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El simio de mirada altiva

Subió a lo más alto que le permitía su peso y la flexibilidad de las ramas de la acacia, desde allí arriba contempló un paisaje desolador: apenas quedaban árboles y éstos apenas sobrevivían. Él no podía imaginar la razón pero el agua se había acumulado en las partes más frías de la Tierra en forma de hielo y el nivel del mar había descendido demasiado, los ríos se fueron quedando sin agua al desembocar y la tierra se había secado.

“Hay que marcharse de aquí”

Nunca pudo imaginar lo lejos que lo llevaría este sentimiento. Descendió silencioso del árbol y se puso en marcha con su prole, casi no podía vislumbrar lo que iba apareciendo delante porque su caminar a cuatro patas lo hacía vulnerable a la sorpresa de cualquier depredador al acecho silencioso, intentó llevar muy erguida su cabeza para anticiparse a cualquier peligro, al día siguiente intentó caminar a intervalos sólo con sus patas traseras. Era demasiado difícil y por la noche sentía un dolor insoportable en todo su cuerpo, caminaba muy lento, pero comprendió que así podría prevenir antes las agresiones e ir modificando el camino a seguir según aparecía, luego descubrió que las manos delanteras podían servirle de asidero y también, alguna vez, como defensa, soportaba mejor el calor ofrecíendo menos superficie al Sol. Le atenazaba el hambre, no podía resistir tanto esfuerzo sin comida ni descanso, casi no encontraba agua. Los pequeños morían por el camino.

El simio de mirada altiva se atrevió a cruzar a la otra orilla del río enorme y salado. Aprender a caminar erguido lo convirtió en el mayor depredador conocido, su grupo apenas tenía enemigos salvo los otros grupos de simios que encontró y contra los que tenía que competir.

El grupo estaba fuertemente jerarquizado y muy bien organizado, esta estrategia era un arma poderosa para mantener cubiertas sus necesidades básicas y superar los obstáculos. Había aprendido a organizar a su familia como tribu, cuando los problemas eran comunes, las tribus se reunían y tomaban decisiones conjuntas. Nada podía detener ya su supremacía como animal social.

Desde el momento que decidió marcharse de allí, toda su biología empezó a modificarse lentamente adaptándose a los nuevos entornos: conoció el fuego y su dedo pulgar se modificó para la nueva función que daba a sus manos, su rostro se aplanó para adaptar su cavidad bucal a la comunicación. Había aprendido a hablar, a usar la palabra, a expresar sus emociones, a convencer, a observar el cielo para orientarse en la oscuridad. Se había convertido en una mente que investigaba su entorno y lo acomodaba a su necesidad, ya no era un actor que interpretaba una obra, era el creador de su obra, no era ya una pieza del ecosistema, era el creador del puzzle y estaba listo para el siguiente reto. Sus manos habían aumentado su cerebro, su cerebro estaba ahora decidido a cambiar el mundo.

Todo lo que había aprendido lo usó para el bien y para el mal. Para llegar hasta aquí sólo necesitó tres cosas en el camino: el miedo, el hambre y la ambición. A partir de aquí tuvo que inventar un equilibrio nuevo para controlar su alma recién adquirida y su temor al miedo.

Se lanzó a conquistar al hombre. Lo quería poseer todo, y todo era demasiado para el pequeño simio de mirada altiva.
Su pensamiento logró manipular a la masa, la masa se dejaba convencer por ese líder que les quitaba el miedo y les arropaba el hambre. Su palabra los hacia valientes.

La izquierda era el caos, la derecha el orden. Todo era muy simple: a cualquier precio hay que aplastar el caos y mantener el orden.

Los que se habían dedicado al conocimiento de su alma y sus sueños, proyectando su espíritu en las artes, las ciencias y las libertades, se estremecieron de miedo.
Los nuevos filósofos salidos de la plebe, reclamaban desafiantes ahora a Descartes los derechos de la aristocracia.

Un día sintió la ira de la frustración y creó campos de exterminio, el mundo se le quedó pequeño y ese mundo contuvo el aliento entre sus manos, había llegado el terror y la destrucción de la mano de un fanático, un alumno fracasado de arquitectura que poseía el arte de comunicar certezas. El simio de mirada altiva convencía a su pueblo de la supremacía de su raza. Su visión costó cincuenta, sesenta, puede que ochenta millones de muertos.

La vieja Norton recorrió renqueante y decrépita Suramérica de Sur a Norte y el joven médico cambió su bata blanca por un uniforme militar, le llamaron “El Comandante”.

Un desconocido viajó a Suráfrica, como abogado en un litigio entre dos empresas indias, luego, cuando regresó, expulsó de su tierra al Imperio Británico sólo con su mirada, su pueblo le llamó Bapu.

Cuando levantaron la cruz, el todo: madera, alma, huesos y clavos, lanzaron un grito sordo, un crujido, y enviaron juntos una descarga incontenible de dolor a tierra. Le llamaron Jesús de Nazaret.

Balanceó su cuerpo elástico y su mano soltó la rama que lo sostenía mientras lanzaba un grito al aire para caer firme y ágil sobre la tierra, su mano tomó el iPad: Oye, a las seis en Sol, sí, junto a la farola. Vete preparado… será largo.

Fugonetas, cordones policiales, figuras amenazantes… jóvenes corriendo… los Tuareg, mercenarios inciertos, se movían inquietos en la oscuridad.

Siempre llegaba un rato antes, se sentó a esperar en el banco junto a la farola y sacó de su mochila el viejo libro sin cubiertas ni apenas esquinas y papel amarillo de su padre, su amuleto para las horas graves.

A la hora convenida se encontraron en Sol,
en Wall Street, en Túnez, en Berlín, en Londres, en París, en Toronto, en Copenhague, en Amsterdam, en Tel Aviv…

Lió sin prisas un cigarrillo, dio una primera bocanada y acomodó sus codos sobre las rodillas arqueando la espalda sobre sus vaqueros,. Empezó a leer desde el principio, como hacía siempre:

“Al verdadero Juan Salvador Gaviota que todos llevamos dentro, Richard Bach”.

[youtube width=»520″ height=»400″]http://www.youtube.com/watch?v=nYa19UXr-y8[/youtube]

Saludos, Jero.

 

8 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 29 febrero, 2012

    Ya era hora de que te animaras, amigo. Puede que algún día merezcamos ser considerados una especie aparte.

    Por cierto, hoy me ha llegado la revista de Triodos, y venía dirigida a Jerónimo Bello ¿nos habrán asimilado?

    Un abrazo, Jero.

  2. Jero
    Jero 29 febrero, 2012

    Ojalá nos consideráramos una especie más pero el ser humano prefiere ignorar de forma rotunda que seamos animales. Muchísimo de lo bueno que hay en nosotros es de origen animal, y mucho de lo malo, por supuesto. Estar en la tribuna nos condena con nuestra arrogancia, sería genial que la compasión fuera el premio del nuestra evolución.

    Pues no está mal entremezclar nombres y apellidos… siempre fui defensor del mestizaje.

    Un abrazo y felices sueños, Jero.

  3. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 29 febrero, 2012

    Qurido Jero: Es maravilloso lo que has escrito; tenía un nudo en la garganta. Pues todo me recuerda, la música divina de la Película (Que tengo ) de Juan Salvador Gaviota, el tema en sí, y la historia de tesón de la gaviota que aprende a volar después de darse tantos golpes contra el agua Y la película de La Lengua de las Mariposas, que tanto me gustó. Todo es igual en la vida, pero lo que más pena me da, es la cara del niño al final, cuando se da cuenta de lo que está haciendo, aún no sé si para disimular con los otros niños, o lo que su conciencia le está diciendo. Es maravilloso, Jero la historia del Primate, hasta que se hace culto, y da al traste con todo. Y es cierto. Las personas que tenemos corazón, llevamos un Juan Salvador muy adentro, que nos ayuda a volar más alto, aunque nos peguemos muchas tortas. Y a ser valientes. Un abrazo, y felicidades.

  4. MaríaDinamita
    MaríaDinamita 29 febrero, 2012

    Uahhhh Jero… Qué bonito relato. Al igual que Aurora me ha mantenido en tensión y a la vez me he visto en envuelta en una película mágica. He pasado un rato genial. Disfruto enormemente leyendo relatos que hacen reflexionar y recapacitar sobre lo que realmente somos. Muchas felicidades.

    • Jero
      Jero 1 marzo, 2012

      Gracias MariDinamita, de verdad que intenté hacerlo agradable, tenso y disfrutable. En realidad lo construí pensando en nuestro amigo Paco y bajo su presión de animarme a «hacer algo». A mi también me conmovió ese momento suyo de indignación. Hay que estar pero a veces cansa, lo entiendo. Ya que no es posible aprender a no caer nunca, tendremos que aprender a levantarnos con firmeza.

      Que tengas un buen día, Jero.

  5. la brujilla menor
    la brujilla menor 29 febrero, 2012

    … Chapeau! Gracias x dejarnos leerte. Yo tengo la suerte de escucharte en tus procesos.
    Cuando logras la calma de tus propias reflexiones sobre los hechos q nos perturban, creas musica como poeta q escribe con el Alma.
    Se q I.D.P. Te ofrece un atisbo de confianza en el cambio de paradigmas, q se te hacia inconcebible. Y al q puedes aportar tus conocimientos e inquietudes ( ambos son extensos) para q quien lo reciba lo tome como se le antoje. Desde tu libertad para la libertad.
    En uno de los virajes, la vida te reto a Ser FELIZ ‘lijero de equipaje’… Hoy eres rico, completo y eficaz. No tienes miedo a morir, y superaste tu miedo a no vivir, exprimiendo la vida. Ademas de un ejemplo para cualquiera q sea capaz de ver a un elefante dentro de la boa y no un sombrero.
    Te adoro… Sabio loco!
    Gracias a todos los q habeis abierto la puerta alternativa, no nos queda otra, q hacer lo q sentimos. Perdimos la capacidad de ubicarnos mirando las estrellas, miremos dentro y empecemos a brillar cada uno con su luz.
    En La lengua de las mariposas se esconden muchas joyas, yo me quedo con el momento en q el hermano mayor toca el saxo con la orquesta (sin motivacion) y ve a la chica,entonces se conecta a la vida, y la siente.
    Lo de Jeronimo Bello tiene su gracia.
    Pensemos en positivo, cuesta lo mismo.
    Un abrazo de osa.

    • jerocasaJero
      jerocasaJero 1 marzo, 2012

      ¿Se lo contamos a nuestros amigos de Iniciativa Debate? No me atrevo a hacerlo sin tu permiso.
      La Brujilla Menor vive a treinta kilómetros de mi pero estamos unidos desde hace casi 34 años de una manera muy especial. Formamos un pequeño clan en el que me siento libre para exponer mis ideas y el resto de la tribu también… Rala es un poco de los dos, ella me animó a adoptarla.

      Mañana os contaremos más.

      Te adoro, Bruji.

    • Jero
      Jero 1 marzo, 2012

      La Brujilla Menor y yo tenemos una historia común que sólo revelaré si ella me lo permite. Lo sabe casi todo de mi y yo también de ella. Vivimos a 36 Kms. y nos vemos muy amenudo, aunque amenudo sea poco. Nos une Elsa y mucho más. Fin del puzzle.

      «por un camino muy estrecho vaca minando un bicho, el nombre del bicho ya te lo he dicho.»

      Te adoro, Bruji, Jero.

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