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!Bienvenidos a la crisis de nuevo! (traducción artículo de Spiegel)

Durante unos minutos Rajoy ha logrado lo que ni millones de manifestantes en las calles de España habían conseguido hasta ahora, esto es, estar en la portada de un periódico alemán, con lo mucho que este país parece tener que ver con la situación actual, no ya de España, sino de todos los países del sur europeo. Incluso se podía ver la fotografía de un mosso d´esquadra apostado frente a la Bolsa de Barcelona durante los altercados que se produjeron en Barcelona durante la pasada huelga general…. Ah, pero ¿hubo huelga general Herr Spiegel? El caso es que he tardado tanto en traducir el artículo que ya no salimos en portada porque parece ser que Nokia se acaba de dar un batacazo en la Bolsa.

Debo decir que de entrada me ha dado mala espina ver que nuestras miserias se aireaban en portada. No he podido evitar pensar que eso no traería nada bueno. Ya sabemos que hay unos entes abstractos y poderosos llamados mercados (que de abstractos no tienen nada) que esperan el mínimo gesto de debilidad para atacar y clavar las fauces en el cuello de su presa. Y lo cierto es que el artículo en cuestión muestra bastantes gestos de debilidad; en realidad creo que nos echa la soga al cuello. Con ello no quiero decir que sea esa la intención del diario Spiegel, y mucho menos de su columnista, que, de hecho, se muestra crítico con los susodichos mercados y con las iniciativas tomadas hasta ahora por el BCE. Pero sí logra calentar los ánimos en un momento que, repito, estamos bajo la atenta mirada de las hienas.

En fin, sea como sea, aquí os dejo el artículo, no sin pedir disculpas por algunas frases que probablemente carezcan de sentido, pero es que he intentado traducir lo más rápido posible y la economía, además, no es mi fuerte, aunque pongo todo mi empeño en ello… y es  que poco se puede hacer contra estos bravucones si no se comprende lo que dicen….

¡Bienvenidos de nuevo a la crisis!

Un comentario de Wolfgang Münchau

Un buen billón ha bombeado el BCE para estabilizar la situación. Pero la idea de estar así comprando tiempo se muestra como una ilusión. En España se agrava la situación, en los mercados reina el nerviosismo. Volvemos a estar en el punto en el que nos encontrábamos antes de Navidad.

¡Bienvenidos a la crisis! No hace mucho tiempo desde que Alemania declinaba en Bruselas un aumento de los fondos de rescate con el argumento de que los mercados se habrían tranquilizado. Sorprendentemente no ha sido así. Hace dos semanas reinaba por todas partes el optimismo en Europa. En los últimos días irrumpen de nuevo los mercados. ¿Qué ha cambiado durante esta semana?

Se han impuesto dos creencias. La primera atañe a España, la segunda al Banco Central Europeo. En los mercados espera que España necesite un rescate antes de que acabe  este año. Cuando eso pase, el recién aumentado fondo de rescate resultará ser demasiado pequeño. Dentro de pocos meses nos encontraremos de nuevo ante la decisión de aumentar el fondo otra vez o arriesgar la ruptura del espacio-euro.

El gobierno español presentó la semana pasada un presupuesto que debería servir para ahorrar 27 mil millones de euros este año. El problema es que España está ya metida en la recesión. La cuota de desempleo llega al 23%, y en el caso de la gente joven alcanza hasta el 50%.

España se encuentra ahí donde Grecia se encontraba hace dos años

Quien ahorra en tiempos de decrecimiento económico, actúa de manera procíclica. Eso significa que la política de presupuestos refuerza la recesión. El mecanismo consiste en una interacción entre ahorro público, ahorro privado, otra caída de los precios de la vivienda, con las consecuentes pérdidas adicionales de los bancos, una crisis de crédito más persistente, un agravamiento de la recesión, la cada vez menor recaudación impositiva, déficits más elevados y más programas de ahorro. Pueden pasar muchos años hasta que se rompa el círculo vicioso. Para España espero una recesión que puede durar una década entera.

La ironía está en que la cuota de deuda española crece a pesar de que el país paga su deuda. La razón es que la cuota es un cociente: cuando el denominador – el rendimiento económico – cae con más fuerza que el numerador – las deudas -, entonces la cuota aumenta.

Los mercados ya no creen en una estabilización de la deuda de España. No es ninguna casualidad que los últimos ataques de pánico en los mercados hayan pasado justamente esta semana en la que el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha anunciado medidas para ahorrar otros 10.000 millones en este año 2012, a través del “aumento de la eficiencia” en el sector de la sanidad y la educación. España se encuentra en estos momentos allí donde Grecia se encontraba hace dos años.

En este círculo vicioso sólo existen dos caminos. El primero es salirse del euro. El segundo es un programa de rescate que termina en la cancelación de la deuda para el sector financiero. Decisivas no son aquí las deudas públicas, sino las deudas de los bancos. Se va a llevar por lo tanto a los bancos bajo un fondo de rescate,  obligarles allí  a declararse en bancarrota o a aceptar una fusión, y cubrir los costes que surjan de manera conjunta. Otra salida no hay.

La segunda razón para el pesimismo en los mercados es una nueva percepción  de la política del BCE. En diciembre y febrero empujó el BCE un buen billón de euros en liquidez en el sector banquero. Los mercados reaccionaron en principio con euforia. La idea era que los bancos pidieran prestado dinero barato al  BCE con un plazo de amortización de tres años. Con este dinero comprarían  a sus gobiernos bonos a corto plazo y estabilizarían de esta manera el mercado de bonos. Al BCE no se le permitió por razones legales, comprar él mismo los bonos. Optaba así hacerlo a través de los bancos.

La política del BCE funcionó como una droga

Esta teoría tiene una serie de ganchos que ahora se han vuelto visibles. El primero de ellos es que la acción se hace de manera indirecta y por ello resulta cara. Solamente una fracción del dinero fluye realmente en la compra de bonos. El BCE hubiera conseguido mucho más con un pequeño programa de compra directa. Tampoco está claro ni económica ni moralmente porqué da a los bancos un dinero que ha negado a los gobiernos. En España, el problema no era el sector público, sino precisamente los bancos.

Y se da otro problema técnico importante con la operación del BCE. Los bancos deben depositar en el BCE una garantía de liquidez. Para ello se utilizaron una parte de los recién adquiridos bonos públicos. Pero el hecho de necesitar garantías adicionales, hizo que se buscaran otras soluciones. La consecuencia: las garantías que de por sí se necesitan en el mercado de hipotecas resultan escasas. A través de la operación del BCE muchos bancos ya no tienen más acceso a esta fuente normal de financiación  del sector privado. La política del BCE funciona por ello como una droga. Quien se meta un chute de liquidez se vuelve dependiente de golpe.

La política del BCE ha solucionado así la crisis bancaria de manera aparente. En realidad la situación de los bancos europeos está tan mal como nunca antes. Y como en el Japón de la década de los 90, los gobiernos no tienen ninguna estrategia para solucionar este problema de manera efectiva.

La mayor de las sandeces fue la argumentación de que la política de liquidez del BCE daría tiempo a los gobiernos para resolver la crisis. Se trataba de una ilusión temporal. Permitía a los responsables negar la realidad otros tres meses y aplazar el problema.

Una de las nuevas experiencias de esta crisis es que los bancos* son cada vez más cortos. Después de semana santa estamos en el punto en el que nos encontrábamos antes de navidad.

*Juego de palabras: aplazar el problema se dice en alemán “Das Problem auf die lange Bank schieben”, que vendría a significar “empujar el problema por un banco largo”… de ahí que en el párrafo posterior el autor señale que “el banco” es cada vez más corto.

Artículo original:

http://www.spiegel.de/wirtschaft/service/0,1518,826868,00.html

Imagen de portada de Spiegel 

7 Comments

  1. lamareenoire
    lamareenoire 11 abril, 2012

    Jojojo…volvemos a estar en primera plana por segunda vez en un día…y el titular esta vez es todavía más histérico: “Vuelve la gripe española”…

    Chic@s, se acabó el juego…van a por nosotr@s….

    Salud

  2. lamareenoire
    lamareenoire 11 abril, 2012

    “Sentimos comunicarte que este vídeo no está disponible en Alemania porque es posible que incluya contenido musical cuyos derechos musicales correspondientes no han sido concedidos por la GEMA”

    ….y así con casi todo…Pero he encontrado uno de Julián Alterini y pasado por Telesur….es ese al que te refieres Montejb?

      • lamareenoire
        lamareenoire 11 abril, 2012

        Anda! pero si yo a ti te conozco…al menos virtualmente 🙂 Acabo de estar en tu blog y he ido a parar al que tienes en la Comunidad del Pais….Yo tuve dos blogs en esa comunidad durante mucho tiempo pero se me hincharon las narices de tanto troll neonazi y acabe marchándome..

        Bueno, no se por qué te pego este rollo….en fin, me ha hecho gracia…al final resultará que ni la red es tan grande como queremos creer…

        Salud!

      • montejb
        montejb 11 abril, 2012

        Pues así es. Ya sabes que la blogosfera es un pañuelo. Si yo te contara que he conocido ahora a personas que hace más de 18 años de alguna manera contactaron conmigo, qué pensarías 😉 por aquí hay alguien muy cercano que así ha sucedido 😉

  3. Indignado
    Indignado 13 abril, 2012

    Hacia una Europa socialdemócrata e inclusiva.
    Mientras la socialdemocracia europea no sea capaz de presentar un candidato común a la presidencia de la Comisión, los votantes no podrán apreciar alternativas.
    “Hay algo profundamente erróneo en nuestra forma de vivir actual”, con esta afirmación se inicia el libro Ill Fares the Land [Algo va mal, en su versión española] del difunto Tony Judt. Y aquí radica también el gran desafío al que se enfrenta la socialdemocracia en los ámbitos local, nacional, europeo y mundial.

    Tres propuestas para afrontar los desafíos:

    1. Una propuesta sencilla para lograr políticas con política

    Para los socialdemócratas, la democracia también comienza en casa. De manera que la socialdemocracia europea debería partir de su propio entorno, aunque es evidente que, a nivel continental, la democracia y la legitimidad también tienen problemas. Con frecuencia se dice que los Gobiernos nacionales deben encontrar maneras de implicar a los ciudadanos en el proceso decisorio de la UE. En materia de asuntos europeos, los Gobiernos nacionales actúan con muy pocas aportaciones ciudadanas directas. Además, en muchos casos, casi no reciben las indirectas, que canalizan los Parlamentos nacionales.

    Si la democracia a escala nacional se considera frecuentemente una “política sin políticas”, ya que la Unión Europea absorbe cada vez más competencias, podríamos decir que en el nivel de la UE hay “políticas sin política”, porque el Consejo Europeo dice ocuparse del interés nacional y la Comisión y el Parlamento europeos se centran, con razón, en el de Europa. Definitivamente, esta necesita políticas con política.

    ¿Cómo se consigue eso? Es fácil decir que Europa necesita un liderazgo mejor, pero más difícil resulta desarrollar tal afirmación. ¡Para poder devolver las decisiones de la UE a un entorno de consultas totalmente democrático, reduciendo la tecnocracia y reconstruyendo la confianza de los ciudadanos en la Unión, es preciso ofrecerles alternativas políticas!.
    Los problemas europeos más importantes se abordan de tal manera que los ciudadanos no pueden ver cómo se respetan ni su elección ni sus convicciones. La legitimidad democrática europea es algo complejo. La UE se ocupa con demasiada frecuencia de crípticas cuestiones regulatorias que, a propuesta de la tecnocrática Comisión Europea y después de consultar con el Parlamento Europeo, son finalmente aprobadas por el Consejo de Ministros, normalmente a puerta cerrada. ¡Las diferencias deben solventarlas y sortearlas mediante la negociación esos tres organismos compuestos por miembros de todos los Estados miembros!

    Un método sencillo de aportar mayor legitimidad y más peso político a todo el proceso sería elegir a un presidente de la Comisión propuesto por el Parlamento Europeo. De este modo, en las elecciones a la UE los electores podrían elegir entre un abanico de agrupaciones de partidos y opciones políticas distintas.

    En consecuencia, ¡mientras la socialdemocracia europea no sea capaz de presentar un candidato común a la presidencia de la Comisión, los votantes no podrán apreciar alternativas y formas reales de avanzar hacia políticas socialdemócratas con política!.

    2. Una propuesta urgente para la solidaridad y las políticas sociales.
    Si estamos de acuerdo en que Europa representa un patrimonio compartido y un futuro común, los socialdemócratas tendrán que proponer medidas adecuadas para solucionar la crisis económica europea.

    En los últimos años, las políticas se han centrado más en la bajada de los salarios que en fomentar el crecimiento y el empleo. Esas políticas han desatendido la solidaridad y la lucha contra la desigualdad. Parece que Europa ha quedado reducida a una zona de supervisión y sanción, incapaz de fomentar el diálogo social y la democracia. Si esto es así, los socialdemócratas deben asumir su responsabilidad y no dar la espalda a los imperativos, tanto del proyecto europeo como de la lucha contra la crisis económica. Los problemas más acuciantes son el incremento del paro y de la pobreza. La socialdemocracia necesita trazar un nuevo camino europeo, basado en otra interpretación del crecimiento y el bienestar que conjugue la responsabilidad presupuestaria con valores y principios esenciales como la solidaridad y la justicia social.

    La responsabilidad presupuestaria y la disciplina fiscal son claves para garantizar la estabilidad de la eurozona y la revitalización del modelo social europeo. La reducción del déficit y de la deuda hace que las cuentas públicas dependan menos de las fluctuaciones de los mercados, ayudando a liberar recursos para la inversión en progreso social y crecimiento.

    El presupuesto de la Unión Europea para el periodo 2014-2020 debería dar respuestas más eficaces y transparentes, centrándose más abiertamente en los imperativos de la justicia social, el empleo, la educación y la formación profesional. Esto ayudaría a crear trabajo, combatiendo la segmentación del mercado laboral, sobre todo en lo tocante a jóvenes y mujeres. La socialdemocracia debería otorgar prioridad tanto a la política industrial, para así fomentar el desarrollo de grandes proyectos industriales, tecnológicos y de infraestructuras, como a la transformación medioambiental de Europa, con vistas a desarrollar industrias menos contaminantes que, basadas en tecnologías verdes, reporten empleos de larga duración y muy cualificados.

    La aplicación de una tasa a las transacciones financieras, defendida hace tiempo por muchos progresistas europeos, debe estar en primera línea de todas las políticas de los partidos socialdemócratas. El objetivo es conseguir que los responsables de la crisis financiera contribuyan a la recuperación económica y también promover medidas contra los paraísos fiscales, que sirvan para combatir la evasión de impuestos, ayudando a mejorar las finanzas públicas.

    Mediante la creación de eurobonos, también se podrían movilizar otros recursos para financiar proyectos de inversión comunes. Esta es una propuesta urgente para la solidaridad y las políticas sociales.

    3. Una sugerencia lógica para la igualdad y la estabilidad económica.
    La austeridad no solucionará la crisis. España es un ejemplo de ello, y también Grecia, Portugal, Italia y otros miembros de la UE. Para estimular el crecimiento hace falta, sobre todo, incrementar la demanda y culminar la formación del mercado interno. Necesitamos iniciativas serias para abordar los profundos desequilibrios macroeconómicos y sociales que están en la raíz de la crisis en la eurozona. Las medidas de fomento de la competitividad en los países con déficits comerciales deberían ir acompañadas de medidas recíprocas de estímulo de la demanda interna en los países con excedentes comerciales. Así ayudaríamos a invertir la tendencia de las últimas décadas a producir una distribución desigual de la riqueza. También habría que diferenciar entre el gasto destinado a inversión y el de explotación.

    La incapacidad mostrada por los Gobiernos conservadores europeos en su respuesta a la crisis de la eurozona ha llevado al Banco Central Europeo a asumir un papel activo en los mercados financieros, con vistas a impedir la agudización de esa crisis, permitir la refinanciación de los Estados miembros y aportar confianza a los propios mercados. No obstante, para reformar la gobernanza económica europea también es preciso tener en cuenta el papel que como prestamista de último recurso podría tener el propio Banco Central Europeo.

    El objetivo es fomentar una mayor solidaridad, garantizando mejor la igualdad y la distribución equitativa, y contribuir a la estabilidad del euro. Evidentemente, esta sugerencia busca la igualdad y la estabilidad económica.

    La socialdemocracia solo podrá recuperar la confianza, y con ella a los votantes en las citas electorales nacionales y europeas, si acomete un auténtico y necesario cambio para acabar con los mitos y promesas neoliberales.

    Esta empresa no constituye únicamente un debate intelectual de soñadores izquierdistas. Es un auténtico combate político en el que están en juego políticas concretas con auténticos objetivos programáticos.

    La socialdemocracia europea debe definirse a sí misma, no solo por contraste con otros partidos, sino mediante el desarrollo de un discurso progresista propio que permita a la gente sacar partido a su vida. Esta es la prerrogativa necesaria para recuperar el apoyo y abrirse a las generaciones jóvenes de Europa.

    No se trata únicamente de un esfuerzo de renovación. Se trata de emanciparse de tradiciones trasnochadas y de asumir una labor imprescindible para el futuro de Europa y para lograr políticas con política en nuestro continente.

    Ernst Stetter es secretario general de la Fundación para los Estudios Progresistas Europeos.

    Traducción de Jesús Cuéllar Menezo
    13/04/2012 EL País.

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