¿Que nos apretemos el cinturón? ¿Qué cinturón?

828

La Red Europea de lucha contra la pobreza y la exclusión social (EAPN), acaba de publicar un estudio sobre el porcentaje de población en lo denominado como “riesgo de exclusión y pobreza” en España, que no es otra cosa que un estudio estadístico del número de casos de pobreza probada.

¿A quiénes consideran en “riesgo de exclusión o pobreza”? Veamos…

Para medir el riesgo de pobreza y exclusión utilizamos el indicador que propone la Unión Europea, AROPE, en sus siglas en inglés At Risk Of Poverty and/or Exclusion. Este indicador agrupa tres factores:

Renta: población bajo el umbral de la pobreza -con umbral nacional-: se consideran en riesgo de pobreza a las personas que viven en hogares con una renta inferior al 60% de la renta mediana equivalente.

Privación Material Severa (PMS): la pobreza no sólo se relaciona con los ingresos que una familia tenga, sino también con las posibilidades de consumo. La PMS agrupa a personas que viven en hogares que declaran no poder permitirse 4 de los 9 ítems seleccionados a nivel europeo: pagar el alquiler o una letra; mantener la casa adecuadamente calefaccionada; afrontar gastos imprevistos; una comida de carne, pollo o pescado (o sus equivalentes vegetarianos) al menos 3 veces por semana; pagar unas vacaciones al menos una semana al año (sin dejar de cumplir con el resto de obligaciones); un coche; una lavadora; un televisor en color; un teléfono (fijo o móvil).

Intensidad de trabajo, población con baja intensidad de trabajo por hogar (BITH): esta variable comprende la relación entre el número de personas que trabajan en un hogar y el de las que están en edad de trabajar. A modo de ejemplo podría decirse que, en un hogar con dos adultos en el que sólo trabaja uno a jornada completa, la intensidad del trabajo es de 0,5, mientras que si trabajan los dos, la intensidad del trabajo es de 1; si uno de los adultos trabajara a media jornada y el otro a jornada completa, la intensidad de trabajo de este hogar es de 0,75. El indicador comprende a las personas que viven en hogares con una intensidad de empleo inferior al 0,2. (Según esto no estás en riesgo de pobreza si en un hogar con dos miembros en edad de trabajar, solo uno de ellos lo hace, aunque trabaje menos de media jornada. Y por tanto no se contabiliza este apartado).

Teniendo en cuenta todo esto, se consideran personas en situación o riesgo de pobreza o de exclusión social aquellas personas que viven con bajos ingresos (60% de la mediana del ingreso equivalente), y/o las personas que sufren de privación material severa (4 de los 9 ítem definidos) y/o las personas que viven en hogares con una intensidad de empleo muy baja o nula (por debajo del 0,2). Este grupo de personas se denomina AROPE.

El estudio, titulado: “IMPACTOS DE LA CRISIS, Seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España 2009-2010”,  expone los siguientes datos (de 2009-2010, ahora es peor):

Seguimiento del indicador de riesgo de pobreza y exclusión social en España 2009-2010 (EAPN Madrid)

En torno al objetivo de reducción de la pobreza, nuestro país ha adoptado como meta llegar a una cifra comprendida entre 9,1 y 9,2 millones de personas en riesgo de pobreza y exclusión, lo que, significa reducir entre 1.400.000 y 1.500.000 el número en el período 2009-2019, de acuerdo con los resultados del indicador AROPE 2010. Sin embargo, las cifras de 2009 y 2010 muestran un preocupante aumento de más de un millón de personas en riesgo de pobreza y exclusión (10.665.615 para el 2009, 11.666.827 para el 2010). El reto de reducción de la pobreza para España, lejos de encaminarse hacia la meta, se dirige en dirección contraria.

En nuestro país las competencias de la mayor parte de las políticas sociales están transferidas a las comunidades autónomas, por lo tanto es en ese nivel en el que se van a definir las estrategias de reducción de la pobreza. Y por lo que los datos señalan, es necesaria una profunda transformación en la configuración de las políticas sociales en España para lograr los objetivos propuestos y combatir los efectos más negativos de la difícil situación económica. La diferencias entre los datos de 2009 y 2010 muestran un avance claro de la pobreza y la exclusión social, que las medidas y estrategias no han logrado detener, menos aún disminuir.

El año 2010 el índice de pobreza y exclusión para España es del 25,5%. Esto significa pasar de 10.665.615 a 11.666.827, es decir, un aumento de 2,1%, 1.001.212 personas más en riesgo de pobreza y exclusión con respecto al año anterior, y el más alto desde que se tiene datos para este indicador (2004 en Eurostat). Este dato, absolutamente preocupante, es una prueba de que los efectos de la crisis están creciendo exponencialmente, poniendo en riesgo a una de cada cuatro personas en España. Asimismo, evidencia que las medidas que se están poniendo en marcha para combatir la pobreza y la exclusión social en España no están siendo efectivas. La evolución en la población AROPE en España se presenta en el siguiente grafico:

Este estudio demuestra cómo están agigantándose las diferencias sociales en España.

Al mismo tiempo que aumenta la venta de productos y servicios de lujo, lo hace el índice de pobreza. Es llamativa en cualquier caso la diferencia entre comunidades.

En un extremo tenemos a la Comunidad Foral de Navarra, con un 9,70% seguida por el País Vasco con un 15%, y en el otro extremo, a Extremadura, con un 41,5%. ¿Podemos entonces atribuir esta situación a la coyuntura? ¿O debemos atribuirla a la incompetencia o mala intención de algunos dirigentes políticos? A la vista de los datos es sencillo determinarlo.

Es interesante también la comparativa que se hace entre AROPE y PIB. Y aunque no debe quedar un porcentaje demasiado elevado de ciudadanos que acepte el PIB como indicador de bienestar, está bien recordar para qué sirve.

Dejando al margen algunas de las terminologías aplicadas, este estudio es un gran documento, y aporta luz sobre una realidad que, lejos, muy lejos de la imagen que se vende, está más cerca de ser la de un país en desarrollo (descendente) que la de un país desarrollado.

El documento se puede descargar completo en PDF

Iniciativa Debate

 

Comentar con Facebook ()

Comentar (11)

11 Comentarios

  1. Muy bueno el informe. Pero atribuir las diferencias entre Navarra y el País Vasco con Extremadura o cualquier otro territorio más deprimido a la acción de los políticos es una simplificación enorme. Las razones de esas diferencias son enormemente más complejas, y tienen mucho más que ver con la estructura social de esas zonas que con la “calidad” de sus políticos.

    Creo que es excesiva la importancia que se le da a la acción de los políticos. ¿Qué pasa con los “empresarios”?

    • Eltres, estoy de acuerdo y coincido con tu comentario. Las raíces culturales e idiosincrasia de un pueblo determina el comportamiento. Naturalmente la educación y cómo se vertebra social y familiarmente una sociedad es determinante en su comportamiento de conjunto.

  2. MALDITA AUTERIDAD
    La semana pasada, el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social, una fundación británica, publicó un gráfico alarmante que comparaba la depresión actual con recesiones y recuperaciones anteriores. Resulta que según un indicador importante -los cambios en el Producto Interior Bruto (PIB) desde que empezó la recesión- a Reino Unido le está yendo peor esta vez de lo que le fue durante la Gran Depresión. Tras cuatro años de depresión, el PIB británico había vuelto a alcanzar su máximo anterior; cuatro años después de que empezara la Gran Recesión, Reino Unido no está ni mucho menos cerca de recuperar el terreno perdido.

    Muchos economistas han olvidado deliberadamente las lecciones del pasado.

    Reino Unido tampoco es la única. A Italia también le está yendo peor que durante la década de 1930, y con España dirigiéndose claramente hacia una doble recesión, tenemos a tres de las cinco grandes economías europeas como miembros del club de los “peores que”. Sí, existen algunas salvedades y complicaciones, pero esto constituye, no obstante, un asombroso fracaso de la política.

    Y es un fracaso, concretamente, de la doctrina de austeridad que ha predominado en el debate político de las élites tanto en Europa como, en gran medida, en Estados Unidos durante los dos últimos años.

    Y bien, en cuanto a esas salvedades: por una parte, el paro en Reino Unido era mucho más elevado en la década de 1930 de lo que lo es ahora, porque la economía británica estaba deprimida -principalmente por culpa de un regreso desacertado al patrón oro- incluso antes de que estallara la depresión. Y por otra parte, Reino Unido sufrió una depresión muy llevadera en comparación con la de Estados Unidos.

    Incluso así, superar el historial de la década de 1930 no debería ser un reto difícil. ¿Acaso no hemos aprendido muchas cosas sobra la gestión económica a lo largo de los 80 últimos años? Sí, así ha sido, pero en Reino Unido y en otros lugares, la élite política decidió tirar por la ventana los conocimientos obtenidos a duras penas y confiar en cambio en ilusiones que le convinieran desde un punto de vista ideológico.

    Se creía que Reino Unido, en concreto, era un modelo de “austeridad expansionista”, la idea de que, en vez de aumentar el gasto del Gobierno para luchar contra las recesiones, hay que recortarlo, y que esto induciría un crecimiento económico más rápido. “Los que sostienen que ocuparse de nuestro déficit y fomentar el crecimiento son de alguna manera alternativas se equivocan”, declaraba David Cameron, el primer ministro británico. “No puedes aplazar lo primero para impulsar lo segundo”.

    ¿Cómo podía prosperar la economía cuando el desempleo ya era elevado y las políticas del Gobierno estaban reduciendo directamente el empleo más todavía? ¡La confianza! “Creo firmemente”, manifestaba Jean-Claude Trichet -que por aquel entonces era el presidente del Banco Central Europeo y un firme partidario de la doctrina de la austeridad expansionista- “que, en la coyuntura actual, las políticas que impulsen la confianza acelerarán la recuperación económica en vez de obstaculizarla, porque la confianza es el factor clave hoy en día”.

    Semejantes invocaciones al hada de la confianza nunca fueron plausibles; los investigadores del Fondo Monetario Internacional y de otras instituciones desacreditaron rápidamente la supuesta prueba de que los recortes en el gasto crean empleo. Sin embargo, la gente influyente a ambos lados del Atlántico colmó de elogios a los profetas de la austeridad, y a Cameron en especial, porque la doctrina de la austeridad expansionista encajaba con sus programas ideológicos.

    Por tanto, en octubre de 2010, David Broder, quien prácticamente encarnaba la opinión común, alabó a Cameron por su audacia, y en concreto por “no hacer caso de las advertencias de los economistas de que una medicina repentina y fuerte podría frenar en seco la recuperación económica y volver a sumir al país en la recesión”. Más tarde, instó al presidente Barack Obama a “hacer una cameronada” y llevar a cabo “una reducción drástica del Estado de bienestar ya mismo”.

    Sin embargo, por extraño que parezca, esas advertencias de los economistas resultaron ser totalmente acertadas. Y tenemos bastante suerte de que Obama no hiciera, de hecho, una cameronada.

    Lo que no quiere decir que todo vaya bien en la política estadounidense. Es cierto que el Gobierno ha evitado una austeridad total, pero los gobiernos estatales y locales, que deben tener unos presupuestos más o menos equilibrados, han recortado el gasto y el empleo a medida que se acababa la ayuda federal, y eso ha sido un lastre importante para el conjunto de la economía. Sin esos recortes del gasto, ya podríamos haber estado en la senda del crecimiento autosostenible; tal y como están las cosas, la recuperación pende de un hilo.

    Y puede que el continente europeo, donde las políticas de austeridad están teniendo el mismo efecto que en Reino Unido y donde muchos indicios apuntan a una recesión este año, nos lleve por mal camino.

    Lo más exasperante de esta tragedia es que era totalmente innecesaria. Hace un siglo, cualquier economista -o, de hecho, cualquier estudiante universitario que hubiese leído el libro de texto Economía, de Paul Samuelson- les podría haber dicho que la austeridad frente a una depresión era una idea muy mala. Pero los que elaboran las políticas, los expertos y, siento decirlo, muchos economistas decidieron, en gran parte por razones políticas, olvidar lo que solían saber. Y millones de trabajadores están pagando el precio de su amnesia deliberada.

    Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008. © 2012 New York Times News Service. Traducción de News Clips.

  3. Claro que es ilegitimo, pues a partir de ahí todos vivimos dentro el mal construido edificio, y todos los esfuerzos que hagan no van ha impedir que se caiga, cuando lo más razonable sería que avisaran de que esto se hunde.

  4. Creó Alemania la crisis en la eurozona?

    ¿A quién se debe culpar por comenzar la actual crisis en la eurozona? ¿Grecia? ¿Italia? La respuesta, más bien, puede estar un poco más al norte

    No fue el comportamiento de los miembros del sur de la eurozona el que dejó a la moneda común al borde del abismo.

    Desde el principio hubo una forma para que la Unión Europea vigilara las economías de los estados miembros, siguiendo las reglas establecidas para la moneda común en el Tratado de Maastricht.

    Se le llamó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y no fue ni Italia ni Grecia el que lo torpedeó. Fue Alemania.

    En 2003, Francia y Alemania habían gastado de más y sus déficits presupuestarios habían excedido el límite del 3% del Producto Interno Bruto al cual estaban atados legalmente.

    El poder del voto

    La Comisión Europea -entonces bajo el mando del exprimer ministro italiano Romano Prodi- tenía el poder para multarlos.

    Pero los ministros de finanzas de lo que entonces era una eurozona de 15 miembros se reunieron en Bruselas y rechazaron el voto de la Comisión.

    Votaron, en otras palabras, para absolver a Alemania y Francia.

    Votaron a favor de no hacer cumplir las reglas que habían suscrito y que estaban diseñadas para proteger la estabilidad de la moneda común.

    El entonces ministro de finanzas británico, Gordon Brown, votó de acuerdo con la posición alemana y francesa.

    La Unión Europea es criticada con frecuencia por el poder que tiene una Comisión Europea que no es elegida y supuestamente no tiene que rendir cuentas.

    En esa ocasión vital, la Comisión luchó contra algo mucho más poderoso: la voluntad combinada de gobiernos elegidos democráticamente.

    “Claramente”, me dijo Romano Prodi, “no tenía suficiente poder”.

    “Traté y ellos (los ministros de finanzas) me dijeron que me callara”.

    Jacques Lafitte fue un joven funcionario del ministerio de finanzas de Francia enviado a Bruselas en los años 90 para ayudar a diseñar la moneda común.

    Dijo que los tecnócratas que trabajaban en el proyecto sabían que se necesitaba algún mecanismo central para asegurar que los gobiernos miembros cumplieran las reglas.

    “Hicimos en ese entonces una serie de sugerencias a los estados miembros”, dijo Lafitte.

    “Pero todas fueron rechazadas porque habrían conllevado la transferencia de soberanía de los gobiernos nacionales a Bruselas o tal vez a Fráncfort”.

    “Lo sabíamos en el fondo. Otra vez no podíamos decirlo tan públicamente”.

    “Éramos simplemente unos tecnócratas. Debíamos callarnos y escuchar a los estados miembros que, casi por definición, sabían cómo hacer las cosas mejor. Estaba convencido de que no era suficiente”.

    Maastricht, “gravemente perjudicada”

    John Grant era el embajador de Reino Unido ante la Unión Europea durante la reunión de ministros de finanzas.

    “La credibilidad de la Comisión y la disposición de los estados miembros a aceptar la autoridad de la Comisión como la responsable independiente de asegurar el cumplimiento de los criterios de Maastricht se vieron obviamente perjudicadas gravemente”, dice.

    Fue también una señal para el resto de Europa.

    “La opinión era que si los chicos grandes no cumplían ni se disciplinaban, entonces iban a estar más relajados cuando se trataba de hacer que nosotros cumpliéramos con el tratado”, recuerda el exviceministro de finanzas de Grecia, Peter Doukas.

    “Digo, nadie puede imponerles sanciones a Alemania y a Francia. Son los superpoderes europeos. Así que no van a cumplir”.

    “La presión estaba simplemente ausente”, añade Doukas.

    El poder que retuvieron las naciones para controlar sus propios presupuestos -que, como sabemos, incluye el poder para maquillar las cifras en algunos casos- está siendo retirado.

    En el futuro, los gobiernos de la eurozona tendrán que presentarle a Bruselas su presupuesto a priori para que sea aprobado.

    ¿Pero cuánto tiempo antes de que las poblaciones nacionales se subleven en nombre de la democracia?

    Desde Helsinki a Atenas ya se está agitando la revuelta y a veces incluye manifestaciones antialemanas.

    “Alemania es la locomotora del dolor para los problemas de otras personas”, dice Peter Doukas.

    “Pedirá una mayor influencia en lo que está pasando en Grecia, Italia y España”.

    “El centro de gravedad se está moviendo rápidamente hacia Berlín”.

    “En la unión fiscal serán los que dicten los términos, con Francia como su socio menor”.

    La resonancia histórica de una poderosa Alemania que demuestra su peso en Europa asusta a los mismos alemanes. Ellos no buscan ni quieren el liderazgo en Europa.

    Pero se les ha encargado la labor de ser líderes.

    Poder vs. inactividad

    En noviembre, en un poderoso discurso en Berlín, el ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Radislav Sikorski, les pidió a los alemanes que actuaran.

    “Probablemente seré el primer ministro de Relaciones Exteriores de Polonia en la historia que dice esto, pero aquí está”, dijo Sikorski.

    “Me da menos miedo el poder alemán que el miedo que estoy empezando a sentir por la inactividad alemana”.

    Fue como si estuviera diciendo “ya superamos la pesadilla nazi; ustedes también deberían hacerlo”.

    La paradoja resultante es esta: que un proceso que fue motivado hace 20 años por un deseo de europeizar a Alemania parece que va a tener justo el efecto contrario.

    Buena parte de Europa ahora estará obligada a germanizar su gobernabilidad económica..

    • Estoy de acuerdo con tu comentario, si bien resulta que desde la firma del tratado de Maastricht, los estados le concedieron el monopolio a la banca en administrar el dinero que es de todos y emiten los Estados. De este modo les aseguraban el negocio a los banqueros y recientemente mediante modificaciones en las Constituciones se les garantiza preferentemente sobre cualquier otra obligación el pago de las deudas y los intereses de las necesidades de los Estados. Esto es simplemente es ilegítimo por conceder una posición de dominio a una minoría en perjuicio de la inmensa mayoría.

  5. Hoy he cobrado mi primera paga Rajoy de pensionista, con un descuento brutal para que unos cuantos hijos e puta sigan viviendo a costa del sudor ajeno.
    Ellos no se privan de nada, y viven estafando, engañando y ultrajando a un pueblo dormido y que se podria decir hasta castrado, consintiendo que unos pocos indeseables les dominen. Mi preginta es: ¿hasta cuando

  6. Tengo ya el cinturón desgastado de tanto apretarlo, la verdad es que no se hacia donde nos dirigimos, pero no se porque cada vez que me levanto veo el cielo más negro.

    Señores ahorrad que todavía estáis a tiempo

  7. En el titular preguntas ¿que cinturón?
    Si miras en el traductor, de alemán, de Google cinturón = Gürtel, a ver si son estos los que se tienen que apretar.

  8. Me escandaliza y me parece contraproducente el discurso que se está llevando a cabo en las aulas por algunos profesores de enseñanza pública en mi ciudad.

    Se base en exolicar a esos chavales, hijos de los 5 millones de parados que tienen frente a ellos, que no comen carne, y que desde luego no tienen una semana de vacaciones de su pauperrima situación ya que no pueden “hacer lo mismo que antes” literal.

    Corremos el riesgo de los agravios comparativos y del fascismo puro y duro.

    Bajo las premisas de “de que se quejan” y en el subconsciente ellos sí comen carne.

    Tenemos que cambiar el discurso y practicar la empatía, estamos en una situación delicadísima y todos en el mismo barco, cosa que a un niño le cuesta entender.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here