La blogosfera contra los malos gobernantes

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La red contra Putin

 Texto de Gonzalez Aragonés
Magazine La Vanguardia

Sólo puedo añadir a este interesante reportaje lo siguiente: “Quienes no comparten la guerra, compartirán la derrota. La responsabilidad de los políticos y dirigentes, que libremente han elegido su obligación y deber, es garantizar el bienestar presente de los ciudadanos y el futuro de nuestros hijos sin ventajas para nadie”.

La influencia de la blogosfera y las redes sociales en Rusia ha ido adquiriendo importancia según los medios tradicionales se volvían más complacientes con el poder. Hasta ahora, internet había sido el lugar de encuentro y entretenimiento. Pero, en los últimos años, se ha convertido en el instrumento ideal para canalizar el descontento social, e incluso las únicas protestas que han hecho temblar al poder de Vladímir Putin, que se presentó a las elecciones presidenciales a primeros de marzo 2012 en las que partía como favorito. Es una revolución todavía insuficiente, pero capaz de despertar a una sociedad

Alexéi  Navalni es el líder más destacado de la revolución social contra Putin

Cuando el terrorismo checheno volvió a golpear con su sangriento mazo la capital de Rusia, la mañana del 29 de marzo del 2010, las televisiones y las emisoras de radio todavía estaban dormidas. Las primeras informaciones y fotos de la matanza en el metro de Moscú aparecieron en la blogosfera y en Twitter. Las mismas víctimas habían grabado con sus móviles lo ocurrido.

“Las primeras imágenes aparecieron en LiveJournal. Eran testimonios directos, de gente que lo estaba viendo. La confianza de los lectores en este tipo de mensajes es mayor que cuando los periodistas sirven de mediadores”, asegura Marina Litvinóvich, politóloga, activista y periodista, que desde hace una década escribe uno de los blogs más populares de Rusia, www.abstract2001.livejournal.com.

“La gente que dispone de estos nuevos canales de información cree más en los testimonios de testigos y en la información contraria a la que dan los canales de televisión oficiales”, dice en una conversación por teléfono desde Krasnoyarsk (en Siberia) Irina Gurieva, que escribe un cuaderno de bitácora llamado Intensifico las leyes de Mur­phy enwww.indeborga.livejournal.com.

El control de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, ha frenado cualquier tipo de reforma política en los últimos años en Rusia. El desarrollo de internet, sin embargo, ha convertido la red de redes en una plataforma desde la que cambiar situaciones, resolver problemas y combatir las injusticias. Los responsables de que esto sea así son los blogs y las redes sociales, pero también el desarrollo tecnológico, que ahora permite llevar internet a los rincones más perdidos del país a través de una simple tarjeta de teléfono móvil.

Las manifestaciones contra el Gobierno tras las elecciones legislativas del 4 de diciembre, en contra del fraude electoral, son la evidencia más clara de que en Rusia la sociedad civil se mueve más en el ciberespacio que en la calle. Para ser más exactos, ha encontrado en el ciberespacio el canal ideal para extender sus ideas y propagar sus protestas. “La blogosfera se ha politizado justo en el último año. Muchos blogueros que antes escribían sobre ocio o simplemente hacían un diario se han comenzado a interesar por la agenda política y han comenzado a ofrecer sus puntos de vista. Muchos líderes de opinión, como actores, presentadores de televisión, escritores o periodistas, han comenzado a promover activamente en sus blogs valores liberales y posiciones cívicas”, explica vía correo electrónico Eliá Kabanov, un conocido y galardonado bloguero de Novosibirsk, la mayor ciudad de Siberia y la tercera del país.

El líder más destacado de las actuales protestas, las mayores contra el poder desde la desintegración de la URSS en 1991, es fruto de esta revolución en la red. Se llama Alexéi Navalni y es un abogado rubio de 35 años al que nadie conocía en Rusia hace apenas dos años. Es un líder nuevo, una cara nueva en medio de veteranos activistas y políticos de la oposición, a quienes en su mayoría los ciudadanos rusos siguen asociando a los oscuros años 90. Muchos manifestantes han coreado su nombre como el futuro líder de una oposición unida.

Tras licenciarse en leyes en la Universidad de la Amistad de los Pueblos de Moscú, Navalni se aproximó a la política. Se unió al liberal Yábloko, del que fue expulsado tras desavenencias con la dirección. Luego fundó el movimiento Narod (El Pueblo) y participó activamente en las Marchas Rusas, una manifestación anual de tinte xenófobo que reclama más derechos para los rusos eslavos.

Pero fue hace cuatro años cuando inició una actividad por la que comenzaría a aparecer en los periódicos. Para exigir los derechos de los accionistas minoritarios, utilizó pequeñas participaciones en empresas oscuras para obligarles a mostrar sus cuentas. El objetivo final era desenmascarar a los corruptos. Comenzó a publicar los resultados de sus investigaciones en la red social LiveJournal.

Una de sus denuncias señalaba a varios ejecutivos de la petrolera estatal Transneft, a los que acusó de desviar 4.000 millones de dólares. La iniciativa de Navalni obligó incluso al primer ministro de Rusia, Vladímir Putin, a iniciar una investigación oficial, todavía no concluida. Mientras al poder se le llenaba la boca de la lucha contra los ladrones sin resultados palpables, un simple ciudadano con un ordenador aireaba los trapos sucios de una de las lacras de la sociedad rusa. El bloguero Navalni se hizo inmensamente popular.

Una manifestación contra el Gobierno, el 4 de febrero, en Moscú, volvió a sacar a miles de personas a la calle, pese a las bajísimas temperaturas

“Navalni y tal vez otros blogueros han hecho saltar por los aires la blogosfera. Han obligado a mucha gente a pensar en lo que nunca antes habían pensado”, explica Alexánder Amzin, un experto de las tecnologíasy las tendencias de internet en Rusia y fundador de la consultoría de comunicación Alex y Alex (www.alex-alex.ru).

En el 2010, Alexéi Navalni formó un grupo de jóvenes abogados y creó la web RosPil (www.rospil.info), que ha identificado irregularidades en los contratos del Gobierno equivalentes a más de 950 millones de euros. El nombre RosPil está tomado del verbo ruso pilit, que significa aserrar, dar la lata o, metafóricamente, llevarse un trozo de algo que no es tuyo.

Otro experto en los nuevos medios de comunicación, el periodista Maxim Trudoliubov, periodista del diario económico Védomosti, opina que “la blogosfera está ocupando en Rusia el nicho que han dejado las revistas”. “Durante la revolución social de 1991 y 1992 –señala–, las revistas, como Moscow News o Ogonyok, alcanzaron su pico de popularidad. Ahora, como en todo el mundo, pierden lectores. El análisis más profundo de las noticias estaba en ellas, y ha pasado a muchos blogs”. Para Mijaíl Bednarzhevski, un bloguero de la ciudad de Barnaúl, en la república siberiana de Altai, “de los blogs se puede obtener una imagen totalmente opuesta a la de los canales de televisión de Moscú” (Homo altaiensis enwww.mihab.livejournal.com).

Blogs, vídeos en internet, Facebook y, últimamente, Twitter han dado mucho que hablar a los más activos de la sociedad rusa. Gracias a la red se acabó en el 2010 la impunidad contra los altos funcionarios o ejecutivos de empresas que utilizaban sin miramientos sirenas azules en sus coches oficiales para saltarse los atascos de Moscú, sin respetar las normas de tráfico y a veces provocando accidentes. Contra ellos surgió el Movimiento de los Cubos Azules. Grupos de personas se comenzaron a concentrar en lugares estratégicos de la capital llevando cubos azules de juguete sobre sus coches o en la cabeza. La acción provocó problemas a la autoridad, ya que no se trataba de manifestaciones no autorizadas, sino únicamente de cientos de personas que se paseaban de una forma ­extravagante.

“Es un proceso lento, pero creo que la gente va a ir saliendo a la calle si se trata de asuntos concretos, de injusticias por las que luchar”, razonaba antes de las manifestaciones de diciembre Marina Litvinóvich, que ve en este tipo de casos más atracción para la dormida sociedad rusa que llamar en abstracto a una revolución contra el poder.

Litvinóvich es una de las pioneras del blog ruso. Su generación (tiene 37 años) comenzó a utilizar la plataforma LiveJournal como un hobby y terminó convirtiéndola en una herramienta política. “Con el tiempo, la mayoría de los periodistas, de la gente de la política o todos aquellos interesados en hablar de la vida crearon su blog en LiveJournal. Se han hecho muy influyentes. Cualquier tema que se empieza a discutir en los blogs pasa luego a los medios tradicionales”, explica Litvinóvich.

Los posts de su blog son de los más críticos de la blogosfera rusa. “Poco a poco empezaron a enviarme historias de gente que necesitaba ayuda, de lugares donde se cometía cualquier injusticia o se había producido determinado problema. Intento escribir sobre historias que hablan de los problemas de la gente y trato de explicar que si ayudamos a alguien hoy, mañana podremos ayudarle a usted. Un mecanismo de solidaridad, de defensa mutua”, añade Litvinóvich.

En el 2009 una campaña en internet aceleró la liberación de Svetlana Bajmina, que había dado a luz a su tercer hijo en prisión mientras cumplía una controvertida sentencia asociada al caso de la petrolera Yukos y a la condena de su ex dueño, el oligarca Mijaíl Jodorkovski. En otro caso, un periodista y bloguero de la región de Jakassia evitó que las autoridades locales escondieran un accidente mortal en una de las estaciones hidroeléctricas más grandes del mundo, la Sayano-Shushenkaya, donde murieron 75 personas. La policía rusa se convirtió en foco de atención tras las acusaciones de corrupción del comandante de la policía Alexánder Dimovski, que colgó varios vídeos en internet apelando a Putin.

Las autoridades también han prestado atención a los blogs. Trudoliubov cree que, de hecho, el fenómeno puede darse la vuelta, porque el poder también puede utilizar internet para controlar a la sociedad. “Ofrece tantas posibilidades como problemas”, apunta. Desde que el actual presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, llegó al Kremlin, ha prestado mucha atención a los nuevos medios de comunicación. Él abrió un videoblog enLiveJournal que es ampliamente seguido en la blogosfera rusa, www.blog-medvedev.livejournal.com.

A pesar de que los blogs se han convertido en una nueva plataforma para la denuncia política y la resolución de problemas sociales, Trodoliubov y otros expertos y blogueros creen que la blogosfera por sí misma no será suficiente para provocar una revolución.

La sociedad civil rusa se mueve más en el ciberespacio que en la calle, aunque, en los últimos tres meses, la red ha contribuido a engrosar las manifestaciones

“Los nuevos medios ofrecen muchas posibilidades. Pero por sí solos no cambiarán la situación. Internet y los blogs no son una varita mágica. De hecho, la gente que se dedica en serio a una campaña concreta es poca. Y la mayoría de los lectores está interesada únicamente en comunicarse y prefiere redes sociales como Odnoklásniki (compañeros de clase) y V Kontakte (En Contacto) a LiveJournal”, de contenido más político, analiza Trudoliubov. “Me gustaría que apareciera una sociedad civil, pero el 95% de esta actividad es neutral”, dice.

LiveJournal es el principal foro para los rusos que buscan información política y debates on line. En él se mezclan redes sociales, blogs políticos y comentarios. “Mijaíl Bulgákov dijo una vez: ‘El desorden no está en el armario, sino en la cabeza’. Del mismo modo, la sociedad civil no se encuentra en la blogosfera, sino en las cabezas de la gente. La blogosfera es sólo un medio, y por sí sola no puede cambiar nada. El cambio ocurre primero en las cabezas del pueblo, y eso puede influir incluso en la blogosfera”, añade Bednarzhevski, desmitificando a los dioses de internet.

La revolución puede que sea todavía insuficiente, pero tras las manifestaciones del 10 y del 24 de diciembre del 2011 y del 4 de febrero del 2012 y ante las elecciones presidenciales de este 4 de marzo, para muchos ya no hay vuelta atrás. “Los blogueros y los usuarios de internet se han hecho mucho más activos, se han dado cuenta de que juntos representan una fuerza significativa.

Tenemos muchos ejemplos de iniciativas sociales que se han financiado con el apoyo voluntario de miles de personas. Eso era impensable hace dos años. Podemos decir que el 2011 fue el año en el que nació la sociedad civil rusa”, asevera Kabanov. Aunque no haya revolución, “es creencia general que, gracias a los blogs, las libertades conseguidas serán difíciles de extirpar”.

El blog de Eliá Kabanov, Metkere (www.metkere.ru), fue reconocido en el 2009 como el mejor blog ruso en el concurso internacional The Best of Blogs, que organiza la alemana Deutsche Welle. El diario de a bordo de Kabanov es la prueba más evidente de que los fenómenos de internet y la blogosfera en Rusia han dejado de ser algo exclusivo de Moscú y San Petersburgo: “Comencé a escribirlo en marzo del 2008. Es como un libro de notas donde coloco todo lo que me interesa para que no se olvide. Desde política, economía o corrupción hasta marketing. Anoto cosas que encuentro en internet y cosas que encuentro en la vida misma”.

Para Kabanov, “los blogs son cada vez en más influyentes y comienzan a desempeñar un papel destacable. Los blogueros han dejado de relacionarse con sus blogs como un juego, y lo ven más como un instrumento real de influencia”. El nuevo papel del blog en Rusia comenzó “cuando en la sociedad se redujo la libertad de expresión y la gente intentó buscar por dónde respirar. En tiempos de la Unión Soviética, fueron los samizdat (copias clandestinas), y en la Rusia actual son los blogs”, señala.

Como el de Kabanov, apreciado por su sencillez, muchos de los blogs más seguidos de Rusia nada tienen que ver con la política y podrían compararse con las revistas de entretenimiento o del corazón. De hecho, los blogs políticos más seguidos apenas tendrán una audiencia en Rusia de 100.000 personas. Del más de medio millón de blogs activos en Live Journal, sólo unos miles abordan temas de denuncia o políticos. Algunas páginas web, como www.besttoday.ru, creada por Marina Litvinóvich, hacen una selección de los más interesantes.

“En los años 2008 y 2009, se predijo la muerte de la blogosfera rusa debido a la gran cantidad de encargos, a la comercialización y a la proliferación de entradas y artículos pagados. Afortunadamente, la comunidad on line generó rápidamente una inmunidad contra eso y se reorganizó. Ahora, los blogs de entretenimiento y negocios están separados de los más serios o de temática política”, apunta Amzin.

Para Irina Gurieva, de Krasnoyarsk, los blogs se han convertido en un medio para conocer la realidad en las pequeñas ciudades. “A los medios tradicionales no les interesan las noticias locales”, asegura. Y según Kabanov, llegará un día en el que haya un bloguero en cada pequeño pueblo de Rusia. “Todavía es pronto, pero igual que han salido de las dos capitales rusas, pronto saldrán también al campo”. “La actividad en los blogs se adelanta a la actividad en la vida real, pero sólo en casos muy concretos”, dice Bednarzhevski desde Barnaúl. “Sin embargo, si eso ha sucedido ya, entonces sujétese, porque va en serio”.

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