¡¡Paren máquinas!! ¡¡Hemos perdido la tierra!!

400

En el 2001: “Una Odisea del Espacio”, filme producido por Kubrick y estrenado en 1968, en una de las escenas sublimes, Hal, el ordenador central que auto aprendía y decidía sobre todo cuanto sucedía en la nave y viajeros, se había ido cargando poco a poco al personal de manera cada vez más ingeniosa, hasta que un superviviente decide desconectarlo totalmente a las bravas. Hall se resiste a ser desconectado del gobierno tiránico de la nave espacial, y, sollozando y pidiendo a gritos hasta quedar en silencio no deja de decir; ¡¡Por favor no me desconectes!! ¡¡Por favorrrr no me desconectesssss!!. Poaaa favrrrr noooo meee dscnectessssss. Mientras, la nave tierra sigue su curso a la deriva en medio de la nada, y los pasajeros que quedan, hibernados unos sin contemplaciones y otros arrojados al vacío del espacio para mantener la nave a flote con el mínimo de necesidades y recursos.

Posiblemente se necesite parar las máquinas, como muy bien dice en la Tribuna: Jordi Soler “El canon económico de la vida” de El País: “Hay que hacer un alto, poner a raya la multitarea, privilegiar el pensamiento, hacer un esfuerzo por concentrarse en una sola cosa, hacer actividades que no representen ninguna ganancia, ya no expandirse ni crecer y quitarle a la vida esa nueva connotación dineraria que nos impele todo el tiempo a crecer y a multiplicarnos. Hay que parar de vez en cuando las máquinas, sentarse a no hacer nada y desde ahí pensar, sin pantallas alrededor, qué hacemos con la vida y con la crisis. Hay que generar ese espacio de silencio, de disponibilidad frente a la existencia, que más pronto que tarde será llenado por una idea genial”.

En el primer post que escribí en octubre del 2007 y que luego publiqué en mi blog Quisiera con el título “En este viaje con destino conocido.., ya comentaba: resulta curioso y cuanto menos sorprendente, comprobar la sucesión, repetición y similitud, inclusive lo imprevisto, del paisaje y acontecimientos. Si nos detenemos a analizar por un momento el impacto que supone la incorporación y convivencia con los nuevos adelantos se puede comprobar que son irrelevantes en la esencia y sustancia de los asuntos importantes cotidianos en el mejor de los casos. Un coche o un móvil de última generación convive en las calles y carreteras con muchos que se dejaron de fabricar hace años, el descubrimiento y lectura del ADN, el Genoma y el revuelo de falsas expectativas médicas o de otro orden, creando expectativas próximas a corto plazo, siguen alimentando el Cáncer y otros virus por descubrir, que seguirá llevando al otro mundo cada vez a más millones de individuos durante varios decenios a pesar de los avances y mejoras de cada momento. La Televisión, el Internet, el GPS, el Ordenador y otros presentes y futuros, por muy rápidos y capaces que sean en sus cálculos no pueden superar la infranqueable barrera de los Bits del ser humano que supone la limitación de comunicación de los sentidos, las manos, el entendimiento, el pensamiento, la palabra, la lectura y el hecho en sí mismo de escribir hasta que no pasen, digamos, al menos un sin fin de años.

Obviamente, es cierto que toda esta cacharrería posibilita el adelanto en la toma de decisiones en ocasiones más intuitivas que ciertas, que permiten explorar hipótesis teóricas en algunos casos y llevarlas a la práctica con los consecuentes riesgos y desastres que en multitud de ocasiones se producen, como la actual crisis financiera. Sin duda, el atractivo del medio apasiona y cautiva al capitalismo salvaje dominante en detrimento del capital humano. Así nos va, estando huérfanos y sin referente de los ancestrales valores refugio que nos daban soporte.

Como ha sucedido a lo largo de la historia el conocimiento de cada momento, aunado a la dedicación plena por la vivencia diaria en resolver improvisadamente los problemas cotidianos no dejan espacio al estudio y previsión de dichos acontecimientos futuros y escaso margen para adoptar algún modelo de organización medianamente razonable democrático, siendo la improvisación el sustituto del conocimiento.

Es conocida la existencia de grupos que se dedican a intentar prever posibles acontecimientos de toda naturaleza y a crear simulaciones de toda índole, si bien, han demostrado su ineficacia y prácticamente casi nunca siquiera se acercan o aciertan en sus pronósticos. Expertos y analistas de todas las ramas se equivocan estrepitosa y continuamente en sus previsiones y consejos, los gobiernos cuadran delictiva y fraudulentamente sus presupuestos y suelen pervertir el modelo económico-social que imponen según les venga al caso en el restaurante famoso o campo de golf de turno y las grandes o medianas empresas son en su mayoría una novela de ficción con un orden aparente de fiasco del sistema.

En suma, todo cuadra, incluso lo nefasto, para la mayoría claro, pues un puñado de listos se mantiene al margen y a salvo de sus negligentes y delictivas decisiones y actuaciones con una buena casa libre de hipotecas y todo el lujo a sus pies a cargo de los incautos accionistas y llegado el caso, como sucede actualmente, de los domesticados contribuyentes.

La solución a la crisis permanente en que hemos vivido en los últimos años, lo más probable es que venga a consecuencia de un acontecimiento en masa social sin precedentes, si bien se puede observar que los medios de comunicación últimamente están ensayando con ciertas noticias, lo que podríamos llamar procedimiento para neutralizar dicha revolución, creando alarma social con noticias de toda índole ya sean accidentes o la actual crisis económica. Como se puede armonizar este caos con proyección futura sin el derramamiento histórico de sangre.

Acaso será necesario que un hecho sin precedentes e imprevisto de la naturaleza sea el desencadenante, el aumento súbito del nivel del mar en 8 o 15 metros por un sunami a consecuencia de un terremoto, inundaría capitales como NY, Tokio, Los Ángeles pasando por Valencia, también podría suceder que un meteorito lo suficiente grande o un terremoto destruya completamente una gran zona habitada del primer mundo.

En última instancia y además de catástrofes naturales, necesariamente tendrá que ser sencillo, fácil de aplicar, rápido, efectivo y naturalmente, su aparición será casual como cuando se descubrió la penicilina o la electricidad.

Juan Bernardo montejb
Quisiera…

Comentar con Facebook ()

Comentar (1)

1 Comentario

  1. Si salimos a la calle nos apalean… ¿y si no hacemos nada? Que pasaría si los que tienen empleo no van a trabajar? Sin gritos, ni sangre, ni lucha. Somos nosotros los que les servimos todo, si paramos se morirían de asco. ¿Ellos o nosotros?, esa es la verdadera cuestión.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here