Pulsa "Enter" para saltar al contenido

La troika informativa respira aliviada tras la derrota de SYRIZA

César Pérez Navarro. Tercera Información. 18.6.2012.

La presión ejercida desde los medios de comunicación hacia el electorado griego los días previos a la cita electoral ha dado sus frutos. La troika, los bancos, fondos de inversión, agencias de calificación y el resto del establishment respiran aliviados. El Editorial de hoy [por el lunes pasado] de El País (1) recurre al principio de unanimidad (2) para extender esa sensación incluso a los votantes de Syriza: “los griegos, la eurozona y el resto del mundo han respirado con alivio ante los resultados de las elecciones griegas”.

La presión internacional ha surtido efecto“, reconoce más adelante el editorial sin aclarar el origen de esa presión: las instituciones y líderes neoliberales y los medios afines al bipartidismo europeo… El País, sin ir más lejos. “Gracias, medios de comunicación”, podría haber declarado el líder del partido derechista Nueva Democracia (ND) tras su victoria por menos del 3% frente a Syriza. Gracias a El País por su apoyo en campaña electoral y durante los días previos a las elecciones: Alerta en Europa ante el riesgo de una salida turbulenta de Grecia (portada del sábado), Los líderes de la UE se preparan para lo peor, Entre lo malo y lo peor, Europa contiene el aliento ante Grecia, Grecia busca el mal menor, etc.

Tras la primera cita electoral del 6 de mayo y hasta el día 20 aproximadamente las alarmas se encendieron. Las encuestas daban a Syriza un 27,7% frente a un 20,3% de ND(Marc/Alpha, 10 de mayo) y la tendencia siguió siendo la misma hasta el día 20 (28% Syriza), pero ya se notaba en esa fecha la movilización del electorado asustado (24% ND) según otra encuesta de Public Issue. A quince días de las elecciones la campaña del miedo ya había conseguido sus resultados, y el 1 de Junio El País confirmaba que “Partidarios y detractores del rescate empatan en los sondeos en Grecia“. En realidad, Syriza casi no ha perdido apoyos desde la encuesta del 10 de Mayo, pero ND aglutinó el pánico a la salida del euro y de Europa, eje central de la campaña mediática.

Los enemigos del euro vuelven a fracasar , Salvado el escollo griego o La prensa griega, también aliviada, son algunos de los titulares más destacados sobre las elecciones en Grecia en El País de hoy, pero es la portada de la edición impresa la que más llama la atención: “Grecia da un respiro a Europa“. Y no por porque se sustituyan los intereses de los bancos alemanes por “Europa” en un nuevo recurso al principio de unanimidad, sino porque el titular es exacto al de la portada de ABC y prácticamente el mismo que el de La Gaceta. Esta coincidencia vuelve a mostrarnos que, cuando se trata de arremeter contra partidos de izquierda, en la prensa española no hay mucha diferencia entre la extrema derecha (La Gaceta), la derecha más rancia (ABC), o la derecha liberal (El País).

Que la prensa respire unánimamente aliviada a la par de la élite financiera es otra muestra del principio del fin de la pluralidad informativa, y debería preocuparnos. Que Syriza triplique en votos a los falsos socialistas (PASOK) y haya perdido sólo por la apelación al miedo de los medios corporativos es la esperanza de que otros partidos de izquierda (IU, Frente de Izquierdas, La Izquierda…) pueden llegar a vencer en otros países de Europa, incluso con todos los media mass en contra.

(1) Salvado el escollo griegohttp://elpais.com/elpais/2012/06/17…

(2) Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad. Principios de J. Goebbels.

Fuente: Tercera Información

———-

Nota de ID:

Tercera Información, medio afín a IU, es muy libre de mantener su “esperanza de que otros partidos de izquierda (IU, Frente de Izquierdas, La Izquierda…) puedan llegar a vencer en otros países de Europa”. Allá ellos. Nosotros somos bastante más escépticos sobre el papel que pueda llegar a desempeñar IU en un futurible giro a la izquierda. Sobre todo, viendo cómo han ayudado al PP en Extremadura a aprobar sus Presupuestos, cómo dejaron solo a su compañero Sánchez Gordillo ante las burlas del Parlamento andaluz en su toma de posesión o cómo han firmado hoy mismo, al alimón con el P$OE, un nuevo recorte al sueldo de los funcionarios andaluces. Mucho criticar los ardides del Maligno, pero en cuanto entran en el reparto se visten de pragmatismo para pasarse al Lado Oscuro. Responsabilidad lo llaman ellos. Nosotros, traición.

4 Comments

  1. César
    César Junio 21, 2012

    Medio afín a la izquierda (más que a IU) y a posiciones como mínimo antineoliberales. También hay simpatizantes de IA o en el sindicalismo de CNT y CGT… Que yo sepa, a nadie del consejo editorial de Tercera Información le parece bien la actuación de IU en Andalucía, por ejemplo. Luego es cierto que hay afiliados a IU pero otros no.
    El medio es totalmente autónomo e independiente de IU.
    Aquí podéis leer un artículo crítico con esta coalición, de ayer, sin ir más lejos: “IU y Syriza: Arriba y Abajo”. (http://tercerainformacion.es/spip.php?article38625)

    • Carlos
      Carlos Junio 21, 2012

      El artículo (con el que, en general, estoy de acuerdo) que enlazas, César, está en la sección de Opinión. No me sirve para definir la línea editorial de Tercera Información. Si a su Consejo Editorial no le parece bien lo que ha hecho IU en Andalucía, podía haberlo dicho pública y oficialmente. Y no lo ha hecho. Que yo sepa.

      Por otra parte, también Iniciativa Debate tiene afinidades, y muchas, con la izquierda antineoliberal. Incluso con Tercera Información, medio al que ya hemos citado como fuente en más ocasiones, compartimos afinidades (posturas próximas). Sin embargo, en lo que respecta a IU, nos parece que su línea es bastante tibia. Por eso, para desmarcarnos de esa tibieza, incluimos esa nota al final del artículo.

      Un saludo.

  2. fergar
    fergar Junio 21, 2012

    Hace tiempo que la palabra izquierda la han prostituido los traidores y oportunistas y ya no significa casi nada, por ello la denominación antisistema es mucho más clarificadora. Yo me declaro antisistema.

    El miedo que han sabido incrustar en el cerebro de las personas se ha inspirado básicamente en ese juego diabólico que representa la dualidad: sistema/antisistema.

    Os dejo un artículo de Francisco Fernández Buey y Jordi Mir del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS Universidad Pompeu Fabra:Venimos observando que, en los últimos tiempos, los medios de comunicación de todo tipo han puesto de moda el término antisistema.
    Lo usan por lo general en una acepción negativa, peyorativa, y casi siempre con intención despectiva o insultante. Y aplican o endosan el término, también por lo general, para calificar a personas, preferentemente jóvenes, que critican de forma radical el modo de producir, consumir y vivir que impera en nuestras sociedades, sean estos okupas, altermundialistas, independentistas, desobedientes, objetores al Proceso de Bolonia o gentes que alzan su voz y se manifiestan contra las reuniones de los que mandan en el mundo.

    Aunque no lo parezca, porque enseguida nos acostumbramos a las palabrejas que se ponen de moda, la cosa es nueva o relativamente nueva. Así que habrá que decir algo para refrescar la memoria del personal.
    Hasta comienzos de la década de los ochenta la palabra antisistema sólo se empleaba en los medios de comunicación para calificar a grupos o personas de extrema derecha. Vino a sustituir, por así decirlo, a otra palabra muy socorrida en el lenguaje periodístico: ultra. Pero ya en esa década la noción se empleaba principalmente para hacer referencia a las posiciones del mundo de Herri Batasuna en el País Vasco.

    En la década siguiente, algunos periódicos a los que no les gustaba la orientación que estaba tomando Izquierda Unida ampliaron el uso de la palabra antisistema para calificar a los partidarios de Julio Anguita y la mantuvieron para referirse a la extrema derecha, a los partidarios de Le Pen, principalmente, y a la llamada izquierda abertzale.
    Así se mataba de un solo tiro no dos pájaros (de muy diferente plumaje, por cierto) sino tres.

    Esa práctica se ha seguido manteniendo en la prensa aproximadamente hasta principios del nuevo siglo, cuando surgió el movimiento antiglobalización o altermundialista. A partir de entonces se empieza a calificar a los críticos que se manifiestan de grupos antisistema y de jóvenes antisistema.
    Pero la calificación no era todavía demasiado habitual en la prensa, pues el periodista de guardia de la época, Eduardo Haro Teglen, en un artículo que publicaba en El País, en 2001, aún podía escribir:
    “Las doctrinas policiales que engendra esta globalización que se hace interna hablan de los grupos antisistema. No parece que el intento de utilizar ese nombre haya cundido: se utilizan los de anarquismo, desarraigo, extremismo, agitadores profesionales. Pero el propio sistema tendría que segregar sus modificaciones para salvarse él si fuera realmente un sistema y no sólo una jungla, una explosión de cúmulos”.

    En cualquier caso, ya ahí se estaba indicando el origen de la generalización del término: las doctrinas policiales que engendra la globalización.

    Desde entonces ya no ha habido manifestación en la que, después de sacudir convenientemente a una parte de los manifestantes, la policía no haya denunciado la participación en ellas de grupos antisistema para justificar su acción. Pasó en Génova y pasó en Barcelona. Y también desde entonces los medios de comunicación vienen haciéndose habitualmente eco de este vocabulario.

    El reiterado uso del término antisistema empieza a ser ahora paradójico. Pues son muchas las personas, economistas, sociólogos, ecólogos y ecologistas, defensores de los derechos humanos y humanistas en general que, viendo los efectos devastadores de la crisis actual, están declarando, uno tras otro, que este sistema es malo, e incluso rematadamente malo. Académicos de prestigio, premios Nobel, algunos presidentes en sus países y no pocos altos cargos de instituciones económicas internacionales hasta hace poco tiempo han declarado recientemente que el sistema está en crisis, que no sirve, que está provocando un desastre ético o que se ha hecho insoportable.

    Evidentemente, también estas personas son antisistema, si por sistema se entiende, como digo, el modo actualmente predominante de producir, consumir y vivir.

    Algunas de estas personas han evitado mentar la bicha, incluso al hablar de sistema, pero otras lo han dicho muy claro y con todas las letras para que nadie se equivoque: se están refiriendo a que el sistema capitalista que conocemos y en el que vivimos unos y otros, los más moran o sobreviven, es malo, muy malo.

    Resulta por tanto difícil de entender que, en estas condiciones y en la situación en que estamos, antisistema siga empleándose como término peyorativo. Si analizando la crisis se llega a la conclusión de que el sistema es malo y hay que cambiarlo, no se ve el motivo por el cual ser antisistema tenga que ser malo.

    El primer principio de la lógica elemental dice que ahí hay una incoherencia, una contradicción. Si el sistema es malo, y hasta rematadamente malo, lo lógico sería concluir que hay que ser antisistema o estar contra el sistema. Tanto desde el punto de vista de la lógica elemental como desde el punto de vista de la práctica, es indiferente que el antisistema sea premio Nobel, economista de prestigio, okupa, altermundista o estudiante crítico del Proceso de Bolonia.

    Si lo que se quiere decir cuando se emplea la palabreja es que en tal acción o manifestación ha habido o hay personas que se comportan violentamente, no respetan el derecho a opinar de sus conciudadanos, impiden la libertad de expresión de los demás o atentan contra cosas que todos o casi todos consideramos valiosas, entonces hay en el diccionario otras palabras adecuadas para definir o calificar tales desmanes, sean éstos colectivos o individuales.
    La variedad de las palabras al respecto es grande. Y eligiendo entre ellas no sólo se haría un favor a la lengua y a la lógica sino que ganaríamos todos en precisión. Y se evitaría, de paso, tomar la parte por el todo, que es lo peor que se puede hacer cuando analizamos movimientos de protesta.

    Pues eso….¿es tan malo ser antisistema? A que no.

  3. César
    César Junio 21, 2012

    Muchas gracias en todo caso por la difusión, también sigo vuestra web.

    Un abrazo

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: