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“Sólo un Dios nos puede salvar”

Leonardo Boff 

Esta frase no viene de ningún papa, es de Martin Heidegger (1889-1976), uno de los más profundos filósofos alemanes del siglo XX, en una entrevista concedida al semanario Der Spiegel el 23 de septiembre de 1966, pero solamente publicada el 31 de mayo de 1976, una semana después de su muerte. Heidegger siempre fue un atento observador de los destinos amenazadores de nuestra civilización tecnológica. Para él la tecnología, como intervención en la dinámica natural del mundo para beneficio humano, ha penetrado de tal manera en nuestro modo de ser que se ha transformado en una segunda naturaleza.

Hoy en día no nos podemos imaginar sin el vasto aparato científico-técnico sobre el cual está asentada nuestra civilización, pero está dominada por una compulsión oportunista que se traduce en la fórmula: si podemos hacerlo, también nos es permitido hacerlo sin ninguna otra consideración ética. Las armas de destrucción masiva surgieron de esta actitud. Si existen, ¿por qué no usarlas?

Para el filósofo, una técnica así, sin conciencia, es la más clara expresión de nuestro paradigma y de nuestra mentalidad, nacidas en los albores de la modernidad, en el siglo XVI, pero cuyas raíces se encuentran ya en la metafísica clásica griega. Esta mentalidad se guía por la explotación, por el cálculo, por la mecanización y por la eficiencia aplicada en todos los ámbitos, pero principalmente en relación con la naturaleza. Esta comprensión ha entrado en nosotros de tal manera que consideramos la tecnología como la panacea para todos nuestros problemas. Inconscientemente nos definimos contra la naturaleza que debe ser dominada y explotada. Nosotros mismos nos hacemos objeto de la ciencia, al ser manipulados nuestros órganos y hasta nuestros genes.

Entre ser humano y naturaleza se ha establecido un divorcio que se revela por la creciente degradación ambiental y social. El mantenimiento y la aceleración de este proceso tecnológico, según el filósofo, puede llevarnos a una eventual autodestrucción. La máquina de muerte hace decenios que está ya construida.

Para salir de esta situación no bastan los llamamientos éticos y religiosos, mucho menos la simple buena voluntad. Se trata de un problema metafísico, es decir, de un modo de ver y de pensar la realidad. Estamos en un tren que corre veloz sobre dos raíles; está yendo al encuentro de un abismo que hay más adelante y no sabemos cómo pararlo.¿Qué hacer? Esa es la cuestión.

Si quisiéramos, podríamos encontrar una mentalidad distinta en nuestra tradición cultural, en los presocráticos como Heráclito entre otros, que todavía veían la conexión orgánica entre ser humano y naturaleza, entre lo divino y lo terreno, y alimentaban un sentido de pertenencia a un Todo mayor. El saber no estaba al servicio del poder sino de la vida y de la contemplación del misterio del ser. O en toda la reflexión contemporánea sobre el nuevo paradigma cosmológico-ecológico, que ve la unidad y la complejidad del único y gran proceso de la evolución, del cual todos los seres emergen y son interdependientes. Pero este camino nos es vedado por el exceso de tecnociencia, de racionalidad calculatoria y por los inmensos intereses económicos de los grandes consorcios que viven de este statu quo.

¿Hacia dónde vamos? En este contexto de indagaciones fue donde Heidegger pronunció esta famosa y profética sentencia: «La filosofía no podrá provocar directamente un cambio del estado presente del mundo. Y esto no es válido sólo para la filosofía sino también para toda actividad de pensamiento humano. Sólo un Dios puede aún salvarnos (Nur noch ein Gott kann uns retten). La única posibilidad que nos queda, en el pensamiento y en la poesía, es preparar nuestra disponibilidad para la manifestación de ese Dios o para la ausencia de Dios en tiempo de ocaso (Untergrund); dado que nosotros, ante el Dios ausente, vamos a desaparecer».

Lo que Heidegger afirma está siendo gritado también por notables pensadores, científicos y ecólogos. O cambiamos de rumbo o nuestra civilización pone en peligro su futuro. Nuestra actitud es de apertura a un adviento de Dios, esa Energía poderosa y amorosa que sustenta a cada ser y a todo el universo. Él podrá salvarnos. Esta actitud está bien representada por la gratuidad de la poesía y del libre pensar. Y como Dios, según las Escrituras, es «el supremo amante de la vida» (Sabiduría 11,24), esperamos que no permitirá un fin trágico para el ser humano. Éste existe para brillar, convivir y ser feliz.

Véase el libro Proteger la Tierra-Cuidar de la vida: cómo evitar el fin del mundo, Río de Janeiro, Record, 2010.

Fuente: http://leonardoboff.wordpress.com/2012/01/13/solo-un-dios-nos-puede-salvar/

19 Comments

  1. Javier Traité
    Javier Traité 1 febrero, 2012

    Qué artículo más bueno. Con todo lo que está ocurriendo, el trasfondo científico y filosófico es el más serio y preocupante de todos, porque no afecta a un país sino a la especie al completo. Otro blog que no conocía al saco!

  2. edpez
    edpez 1 febrero, 2012

    El padre protector, que acompaña y sustituye a los padres, una gran traba para que el hombre sea dueño de su destino.

  3. Joan Anton - Capitajoan
    Joan Anton - Capitajoan 1 febrero, 2012

    Posiblemente, no habré sabido captar en profundidad el sentido de la frase que encabeza el artículo, pero si este es el mensaje que se pretende enviar, que «solo un Dios puede salvarnos», entiendo que lo que se está diciendo, es que el ser humano está perdido sin remisión, lo cual según mi criterio, es absolutamente cierto, de no experimentar la humanidad un cambio, tan drástico como imprecindible, en la forma de relacionarse con la naturaleza, de la cual, aún que al paracer lo hayamos olvidado, formamos parte indisociable; hasta que aprendamos, que la tierra no nos pertenece, si no que ¡Nosotros pertenecemos a la tierra!

    La idea de que hay un Dios que finalmente pondrá las cosas en su sitio, no es más que una burda patraña, ideada para mediante el miedo y la «esperanza» de «otra vida» donde seremos recompensados de las penalidades sufridas en este «valle de lagrimas», tranquilizar consciencias, neutralizar inquietudes y asegurar sumisiones.

    Nosotros, los seres humanos, somo como especie, los únicos responsables de la situación actual y nosotros, los únicos responsables del futuro, de la humanidad, si es que a esta le queda todavía alguno que no sea la autoextinción, (cosa que según algunas opiniones científicas, es un proceso ya iniciado e irreversible). No estamos luchando por la supervivencia del planeta, pues este ni se inmutará cuando desaparezcamos de su superfície, antes al contrario, seguira existiendo y las especies que queden evolucionarán, o aparecerán otras nuevas, como ha venido sucediendo, antes de la llegada del «homo sapiens».

    La «redención de la raza humana, no vendrá, ni cabe esperarla por lo tanto, de un «dios o Dioses», si no de nosotros mismos. Albert Einstein, al ser preguntado que armamento se utilizaría en una hipotética 3ª Guerra mundial, respondió: «Lo ignoro, sin embargo, puedo afirmar, que si hay una 4ª será con palos y piedras». Puede que en nuestras manos, esté todavía poder evitarlo, ¡Pero solo en nuestras manos!

    • Paco Bello
      Paco Bello 1 febrero, 2012

      «…Posiblemente, no habré sabido captar en profundidad el sentido de la frase que encabeza el artículo, pero si este es el mensaje que se pretende enviar, que “solo un Dios puede salvarnos”, entiendo que lo que se está diciendo, es que el ser humano está perdido sin remisión, lo cual según mi criterio, es absolutamente cierto, de no experimentar la humanidad un cambio, tan drástico como imprecindible, en la forma de relacionarse con la naturaleza, de la cual, aún que al paracer lo hayamos olvidado, formamos parte indisociable; hasta que aprendamos, que la tierra no nos pertenece, si no que ¡Nosotros pertenecemos a la tierra!»

      Es exactamente esto.

  4. Jero
    Jero 1 febrero, 2012

    Si Dios existe, este artículo no tiene el más mínimo desperdicio, aunque Dios también pueda servir para seguir siendo humildemente sometido hasta el fin, si deseas entenderlo así, claro.
    Si Dios no existe, entonces el artículo sólo sirve para perdernos aún más en el laberinto, situado éste dentro de otro y otro laberinto, a su vez, hasta el infinito.

    El filósofo es «aquel que duda», sin la duda no puede existir la filosofía.

    Con mi más profundo respeto a quien piense lo contrario, Dios no puede ser una herramienta multiuso aplicable a todos los problemas porque entonces, quien así piense, está destinado a vivir sin herramientas, sólo tiene a Dios, no necesita más soluciones.

    En mi humilde y humano entender, Dios o dios (como quieras) no puede ser ese rey de bastos que las religiones se esfuerzan en hacernos creer.

    Este concepto, de ser real, es autodestructivo en esencia: «Inconscientemente nos definimos contra la naturaleza que debe ser dominada y explotada».

    Dios no puede tener nada que ver con el miedo ni con las virtudes ni principios humanamente creados, tal vez Dios (o dios) sea la misma naturaleza, más allá sería imposible sin la llave maestra de un dogma.

    Saludos, Jero.

    • joan anton - capitajoan
      joan anton - capitajoan 1 febrero, 2012

      No puedo estar más de acuerdo contigo Jero. Dios, o dios, es un concepto, no un ser, quienes lo conciben como un ser, le atribuyen las mismas «cualidades» que al ser humano, sublimandolas. Solo así se puede entender, que se den como «bondades divinas», las atrocidades que se les suelen atribuir a los distintos «dioses», si nos atenemos a los diversos «textos sagrados» y que en un ser humano, serían tachadas de abyectas, crueles, homicidas, soberbias, etc.

      • Jero
        Jero 1 febrero, 2012

        En realidad, amigo Joan, me resultó curioso que con 15 minutos de diferencia expresáramos tanta convergencia de ideas (si no llega a sonar el teléfono hubiese sido doble diana). Es un tema un poco «tabú» y me gustaría que tocáramos a menudo más temas tabú: sionismo y judaísmo, por poner un sólo ejemplo.

        IDP es ese lugar LIBRE en que lo podemos exponer todo libremente, ventilarlo, comprenderlo y aprender.

        Un abrazo, Jero.

    • joan anton - capitajoan
      joan anton - capitajoan 1 febrero, 2012

      Siempre es un placer darse cuenta, de que uno no está tan solo como pensaba ni es tan «raro» como creía o como quieren hacernos creer, en realidad, hay muchísima gente que se proclama «creyente» más por mimetismo, o para que no digan, que por que realmente crean. Lo que ocurre, es que una vez empieza uno a pensar con un mínimo de espíritu crítico, le van surgiendo cada vez más dudas y hace falta no poca valentía, para llevar el proceso de «desteización» hasta las últimas consecuencias, sobre todo, por que a medida que uno va «perdiendo la fe», y durante las primeras etapas, uno siente como un vacío que no sabe bien como llenar, por que le faltan conocimientos, uno tiene que «desaprender» muchos conceptos que hasta entonces parecían sólidas rocas y que de repente se convierten en arena. para mi fué de gran ayuda, un excelente blog llamado SINDIOSES, por que como decía al principio, es muy difícil poder hablar libremente de este tema, que como apuntas es todavía «tabú».
      Me encantará charlar contigo sobre este, o cualquier tema Jero. Te daría mi correo. pero no se si es prudente hacerlo en este espacio, no por la gente que participa en el, si no por que al ser un espacio de libre acceso, no sabe uno quien puede estar leyendo. Si tienes el de Paco, el te lo dará sin problema. No se si tienes FB, a mi puedes encontrarme si es así, por mi nombre completo Joan Anton Rius Andrés, si fuera así, puedes agragarme y te lo daría mediante un mensaje.
      Un abrazo amigo mío.
      ¡Que palizas soy!

  5. Sirweed
    Sirweed 1 febrero, 2012

    Dejo mi argumento en una sola frase

    «Debemos buscar para nuestros males otra causa que no sea Dios» Platón

    Un saludo

    • Jero
      Jero 1 febrero, 2012

      Sirweed, modestamente opino que dios/Dios no tiene porqué causarnos ningún mal, también opino que la no creencia en dios/Dios tampoco. Todo depende de uno mismo, de lo que haga con ese concepto. Tal vez alguna necesidad humana nos hizo crear alguna vez a dios/Dios, aunque nos cuenten lo de Caperucita al revés.

      Las religiones (franquicias) creo que son algo absolutamente diferente… y la simple competitividad entre ellas las descalifica a mi criterio.

      Bona tarda, Jero.

  6. NINA
    NINA 1 febrero, 2012

    dios soy yo,dios eres tú, dios es aquél, así que amémosnos, adorémosnos, rebelémosnos, salvémosnos, sobre todo de los que quieren…¿salvarnos?

  7. constanzabaquero
    constanzabaquero 2 febrero, 2012

    Este es el problema de la tan traida y llevada Educación, nos llenan la cabeza de pecados, infiernos, angeles, santas virgenes, martires,y venga sangre¡¡¡. Cuando deberian enseñar que el aire que resiramos es naturaleza, lo mismo que el agua, lo que comemos nos lo da la tierra cuando la cuidamos, los animales mantienen una cadena ecologica que debemos respetar. Pero aparecio Don Dinero, Poderso Caballero, y en vez de cuidar su enorme capital que nos brinda casi grtuitamente, no hay que someterlo, y sacarle todo lo que se pueda. Con el visto bueno de todos los poderosos, incluidos esos que se postran a su dios. No estoy muy filosofica hoy ni mañana, hasta que Grecia no levante cabeza, estoy jododamente triste, ¿imaginas porqué, no?

  8. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 27 abril, 2012

    ¿PORQUE NO HAY POSIBILIDAD DE SALVAR NUESTRAS CIVILIZACIONES Y COMO SERÁ EL FUTURO DE LOS SUPERVIVIENTES?

    Si observamos el diagrama del anormal CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN MUNDIAL y también anormal CRECIMIENTO DEL CONSUMO DE ENERGÍA MUNDIAL, ambos expuestos en mi diagrama, con mis anotaciones, entre el periodo de la época de Jesucristo y nuestros tiempos, observamos que esto no han sido ni constante ni proporcional, sino ha enseñado tres diferentes tendencias con resultados positivos y negativos. Este hecho expresa mi ; CUADRO DE CRECIMIENTO Y DURACIÓN DE TIEMPO PARA AUMENTAR 100.000.000 LA POBLACIÓN DEL MUNDO, según el que:
    1) Entre los años 0 y 1400que correspondía a la época de Edad Media, para aumentar la población del mundo con 100 Millones y pasando desde 200 Millones que existía en la época de Jesucristo hasta 400 Millones tardo 700 años. La razón de este antinatural lentitud del crecimiento ha sido que por la despreocupación de la parte física la voluntad de vivir del hombre en esta época se debilita y queda debajo del nivel de los otros seres animados, cayendo como presa fácil en la lucha de la subsistencia que dirige el desarrollo de la EXISTENCIA REAL, la evolución del Universo, causando la disminución de la especie humana y peligrando el perfecto equilibrio entre los especies que componen nuestro planeta.
    2) Entre los años 1.400 y 1.800 que corresponde a la época del Renacimiento de nuestra cultura Cristiana, para aumentar la población del mundo a 100 Millones y pasado desde 400 a 800 Millones tardo 100 años. La razón de este cambio ha sido por tener los hombres en estos tiempos igual interés hacia su vida espiritual y material, el hombre logra llevar en justo equilibrio las fuerzas de su Conciencia y de su Instinto y al obtener su perfección humana no le costaba nada adaptarse con su conducta y actividades a las Leyes de la Naturaleza y mantener su orden y armonía.
    3) En el tercer caso que corresponde a los tiempos desde la revolución industrial hasta nuestros días.
    4) Entre los años 1.800 – 1.900 para aumentar la población del mundo con 100 Millones, y pasando desde 800 a 1.600 Millones tardo 12,8 años.
    5) Entre los años 1.900 – 1.960 para aumentar la población del mundo con 100 Millones, y pasando desde 1.600 a 3.200 Millones tardo 3,7 años.
    6) Entre los años 1.960 – 2.000 para aumentar la población del mundo con 100 Millones, y pasando desde 3.200 a 6.400 Millones tardo 1,2 años. La razón de este disparatado y antinatural crecimiento ha sido y es, por el desinterés de la vida espiritual y la exagerada preocupación por el confort de la vida física del hombre en estos tiempos, perdiendo su capacidad de pensar integralmente, usando su inteligencia mal formada equivocadamente, y con los descubrimientos científicas a su servicio, extermina todas las vidas que desde su punto de vista son perjudiciales, sin darse cuenta que con esto destruye la calidad de su especie y el orden y armonía del Universo. El aumento anormal y catastrófico del crecimiento en este periodo demuestra claramente la situación cancerosa del hombre contemporáneo y la necesidad imperiosa de cambiar su “filosofía del mundo y de la vida”.

    Si aunamos este mal con el anormal Crecimiento de consumo de energía que hoy con su 7000 Millones es 35 veces más que existía en la época de Jesucristo, y el también antinatural consumo de energía se extendía entre los países económicamente desarrollados, que significa un tercio de la población del mundo, cuyas demandas materiales nuestro planeta ya no puede satisfacer, y como consecuencia de este acontecimiento se han presentado la crisis económica mundial, el sobrecalentamiento de la tierra y cambio climático, los insolubles contaminaciones de aire agua y tierra, la destrucción de biodiversidad etc., si tomamos en consideración que este negativo acontecimiento aun no ha llegado a su techo sino para el año 2050 se estima que la población del mundo llegara a la cifra de 9.600 millones que será como 47 veces más que existía en la época de Jesucristo, y el anormal consumo de energía se extenderá también entre los países económicamente emergentes como China, India, Brasil, México, y otros países en vía de desarrollo, que es de 2/3 de la población del mundo y que sumando estos negativos cambios significará más de doble lo que se consume actualmente, creo que no falta de ser un científico para demostrar que nuestro planeta no puede producir y satisfacer estas demandas y la destrucción planetaria será inevitable.

    Nuestra incondicional creencia y fe en las ciencias y tecnologías en resolver este problema y salvar con ello nuestro futuro es un autoengaño que sólo nos sirve para posponer este catastrófico fin, por lo que tenemos que abandonar este erróneo enfoque de tratar nuestros nuevos tipos de males surgidos desde la revolución industrial, y reconocer que estos males no han surgido por azar ni son causales sino los manifestado efectos de una causa común, que es el erróneo modo de vida del hombre contemporáneo, y para saber porque ha podido ocurrir esto hará falta conocer la verdadera e intrínseca naturaleza de especie humana, que es cuestión filosófica, que hoy es ignorada, y peor aún no figura en programa de investigación en ningún Organismo Oficial como las Naciones Unidas, Ministerio de Ciencia e Innovación, ni Organismos Particulares como las Fundaciones y distintos tipos de Centro de Investigaciones, siendo esto la causa que nuestros males se aumentan progresivamente tanto en numero como en grado.

    Evitar este catastrófico fin de nuestras civilizaciones ya no hay tiempo pero empezando reconocer que la causa de todos nuestros nuevos tipos de males, surgidos después de la revolución industrial, es el mal entendido de la naturaleza de la especie humana, y conocer la verdadera naturaleza del hombre, y convertir este conocimiento en una justa “Filosofía del mundo y de la vida”, después del catastrófico fin de nuestras civilizaciones, los supervivientes aceptaran esta “filosofía “ y con esto se salvará el futuro de las nuevas generaciones y se abrirá una nueva cultura, basada en esta justa y necesitada “filosofía del mundo y de la vida”.

    Madrid 20 de Abril de 2012.
    Francisco Z. Lantos
    Doctor Arquitecto

  9. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 13 mayo, 2012

    SOLO UNA NUEVA Y JUSTA “FILOSOFÍA DEL MUNDO Y DE LA VIDA”, CONVERTIBLE EN UNA IDEOLOGÍA, ACEPTABLE Y COMPARTIDA POR TODAS LAS CIVILIZACIONES, PODRÍA SALVAR EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

    En el año 1966, cuando la población del mundo era aún de 3.200 millones de personas, pero según un diagrama de crecimiento de la población del mundo, éste enseño una irregularidad antinatural, según la que, para el año 2000 estaba previsto para que esta cifra llegase a 6.400, yo presentí el gran peligro que esto significaría para nuestro futuro si esta cifra se cumplía.

    Al estudiar el tema, el mismo año publiqué en la revista ARQUITECTURA del COAM mi ensayo “Causa y solución del enorme aumento de la población del mundo”, que también se recogió en la revista dominical del diario ABC.

    Como no hubo ninguna esperanza, por mi parte, de que el público se interesara por este grave problema, en la misma revista ARQUITECTURA bajo el título “Artículo dirigido a las inteligencias inquietas”, publiqué mi llamamiento con un aire dramático sobre el tema, presentando al mismo tiempo un programa de actuación para resolver este problema, que pensaba realizar dentro de un Círculo de Estudios, compuesto por compañeros de mi profesión y personas de elite de otras profesiones.

    Al no manifestarse aún en aquellos tiempos las consecuencias negativas de este antinatural acontecimiento con tanta claridad y fuerza como las contemplamos hoy, nadie se interesó para trabajar juntos en este campo no remunerado, aunque sí recibí congratulaciones y ánimos para continuar con mi búsqueda e investigaciones, por lo que tuve que continuar en solitario con este proyecto.

    Como muy pronto, en mis investigaciones, descubrí que el problema de la antinatural y desenfrenada expansión demográfica no era el único mal que había surgido, sino que era sólo uno de los muchos que experimentamos, sentí la necesidad de enfocar mi búsqueda en la causa de todos estos males, que me llevó hacia el campo de la filosofía.

    El resultado de este estudio ha sido mi “filosofía del mundo y de la vida” que no coincidía con la de nuestras sociedades materialistas y de consumo, por lo que ningún organismo oficial o particular se haya interesado por mis ideas, teorías y proposiciones, y para que éstas quedasen registradas para el futuro, desdoblé mi trabajo, estableciendo mi Centro de Investigación, manteniendo los gastos de mi centro y publicaciones con los ahorros surgidos de mi estudio de arquitectura, logrando publicar 9 libros, 6 números de la revista anual MENSAJE, de mi Centro de Investigación, y confeccionar una amplia y compleja exposición con carácter permanente, montada en mi estudio de arquitectura, que recogen los 42 años de mi investigación ininterrumpida sobre mi “idea sobre el mundo y la vida” traducida ésta en teoría y sus correspondientes soluciones en el campo de la arquitectura y de los asentamientos humanos (ciudades y poblados ideales), basada en las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza psicosomática.

    Ante el desinterés de nuestras sociedades por las obras de las que nadie, excepto la humanidad, podría sacar un beneficio, ya no estaba dispuesto a gastar más de mis ahorros para la publicación de este tipo de estudios, pero sí a continuar con los trabajos, logrando preparar las maquetas de 6 nuevos libros y 7 números de la revista anual, que en su día serán como herencia mía hacia la humanidad, para que los publiquen cuando las contradicciones entre sus “ideas sobre el mundo y la vida” y la realidad sean más palpables y frecuentes y mis teorías serán justificadas.

    En estos tiempos, después de 42 años de mi primer aviso, notando ya clamorosamente el erróneo enfoque y criterios, en los que se basaban y se basan las conferencias mundiales de las Naciones Unidas, sobre nuestros innumerables e interrelacionados males que sufrimos, ya se oyen opiniones de que la causa de todos estos males es la errónea conducta y actividades del hombre, pero como ni éste ni otros organismos u organizaciones, por el desinterés por este tipo de temas, estaban preparados para juzgar nuestros problemas en su esencia, en su ignorancia, no sólo no han sentido la importancia de promover investigaciones que buscaran la causa real de nuestros males, sino que, al interpretar las ideas y proposiciones de los pocos “precursores” como críticas de sus actuaciones, aplicaban la postura más cruel de nuestro tiempo, la de ignorarlas.

    El resultado de esta actitud imperdonable es que, como consecuencia de estos erróneos enfoques y criterios en los que se han basado los programas de las conferencias de las Naciones Unidas sobre nuestros males, según el diagrama nº 1 adjunto, la población del mundo y el consumo de energía en el año 1966, cuando yo, en mis artículos, llamé la atención de este grave y antinatural acontecimiento, era de 3.200 millones de personas y una media de consumo de energía sobre la población del mundo de 2-3 veces mayor de lo normal que corresponde a nuestra naturaleza, estas cifras hoy se han convertido en 6.400 millones y el consumo de energía de una media de 3-4 veces mayor de lo normal, que si miramos mi diagrama nos daremos cuenta que es 32 veces más población que la que existía en la época de Jesucristo, lo que multiplicando estos factores, 32 x (3-4) nos daría 90-128 veces más consumo de energía que se consumió en aquella época.

    A pesar de que los compromisos de reducir los gases nocivos previstos en el Protocolo de Kyoto para los países firmantes no se han podido cumplir y el equipo de científicos de las Naciones Unidas en sus informes justifican los daños causados a la Naturaleza por estos cambios, que según las tendencias observadas del desarrollo de este acontecimiento no han llegado aún a su techo, ya que según las estimaciones de las Naciones Unidas, la población del mundo para el año 2050 puede llegar a la cifra de 10.000 millones, y el cambio de consumo de energía, extendido ya por China, India, África y Suramérica, los cuales hasta hoy no han consumido ni la mitad que los países desarrollados, (Estados Unidos de América, Canadá, Europa Occidental y Japón) los que para el año 2050 quieren acercarse mucho al nivel económico de estos países económicamente desarrollados, lo que podría significar una media de 4-5 veces más consumo de energía por persona, extendiéndose ya por toda la población mundial, que multiplicado por 50 veces más de población mundial (50 x (4-5)) nos da 200-250 veces más consumo de energía que el que existía en la época de Jesucristo, lo que, prácticamente es el doble de lo que existe en la actualidad.

    ¿Cómo puede alguien incluso pensar que esta antinatural y enorme demanda materialista se puede resolver con nuestros futuros avances tecnológicos, llamando al mismo tiempo catastrofistas a las personas quienes prevén el resultado, con este tipo de enfoque, como un fin inevitable de destrucción planetaria?

    Aunque, apoyados en los grandes e irreversibles daños demostrados por el equipo de científicos de las Naciones Unidas causados a la Naturaleza, el Sr. Al Gore y algunas personas más, acertadamente y ya casi de sentido común para esto, culpan al modo de vida del hombre contemporáneo, pero como ninguna de estas personas han dedicado suficiente tiempo para investigar a fondo la causa real de este comportamiento negativo del hombre, las proposiciones que proponen para frenar el progresivo empeoramiento y evitar una destrucción planetaria es errónea e insuficiente, y refleja el desconocimiento de la verdadera naturaleza de la especie humana, no darse cuenta de que la conducta del hombre no es como la de los otros seres animados (animales), constante y preestablecida, sino que, al estar su naturaleza compuesta de vida espiritual y vida instintiva, dependiendo de la valoración de una parte sobre la otra, obtiene su “filosofía del mundo y de la vida”, y esto es lo que define su modo de vida, y si las consecuencias de esto son negativas, mientras no logre cambiar su filosofía y el estado psicosomático de su naturaleza, nada puede hacer para mejorar su situación y eliminar sus males. (ver diagrama 2)

    Este hecho lo justifica la historia de la conducta y actividades del hombre, y hemos visto como los males que se presentaron en la Edad Media, como consecuencia de la exageradamente espiritual “filosofía del mundo y de la vida”, no se pudieron eliminar con ningún modo práctico hasta que, aprendiendo de sus contradicciones, observadas entre sus ideas y la realidad, no se manifestaron cuando, a través de un lento camino evolutivo, han podido reestablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su naturaleza especial humana, que ha ocurrido en la época del Renacimiento, cuando sin ninguna intervención, más bien de manera natural y espontánea, se han anulado todos los anteriores males, y mientras duraba este ideal y perfecto estado de la naturaleza especial humana, los hombres de estas sociedades vivían en perfecta armonía con las Leyes de la Naturaleza y alcanzaron los más altos resultados en todos los campos de sus actividades.

    Desgraciadamente, quizás por experimentar las mejoras en el campo de su vida práctica y diaria, los hombres, en su optimismo de poder continuar mejorando sus vidas físicas, durante este proceso no han podido mantener este equilibrio, y al dejar sus intereses por los valores espirituales, poco a poco se convirtieron en seres materialistas, que con la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, se extendió, durante este tiempo, por todas las partes de nuestro planeta, y estando ahora guiadas sus conductas y actividades por su extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida”, que mientras no se logre cambiar esta y restablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual y la parte instintiva de su naturaleza especial humana, el hombre, similar a un drogadicto bajo los efectos de la droga, no es capaz de cambiar su modo de vida, y las sugerencias que se hacen de cambiar bombillas de electricidad, ahorrar agua en nuestras duchas, colocar botellas en las cisternas de los w.c., usar coches con menos cilindrada, colocar paneles solares para captar energía solar donde haya suficiente luz solar, etc., mientras estamos construyendo edificios inteligentes, instalados con sofisticados equipamientos, de 50-100 plantas, con muro cortina, calefacción central y aire acondicionado, que consumen excesiva cantidad de energía, observamos impotentemente el desarrollo de nuestros asentamientos humanos, concentrando el 70% de la población del mundo en enormes, caóticas, y deshumanizadas Metro y Mega ciudades y en indefinidas y vulgares conurbaciones (diagrama 3), entre las que, para el año 2050, puede que muchas de ellas alcancen la cifra de 10-50 millones de habitantes, en las que se producirían los más altos consumos de energía y contaminaciones, el dar consejos a los hombres empapados en sus convicciones materialistas de cómo ahorrar energía sacrificando algo de sus costumbres, no es más que una ilusión y un autoengaño, sólo justificado por la ignorancia de no conocer la naturaleza real del hombre y la verdadera causa de nuestro problema.

    No obstante, reconociendo ya que la causa de todos nuestros males es el hombre contemporáneo de nuestras civilizaciones y sabiendo, demostrado por la historia de la conducta y actividades del hombre, que el hombre sólo es capaza de adaptarse con su conducta a las Leyes de la Naturaleza, y restablecer el perfecto y armonioso desarrollo de nuestro mundo manifestado si logra establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana, las Naciones Unidas y otros organismos oficiales y organizaciones profesionales, políticas y sociales, cuyos papeles en la sociedad es tratar de resolver este grave problema, tendrían que crear, además de equipos científicos de investigación para buscar soluciones para los manifestados efectos de nuestros males, también el tipo de investigación cuyo objetivo fuera el de tratar la causa de los mismos y encontrar la solución para establecer nuevamente el justo equilibrio de nuestra naturaleza psicosomática, ya que sólo logrando esto desaparecerán todos nuestros innumerables e interrelacionados males, entre los que la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y cambio climático sólo son unos.

    Empero, como para cambiar la postura de los organismos como las Naciones Unidas u otros organismos oficiales es casi imposible, este papel solamente personas independientes y preocupadas por nuestro futuro quienes tengan medios para financiar este tipo de investigaciones como el Sr. Al Gore o algunas fundaciones humanísticas podrían realizarlas.

    Madrid, 20 de Abril de 2012
    Ferenc Z. Lantos

  10. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 15 junio, 2012

    SOLO UNA NUEVA Y JUSTA “FILOSOFÍA DEL MUNDO Y DE LA VIDA”, CONVERTIBLE EN UNA IDEOLOGÍA, ACEPTABLE Y COMPARTIDA POR TODAS LAS CIVILIZACIONES, PODRÍA SALVAR EL FUTURO DE LA HUMANIDAD

    En el año 1966, cuando la población del mundo era aún de 3.200 millones de personas, pero según un diagrama de crecimiento de la población del mundo, éste enseño una irregularidad antinatural, según la que, para el año 2000 estaba previsto para que esta cifra llegase a 6.400, yo presentí el gran peligro que esto significaría para nuestro futuro si esta cifra se cumplía.

    Al estudiar el tema, el mismo año publiqué en la revista ARQUITECTURA del COAM mi ensayo “Causa y solución del enorme aumento de la población del mundo”, que también se recogió en la revista dominical del diario ABC.

    Como no hubo ninguna esperanza, por mi parte, de que el público se interesara por este grave problema, en la misma revista ARQUITECTURA bajo el título “Artículo dirigido a las inteligencias inquietas”, publiqué mi llamamiento con un aire dramático sobre el tema, presentando al mismo tiempo un programa de actuación para resolver este problema, que pensaba realizar dentro de un Círculo de Estudios, compuesto por compañeros de mi profesión y personas de elite de otras profesiones.

    Al no manifestarse aún en aquellos tiempos las consecuencias negativas de este antinatural acontecimiento con tanta claridad y fuerza como las contemplamos hoy, nadie se interesó para trabajar juntos en este campo no remunerado, aunque sí recibí congratulaciones y ánimos para continuar con mi búsqueda e investigaciones, por lo que tuve que continuar en solitario con este proyecto.

    Como muy pronto, en mis investigaciones, descubrí que el problema de la antinatural y desenfrenada expansión demográfica no era el único mal que había surgido, sino que era sólo uno de los muchos que experimentamos, sentí la necesidad de enfocar mi búsqueda en la causa de todos estos males, que me llevó hacia el campo de la filosofía.

    El resultado de este estudio ha sido mi “filosofía del mundo y de la vida” que no coincidía con la de nuestras sociedades materialistas y de consumo, por lo que ningún organismo oficial o particular se haya interesado por mis ideas, teorías y proposiciones, y para que éstas quedasen registradas para el futuro, desdoblé mi trabajo, estableciendo mi Centro de Investigación, manteniendo los gastos de mi centro y publicaciones con los ahorros surgidos de mi estudio de arquitectura, logrando publicar 9 libros, 6 números de la revista anual MENSAJE, de mi Centro de Investigación, y confeccionar una amplia y compleja exposición con carácter permanente, montada en mi estudio de arquitectura, que recogen los 42 años de mi investigación ininterrumpida sobre mi “idea sobre el mundo y la vida” traducida ésta en teoría y sus correspondientes soluciones en el campo de la arquitectura y de los asentamientos humanos (ciudades y poblados ideales), basada en las justas e intrínsecas necesidades de nuestra naturaleza psicosomática.

    Ante el desinterés de nuestras sociedades por las obras de las que nadie, excepto la humanidad, podría sacar un beneficio, ya no estaba dispuesto a gastar más de mis ahorros para la publicación de este tipo de estudios, pero sí a continuar con los trabajos, logrando preparar las maquetas de 6 nuevos libros y 7 números de la revista anual, que en su día serán como herencia mía hacia la humanidad, para que los publiquen cuando las contradicciones entre sus “ideas sobre el mundo y la vida” y la realidad sean más palpables y frecuentes y mis teorías serán justificadas.

    En estos tiempos, después de 42 años de mi primer aviso, notando ya clamorosamente el erróneo enfoque y criterios, en los que se basaban y se basan las conferencias mundiales de las Naciones Unidas, sobre nuestros innumerables e interrelacionados males que sufrimos, ya se oyen opiniones de que la causa de todos estos males es la errónea conducta y actividades del hombre, pero como ni éste ni otros organismos u organizaciones, por el desinterés por este tipo de temas, estaban preparados para juzgar nuestros problemas en su esencia, en su ignorancia, no sólo no han sentido la importancia de promover investigaciones que buscaran la causa real de nuestros males, sino que, al interpretar las ideas y proposiciones de los pocos “precursores” como críticas de sus actuaciones, aplicaban la postura más cruel de nuestro tiempo, la de ignorarlas.

    El resultado de esta actitud imperdonable es que, como consecuencia de estos erróneos enfoques y criterios en los que se han basado los programas de las conferencias de las Naciones Unidas sobre nuestros males, según el diagrama nº 1 adjunto, la población del mundo y el consumo de energía en el año 1966, cuando yo, en mis artículos, llamé la atención de este grave y antinatural acontecimiento, era de 3.200 millones de personas y una media de consumo de energía sobre la población del mundo de 2-3 veces mayor de lo normal que corresponde a nuestra naturaleza, estas cifras hoy se han convertido en 6.400 millones y el consumo de energía de una media de 3-4 veces mayor de lo normal, que si miramos mi diagrama nos daremos cuenta que es 32 veces más población que la que existía en la época de Jesucristo, lo que multiplicando estos factores, 32 x (3-4) nos daría 90-128 veces más consumo de energía que se consumió en aquella época.

    A pesar de que los compromisos de reducir los gases nocivos previstos en el Protocolo de Kyoto para los países firmantes no se han podido cumplir y el equipo de científicos de las Naciones Unidas en sus informes justifican los daños causados a la Naturaleza por estos cambios, que según las tendencias observadas del desarrollo de este acontecimiento no han llegado aún a su techo, ya que según las estimaciones de las Naciones Unidas, la población del mundo para el año 2050 puede llegar a la cifra de 10.000 millones, y el cambio de consumo de energía, extendido ya por China, India, África y Suramérica, los cuales hasta hoy no han consumido ni la mitad que los países desarrollados, (Estados Unidos de América, Canadá, Europa Occidental y Japón) los que para el año 2050 quieren acercarse mucho al nivel económico de estos países económicamente desarrollados, lo que podría significar una media de 4-5 veces más consumo de energía por persona, extendiéndose ya por toda la población mundial, que multiplicado por 50 veces más de población mundial (50 x (4-5)) nos da 200-250 veces más consumo de energía que el que existía en la época de Jesucristo, lo que, prácticamente es el doble de lo que existe en la actualidad.

    ¿Cómo puede alguien incluso pensar que esta antinatural y enorme demanda materialista se puede resolver con nuestros futuros avances tecnológicos, llamando al mismo tiempo catastrofistas a las personas quienes prevén el resultado, con este tipo de enfoque, como un fin inevitable de destrucción planetaria?

    Aunque, apoyados en los grandes e irreversibles daños demostrados por el equipo de científicos de las Naciones Unidas causados a la Naturaleza, el Sr. Al Gore y algunas personas más, acertadamente y ya casi de sentido común para esto, culpan al modo de vida del hombre contemporáneo, pero como ninguna de estas personas han dedicado suficiente tiempo para investigar a fondo la causa real de este comportamiento negativo del hombre, las proposiciones que proponen para frenar el progresivo empeoramiento y evitar una destrucción planetaria es errónea e insuficiente, y refleja el desconocimiento de la verdadera naturaleza de la especie humana, no darse cuenta de que la conducta del hombre no es como la de los otros seres animados (animales), constante y preestablecida, sino que, al estar su naturaleza compuesta de vida espiritual y vida instintiva, dependiendo de la valoración de una parte sobre la otra, obtiene su “filosofía del mundo y de la vida”, y esto es lo que define su modo de vida, y si las consecuencias de esto son negativas, mientras no logre cambiar su filosofía y el estado psicosomático de su naturaleza, nada puede hacer para mejorar su situación y eliminar sus males. (ver diagrama 2)

    Este hecho lo justifica la historia de la conducta y actividades del hombre, y hemos visto como los males que se presentaron en la Edad Media, como consecuencia de la exageradamente espiritual “filosofía del mundo y de la vida”, no se pudieron eliminar con ningún modo práctico hasta que, aprendiendo de sus contradicciones, observadas entre sus ideas y la realidad, no se manifestaron cuando, a través de un lento camino evolutivo, han podido reestablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual y la instintiva de su naturaleza especial humana, que ha ocurrido en la época del Renacimiento, cuando sin ninguna intervención, más bien de manera natural y espontánea, se han anulado todos los anteriores males, y mientras duraba este ideal y perfecto estado de la naturaleza especial humana, los hombres de estas sociedades vivían en perfecta armonía con las Leyes de la Naturaleza y alcanzaron los más altos resultados en todos los campos de sus actividades.

    Desgraciadamente, quizás por experimentar las mejoras en el campo de su vida práctica y diaria, los hombres, en su optimismo de poder continuar mejorando sus vidas físicas, durante este proceso no han podido mantener este equilibrio, y al dejar sus intereses por los valores espirituales, poco a poco se convirtieron en seres materialistas, que con la Revolución Industrial, en el siglo XVIII, se extendió, durante este tiempo, por todas las partes de nuestro planeta, y estando ahora guiadas sus conductas y actividades por su extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida”, que mientras no se logre cambiar esta y restablecer el justo equilibrio entre la parte espiritual y la parte instintiva de su naturaleza especial humana, el hombre, similar a un drogadicto bajo los efectos de la droga, no es capaz de cambiar su modo de vida, y las sugerencias que se hacen de cambiar bombillas de electricidad, ahorrar agua en nuestras duchas, colocar botellas en las cisternas de los w.c., usar coches con menos cilindrada, colocar paneles solares para captar energía solar donde haya suficiente luz solar, etc., mientras estamos construyendo edificios inteligentes, instalados con sofisticados equipamientos, de 50-100 plantas, con muro cortina, calefacción central y aire acondicionado, que consumen excesiva cantidad de energía, observamos impotentemente el desarrollo de nuestros asentamientos humanos, concentrando el 70% de la población del mundo en enormes, caóticas, y deshumanizadas Metro y Mega ciudades y en indefinidas y vulgares conurbaciones (diagrama 3), entre las que, para el año 2050, puede que muchas de ellas alcancen la cifra de 10-50 millones de habitantes, en las que se producirían los más altos consumos de energía y contaminaciones, el dar consejos a los hombres empapados en sus convicciones materialistas de cómo ahorrar energía sacrificando algo de sus costumbres, no es más que una ilusión y un autoengaño, sólo justificado por la ignorancia de no conocer la naturaleza real del hombre y la verdadera causa de nuestro problema.

    No obstante, reconociendo ya que la causa de todos nuestros males es el hombre contemporáneo de nuestras civilizaciones y sabiendo, demostrado por la historia de la conducta y actividades del hombre, que el hombre sólo es capaza de adaptarse con su conducta a las Leyes de la Naturaleza, y restablecer el perfecto y armonioso desarrollo de nuestro mundo manifestado si logra establecer el justo equilibrio entre la parte espiritual e instintiva de su naturaleza especial humana, las Naciones Unidas y otros organismos oficiales y organizaciones profesionales, políticas y sociales, cuyos papeles en la sociedad es tratar de resolver este grave problema, tendrían que crear, además de equipos científicos de investigación para buscar soluciones para los manifestados efectos de nuestros males, también el tipo de investigación cuyo objetivo fuera el de tratar la causa de los mismos y encontrar la solución para establecer nuevamente el justo equilibrio de nuestra naturaleza psicosomática, ya que sólo logrando esto desaparecerán todos nuestros innumerables e interrelacionados males, entre los que la antinatural y desenfrenada expansión demográfica y cambio climático sólo son unos.

    Empero, como para cambiar la postura de los organismos como las Naciones Unidas u otros organismos oficiales es casi imposible, este papel solamente personas independientes y preocupadas por nuestro futuro quienes tengan medios para financiar este tipo de investigaciones como el Sr. Al Gore o algunas fundaciones humanísticas podrían realizarlas.

    Madrid, 20 de Marzo de 2012
    Ferenc Z. Lantos

  11. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 22 junio, 2012

    EL MÁS GRAVE PROBLEMA DE NUESTROS TIEMPOS ES EL DESENFRENADO EXPANSIÓN DEMOGRÁFICA Y EL ANTINATURAL CRECIMIENTO DE CONSUMO DE ENERGÍA DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO EXTENDIÉNDOSE ESTA TENDENCIA A TODA PARTE DE NUESTRO PLANETA.

    SI LA CAUSA DE TODOS NUESTROS MALES, SURGIDOS DESDE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL ES EL HOMBRE, HARÁ FALTA SABER PORQUE HA PODIDO OCURRIR ESTE NEGATIVO CAMBIO EN SU CONDUCTA Y ACTIVIDADES, LO QUE EXIGIERA EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE LA NATURALEZA DE LA ESPECIE HUMANA, CUYO ESTUDIO, SIN EMBARGO NO FIGURA EN PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN NI EL LAS NACIONES UNIDAS NI EN NINGUNAS ORGANIZACIONES OFICIALES NI ORGANIZACIONES PROFESIONALES , GASTANDO MUCHOS MILLONES DE EUROS EN INTENTAR RESOLVER SUS MANIFESTADOS EFECTOS NEGATIVOS.

    LA CAUSA DEL CONTINUO FRACASO DE LAS NACIONES UNIDAS DE FRENAR EL PROGRESIVO AUMENTO Y EMPEORAMIENTO DE NUESTROS INNUMERABLES E INTERRELACIONADOS MALES, SURGIDOS DESDE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL HA SIDO DE ACEPTAR SIN CRITICA CADA UNA COMO UNOS HECHOS DADOS Y CASUALES, Y TRATÁNDOLES TAL COMO IBAN PRESENTÁNDOSE, DIRECTA Y SEPARADAMENTE Y SIN RELACIONARLOS NI ENTRE SÍ NI CON UNA CAUSA COMÚN DE TODOS.

    SABIENDO YA QUE LA CAUSA DE TODOS NUESTROS INNUMERABLES E INTERRELACIONADOS MALES ES LA EXTREMADAMENTE MATERIALISTA “FILOSOFÍA DEL MUNDO Y DE LA VIDA” DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO DE NUESTRAS CIVILIZACIONES, SI NO LOGRAMOS CAMBIAR ESTE ERRÓNEO MODO DE VIDA, SINO INTENTAREMOS MANTENERLOS HASTA SU FIN, EL NECESITADO CAMBIO SE REALIZARA POR UNA DESTRUCCIÓN PLANTEARÍA, EN QUE NACERÁ UNA NUEVA “FILOSOFÍA DEL MUNDO Y DE LA VIDA”, CON QUE SE ABRIRÁ UNA NUEVA CULTURA, QUE SALVARA EL FUTURO PARA LOS SUPERVIVIENTES DE NUESTRAS CIVILIZACIONES Y DE NUEVAS GENERACIONES DE LA HUMANIDAD.

  12. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 3 julio, 2012

    NUESTRAS CIVILIZACIONES SE AUTODESTRUIRÁN ANTES DEl AÑO 2050

    Si hoy cuando por el antinatural crecimiento de la población del mundo ha alcanzado la cifra de 7.000 millones, que es 35 veces más que existía en la época de Jesucristo, y el también antinatural consumo de energía se extendía entre los países económicamente desarrollados, que significa un tercio de la población del mundo, cuyas demandas materiales nuestro planeta ya no puede satisfacer, y como consecuencia de este acontecimiento se han presentado la crisis económica mundial, el sobrecalentamiento de la tierra y cambio climático, los insolubles contaminaciones de aire agua y tierra, la destrucción de biodiversidad etc., si tomamos en consideración que este negativo acontecimiento aun no ha llegado a su techo sino para el año 2050 se estima que la población del mundo llegara a la cifra de 9.600 millones que será como 47 veces más que existía en la época de Jesucristo, y el anormal consumo de energía se extenderá también entre los países económicamente emergentes como China, India, Brasil, México, y otros países en vía de desarrollo, que es de 2/3 de la población del mundo y que sumando estos negativos cambios significará más de doble lo que se consume actualmente, creo que no falta de ser un científico para demostrar que nuestro planeta no puede producir y satisfacer estas demandas y la destrucción planetaria será inevitable.

    Nuestra incondicional creencia y fe en las ciencias y tecnologías en resolver este problema y salvar con ello nuestro futuro es un autoengaño que sólo nos sirve para posponer este catastrófico fin, por lo que tenemos que abandonar este erróneo enfoque de tratar nuestros nuevos tipos de males surgidos desde la revolución industrial, y reconocer que estos males no han surgido por azar ni son causales sino los manifestado efectos de una causa común, que es el erróneo modo de vida del hombre contemporáneo, y para saber porque ha podido ocurrir esto hará falta conocer la verdadera e intrínseca naturaleza de especie humana, que es cuestión filosófica, que hoy es ignorada, y peor aún no figura en programa de investigación en ningún Organismo Oficial como las Naciones Unidas, Ministerio de Ciencia e Innovación, ni Organismos Particulares como las Fundaciones y distintos tipos de Centro de Investigaciones, siendo esto la causa que nuestros males se aumentan progresivamente tanto en numero como en grado

    Evitar este catastrófico fin de nuestras civilizaciones ya no hay tiempo pero empezando reconocer que la causa de todos nuestros nuevos tipos de males, surgidos después de la revolución industrial, es el mal entendido de la naturaleza de la especie humana, y conocer la verdadera naturaleza del hombre, y convertir este conocimiento en una justa “Filosofía del mundo y de la vida”, después del catastrófico fin de nuestras civilizaciones, los supervivientes aceptaran esta “filosofía “ y con esto se salvará el futuro de las nuevas generaciones y se abrirá una nueva cultura, basada en esta justa y necesitada “filosofía del mundo y de la vida”.

    Madrid 19 de Octubre de 2011.
    Francisco Z. Lantos
    Doctor Arquitecto

  13. Francisco Z. Lantos
    Francisco Z. Lantos 2 enero, 2015

    PORQUE NADA PUEDE YA SALVAR NUESTRAS CIVILIZACIONES DE SU AUTODESTRUCCIÓN PERO APRENDIENDO DE ESTA EXPERIENCIA SE SALVARA EL FUTURO DE LA NUEVA GENERACIÓN DE LA HUMANIDAD

    Si tomamos en consideración que por el antinatural y desenfrenada expansión demográfica y también antinatural y excesiva consumo de energía, causado por el extremadamente materialista “filosofía del mundo y de la vida” del hombre contemporáneo, que hoy con su 7.000 Millones es 35 veces más que existía en la época de Jesucristo, y el consumo de energía en los países económicamente desarrollados es 3-4 veces mayor de lo normal, por persona, cuyas consecuencias negativas ya no podemos resolver, pero como este proceso negativo aún no ha llegado a su techo, sino se espera que para el año 2050 la población del mundo puedes alcanzar la cifra de 9.500 Millones y el antinatural y excesivo consumo de energía se extenderá también entre los países económicamente emergentes como China, India, Brasil, México, y entre los países en vía de desarrollo, lo que significa 2/3 de la población del mundo, y sumando y multiplicando estos datos supondría 47 (aumento de población) x 3-4 (aumento de consumo de energía por persona) = 141-188 veces más consumo de energía que se consumía en la época de Jesucristo, y que es el doble que existe hoy, todo indica que esta desorbitada demanda de recursos naturales y consumo de energía nuestro planeta no puede producir y mucho menos para que esta energía será limpia. Y como sin cambiar nuestro erróneo modo de vida, al que no consideran así los hombres de nuestras civilizaciones, no podemos cambiar este proceso y llevar hasta su fin, el necesitado e inevitable cambio de realizará por una destrucción planetaria.

    Esta situación existía ya en la época Helenística de la manigua cultura de Grecia (ver HOJA Nº 4) cuando los hombres de estas sociedades tenían el mismo tipo de materialista “filosofía del mundo y de la vida”, y han causado el mismo tipo de males que tenemos hoy, cuya experiencia les servían para abrirse hacia una justa y necesitada “filosofía del mundo y de la vida”, que en aquella ocasión ha pronunciado Jesucristo, salvando con ello el futuro a las nuevas generaciones, y abriendo una nueva cultura, nuestra cultura Cristiana.

    Madrid 02 de Jenero de 2015
    Francisco Z. Lantos
    Doctor Arquitecto

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