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Ya estamos salvados. La ministra de trabajo recibe ayuda al más alto nivel

Sí amigos y amigas, ya estamos salvados. Nuestra bienaventurada ministra de empleo ha logrado un alianza del máximo poder: la mismísima Virgen del Rocío.

Y es que somos muy especiales (la reserva espiritual de Europa), y eso hace que la propia virgen nos haga salir de la crisis mientras no presta atención a los millones de niños que mueren de hambre en el mundo. ¡Gracias, blanca paloma! por elegir a tu pueblo. ¿Pediremos también a la virgen que apoye a la selección nacional de fútbol? Seguro que sí.

En fin, qué más se puede decir…

La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, agradece el “regalo adicional” de la virgen del Rocío “en nuestra salida de la crisis”, tras la concesión del año jubilar mariano para la aldea de Almonte (Huelva) . “De la virgen un capote siempre llega”, ha dicho

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Imagen de portada: google images

3 Comments

  1. Y nos da miedo, que entre con mayoría absoluta un partido Islamista en algún país de Oriente medio. ¿Y esto no nos da miedo?. En vez de ver soluciones políticas, nos confiamos a “el capote de la virgen”. Yo lo que digo es aquello de. Fíate de la virgen y no corras.

  2. Indignado
    Indignado 8 junio, 2012

    ¿Y está?, que se ha vuelto aristócrata opulenta, compañera de los capitalistas y propietarios, cuantos por uno y otro camino, lícito o ilícito, habéis logrado emanciparos de la honrosa servidumbre del trabajo.
    Tú con el clero más rancio y la caridad de Dios, en vez de fomentar la industria nacional, mejorar la agricultura, crear institutos docentes, subvencionar investigaciones, proteger las ciencias y las artes, poner la inteligencia al servicio de la cultura y bienestar de la nación, te acuerdas de la religión y el culto, pero te olvidas del hombre y la Naturaleza, haciendo política de sentimiento, y la única solución a nuestros problemas la basas en la fe y en el milagro. Como si en las contiendas internacionales venciera la fe, no ves la ciencia y la riqueza, que por la prosperidad material depende el que se favorezca a todos, y que son los trabajadores con su esfuerzo y dedicación o los librepensadores, sin mirar si éstos le dirigen sus preces desde el templo protestante o la basílica católica, que es desde esa gran iglesia de la Naturaleza que tiene por bóveda el azul del cielo, por lámpara el sol, la tierra por ara y el conocimiento por fin.
    Que se deba acabar con las terribles intolerancias del catolicismo, que hicieron el nombre de España odioso en el mundo.
    No intentes, por Dios, clero español, renovar guerras sangrientas y fraticidas, y considera que, aunque triunfases, aunque por un milagro de la Providencia no suscitaran tus victorias la intervención extranjera, consumarían la ruina de la patria. Con el triunfo lograrías acaso poblar de españoles el cielo; pero de fijo, y con gran contentamiento de los herejes, quedarían muy pocos españoles en la tierra. No olvides en fin, que los extranjeros han dicho mil veces que tus intransigencias son la verdadera causa de nuestra pobreza, decadencia política e incapacidad para la producción científica; que, merced a la inquisición y al clericalismo, aquel sol que no se ponía nunca en nuestros dominios no fue jamás el sol de la ciencia y de la verdad, sino la hoguera del fanatismo y de la intolerancia religiosa. Ante semejantes imputaciones, sólo hay una respuesta victoriosa: entrar sinceramente en la corriente de la moderna vida y preparar el porvenir, alistándose resueltamente en la causa de la civilización, que en definitiva, es también la causa de Dios y de la Humanidad.

    NOTAS mezcladas por mi pobre aportación y la gran de
    Santiago Ramón y Cajal.

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