Salvar el momento

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Susana Fortes El País 14/6/2012

Todo el mundo tiene afición a los grandes momentos históricos. ¿Se imaginan haber presenciado la toma de la Bastilla, el asalto al Palacio de Invierno, o la debacle de Little Big Horn? Sólo eso nos daría para vivir de rentas el resto de nuestra vida contándoles batallitas a los nietos. Lo malo de los momentos históricos es que a nadie le da tiempo a enterarse.

Como recordarán, Fabricio del Dongo, el protagonista de La Cartuja de Parma, está en el mismísimo campo de Waterloo el día de la batalla y se pregunta qué clase de pequeña escaramuza será esa. Waterloo, el fin del imperio napoleónico, ni más ni menos. También hay quien llega a casa cada día sin saber cómo pudieron acabar todos sus ahorros en Bankia, ese modelo de solidez compuesto por Caja Madrid y unas cuantas cajas valencianas agujereadas como unos calcetines viejos. La confianza del prójimo siempre es un misterio.

Fíjense que hubo quien se tragó aquello que dijo Zapatero de que la banca española era la más solvente del mundo. Por haber, hubo incluso quien creyó al propio Rajoy en las últimas elecciones cuando proclamó que no subiría los impuestos y que todo se resolvería devolviendo la seguridad a los mercados. No me extrañaría que hasta él mismo se lo llegara a creer. Los de Pontevedra son muy raros.

Da un poco de pena ver a los miembros de un Gobierno recién estrenado y con mayoría absoluta saltando de un lado para otro como conejos enloquecidos sin dar con la chistera, mientras se cargan todas las prestaciones sociales a cambio de nada. Por el amor de Dios, si el saco roto de los tóxicos de la banca son más de 200.000 millones de euros. Por más que lo intenten, no hay manera de tapar un agujero así sin que quiebre el Estado.

Quien tenga afición por los momentos históricos, esta es la suya. Que abra bien los ojos y se prepare para ser testigo de cargo. Lo que van a ver no es una escaramuza cualquiera. Es Waterloo. Nadie se atreve a decirlo en voz alta porque el que más y el que menos está con el agua al cuello. Y en esa situación lo único de lo que quiere oír hablar la gente es de botes salvavidas. El problema, como siempre, es que no habrá para todos. Pero la orquesta ya ha subido a cubierta.

¿Y qué pasará entonces? Nada. Es posible que en pocos meses tengamos un Gobierno distinto, de concentración, o más probablemente uno de esos Gobiernos llamados técnicos, tutelado directamente desde Berlín. O sea, los hombres de negro. También puede ser que la unión monetaria europea se vaya al carajo.

En fin, que no parece aconsejable encariñarse demasiado con las cosas materiales. Todo es efímero. Imagínense que ni siquiera el amor de Ingrid Bergman por Bogart en Casablanca fue para toda la vida. Pero tranquilos. Somos una generación que ha superado la separación de los Beatles. Sobreviviremos.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/06/14/valencia/1339690242_411881.html

Imagen de portada: google images

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5 Comentarios

  1. Entramos en la realidad. Nada es como parecía en un crecimiento ficticio, ni muchos son como se mostraron y se muestran. Falacia y burbujas, mentiras y demagogia. Entramos en una realidad que necesita de la verdad, porque va afectado cada día a más familias, a más personas que no son nadie en la historia y son todo para la humanidad. Políticos, financieros, especuladores y toda clase de falsos gurús, de enchufados, de listillos, de manipuladores se agarrarán a sus privilegios y a sus disfraces. Creo que el futuro no será fácil para muchos – siempre los mismos – pero quizás permita desenmascarar a los falsos y luchar por la justicia. Quizás sea ese el momento histórico: el de la conciencia y de la acción ciudadana. Esa esperanza fue la que despertó en tantas personas el 15M, jóvenes, trabajadores, mayores, autónomos. Esa debiera ser la historia para recordar y para seguir viviendo.

  2. La historia .. depende de quien la escriba. Los intereses creados cristalizan egoístamente en el “todo para mí” y tratándose de dinero, los engaños legales florecen, torciendo las interpretaciones o en cómo se cuenta el cuento. Este sistema de Despojo, de iniquidad, de abuso, (suma y sigue) Es absolutamente nefasto para la humanidad.

  3. Lo malo es que los momentos no son históricos hasta que la historia lo dice y a su manera. Pero, tanto la batalla de Waterloo, cómo el no rescate al que “ha presionado ” este señor de Ourense, benefician a los mismos : a los banqueros internacionales. Antes del G8 ya se había marcado la agenda de éste en el Club Bilderberg, tan sabiamente, que D. Mariano creyó, que era iniciativa suya (así trabaja el Instituto Tavistok, lavando cerebros)y ahora no está autorizado a decir nada, hasta que le marquen las pautas en el G20

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