Lo que tenga que ser, será

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Reflexiones en la otredad

Nací en una hoguera enorme, incluso con personas dedicadas a mantenerla viva, y el calor siempre ha sido mi hogar. En mi mundo a la gente no se les prenden el cabello ni las pestañas, y aunque alguno (pese a estar vacunado) enferma circunstancialmente de sarampión, lo solucionamos con pomada “resignable”, una marca americana de probada eficacia, que aunque no alivia ni cura, huele muy bien. El caso es que seguramente por culpa del cambio climático, hemos pasado de los soportables 200º a más de 1000, y ya no es lo mismo.

Lo curioso es que conozco a alguien que no tiene por qué mentirme, y que está rodeado de expertos en nubes de vapor fresquito, y me dijo que si salía de este infierno dando un solo paso, podría habitar un nido esponjoso que han ideado para mí. Además, para mi tranquilidad, me daba todo tipo de explicaciones sensatas sobre su diseño y composición, y me decía que podría también decidir su frescor, sus características morfológicas y hasta sus funcionalidades.

Nunca he probado las nubes, y la verdad es que parecen acogedoras, y me gusta la perspectiva, también su color y forma originales, y creo razonable lo que me dicen sobre ellas. Prometen a simple vista una estancia cómoda, pero me ha dicho el fogonero y todos los que aprovechan el calor de la llama para producir más calor, que esas nubes no tienen la densidad suficiente para sustentarme, y que si se me ocurre intentar subir caeré al vacío.

Debiera haberme preguntado por qué alguien mantenía una hoguera a mis pies, pero estaba muy ocupado en otras cosas, y no molestaba demasiado a 200º. Debía haberme incomodado cuando vi que se añadía combustible a la hoguera y empezó a quemarme, pero me dijeron que si se reducía su alimentación, a causa del cambio climático (es algo omnipresente) desaparecería el suelo bajo mis pies y un dragón con cabeza de pollo me mataría con sus ondas mentales, y ahora que ya no puedo contener el ascenso de la temperatura debiera simplemente dar un paso y subirme a la nube. Pero siempre he estado rodeado de llamas y me aplico aquello de más vale infierno conocido que paraíso prometido (y eso que el fogonero siempre me está animando a emprender, a arriesgar, a ser innovador, ¿qué raro, verdad?).

Para ser sincero, mi conocido, el ingeniero de nubes, ahora ya no me dice nada desde el día que descubrió que yo era el material con el que se alimentaba el fuego, y me acusa de estar destruyendo el vapor fresquito con el que se crea ese otro mundo. Está muy enfadado, y me dijo antes de retirarme para siempre la palabra, que si seguía empeñado en destruir su sueño aún a costa de acabar siendo pasto de mi inmovilidad, me enviaría un descomunal ornitorrinco flatulento que adelantaría mi agonía pero la haría mucho más intensa y dolorosa.

Y en esta disyuntiva… ¿debo salir de la hoguera y enfrentarme al dragón-pollo, o me quedo y me las tengo que ver con el ornitorrinco flatulento? ¡Qué complicada es la vida!

Ya veremos, porque estos días estoy muy ocupado haciendo bolitas de cerumen para mi colección, y no puedo dejar las clases que me está dando un amigo sobre la posición de los pies al zambullirme en mi piscina hinchable. Pero no dejaré de pensar en ello, ayer, porque creo que es importante.

Fdo.

Un concienzudo ciudadano común.

Imagen de portada: google images

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3 Comentarios

  1. Concienzudo Ciudadano Común, tu cuento es muy ingenioso y me recuerda la pasada y reciente burbuja inmobiliaria. Alguien te vendia la nube amueblada y confortable, hasta que te quedabas colgado del aire. Mientras aquí abajo nos vamos cociendo a fuego lento en la indecisión.

    Un cordial saludo.

  2. Pues yo creo que tendrías que saltar de tu hoguera y enfrentarte al dragón pollo, es más, creo que pierdes demasiado tiempo pensando, lo que te puede dejar sin pies y no podrías correr, solución última en todo caso…”El ser es el hacer”, decía Lao Tsé, y tu metáfora me recuerda un cuento budista, que, simplificando:
    Un cangrejo le pregunta a un ciempiés
    -Señor ciempiés, cuando camina ¿cual de sus patas mueve primero?
    El Señor ciempiés se puso a pensar, a pensar, y a pensar…y todavía está pensando.

  3. El orgullo y la prepotencia es la antesala de la caída.
    Y cuanto más se sube, más grande es.
    QTDPC, Bruja Merkel.

    ES increíble como el ser humano vuelve a caer en la misma piedra.

    Durante el siglo XX, Alemania intento imponer sus “formas” al resto de Europa por la fuerza; en el siglo XXI, sigue haciendo lo mismo: imponer su manera de ver el mundo.

    Señora Merkel, durante el siglo XX su nación ha sido verdugo, tiene el poder y capacidad de redimirse en el XXI.

    La solidaridad con el resto de Europa no les va a hacer más débiles. Les fortalecerá.

    El resto del mundo ya se ha dado cuenta que sus políticas no están funcionando, hágaselo mirar Angy.

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