Adelante no es atrás

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Juan José Plaza Angulo

“Si usted habla de progreso / nada más que por hablar / mire que todos sabemos / que adelante no es atrás”. Con estos versos el gran poeta uruguayo Mario Benedetti hacia alusión al descarado afán de los gobernantes conservadores por engañar al pueblo con la falsa idea de que para conquistar el progreso y el desarrollo era imprescindible destruir los derechos laborales y sociales conquistados.

Hoy nos encontramos ante una encrucijada similar, con idénticos protagonistas aunque en un escenario distinto, tanto en lo temporal como en lo geográfico. La reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno de España, así como el resto de medidas que se están llevando a cabo, tales como la reforma del sector financiero (con la privatización de las Cajas de Ahorro o la financiación pública de los desmanes de los Bancos), el adelgazamiento del sector público y de sus servicios, el mantenimiento de unas cifras de desempleo alarmantes en lo social pero suculentas para el capitalismo, etc., dan lugar a una realidad en la que la doctrina oficial trata de imponer su versión a fuerza de repetirlo. Día a día la prensa repite sus mensajes, la televisión nos presenta sus medidas como las únicas posibles, disfrazan su ideología de vanos componentes técnicos o académicos sin rigurosidad científica alguna, infunden el miedo porque en su despotismo pronostican que la no aplicación de esas políticas originará una situación mucho peor para el país. Pero, claro, por país se refieren a ellos mismos y a sus allegados.

Por eso, es que les digo que la cuestión que está sobre la mesa, esta crisis económica perversamente generada por los que controlan el sistema para culminar aquella revolución de las élites iniciada en los ochenta por Tatcher y Reagan, no es una crisis económica, sino una crisis política. El golpe sobre la mesa de una ideología que en el presente solo pretende desmantelar lo que queda del Estado del Bienestar. Por ello, se les llena la boca afirmando que pretenden lo que en realidad combaten. Por ello, insisten una y mil veces en hablar de libertad, de calidad en los servicios sociales, de austeridad en lugar de recortes o de crear empleo cuando lo que hacen es destruirlo.

No se equivocaba, no, Benedetti cuando indignado escupía estos versos a esas mismas élites: “No me gaste las palabras / no cambie el significado / mire que lo que yo quiero / lo tengo bastante claro”. Y, puesto que lo tenemos claro, es hora de alzar la voz, de gritar que adelante no es atrás, que como decía Víctor Jara “si las manos son nuestras / es nuestro lo que nos den”. Es hora de “desalambrar” nuestro miedo y de demostrar que la soberanía está en el pueblo. Al menos, intentémoslo mientras las calles sean públicas.

Fuente: http://www.alhaurinworld.com/component/content/article/100-la-columna-de-alhaurin-world/721-adelante-no-es-atras.html

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