Banco Central Europeo: en el núcleo del desastre

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El BCE, tiene previsto celebrar el 3 de mayo en  Barcelona la reunión mensual del Consejo de Gobierno.

El Gobierno suspenderá Schengen “para evitar actos violentos” en la cumbre del BCE

Estas reuniones se realizan habitualmente en la sede de Francfort, pero dos veces al año se trasladan a otras grandes ciudades. La reunión de Barcelona va a suponer un gran despliegue de personas y medios de comunicación; será encabezada por el presidente Mario Draghi junto con los gobernadores de los 17 bancos centrales integrantes de la zona Euro [1].

Es, pues, una ocasión para reflexionar y analizar el papel que está jugando esta influyente institución en la crisis del euro y  la crisis de la deuda, así como en la determinación de las  políticas económicas que tanto nos están afectando a todos . Un momento para el análisis y las propuestas alternativas que deberían adoptarse, con el objetivo de cambiar la situación actual que enfrenta a la mayor parte de la ciudadanía con los intereses ilegítimos de esas minorías que constituyen los plutócratas y las élites del poder establecido que dominan la Unión Europea y sus instituciones.

En efecto, la Unión Europea  ha sido siempre el reino de los tecnócratas al servicio de los banqueros y las corporaciones. Su sueño es, lógicamente, actuar en el “vacío técnico”.  De hecho poner las decisiones clave al margen de “ingerencias” de la ciudadanía y de los pueblos ha sido el principal papel de la tecnocracia/burocracia de Bruselas, que tiene secuestradas las instituciones de la Unión. Se trata, claro, de vaciar de contenido la participación y la democracia, hasta convertirla en mero instrumento de la dictadura de las élites de poder, nucleadas por los plutócratas (muy ricos y máximos directivos de las grandes empresas, especialmente financieras).

Encerrado en  su torre de cristal de Frankfurt, y al margen de la ciudadanía, se encuentra el BCE, aunque no alejado de los grupos de interés económico que florecen en su entorno, lo que no atenta al parecer contra la independencia de los tecnócratas. Y es que los grupos de presión en Bruselas, Estrasburgo o Frankfurt,  han crecido como hongos pasando de 650 a mediados de los 80, a cerca de 30.000 en la actualidad, según advierte el CEO (Observatorio Europeo de las Corporaciones)

[2]. Obviamente funcionan las “puertas giratorias”, por las que políticos y funcionarios pasan de las instituciones a los grupos de presión, y viceversa, constituyendo un instrumento privilegiado de ese estado de cosas, como ocurre en la actualidad con la presencia de los “chicos “de la Goldman Sachs- el cuarto banco inversor del mundo- en la cúspide del BCE .

Y, por supuesto, esto no se hace sólo por mandar, que también, si no, sobre todo, porque así se evita que la ciudadanía pueda meter baza en aquellas cuestiones que le perjudican en beneficio de los plutócratas y sus técnicos.

  1. Banco Central Europeo: el controlador incontrolado

De acuerdo con los tratados europeos , la función principal del BCE se limita en teoría a mantener el poder adquisitivo de la moneda única y, de este modo, la estabilidad de precios en la zona euro que comprende los 16 países de la UE que han adoptado el euro desde 1999. El BCE controla la oferta monetaria y la evolución de los precios.

En la práctica, el BCE es también el responsable de fijar las grandes líneas y ejecutar la política económica y monetaria de la UE. Para ello el BCE trabaja con el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC), que incluye los bancos centrales de los 27 países de la UE, de los que solamente 16 han adoptado hasta ahora el euro, constituyendo así  la  “zona euro” y el “Eurosistema” financiero.

En el marco de ese entramado institucional el BCE es ciertamente el paraíso de los tecnoburócratas. Una institución que dicta sus propias normas, tiene un inmenso poder y mantiene una absoluta independencia de la soberanía ciudadana. Absolutamente, pues, según el artículo 130 del Tratado de la Unión, “Ni el BCE ni los bancos centrales nacionales, ni ningún miembro de sus órganos rectores podrá solicitar o aceptar instrucciones de las instituciones y organismos de la UE, ni de los gobiernos de los Estados miembros ni de ningún otro órgano. / Las instituciones y organismos de la UE, así como los gobiernos de los Estados se comprometen a no influir en los miembros de los órganos rectores del BCE” A lo que se añaden reglas como la prohibición de prestar a las instituciones públicas y a los Estados miembros, con lo que estamos ante el absurdo de hacer eso por vía indirecta, a través de los bancos, con el incremento de la burocracia y, obviamente, de los costes. Y el Estatuto del BCE, que establece todas esas y muchas otras disposiciones nocivas,  forma parte de los tratados de la Unión. Esto es ¡sólo puede ser modificado por el acuerdo unánime de todos los Estados miembros!

Naturalmente sus teóricos regulados, los banqueros y demás integrantes de los sistemas financieros de los países de la Unión, condicionan la política de la institución.

Dentro de este poder financiero hay una institución privilegiada, el Bundesbank, o Banco Central Alemán. Si el Bundesbank y el gobierno alemán sacan la mano de hierro, el BCE aplica políticas monetarias  restrictivas; y si sueltan la correa, favorece políticas expansivas.  De esta forma hemos visto como la actitud del Gobierno alemán en la actual crisis de la deuda ha forzado a Europa a situaciones límite en varias ocasiones, previamente a dar el visto bueno al BCE para que intervenga y evitar el colapso, principalmente de Italia y España, que harían saltar por los aires a la eurozona[3].

No hay que olvidar que el BCE  y la banca alemana trabajan en estrecha relación. Cuando se dice que el BCE ayuda a España comprando deuda pública, no lo hace con dinero alemán que le presta la banca alemana. Este dinero lo crea el BCE y lo presta a la banca privada para comprar los bonos públicos de España con unos elevados intereses. Aunque la UE mantiene actualmente estabilizada y controlada la inflación (entre un 2,7 % para la eurozona y un 2,9 % para el conjunto de la UE [4])  este recurso a la “máquina de hacer dinero” es lo que aterroriza a la población alemana, que tiene muy malos recuerdos de la hiperinflación de la República de Weimar de los años 1921-23.

Es esta una de las razones por las que Alemania quiere llevar a Europa por la senda de la disciplina fiscal, aunque es la primera interesada en que continúe la estructura actual del euro hecha a su medida e intereses. Pero más allá de eso, ni los bancos alemanes ni su banco central  quieren ir mas allá oponiéndose a los eurobonos.

La pretendida independencia del BCE: El BCE es más independiente de los poderes democráticos que el independiente poder judicial. Mientras los miembros del Tribunal de Justicia de la Unión Europea pueden ser indefinidamente reelegidos, el Comité Ejecutivo del BCE, y su máximo dirigente, no pueden ser reelegidos (8 años en total). Están, por consiguiente, en situación de absoluta irresponsabilidad frente a los ciudadanos, e incluso frente a los Estados, y a las instituciones con algún control por parte de la ciudadanía, pues sus reuniones son secretas y no pueden ser sancionados por las instituciones más o menos democráticas de los Estados que los han nombrado.

Pero, aún así no tienen suficientes dosis de irresponsabilidad, y se han buscado problemas con las restantes instituciones de la UE, p.e. creando su propia oficina de lucha contra el fraude (OLAF, en sus siglas en inglés), o estableciendo sus propias reglas para su control por dicha oficina (véase al efecto 2004/525/CE: Decisión del BCE, de 3 de junio de 2004).

Obviamente, en estas condiciones, sus políticas atenderán, a ciertos tics de los dirigentes de los Estados, ya bastante condicionados por las élites del poder establecido, a las opiniones de los think tanks o laboratorios ideológicos, empleados o costeados ya por las propias entidades “controladas”, pero sobre todo atenderán a las indicaciones de las mismas empresas financieras a cuyas presiones están sujetos y que probablemente constituirán su futuro profesional.

Por supuesto, hay ejemplos paradigmáticos de cómo se realiza una carrera en el sistema financiero global. Cuáles son los méritos que se tienen en cuenta. Incluso sin pasar por las instituciones privadas…

Jaime Caruana fue gobernador del Banco de España designado por Aznar. En el año 2000 los inspectores del Banco emisor informan de la grave concentración de riesgos del sistema financiero español. Por supuesto, Caruana no les hace caso, a pesar de repetir el aviso insistentemente. Hasta el punto que, cuando se produce el relevo del gobernador, sustituido por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, los inspectores advierten a éste (¡en el 2006!) de sus avisos y de los oídos de mercader que había hecho Caruana. Pues bien, éste fue llevado por Rato al FMI, y, finalmente, ha recalado en el máximo cargo del BIS (Banco Internacional de Pagos) con sede en Suiza. ¡Organismo responsable de las normas de control de los riesgos de la banca en todo el mundo!

  1. BCE, el TECNOCRAC: un agujero negro para la economía europea (especialmente para los países periféricos del Euro).

Pues bien, el BCE, tan independiente, resulta que no tiene asignada más función que el “control de la inflación” próximo y por debajo del 2%. Otras instituciones homólogas, también independientes e irresponsables, tienen más cometidos. Es el caso, por ejemplo,  de la Reserva Federal estadounidense, organismo también muy independiente, pero ello no impide que tenga además la función de procurar el crecimiento económico, y se relacione estrechamente con la administración económica federal.

Sin embargo, en el caso de la Unión Europea el BCE  actúa de un modo totalmente autista, en perjuicio de la situación económica, amparándose en sus aparentemente recortadas funciones. Así ocurrió por ejemplo, durante el año 2008, en que el BCE mantuvo el tipo de interés por encima del 4%. El 3 de julio del mismo año aumentó otro cuarto de punto, cuando la entrada en recesión de la economía de la UE ya era evidente, mientras entre sus competidores directos, EE.UU. ya venía reduciendo la tasa hasta el 2% y Japón los mantuvo en el 0,50% hasta el mes de noviembre en que los redujo al 0,30. [5]

Así pues,  mientras la Reserva Federal, bajo presión de la administración central, ha encauzado, siquiera más mal que bien, la recesión en los EE.UU., el BCE ha lanzado a los países del euro, especialmente a los periféricos, por la pendiente de una nueva recesión aún más grave. Aún peor, sus políticas están enfocadas a las necesidades de los países centrales, desconociendo por completo las de los periféricos atrapados en la trampa del euro.

Pero el problema principal no es ya lo que ha hecho, sino lo que pretenden hacer.

El presidente del BCE recientemente, el 24 de febrero de 2012, sostuvo la necesidad de simultanear la austeridad presupuestaria (esto es los recortes en el bienestar) y las “reformas estructurales”, especialmente en el “mercado laboral”,  con el argumento de que la reducción de la actividad por los recortes del  gasto público sería compensada por las reformas [6]. Obviamente eso no tiene ningún sentido. Por si faltaba alguna prueba los resultados y las previsiones respecto de las últimas reformas en España lo confirman dramáticamente. E insiste en el absurdo manifiesto, “una buena  consolidación es aquella en la que los impuestos son más bajos y el menor gasto gubernamental es en infraestructura y otras inversiones”. Sigue con ello  una política totalmente errónea que ha sido ampliamente criticada y denunciada por los economistas internacionales más prestigiosos.

En un momento en que las diferencias de renta y de riqueza son abismales en la UE, y en todo el mundo, causa estructural de la debilidad de la demanda, la reducción de recursos y gasto público empeorará la situación en el corto plazo, y la reducción de las inversiones agravará más las cosas en el medio y largo plazo.

Y aquí está el problema, para España y para otros países de la eurozona. Con este tipo de políticas neoliberales de los tecnócratas de la Comisión Europea y del BCE , de aplicar recortes y dilatar en el tiempo la toma de decisiones, existe el peligro de que en lugar de inflación nos veamos abocados a la deflación  y a la recesión a la que indudablemente nos llevan las políticas promovidas por la troika FMI, BCE, Comisión Europea, manejada por la Sra. Merkel.

  1. Es necesario cambiar los objetivos actuales del BCE

El BCE se ha convertido en la práctica en el baluarte y el principal ejecutor de las políticas neoliberales de la UE trazadas en los Tratados de Maastricht y de Lisboa y, ahora por el Tratado-Pacto fiscal. Sus diferentes presidentes (los banqueros- tecnócratas Duisenberg, Trichet, y ahora Draghi ), no han sido sino los portavoces y ejecutantes de las políticas económicas impuestas por la élite de poder alemana (actual punta de lanza de los plutócratas de toda Europa) en favor de la gran banca alemana y europea.

Este organismo es, a su vez, como estamos viendo,  el principal responsable de la crisis financiera que ha afectado al euro y a la eurozona  y cuya magnitud y efectos no ha sabido prever ni gestionar. El gran problema de la mayor parte  de los países de la eurozona es la falta de crecimiento y ello no se arregla con una recapitalización bancaria, profundamente injusta, sino que se necesita un cambio de política en el marco de un profundo cambio institucional. El peligro es que sigamos en esta senda ya conocida de beneficios para el sector financiero y socialización de las pérdidas.

La política de inyectar enormes cantidades de dinero a entidades financieras enfermas y superprotegidas  no servirá de nada. Sólo hay una opción en el corto plazo para que vuelva a fluir el crédito hacia las empresas y los nuevos proyectos: recuperar la banca pública a nivel europeo, que funcione con criterios sociales y control verdaderamente democrático. Si esperamos a la recomposición del sistema privado, vamos hacia una recesión de consecuencias incalculables.

Por ello se hace necesario cambiar los objetivos y las funciones del BCE en materia de política monetaria, fiscal y económica. Políticas y funciones que deben quedar sometidas al control democrático más directo posible, por parte de la ciudadanía europea.

Nuestra propuesta de democratización y de cambio de rumbo del BCE

Las necesidades sociales, económicas, ecológicas y energéticas exigen un cambio desde los cimientos de las instituciones y de los valores de la Unión Europea. Lo cual sólo es posible a través de un verdadero proceso constituyente, en el que los pueblos participen directamente en la elaboración y ratificación de las nuevas bases, fundadas en los principios del federalismo y la subsidiariedad (de modo que las decisiones deben tomarse en el ámbito más cercano posible a la ciudadanía,) que ya estuvieron en el origen, allá por 1935, de la primera propuesta de Arístides Briand. Principios de los que la presión de los plutócratas nos desvió en su propio beneficio y en perjuicio de la ciudadanía.

En esta línea, los principales objetivos de la política monetaria del BCE deberían ser el desarrollo económico sostenible, la justicia económica, el pleno empleo y la protección social para todos los ciudadanos europeos, y no solo ceñirse al control de la inflación o de la austeridad presupuestaria. En todo caso, como medidas urgentes deben aplicarse las siguientes.

–          En la crisis actual de la eurozona, el BCE y la UE deben cambiar las políticas de austeridad que han disparado las cifras de paro y para ello el Banco Central Europeo debe imitar  a la Reserva Federal y rebajar los tipos a “cerca del cero” creando dinero para impulsar el empleo, un plan que se ha aplicado en EEUU.

–          Rechazamos la injerencia del BCE en el condicionamiento de la soberanía de los Estados en materia presupuestaría y financiera (aplicación del principio de subsidiaridad), como ha ocurrido recientemente en España al presionar el BCE al Gobierno español en la modificación de la Constitución española (artículo 125).

–          El BCE, así como el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) debe actuar en beneficio de los ciudadanos y no de la gran banca europea. El pago de la deuda pública comprometida por los Estados miembros debe ser sometida a una auditoría justa e imparcial y en estas circunstancias no debería suponer ningún obstáculo para los Estados y para los ciudadanos en condiciones normales de funcionamiento no especulativo.

–          En sus  funciones de supervisión del sistema bancario el BCE, junto a la Comisión Europea, debería actuar como organismo impulsor de la necesaria regulación del sistema financiero europeo e internacional.

–          Como políticas colaterales a este proceso de ordenación, el BCE debería también proponer medidas y actuaciones para combatir el fraude fiscal, la evasión fiscal y la competencia fiscal entre estados.

–          Como medida de urgente aplicación es necesario que el BCE se responsabilice de la financiación de entidades públicas y de la compra directa de deuda. Para ello es necesario  que sea derogado con carácter de urgencia el Artículo 123 del Tratado de Lisboa  que impide la concesión de créditos a los estados miembros presionados por la especulación financiera de los mercados, así como la adquisición directa de instrumentos de deuda y la emisión de eurobonos. Si esta medida no se  aplica es fundamentalmente por la fuerza del lobby  financiero.

–          Creación de una Banca Pública Europea. Financiación y crédito a empresas.

Este tema sigue siendo tabú en una Europa dominada por el pensamiento único neoliberal . Pero sin embargo esta  banca pública no habría que crearla desde cero; se podría utilizar la Banca Europea de Inversiones que tiene una cartera de 72.000 millones de euros y calidad crediticia de triple A. Sería un buen instrumento de financiación para las empresas al borde de la quiebra.

Todas estas propuestas  exigen la reforma del vigente Tratado de Lisboa, que  incluya además la creación de un verdadero Banco Central que haga lo que han hecho todos los bancos centrales desde  hace siglos: monetizar la deuda de los  Gobiernos en lugar de dejarla en manos de la banca comercial.

Abril 2012

Attac Catalunya

Fuente:  http://attac-catalunya.cat/index.php/editorials/60-banco-central-europeo-en-el-nucleo-del-desastre


[1] Según informan las agencias el BCE ya ha contactado con empresas de alquiler de vehículos con chofer, hoteles de cinco estrellas y el Aeropuerto de Barcelona, que está preparado para recibir unos cuarenta aviones privados. http://www.expansion.com/2012/04/04/catalunya/1333534097.html

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2 Comentarios

  1. El BCE lleva años con el control de la inflación como prioridad…en beneficio de Alemania !
    Y no ha hecho algunos gestos en política monetaria (más liquidez)mas que cuando Alemania ha visto peligrar el pago de su Deuda Pública en manos de los PIGS…

    Mark de Zabaleta

  2. Hay un dicho político que dice: Si quieres que un problema no se soluciones, nombra una comisión de investigación o una institución para controlarlo”

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