquías económicas locales y que gracias a ello se han ido así armando con un poder político cada vez más decisivo.

El problema que conlleva un equilibrio de esta naturaleza, tan asimétrico, es que antes o después termina cayendo porque se acaba la capacidad de endeudarse, porque el empobrecimiento efectivo y continuado es insostenible o porque se produzcan impactos externos que agudicen las asimetrías sin que haya, como ocurre en la Unión Europea, suficientes resortes de reequilibrio.

Así, lo que ahora tenemos sobre la mesa en Europa es un problema irresoluble sin cirugía mayor. Alemania ha financiado, en lugar de su propio desarrollo interno y el bienestar de sus ciudadanos o una integración más solidaria entre las economía europeas, un modelo productivo entre su “clientela” que no permite a ésta serlo indefinidamente. Cuando se ha producido un impacto externo como la crisis financiera, se ha reducido la demanda en la periferia, ha debido aumentar el déficit público a costa del privado, que en mayor parte ha de destinarse a financiarlo, reduciéndose entonces los déficit que engordan el superávit alemán y disminuyendo la capacidad de pago de la deuda contraída.

Alemania teme ahora haber financiado a unos clientes que al final puede resultar que no hagan frente a sus deudas y ese miedo le empuja a seguir por un camino terrible y claramente equivocado que es el que recuerda las reparaciones a las que ella misma tuvo que hacer frente durante tanto tiempo.

La derecha política alemana y sus grupos de poder económico se empecinan en hacer creer, y en creerse ellos mismos, que la causa de ese peligro es el mal comportamiento de sus socios a cuyos gobiernos tilda de manirrotos (a pesar de que, como en España, hayan incurrido en menos incumplimientos fiscales que la propia Alemania) y a cuyos ciudadanos acusa de haber vivido por encima de sus posibilidades. Y esa creencia le lleva a imponer las nuevas “reparaciones” en forma de programas de austeridad (mal llamados de austeridad, como ya he escrito en varias ocasiones porque solo se centran en recortar los gastos vinculados al bienestar social para abrir la puerta a la provisión privada) que, como ocurrió hace poco menos de un siglo, provocaron un efecto perverso del que quizá todavía estamos pagando sus consecuencias. No podrá ser de otro modo porque imponer el empobrecimiento y la recesión a los demás pueblos no podrá evitar, como dijo Keynes entonces, que antes o después se produzca la venganza. En el mejor de los casos, en forma de desintegración europea que igualmente pagará la propia Alemania. Y en el peor, más vale ni siquiera pensarlo.

Fuente: Ganas de Escribir

Comentar con Facebook ()

Comentar (13)

13 Comentarios

  1. Por una lado tenemos a los alemanes consquistando Europa (o destrozandola) según se mire, y por el otro a los judíos con sus agencias de valoración y sus derivados arruinándonos. ¿Que será de nosotros?

  2. Alemania lo ha echo dos veces, dos veces se ha creído superior y ha destrozado las vidas de sus países vecinos, no vamos a consentir lo que está haciendo ahora, por tercera vez por su avaricia, por creer que países como Grecia son culpables de gastar el dinero prestado por ellos y malgastado por sus dirigentes, y ante la debilidad de los políticos que representan a sus países en la Unión Europea,
    representantes que de una manera u otra, que son cómplices de las decisiones que allí se toman, a fuerza de presionar a todas las instituciones Europeas y sus países, intentando perder lo menos posible del dinero utilizado para beneficio de sus grandes entramados empresariales, aunque para ello tengan que entrar en los países “deudores” como si de una banda de mafiosos se tratara, destrozando todo lo que sea para coger todo lo que tenga valor, importando un bledo, el daño y las condiciones en que dejen a sus legítimos moradores, aunque para ello haga falta obligar a cambiar las leyes y constituciones, para cobrar hasta de, la pequeña pensión, las medicinas tan necesarias, la educación, la vivienda y la libertad, y en su arrogancia dejar los países como si de un terremoto hubiera pasado por allí, dejando a las gentes en la calle sin nada, victimas de una catástrofe, sin ayuda y haciendo que crean que la culpa ha sido suya.

  3. Puestos a pedirle funciones a la web, creo que sería interesante contar con la opción de “Enviar a un amigo” en sitio visible para poder difundir artículos, etc.

  4. Ellos nos deben la paz que nos quitaron, los saqueos los bombardeos adiestrando en España a sus tropas y aviones, para hacer SU guerra y los muertos, de la División Azul, (Que no fueron voluntarios) entre ellos mi primo hermano, que estaba haciendo la mili, con los que Franco obsequió a Hitler para ayudarle en la batalla de Stalingrado. ¿que es lo que nos queda de deuda, para que dejen de machacar?

  5. SUGERENCIA
    No se si es posible, pero ¿No hay forma de poder editar un comentario ya “colgado”? Lo digo, por que frecuentemente me ocurre (y he observado que no solo a mi), una vez publicado el comenterio, se da uno cuenta al leerlo, de que ha cometido un error, que a veces puede cambiar incluso el sentido del mismo. Sería de agradecer (si ello es posible) que hubiera esa posibilidad.
    Un abrazo fuerte y entrañable, a los “padres de la criatura”

    • ¿Como colaborador no ves un (editar) debajo de tu nombre?

      Por cierto, ya puedes entrar al panel de control con tu nombre y contraseña. Un abrazo.

      • Respondo con otra pregunta,(es que soy un poco “ceporro” en estas lides je je. ¿Os referis al nombre que encabeza mis comentarios? Si es asi, no aparece ese “editar” que citais. En cuanto al panel de control, todavía no lo “controlo” no lo encuentro. Perdonad el “coñazo” pero ya os he dicho que soy bastante ceporro.

  6. Completamente de acuerdo contigo María Rosa. Los políticos, (salvo excepciones) son irrecuèrables. Es la ciudadanía que tiene que despertar del letargo y revelarse, por quer solo esa revelión, traerá Justícia, libertad y paz.

  7. Los alemanes nos deben hasta los 40 años de paz, desarrollo y democracia que nos robaron en Guernica! Y lo que estamos sufriendo desde entonces.

  8. Absolutamente meridiano el análisis, prefiero creer que algún político lo va a leer, aunque luego lo niegue.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here