Tragedia, farsa, apocalipsis

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Santiago Alba Rico

Todos los ingredientes parecen combinarse para producir un inquietante déjà vu: una crisis económica global, el retroceso de la democracia, la búsqueda de un chivo expiatorio, una fractura europea de la que resurge la imagen aún borrosa de un Reich alemán. Son ya legión los analistas que establecen paralelismos bastante acertados entre la época actual y el período de entreguerras del siglo pasado. Semejanzas hay muchas, pero lo cierto es que, más allá de la decadencia ecológica del planeta y la amenaza nuclear, conviene señalar también una diferencia cultural que excluye cualquier repetición mecánica: el fascismo fue la respuesta al triunfo de la gran revolución rusa y su ascenso se produjo en un marco denso de ideologías fuertes en el que la mayor parte de los europeos se alinearon conscientemente de uno u otro lado.

Seamos optimistas. Tras cincuenta años de Estado de Bienestar y “hedonismo de masas”, las víctimas de la crisis no son trabajadores explotados, aunque la explotación del trabajo se haya intensificado brutalmente, ni tampoco parados harapientos, aunque no dejen de aumentar el número de parados y de harapos: son -por usar la expresión de Bauman- “consumidores fallidos”. En tiempo de crisis”, se nos alerta, se puede llegar a creer cualquier disparate. La combinación de mercancías y nuevas tecnologías ha generalizado un modelo antropológico que debilita casi todas las adhesiones fiduciarias, hasta el punto de que el innegable aumento de las filiaciones religiosas no puede ocultar el pragmatismo consciente de los que escogen, en el menú variado de las doctrinas de salvación, la que más se ajusta a su perfil social o laboral. Si una ideología es una convicción universal cuya raíz misma implica el paso al acto, podemos decir que el compromiso ideológico es hoy residual en el mundo: el crecimiento de Amanecer Dorado, del Frente Nacional o de UKIP (o el del islamismo político radical), que debe sin duda preocuparnos, está limitado en cualquier caso por el “nihilismo de mercado”. Frente a estos movimientos agresivos y frente al retroceso de democracia, la dificultad para creer nos salva de los fascismos clásicos, pero inhabilita también, como alternativa viable, a las izquierdas tradicionales. La reacción “natural” en el interior de este modelo, la más saludable, la única posible, es el 15-M y sus indignados descreídos y solidarios, reverso ético de la mercancía y sus hechizos.

Seamos pesimistas. Tras cincuenta años de Estado de Bienestar y “hedonismo de masas”, las víctimas de la crisis no son trabajadores explotados, aunque la explotación del trabajo se haya intensificado brutalmente, ni tampoco parados harapientos, aunque no dejen de aumentar el número de parados y de harapos: son -por usar la expresión de Bauman- “consumidores fallidos”. En tiempos de crisis, ¿se puede creer cualquier disparate? La derecha, porque es realmente disparatada, puede tener más éxito que la izquierda, pero ni una ni otra va a conseguir ideologizar, ni para mal ni para bien, a la mayor parte de la población. El peligro procede hoy de un nuevo populismo mucho más nietzscheano y risueño que el fascismo, mucho más escéptico en términos de actitud vital, mucho más “situacionista”, si se quiere, incluso en medio de la catástrofe económica y social que se avecina. Creer, aunque se trate de un disparate (los extraterrestres o la superioridad racial), es un vínculo. Y hay que abordar más bien la perspectiva de un fascismo sin vínculos, seguido por gente que “no puede creer” y que, por tanto, no va a necesitar ninguna cobertura de legitimidad para defender sus intereses. Me cuesta poco trabajo imaginar a millones de personas siguiendo a un líder al que no rinden ningún culto y al que, aún más, desprecian; o votando un programa que saben radicalmente injusto; millones de prevaricadores que, tras décadas de hedonismo de masas y nihilismo de la mirada, se sienten hoy legitimados, como en la balsa de la Medusa, a no ocuparse más que de salvar su pellejo, sin necesidad de rendir cuentas a ningún sacerdote ni de pedir justificaciones a ningún emperador. Esa es la imagen, sí: millones de prevaricadores enfrentados entre sí, en una lucha a muerte, mientras algunos indignados buenos, sin un recambio ni una organización, tratan de recordar los principios de una civilización minada por los propios soportes materiales que los han forjado, soliviantado y reprimido.

Seamos optimistas: ningún Amanecer Dorado ganará nunca las elecciones. Seamos pesimistas: todo puede ser aún peor. La conocida frase de Marx según la cual la historia se repite primero como tragedia y luego como farsa admite distintas variaciones. Empujados hacia una decadencia ecológica irreversible y con los arsenales llenos de armas de destrucción masiva, lo que hace cien años fue tragedia hoy puede repetirse como apocalipsis. Con ideología o sin ella, pongamos algunos parches, por favor.

Fuente: http://rebelion.org/noticia.php?id=153208

Imagen de portada. google images

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5 Comentarios

  1. El artículo es estupendo bien elaborado, y comprensible. Aunque los resultados no siempre sean los mismos, con los mismos ingredientes. Abuso de Poder, robo, tratamiento dictatorial a las clases obreras, paro, recortes siempre a los que necesitan más, y menos tienen, oro en Rusia, , y dinero en Suiza, o Caimán, desaprensivos, mercenarios al mejor postor, espionaje de todo tipo, escuchas, malversaciones, explotación al obrero, que había soñado otro mundo mejor para sus hijos…..todo eso, mezclado cómo un cóctel… es = Caos, o guerra. Si ya, hace 31 años, no pudieron resistir, el intento de Golpe de Estado al poco tiempo de salir, de una horrible Dictadura, (Que era por deseo, de unos cuantos que con sus ideas rancias, añoraban, el pasado) un pasado, que nadie del pueblo quería recuperar, pero las armas los tanques, y los uniformes, intimidan, y mucho.Todas las enseñanzas que a lo largo de casi 40 años, nos incrustaros a fuego, no bastaron, para que España, fuese la Reserva Espiritual de Occidente, porque cuanto más prohibían, más deseábamos, Nosotros, no podíamos contravenir las órdenes, pero, los que las ponían en circulación, si las contravenían cuando les daba la gana. En todo Castigaban el aborto, y las de la Jet, y la Aristocracia, se iban a Londres a hacerlo, y ninguno de éllos se privaba de nada, mientras el Caudillo, vegetaba en el Pardo, firmando cosas absurdas. Estábamos, bajo un edredón, sin destapar al mundo, Pero el que podía hacía lo que le daba la gana. Y muchos Ministros, se iban a Ciudad Lineal, donde había unos chalecitos(No sé, pero creo que aún queda uno o dos, donde estaban las prostitutas de postín, para desahogo, de muchos Ministros. O sea, que parece, que ahora es la etapa del desmadre, pero no es así. Y en LA GRANJA; en el Palacio, había una mesa de Jade que le regaló el Zar de Rusia a Alfonso XXII, preciosa marqueteada, y cuando fuimos al año, ya no estaba. Le preguntamos al guarda, por ella, y nos dijo, que no sabía donde estaba. Sólo, que habían ido una noche en un furgón, y se la habían llevado con una órden de “ARRIBA”, y que no la habían vuelto a llevar.No nos engañemos.Todos los tiempos, fueron de saqueos,a la vista o de tapadillo. Y nos han tenido, bajo un yugo mortífero.La mesa estará adornando sabe Dios qué, y nosotros jamás levantamos la cabeza.Ójala todo cambie, pero lo dudo.Ahora estoy pesimista.Qué se le va a hacer. Hay mucho Blás Piñar suelto.

  2. Seamos aún más pesimistas: ¿ningún Amanecer Dorado ganará nunca las elecciones? En España, eso sólo es cierto con matices. Aquí no ha ganado ningún partido nazi, pero sí ha ganado el partido al que votaron muchos nazis. Porque en España también hay descerebrados que veneran la esvástica, pero votan al PP. Aquí también hay golpistas asesinos, pero están en el PP. También hay fundamentalistas radicales, y algunos de ellos están en el Gobierno del PP. Nuestra “modélica” Transición nos ha dejado un esquema de lista única en las filas conservadoras. ¡Y les funciona!

    Y, por cierto, discrepo abiertamente cuando leo que el 15-M es “la reacción natural, la más saludable y la única posible”. Eso no es optimismo, sino masoquismo. Si la mejor manera que tenemos de organizarnos es no organizarnos u organizarnos “horizontalmente”, estamos apañados. Acabaremos comprando la vaselina por camiones cisterna.

  3. Esa sensación de velocidad, de caída libre en la que los acontecimientos producidos por los humanos, parecen imparables e inevitables. Aunque por la experiencia pasada en las guerras mundiales hicieron a los hombres dotarse de mecanismos, que en definitiva son acuerdos, para evitar las atrocidades pasadas, como los acuerdos sociales de un país como el nuestro, vemos que quedan en papel mojado por culpa de la condición humana, que busca y encuentra formas de incumplirlos, por muchos mecanismos que nos hayamos auto impuesto para que se respeten.
    Como el ejemplo de la balsa y la medusa, se deja de pensar en los demás pasando de la amistad a la desconfianza, pues todas las instituciones, ya sean a nivel nacional o internacionales están ocupadas por personas que en ultimo termino son las que toman las decisiones.
    Lo estamos viendo todos los días, ¿cuantas reuniones y congresos hacen falta para que por fin se solucione un problema?. Ejemplos tenemos a montones, y la causa de los desacuerdos son siempre las mismas, y al final la propia solución se convierte en otro problema, se actúa o se toman las decisiones a destiempo, cuando es demasiado tarde, o viendo los defectos no se solucionan hasta que la catástrofe ha sido consumada.
    Parece que estemos condenados a desentendernos, la historia nos lo cuenta, los mejores años son los que no hay historia, y tales periodos son pocos y cortos y los muy alegados en el tiempo, posiblemente indocumentados.
    Si queremos construir un mundo mejor, debemos empezar a ser honestos con nosotros mismos, y nunca dejar en manos de otros el control o las decisiones, sino somos capaces de tomarlas nosotros mismos, porque si sucede quiere decir que nos hemos abandonado creyendo que una vez conseguida la meta, hemos dejado de cuidarnos, informarnos y tomar parte del interminable acontecer de las cosas.
    Por eso se hace necesaria la continua atención y cuidado del proceso de gobernar nuestro futuro, preparar a los más jóvenes, para que sientan el interés y la preocupación y no dejen de cultivar su educación y conocimiento para que libres y desde su auto crítica decidan y formen parte de su destino, la ignorancia hace esclavos a los hombres.

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