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La reforma laboral del Partido Patronal

Vayan como palabras de inicio, las que, sin pudor, me declaran lo suficientemente ignorante en temas legales -hecho que, cada día, me parece más una suerte que una carencia- como para permitirme opinar desde mi sentido común sobre la reforma laboral del partido patronal, digo, del partido popular.

Por supuesto que no hace falta recordar que una de las reglas de oro de unas buenas elecciones es que los partidos políticos que se disputan la porción máxima de esa extraña puerta que da acceso al PODER y el CONTROL  jueguen una especie de monopoly en el que se ganan o pierden votos, según un decálogo formal de MENTIRAS formales que serán formalmente incumplidas tras la victoria. Hasta aquí alcanza mi “comprensión” del sistema más erróneo que conozco para validar a mafiosos, futuros corruptos e ineptos con cartera.

Lo que desconocía era que, además, la segunda regla es que, tras un período prudencial de tiempo en el que los ganadores se “molestan” en actuar una perfomance para disimular sus actuaciones carroñeras futuras, los victoriosos han de sorprender a vencidos y público en general, votantes más o menos crédulos, según su mayor o menor nivel de abducción, programación mental o sencillamente indiferencia, con actuaciones INESPERADAS.

No esperar una reforma laboral como la que nos imponen es una cosa. Aceptar que los vencedores no dieron pistas sobre las medidas que, después, saltándose aquello de “en un tiempo prudencial”, nos impondrían en TOTAL contradicción con sus promesas, es otra. Y cuesta tragar. Cuesta. Es difícil ya abrir la boca para engullir una píldora más de humillación y mentira, mezclada con la dosis de arrogancia de quienes pretenden, además, imponer sin ni siquiera molestarse en argumentar, ni convencer.

Ayer me negué a leer las referencias que los medios públicos, todos ellos coloreados de algún modo con el tinte de la voz que manda desde arriba, hacían a la reforma laboral. Me negué incluso a ojear los comentarios de la prensa que intenta neutralizar el amarillismo oficial con información y contrainformación que se dirige directamente a aniquilar, como puede, con la verdad relativa y la investigación como armas, la célula cancerígena peor que existe contra el periodismo: los falsimedia.

Hoy, decidida a enfrentarme con la píldora de “medicina política” que el doctor gobierno me obliga a tragar (“tómala, confía, es por tu bien, no lo dudes…”) inicio la lectura sobre una reforma que corrobora que las siglas PP no corresponden (ya no lo hacían al llamar popular a un atajo de impopulares populares especialmente en los top-ten de los expedientados o sospechosos de corrupción) más que al PARTIDO PATRONAL. Decir PP es decir Patronal, son su voz, la cuerda vocal que la patronal tiene en la garganta política. Observo, no con mucha sorpresa, lo admito, una fotografía de una muñeca hinchable, con flequillo artificialmente natural y boca carnosa y abierta, al contrario que su mente, por la que, como la marioneta usada por un ventrílocuo salen palabras dictadas al oído. Ella, chaqueta encima y mano al frente, con gesto de autoridad y amenaza, señala a alguien, mientras mantiene ese gesto, que ya no es su gesto sino su personalidad, de prepotencia y desprecio. El pie de foto enuncia: La vicepresidenta del gobierno y la ministra de Empleo, el viernes, durante el Consejo de Ministros. La muñeca hinchable es la que aparece junto a la ministra de empleo, algo más seria y, aparentemente, más preocupada. La muñeca hinchable se siente kamikaze y no teme, a nada ni a nadie, ya que siente la mano del ventrílocuo, el presidente de los que se aferran a la victoria popular, introducida en su espalda, moviéndola y susurrándole lo que ha de decir para defender lo indefendible.

El sábado apareció el ya famoso decreto ley, publicado en el BOE, con los cambios en “el enfoque del gobierno para afrontar con garantías la situación laboral actual”. Términos incomprensibles, para mí al menos; párrafos farragoso de lectura cíclica, en espiral, que parecen pretender hipnotizarte para conseguir de ti un “genial, así se arreglarán las cosas”. Y entre el primer maremágnum de palabras, un atisbo de la primera triquiñuela inadmisible: el viernes, un día antes de su aparición, no-casualmente, se omitieron referencias a los puntos más conflictivos (intragables) del texto con el que nos “sorprenderían” al día siguiente.

Recuerdo mi analfabetismo en relación a temas, lenguaje y conceptos jurídicos. Lo recuerdo, pero contando con él, me atrevo a comenzar a leer…

Voy deduciendo, con total rapidez, que de lo que se trata es de contentar a la patronal, reafirmar el cáncer que es el capitalismo y su estructura caníbal, que devora al trabajador una vez que éste ha cumplido su cometido: engancharse al consumo para necesitar esclavizarse al trabajo y a la humillación de subyugarse al ESTADO. El objetivo es arropar a la mano que da de comer al gobierno, la patronal, a costa de precarizar las condiciones de trabajo de las manos que, ahora, no cuentan , pero que contaron, aparentemente, cuando tenían un voto de color pp en su mano, frente a las urnas. Recuerdo que desconozco más, mucho más , de lo que sé sobre leyes, pero a primera vista deduzco, atónita, que se proponen medidas que vulneran, creo que hasta un punto que podría rozar la ilegalidad, los derechos de los trabajadores, convertidos en monedas de cambio, peones, que se han depreciado en el damero laboral hasta el extremo que despedirles, despedirnos, tachar nuestra supervivencia y expectativas, resulta más barato que adquirir un coche de los considerados económicos. Mi sorpresa ya se transforma en gigantesca cuando leo que, de entrada y porque sí, TODOS LOS DESPIDOS SON PROCEDENTES, salvo que un juez diga lo contrario. Llegados a este punto, ni mi estómago, ni mi consciencia, ni mi ética, me permite continuar: ¿será cierto lo que estoy leyendo? ¿será real que, comparándolo con otro tema legal, hemos pasado del “considerar a un ciudadano inocente, si no se demuestra lo contrario” a “pasar a declararle culpable, a priori, y, a partir de ahí, con suerte, abogados cuyos honorarios el trabajador despedido no podrá asumir, enzarzarse en procedimientos legales, dilatados en el tiempo y en las gestiones, para PROBAR que hay motivos para no ser despedido?

El patrón puede bajar el salario con el que paga el trabajo de sus trabajadores, y puede hacerlo según criterios tan matemáticos, concretos, demostrables y cuantificables como los que contienen una parrafada, sin desperdicio, que viene a decir que “si existen probadas (por quién y cómo y con qué instrumentos?) razones económicas (¿), técnicas (¿), organizativas (¿) o de producción (¿), el salario podrá ser rebajado (¿hasta qué cuantía?) a trabajadores individuales (¿a éste sí , a éste no?), a grupos de trabajadores (¿los díscolos?) o a toda la plantilla (¿posteriormente a que el empresario haya blanqueado documento, traspasado sus propiedades para que consten a nombres de otros y pueda declararse insolvente?).

La reforma facilita también, dicen los que sí saben, la aplicación de un convenio colectivo: con que una empresa “demuestre” registrando dos trimestres consecutivos de disminución de ingresos o ventas, el empresario puede pedir la inaplicabilidad de las condiciones de trabajo “luchadas, conseguidas” y especificadas en el convenio. Sorprendente, ¿no?

Pues hay para todos. No se libran ustedes tampoco, representantes sindicales, ustedes que hace mucho, muchísimo tiempo, ocupan su espacio social jugando a jugar que se oponen a medidas que han pactado, en secreto y de antemano, con el poder. No escondan su cabeza, ni se escandalicen: estamos donde ustedes también nos han llevado, siendo co-partícipes. No crean que me alegra saber que, en caso de falta de acuerdo entre empresa y trabajadores, ustedes formaran parte de la comisión consultiva nacional de Convenios colectivos, acompañados de algunos miembros de la patronal y la administración. Nos despedirán, a priori seremos declarados culpables, y, por si fuera poco, nos impondrán un arbitraje obligatorio, nada imparcial, que parece ser puede incluso rayar la inconstitucionalidad ya que se vulneraría el derecho de las partes a marcar las reglas de la negociación colectiva.

Antonio Baylos, comenta en un artículo que desde el 77 no se había visto nada así, una desregularización tan feroz.

Si Franco levantase la cabeza, se frotaría las manos y se reiría, a mandíbula batiente, viendo que incluso su política de opresión y humillación al trabajador queda, hoy, al lado de las medidas del Partido Patronal, como un recuerdo de un tiempo feliz!

PD: OTROSÍ,  señora muñeca hinchable y otros, otras…recuerden que la vida es una noria y, ustedes, son ahora patrones, pero la noria gira y gira y, quién sabe, un día serán trabajadores (y ojala, para que sientan qué es la empatía,víctimas de una reforma laboral como con la que nos amenazan y humillan)

FUENTE:  PURA MARIA

http://lamoscaroja.wordpress.com/author/puramariagarcia/

La Reforma Laboral del Partido Patronal o si Franco levantase la cabeza…

7 Comments

  1. Mónica
    Mónica 14 febrero, 2012

    el sueldo de los políticos debería ir en función del cumplimiento de su programa electoral. El programa electoral tendría que ser concreciones exactas de objetivos tangibles es decir medibles y en la consecución de los objetivos basaríamos sus sueldos.

    • guanabacoa
      guanabacoa 14 febrero, 2012

      Monica: que bien suena eso… pasa que si esto fuese así tendrian que poner dinero a fin de mes.

  2. guanabacoa
    guanabacoa 14 febrero, 2012

    Dioscórides: tu crees que alguien va a necesitar un solo ejemplar, quien va ha hacer un contrato?
    El royo de papel higiénico puede durar toda la vida.

  3. Dioscórides
    Dioscórides 14 febrero, 2012

    Guanabacoa, puede que tengas razón, ya que, antes,un trabajador en caso de encontrarse en situación ilegal, por ej. no estar de alta o en otras situaciones irregulares, la norma era clara, su relación laboral era indefinida. Pues bien, ahora si está trabajando sin contrato, su relación laboral también se convertirá en indefinida, pero al empresario (los que no chupen del erario público) se la sudará, le ha caído del cielo el despido “estrella” de 20 días .
    Todos hemos oído alguna vez, a algunos PPolíticos y emPPresarios que ya está bien de vivir subsidiados (los parados), de vivir del cuento y de chupar de la vaca. Pues bien ahora serán ellos, los empresarios, los subsidiados, los bonificados y los desgravados, gracias que empezarán a despedir hasta el “maestro armero” y así tendrán “carne fresca” para contratar, eso sí, con bonificaciones, subvenciones y desgravaciones.
    No hemos tenido bastante con el trasvase de dinero público al sector privado bancario y financiero, que ahora se nos viene encima el próximo trasiego de empresas y servicios públicos a manos privadas, y el expolio de dinero público al sector privado empresarial, ¿cómo? con desgravación fiscales por contratar a menores de 30 años , bonificaciones compatibles con otras ayudas y jugosas subvenciones a fondo perdido. Y tan perdido.

  4. maría
    maría 15 febrero, 2012

    Los empresarios piden revisar el derecho a la huelga

    “…el presidente de la CEOE, Juan Rosell, asegura que el nuevo gobierno ha “cogido el toro por los cuernos” en las últimas semanas, e incluso advierte que la reforma laboral es sólo un paso más dentro del marco de cambios estructurales que necesitaría la economía española.

    Entre aquellas medidas a tomar “lo más rápidamente posible”, Rosell apunta directamente al decreto de 1979 que regula el derecho a la huelga para evitar que “por defender los derechos de algunos se estropeen y se machaquen los derechos de otros”.

    http://www.publico.es/dinero/422227/rosell-aplaude-la-reforma-laboral-y-pide-revisar-el-derecho-de-huelga

    • Francho
      Francho 16 febrero, 2012

      La moñaca diabolica esa, está poseida, ni siquiera tiene el tic de sus farsantes colegas. Sí le aplicaran el control antidopin no se que si el aparato resistiria la presión. Y es que si no es inexplicable como se puede llegar a ser tan miserable y mala persona como demuestran estos elegidos para la condena. Se han pasado y han cruzado la raya. Veremos correr sangre y serán los culpables de tal azaña.
      Despreciar al pueblo les va a desmontar su estatus, puesto que se piensan en condición de decidír quién merece la pena vivír y de que manera sin respeto ni horizonte. Instalando la desconfianza instalan su tumba:

      Salud y revolución.

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