El agujero de Bankia lo pagaremos a escote con fondos públicos

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Carlos Delgado. Iniciativa Debate. 10.5.2012.

La noticia acapara hoy todas las portadas: el Gobierno ha decidido nacionalizar el 100% del Banco Financiero y de Ahorros (BFA), el banco malo (o, si se prefiere, la matriz) de Bankia. El motivo: un desfase de 3.500 millones de euros que la consultora Deloitte ha encontrado en la auditoría de sus cuentas y que ya forzó el lunes pasado la dimisión de Rodrigo Rato. Esa cifra es la diferencia entre los 12.000 millones de euros con los que el BFA tiene contabilizada su participación en Bankia y los 8.500 millones en los que Deloitte fija el valor contable de la entidad. Un agujero que la entidad supervisora, el Banco de España, fue incapaz de detectar. Dado que ese agujero no puede taparse ni con los resultados del BFA (41 millones en su último –y primer– ejercicio) ni con su patrimonio (3.515 millones), pues supondría dejar a cero dicho patrimonio, el Gobierno ha optado por quedarse con el 100% de este banco malo. Para ello, los 4.465 millones que Zapatero inyectó en 2010 en forma de participaciones preferentes se convertirán en acciones de la entidad, con lo que el Estado pasa a ser el único accionista del BFA. Dicho más castizamente: Bankia socializa sus pérdidas, que pagaremos entre todos.

Una historia efímera

El Banco Financiero y de Ahorro se constituyó el 3 de diciembre de 2010 como resultado de la fusión fría entre Caja Madrid y Bancaja, además de otras cinco cajas mucho más pequeñas (Caja Ávila, Caja de Canarias, Caja de la Rioja, Caja Laixetana y Caja Segovia). El 28 de diciembre de 2010, el Gobierno de Zapatero aportó a la entidad 4.465 millones de euros a través del recién creado Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en forma de participaciones preferentes. Un «préstamo», se nos dijo entonces, que el Estado recuperaría con sus intereses correspondientes una vez que dichas participaciones fueran vendidas «en un plazo razonable» (cinco años). Cuatro días más tarde, el 1 de enero de 2011, el BFA comenzó a operar. Poco después, en marzo del mismo año, nació Bankia como filial financiera del BFA en la que quedaban integradas las siete cajas. El grupo se consolidaba así como el cuarto banco de España, con más de 10 millones de clientes y 340.000 millones de euros (aproximadamente, una tercera parte de nuestro PIB) en activos. Sin embargo, casi un 10% de esos activos (31.800 millones de euros) se consideran activos tóxicos derivados de la exposición al ladrillo y de las hipotecas basura. Dicho en román paladino: uno de cada diez millones sólo existe en la imaginación de los gestores. La ingeniería financiera utilizó toda su magia para camuflar ese agujero en los balances y convencer al Gobierno y al Banco de España de la solidez de la entidad. Hasta que la reciente auditoría de Deloitte ha hecho saltar la liebre, provocando la dimisión de Rato y la nacionalización del BFA cuando aún no se ha cumplido un año de la salida a Bolsa de Bankia (20 de julio de 2011). La vida del gigante financiero como entidad privada ha resultado ser efímera como la de una cachipolla.

¿Qué significa nacionalizar?

En primer lugar, la nacionalización implica que el Estado español tiene desde ayer el control de Bankia, con un 45% de las acciones. Además, la operación nos convierte a todos en accionistas con distintas participaciones en un buen montón de sociedades de diversos sectores: Banco de Valencia, Iberdrola, Indra, Inversis, Mapfre, Mecalux, Metrovacesa, NH Hoteles o Realia, entre otras. Pero sobre todo, la nacionalización del BFA convierte al Estado en la primera inmobiliaria de España, con unos activos en suelo y viviendas cuyo valor real en el mercado se presume muy por debajo de las cifras que figuran en los balances. Es decir: somos las y los contribuyentes quienes tendremos que asumir la devaluación de esos activos. Esta ronda la pagamos todos.

El control de Bankia, sin embargo, no significa que la entidad pase a ser una banca pública. Su dirección seguirá en manos de gestores privados, a la cabeza de los cuales ya se ha colocado el nuevo presidente: José Ignacio Goirigolzarri. Entre los méritos que este banquero ha acumulado en su dilatada trayectoria está el de haberse jubilado en el BBVA con 55 años y una indemnización de casi 69 millones de euros. Como para echarse a temblar.

Por otra parte, las cajas verán reducida su participación en el BFA a prácticamente cero, lo que coloca en serio riesgo la continuidad de su obra social, un esfuerzo solidario que como cajas de ahorro estaban obligadas a realizar en compensación por los incentivos fiscales de que disfrutaban.

Rajoy, tan tranquilizador como de costumbre.

Preguntado sobre este particular a su salida de la XXV Cumbre Hispano-Lusa celebrada en Oporto –a nuestros gobernantes, estas noticias siempre les sorprenden en el extranjero–, el presidente del Gobierno ha enviado un mensaje de «tranquilidad a todos los depositantes» de Bankia. Aunque ha evitado pronunciarse sobre la posible (aún no se había confirmado) nacionalización, Rajoy sí ha adelantado que el Consejo de Ministros aprobará este viernes nuevas medidas con las que «se pedirá a las entidades que valoren adecuadamente sus activos inmobiliarios». Sus palabras han supuesto un duro golpe para todos los que, en nuestra ingenuidad, pensábamos que la legislación española vigente no solo pide, sino que obliga a las entidades a valorar adecuadamente sus activos. ¡Qué candor el nuestro!

Imagen de portada: Google Images

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Comentar (7)

7 Comentarios

  1. Si Bankia tenía 34000 millones de euros en habitaje sobrevalorado, y esto ahora pasa a ser de todos los españoles… Un gobernante valiente pondría todos esos habitajes a alquiler social.
    A un precio medio de 150.000€ por habitaje, esos 34000 millones de euros significarían aproximadamente 225000 habitajes…. Los ponemos a un precio de alquiler de unos 5€/m2 y acto seguido por competencia, todos los alquileres bajarían de precio, ayudando los grandes problemas de vivienda que tenemos muchos españoles, con precios de compra y alquiler completamente fuera del alcance de nuestros sueldos.

  2. Imposible no preguntarse para qué c**o sirve una entidad supervisora como el Banco de España si es incapaz de detectar un desfase contable de más de medio billón de pesetas.

    O cómo es posible que, con una gestión tan desastrosa, el responsable máximo de Bankia y del BFA, Rato el Breve, recibiera el año pasado una retribución de 2,34 millones de euros, sin contar la parte variable de su sueldo y sin contar los 1,2 millones de euros de la indemnización a que tiene derecho tras su dimisión.

    Pero, por encima de todo, la pregunta clave es: ¿a qué estamos esperando los paganinis para encender las antorchas y empezar a quemar barbas?

      • No, PILAR BARCINA, que no cobren, no, que se les embargue el total de su patrimonio y que los metan en la cárcel, pero no va a pasar esto, aquí toda esta gentuza queda impune y parte de culpa la tenemos nosotros que cuando se publica y se dice en los medios que se cierran las fronteras para que no entren los “antisistema” lo asimilamos como si fuera lo más lógico. Tengo más de 70 tacos y recuerdo cuando a una persona la querían apartar de algo, la calificaban como que era “roj@” y todos lo aceptábamos como lo más razonable.

  3. ¡Con perdón…..Con sincero perdón! “Nos mean y nos dicen (con sus “medios”) que llueve….Nos C A G A N y nos dicen (con sus “medios”) “Tomad, vuestra parte del “banquete”…”.
    ¡Ya…ya nos vale! P. D. Con perdón…con sincero perdón…

  4. Repitamos 100 veces todos no sea con nos logren convencer: Nacionalización ≠ Banca Pública. Porque se utiliza un lenguaje intencionadamente ambiguo en todos los medios de desinformación y discursos políticos (y no solo desde la ultraderecha del PP).

    Gracias por tratar el tema, Carlos. Era obligatorio.

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