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Carlos Fabra, intocable y activo

Ni expedientado. Ni apartado. Ni siquiera acallado. El presidente del PP de Castellón, Carlos Fabra, sigue activo, en su cargo y manejando los hilos del partido en la provincia. Mientras el PP reivindica “transparencia” como factor básico en la lucha contra la corrupción y asegura que lo aplicará a sus cargos públicos y orgánicos, en Castellón sigue el que parece haberse convertido en un presidente intocable.

Sobre Carlos Fabra pesan varias imputaciones por la comisión de los supuestos delitos de tráfico de influencias, cohecho (soborno) y hasta cuatro delitos de fraude fiscal por haber dejado de ingresar, entre él y su entonces esposa, 1,2 millones de euros en las arcas públicas. Por menos de eso, la presión sobre otros dirigentes políticos ha acabado con el cese de sus cargos.

La Fiscalía Anticorrupción (tanto antes como ahora) reclama una pena de 15 años de prisión, otros 15 de inhabilitación y una multa de 2,3 millones de euros. Después de más de ocho años de investigación, durante los que la mayoría de los delitos fiscales llegaron a declararse prescritos, el juicio tendrá fecha de celebración en breve. Y, posiblemente, Fabra se sentará en el banquillo antes de que acabe el año, después de haber presentado bienes por valor de 4,2 millones de euros, exigidos como fianza, como garantía de que hará frente a las multas que se le puedan imponer si es condenado.

Pero, de momento, sigue ocupando la presidencia del PP provincial. Y sigue sentándose en el sillón destinado a la presidencia de una sociedad pública, Aerocas, la que promovió la construcción del internacionalmente conocido, por su aparente despropósito, aeropuerto peatonal de Castellón. Y, de momento, desde ambos cargos sigue saliendo impune cuando llama “pandilla de inútiles” o “gentuza” a todo aquel que osa cuestionarle, tal y como ha hecho esta misma semana.

Carlos Fabra decidió cuándo dejar la presidencia de la Diputación de Castellón desde la que, según los indicios que maneja la investigación judicial, dio trato de favor a un empresario que acabó denunciándole por cobrarle, a cambio de sus gestiones, “cantidades millonarias”. Antes de irse llegó a ser calificado como “ciudadano y político ejemplar” por el hoy presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Y, para cuando decidió dejar la vida institucional y no volver a aparecer como cabeza electoral, la acusación de fraude formulada por la propia Agencia Tributaria ya era más que firme.

Aun estando fuera, marcó unas cuotas que sus sucesores optaron por respetar e impuso, entre otras decisiones, a su pareja como vicepresidenta de la Diputación que él mismo presidió durante 16 años, la de Castellón, y en la que destacó por sus altos sueldos y su innumerable elenco de asesores. Se fue cuando quiso del ámbito institucional. Cuando las fuerzas parecían flaquearle, después de someterse a un trasplante de hígado. Pero optó por seguir en la presidencia provincial del partido y en la sociedad pública que lo ampara, sin que nadie dijera “basta”. El PP le permite, así, que siga acudiendo, con casi cualquier motivo, a cualquier pueblo a hacer sonoras declaraciones.

El último congreso del Partido Popular, el que se celebró en febrero —cuando el tsunami azul ya había llegado al Gobierno central tras conquistar la inmensa mayoría de comunidades y municipios—, aprobó un cambio de estatutos con el que los populares se comprometían, en su lucha contra la corrupción, a abrir expediente informativo a todos sus cargos imputados. Han pasado casi tres meses y la hoja de servicio de Carlos Fabra sigue estando impoluta.

Además, en este caso, las medidas habrían tenido que llegar más lejos, ya que el expediente informativo se ha de convertir en disciplinario cuando se decreta la apertura de juicio oral, trámite que ya ha superado el caso Fabra. Pero tampoco.

Le siguen dejando hacer. Su impenetrable y perfectamente engrasada maquinaria orgánica desplegada por toda la provincia de Castellón ha permitido que, según denuncia la oposición, por una cuestión de cuotas y lucha de poder dentro del PP regional siempre se acaten sus deseos, tanto dentro del partido como, por extensión, en la gestión pública.Eduardo Zaplana y Francisco Camps, como presidentes del PP que también lo fueron de la Generalitat valenciana, lo hicieron en su día.

Ahora quien parece mirar hacia otro lado es Alberto Fabra, presidente del Gobierno valenciano, que pretende una definitiva y tranquila transición postfabrista con el objetivo de que quien fue su mano derecha, Javier Moliner, llegue a ocupar no solo la presidencia de la Diputación, que ya ostenta, sino también la del PP castellonense. Pero no tiene prisa.

Y, mientras, Carlos Fabra sigue apareciendo como el intocable y viviendo ufano un satisfecho afán de protagonismo. Sin que, ni por estética, alguien del PP cuestione, públicamente, sus planteamientos, sus palabras o sus hechos.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2012/05/05/actualidad/1336244192_672657.html

4 Comments

  1. asun
    asun 6 mayo, 2012

    Estas cosas son las que me desmoralizan, ver que hay tantos políticos corruptos, expedientados, imputados y totalmente impunes y mientras tanto investigando el fraude de las pyme con medidas para que no se le escape ninguno, cuando hay que tienen que cerrar porque los pagos de impuestos los extrangulan.

    Y además tienen la cara tan dura como buenos fascistas de sacarse de la manga leyes para condenar incluso a prisión a manifestante con resistencia pasiva? ó activa?, publicidad por redes o repartiendo folletos, calificándolos de «perteneciente a banda organizada», o sea cómo terrorista.

    De verdad creemos que con éstos en el gobierno llegaremos a algún sitio?. Ni tampoco con el PSOE.
    És urgente que se forme algún partido con todos los partidos de Izquierdas para las próximas elecciones, que espero que sea bastante antes de los cuatro años.

  2. KEYS DOG
    KEYS DOG 6 mayo, 2012

    LA CARA MÁS ESTÚPIDA DE LA MAFIA QUE FAGOCITA ESTE PAÍS

  3. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 7 mayo, 2012

    Tienes razón Asun. O está todo el mundo, con una pasividad que espanta, o yo no comprendo, cómo no pudiendo tener nada de lo que hacen escondido, porque el brazo de las Comunicaciones, y las averiguaciones, es muy largo, por mucho que quieran disimular y mentir cómo bellacos, todos sabemos quienes son y donde están los ladrones, y vampiros que están dejando a España sin sangre, Por muchos abrazos, que Rajoy, dé a Camps, o a Fabra, y jure su inocencia en los saqueos masivos, que entre todos están haciendo a nuestro país, todo el mundo que piense con el cerebro en su sitio, sabe, que son culpables, y que entre ellos tienen unos intereses creados tan oscuros, que sólo ellos lo saben, y se tapan unos a otros. Pero todo el que no es cómo son todos ellos, sabe el teje maneje que se traen, para seguir chupando del bote, o poner a otros que a su vez chupen para ambos. Y gracias a ellos, España, está, con una anemia, que cómo no venga alguien honrado, que la haga unas buenas transfusiones, está más perdida, que un pingüino en un armario. Y desde luego, ellos tienen las alforjas llenas, cuando les toquen Retirada, si antes, no les tocan el Degüello.Que es lo que se merecen. Un abrazo.

  4. Elena
    Elena 11 mayo, 2012

    ´Sí, por favor, un partido único que aglutine a todos los partidos de izquierdas es lo que hace falta, si no, nunca llegaremos a nada.. Yo no aguanto tanta corrupción..Y es más, como oiga a alguien decir que la crisis se debe en parte a que los españoles quisieron vivir por encima de sus posibilidades, le parto la boca. Esto igual no viene a cuento aquí, pero es que estoy harta de oir esto. Todos sabemos quiénes y cómo inflan sus bolsillos y no somos precisamente nosotros..

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