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Banco Santander, el valor de las ideas

Mª del Carmen Berenjeno Ramírez

El anuncio que nos ocupa aparece en la prensa diaria, y presenta tres fotografías y un cartel dispuestos en cuadrantes, bajo el título:

“Nuestra idea de sostenibilidad: mejorar la sociedad del mañana”. La primera fotografía muestra un trozo de campo verde, con unas líneas en blanco dibujando una estructura de paneles solares, y en la parte inferior el texto siguiente: “Protegemos el medio ambiente con el uso de energías renovables”.

La segunda fotografía muestra a una joven concentrada en un trabajo de laboratorio. Sobre su mesa, ante ella, aparecen las líneas blancas dibujando probetas, tubos de ensayo, portaviales, y otros útiles de laboratorio. Sobreimpresionado, el texto siguiente: “Más de 100 millones de euros invertidos en proyectos de colaboración con 941 universidades”.

La terccera fotografía presenta a un sonriente joven negro con delantal, a la puerta de lo que parece una frutería, dibujada como en las otras fotografías con los consabidos trazos blancos, en una calle que parece pertenecer a un pueblo pequeño. El texto en la parte inferior dice: “Desde 2002, más de 355 millones de euros destinados a microcréditos para fomentar el desarrollo de la economía local.”

El cuarto cuadrante lo ocupa un cartel que, usando los colores corporativos del Banco Santander, blanco sobre rojo, reza: “En Banco Santander contribuimos al progreso económico de las comunidades y controlamos el impacto de nuestra actividad en la sociedad y en el medio ambiente.”

Por último, en la esquina inferior derecha de la página aparece el logotipo del banco encima del eslógan de la campaña: “EL VALOR DE LAS IDEAS”; a su derecha la referencia a su website: “santander.com”.

2. Objetivos que busca el anuncio en el espectador

La imagen que este anuncio quiere transmitir es la de un poderoso benefactor de la sociedad. En ningún momento se alude a la rentabilidad de sus productos financieros ni al negocio al que se dedican, sino que se centra en una supuesta preocupación por el progreso de las comunidades y de la sociedad y por la protección del medio ambiente.

3. Análisis de los elementos que hacen de este anuncio un lavado de cara del anunciante.

En estos momentos, en que resulta tan claro el papel protagonista de los bancos en la crisis que padecemos, su acción empobrecedora de la sociedad, de los derechos sociales y laborales, y su absoluta falta de escrúpulos en aras del beneficio inmediato y desorbitado, que les ha llevado incluso a crear fondos que especulan con los alimentos, provocando hambrunas y muerte, el banco Santander quiere salvaguardar su imagen y desmarcarse de todo eso. Lo suyo es pura filantropía.

El recurso del dibujo en líneas blancas sobre la foto, además de abaratarles considerablemente el anuncio, contribuye a transmitir la idea de creación desde la nada: ellos son los artífices de todo eso, hacen que sea posible, que surja allí donde nada habría sin su intervención.

El anuncio se apoya en afirmaciones tan positivas como falaces.

- 1ª falacia.- “Nuestra idea de sostenibilidad: mejorar la sociedad del mañana”.

Si algo nos enseña la realidad de estos momentos es que los bancos han despreciado absolutamente la sostenibilidad y no han pensado- ni piensan- en la sociedad ni en el mañana. La terrible crisis económica que sufrimos la inmensa mayoría es precisamente el resultado de su nula preocupación por tales cosas y de su concentración en el beneficio desmesurado “aquí y ahora”.

Las entidades bancarias han ofrecido créditos difícilmente viables a medio plazo, contribuyendo a una burbuja económica que, al estallar, ha destruido puestos de trabajo y dejado a cientos de miles familias en la calle, y lo que es aún más grave, con deudas inasumibles que las condenan a un futuro de marginalidad.

Dichas entidades han hecho además dejación absoluta de su función social como generadoras de crédito y estimuladoras de la economía, hasta el punto de invertir el flujo de liquidez, socializando sus pérdidas y recibiendo constantes inyecciones de dinero del Estado, es decir del bolsillo del contribuyente.

- 2ª falacia: “Protegemos el medio ambiente con el uso de energías renovables”.

La única relación que hemos podido encontrar entre este banco y tales energías se basa en la creación hace varios años de una sociedad de capital de riesgo para invertir en empresas de energías renovables, sector que ve incrementarse año a año los capitales invertidos en su despegue y desarrollo, debido a que dichas energías han venido registrando rentabilidades en torno al 80%, según las distintas fuentes consultadas en internet.

La protección, por tanto, sería un efecto colateral, y no el objetivo último de unas entidades cuya razón de ser por antonomasia es el ánimo de lucro.

Con toda intención, el dibujo elegido es el de una instalación de placas solares, energía limpia donde las haya, que disfruta de una buena prensa unánime, obviando otras fuentes de energía renovables más polémicas y éticamente reprobables como los biocombustibles, que compiten con la alimentación humana y ocasionan carestía de los productos de primera necesidad, y consecuentemente hambrunas y muerte.

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- 3ª falacia: “[…] contribuimos al progreso económico de las comunidades”

Una de sus contribuciones al progreso económico de las comunidades consiste en la especulación que destruye puestos de trabajo y recorta los derechos económicos y laborales tan costosamente conseguidos por los ciudadanos a lo largo de siglos de lucha. Podríamos hablar más bien de un regreso, que no progreso, a la Edad Media.

Otra de sus contribuciones más visibles es la enorme dificultad que encuentran las pymes para acceder al crédito, que hace que cada día cierren negocios a nuestro alrededor. Pero eso sí: destinan unas migajas a microcréditos para que uno pueda abrir una frutería como la de la fotografía del anuncio, que muy probablemente tendrá que cerrar pasado mañana por la paralización de la actividad económica general a la que definitivamente sí están contribuyendo.

-4ª falacia: “ […] y controlamos el impacto de nuestra actividad […] ”. Se reconoce explícitamente la necesidad del control de su actividad, pero quieren dejar claro que ellos se bastan solos para hacerlo, sin que ninguna autoridad tenga que venir a regular, inspeccionar o sancionar. Quizás por eso no lo ha hecho el Banco de España.

De ser cierta su afirmación, no estaríamos asistiendo a la catástrofe social y económica actual. Pero su idea de control consiste en tratar de que una mano (las inversiones que mencionan) lave la otra (las que no mencionan, y que causan todo tipo de perjuicios a la sociedad).

Con estas cantidades, irrisorias en comparación con sus obscenos beneficios, pretenden compensar los costes sociales de sus actividades principales, y quieren justificar su derecho al lucro sin barreras.

Trabajo realizado por Mª del Carmen Berenjeno Ramírez en el marco del curso online “Principios para una economía justa”organizado por Economistas Sin Fronteras.

Fuente: http://www.letra.org/spip/spip.php?article4518

Vía kaosenlared

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