Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Violencia de género o doméstica

Fergar. Iniciativa Debate. 25/3/2012

Violencia de género o doméstica. Son dos términos que no siempre coinciden y en ocasiones describen situaciones diferentes. También suelen denominarlo Crimen Pasional, término que parece más correcto atendiendo a lo que intentaré explicar.

En el juego de los celos y el crimen pasional parece que las cosas ocurren de la siguiente forma: Ante unos celos, si el amor no es grande, pero sí lo es el amor propio ofendido, surge inmediatamente el crimen pasional. Pero en un verdadero amor, de momento la parte desdeñada, hombre o mujer, queda batida, siente perdido para siempre el objeto de su amor.
El objeto amado está protegido aún por el amor del ataque, del ataque del celoso. El amor que aún le tiene es una barrera, un tabú, que evita todo ataque. Es la llamada por algunos autores fase o estadio de protección del amor.
Paulatinamente hay un proceso de reducción de esta defensa. El rechazado se va autoconvenciendo de que el objeto de su amor se le va. Supera la fase en la que el suicidio era su única salida. Pasa el tiempo y empieza a ver su muerte como una ventaja para la otra parte. Su suicidio facilitaría las cosas a la mujer y a su rival. Poco a poco va surgiendo un odio hacia ambos, o sólo hacia uno de ellos, y empieza a considerar las cosas de otra manera. Va desapareciendo el amor hacia la mujer. Ella muchas veces vive confiada aún en la defensa que existía antes, en aquel tabú que la protegía, creyendo que todavía continúa.
De pronto viene la crisis. Una simple alusión de los amigos, una frase ofensiva de la mujer, una ironía, desencadena el crimen pasional.

Pero no por amor a la mujer, a la que ya no ama. Es más, es preciso que no exista o sea muy bajo para que fallando la protección del amor, ocurra el crimen.El desencadenante de la crisis no es el amor a la mujer, sino la ofensa al Yo del autor.
También por estas razones nos explicamos que el crimen pasional sea muchísimo menos frecuentemente cometido por mujeres. Son menos orgullosas en el sentido que aquí estoy empleando, con lo que sus ofensores están más protegidos por el ya citado tabú.

Un somero estudio psicológico del criminal pasional nos lo presenta poco atractivo. El mal no está en la fatalidad de las circunstancias totalmente. El germen del crimen pasional estaba ya en él, en su manera de ser. Es una mezcla de egoísmo, de sensibilidad enfermiza, un tanto infantil, con una supervaloración del Yo y un desprecio hacia los sentimientos y la vida de los demás. Aunque nos lo muestren como un ser capaz de amor hasta cegarle en sus actos, en realidad sólo hay amor a sí mismo.

El sujeto capaz de matar a su mujer o a su novia porque quieren dejar de serlo, haría lo mismo con el joven delincuente al que sorprendiera hurtándole su auto. No mata por sentirse sin objeto de su amor, no mata por quedarse sin coche, mata, en ambos casos, porque eso a “él” no se lo hace nadie. Son “su” mujer” y “su” auto.

Quizás parezca exagerado esto, pero si en efecto lo es, no es más que porque socialmente no está tan mal visto el que le quiten a uno el auto como el que la esposa le engañe.
En el fondo no es cuestión sólo de carácter aunque éste matiza o tiñe los impulsos, los celos en este caso. Es más se trata de que no suele haber crimen pasional, o a lo menos es menos probable si habiendo amor, y por tanto no se comete de momento, damos lugar a que la desaparición del amor coincida lo menos posible con la ofensiva presencia del cónyuge causante.

El criminal pasional, a diferencia de los autores de crímenes utilitarios, podríamos decir, en cierto modo “se suicida” un poco para la vida. No quiere defenderse, se deja detener fácilmente o, incluso,se entrega él mismo a las autoridades.Se observa en su conducta una cesación de vigilancia. Está indiferente a su porvenir. No se oculta ni toma ninguna clase de precauciones para evitar su descubrimiento o detención. Se torna un tanto indiferente a las consecuencias de su acto. Sólo semanas o meses después sale de esta especie de “suicidio Psíquico”. Poco a poco van volviéndole las ganas de vivir. En los momentos que siguen al crimen pasional lo encontramos con la conciencia un poco obnubilada. En los primeros momentos dará explicaciones incompletas, inconexas e incluso inexactas, sin querer mentir. Suele estar muy afectado con crisis de emotividad, con un matiz de automatismo emocional. Recuerdan en cierto modo al estado de trance. Pueden tener accesos de violencia, dirigida generalmente contra ellos mismos. Un equivalente más del suicidio.

Están fuera del crimen pasional los crímenes utilitarios (cobro de herencia, intereses económicos en una separación o divorcio..etc) Tampoco en las violaciones sea para silenciar a la víctima o al no conseguir su propósito. En este último caso hay una conducta primitiva, de salvaje o de niño grande enfadado.
En el caso del violador que para silenciar a su víctima la mata existe una utilidad en su acción (crimen utilitario) y además no hay ofensa al agresor en no dejarse violar.

El caso del violador que al no poder conseguir su fin, acalorado, mata a su víctima, no es criminal pasional. Aunque actúe apasionadamente. Pasión en tal sentido, poca o mucha la hay en casi la totalidad de los homicidios o asesinatos. Y tampoco en este caso encontramos el odio a la víctima del crimen pasional.
Los cuernos no son un requisito sine qua non. En la mayoría de los casos solamente existe la voluntad -por parte de la victima- del abandono de la convivencia.

Por último, en el crimen pasional nunca está en primer plano el carácter sexual. Puede haber relaciones sexuales que se acaban, pero nunca está el sexo como desencadenante del crimen. Ahí está el amor propio herido del autor.

El crimen pasional hay que verlo como una afirmación del Yo, negando al Otro. Todo ello como consecuencia de una hipertrofia del orgullo y de la propia valoración.

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: