Amancio Ortega (Inditex/Zara): Crisis? What crisis?

Ricardo Gayol Rodríguez

El desarrollo si no es ético, simplemente no es sostenible. Pero no aprendemos.

Tal es el caso de la empresa española Inditex y su cadena de moda Zara. Hoy, la noticia “buena” del día en la prensa española es que su propietario, el gallego Amancio Ortega, ha sido declarado el tercer hombre más rico del mundo, y el más rico de Europa, según el Índice de Millonarios de Bloomberg. Justo después del mexicano Carlos Slim y el emperador de Microsoft Bill Gates.

En algunos medios, incluso los mal llamados “progresistas”, como la Cadena SER, del Grupo PRISA, se congratulan, y sus contertulios afirman alegres que esto es una buena señal para la economía española. Pero francamente, a mí me produce una sensación de vergüenza que me recorre todo el cuerpo y me pone los pelos de punta. Y lo tengo que escribir, por algún lado me tiene que salir.

Vergüenza por constatar que la situación actual de crisis sirve definitivamente para enriquecer más a los más ricos, y empobrecer más a los más pobres, y los que no lo eran tanto. Los salarios caen en picado a menos de 1.400 euros al mes como media (la tendencia en la empresa privada es un descenso vertiginoso a menos de 1.000 euros mensuales), y no se descarta la bajada del salario mínimo interprofesional, que ya ahora es el más bajo de la zona euro; al tiempo que los grandes partidos liberales que se turnan en el gobierno (PSOE-PP) legislan únicamente a favor de las grandes fortunas y las grandes empresas, que tributan en el país muchísimo menos proporcionalmente que cualquier trabajador o trabajadora, y que luego les recompensan con puestos prácticamente simbólicos, pero altamente remunerados.

Vergüenza por ver que una de las empresas más violadoras de los derechos laborales y humanos de Europa, se erija en modelo de gestión, estudiado en las más importantes facultades de Ciencias Económicas de España. Siento ante esto auténtica vergüenza ajena, la propia y la que no sienten los directivos de Inditex, verdaderos sinvergüenzas, cuando contratan empresas o talleres clandestinos en Brasil, India u otros países que explotan y realmente esclavizan a sus trabajadoras y trabajadores, en muchos casos menores de edad.

Vergüenza por comprobar que los medios de comunicación, verdaderos creadores de opinión pública, exhiben esta información como un triunfo económico español, para mayor orgullo de la “marca España”, igual que la selección española de fútbol o algunos deportistas de élite. ¿Saldrán a la calle los hinchas de Zara para cantar el “yo soy español, español, español”? ¿Qué gana realmente la sociedad española, el pueblo, con la riqueza insultante del señor Amancio Ortega?

Este país se avanza a toda velocidad y sin frenos cuesta abajo por la autopista de la crisis, y en su disparatado intento por salvar los muebles, deja mayor inequidad, mayor injusticia social, mayor brecha social, mayor polarización, y más destrucción del más básico estado de bienestar, con el aplauso de los medios de comunicación (todos, públicos y privados) y ante la mirada a veces complaciente, a veces desconocedora, a veces impasible de la población.

La actual situación de crisis, es una estupenda ocasión para cambiar de rumbo, para modificar radicalmente el sistema económico y productivo, hacia un modelo sostenible, no basado en el consumo-producción como motor del desarrollo, ni mucho menos en el sector financiero. Un modelo de desarrollo basado en los principios éticos de respeto al medio ambiente, a la soberanía alimentaria y de los pueblos, y a los derechos humanos y de los trabajadores/as.

Con empresas como Inditex (y muchas otras como REPSOL, Unión Fenosa, BSCH, BBVA, Telefónica, etc.), destruyendo la riqueza de los países más empobrecidos, y explotando los derechos de los y las trabajadores/as en todo el mundo, la población española se gana el sufrimiento que está viviendo con la gestión nefasta de la crisis, porque la globalización del capitalismo, en su forma neoliberal, tiene un efecto boomerang.

Ricardo Gayol Rodríguez.
F. Hijos del Maíz

Imagen de portada: google images

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6 comentarios sobre “Amancio Ortega (Inditex/Zara): Crisis? What crisis?

  1. Creo que no debemos culpar a Amancio Ortega (si no paga mejor a sus trabajadores es porque existe una ley que se lo permite, mas bien culpemos a quienes han votado PP que ha permitido bajar aun más los salarios). Ha sacado el negocio fuera de España y son beneficios que deberían entrar en España.

    Los paraísos fiscales y la SICAV son otra historia (ahí es donde deberíamos centrarnos y en exigir que todo el que se ha llevado, devuelva, con su correspondiente multazo.
    Los que han cobrado pensiones e indemnizaciones por hacer quebrar bancos, también. Los que hicieron firmar preferentes…
    Los políticos que han cobrado más de una pensión de las arcas públicas…

    Hay mucha gente a la que se le debe exigir que devuelva, antes que a Amancio Ortega.

    1. Perdona Antonio; Amancio Ortega, no tiene un ápice menos de culpabilidad que quienes le permiten enriquecerse a costa de un comportamiento antietico y asocial. El hecho de que otros roben, maten, exploten, esclavicen, etc. no exime de responsabilidad a quien hace lo mismo, por mucho éxito económico y social que tenga. ¿No crees?

  2. LAS NIÑAS ESCLAVAS DE INDITEX

    Leemos hoy que el patrimonio de Amancio Ortega, propietario de la empresa multinacional de confección Inditex, alcanza los 38.000 millones de euros y que con esa fortuna, que le alza al tercer lugar entre los supermillonarios de este planeta, se podría dar de comer a casi nueve millones de familias.

    También hoy aparece en los medios la noticia de la expropiación alimentaria llevada a cabo ayer por el Sindicato Andaluz de Trabajadores en un supermercado de Écija (Sevilla), al objeto de proporcionar esos alimentos de primera necesidad a las organizaciones benéficas encargadas de repartirlos entre quienes no tienen cubiertas esas necesidades.

    Ayer todos los comentaristas al uso en tertulias e informativos audiovisuales expusieron sus críticas ante este último hecho, considerado por la mayoría como una acción censurable y demagógica por parte del citado sindicato, sin que en ningún momento se tuviera en cuenta que más de un millón de personas (1.100.000) pasan hambre en España, si por hambre se entiende la incapacidad de cubrir las necesidades calóricas y proteínicas básicas de una familia a lo largo de una semana. Estos datos los facilita cada año la Encuesta de Condiciones de Vida que realiza el Instituto Nacional de Estadística y estamos a la espera de los próximos, que de seguro serán peores.

    Tampoco los señores y señoras todólogos -expresión con la que se califica a veces la sabiondez prolífica de esos tertulianos fijos en radios y televisiones- tuvieron una sola mención para ciertas informaciones en torno a los métodos de trabajo en la India de la poderosa multinacional de Amancio Ortega, como no fuera para versionar los méritos de quien la regenta, tal como hicieron algunos telediarios.

    No he leído ni escuchado ayer, con ocasión de su ascenso al tercer lugar del ranking mundial de millonarios, que Inditex está entre las grandes multinacionales de la confección que, según el prestigioso Centre for Research on Multinational Corporations* y el India Comittee of the Netherlans**, utiliza presuntamente a niñas y adolescentes como trabajadoras en régimen de esclavitud en la India. Concretamente, en el estado de Tamil Nadu, al sur de aquel país, donde las menores soportan 72 horas de trabajo semanales en condiciones insalubres por un salario de 0,88 euros al día.

    Esos datos constan en un informe titulado Captured by cotton (Atrapadas en el algodón), en el que se cuenta el proceso de reclutamiento de trabajadoras entre 14 y 20 años, procedentes de las castas sociales más bajas, que cobran un salario diferido del que solo podrían disponer al cabo de tres a cinco años para pagar su dote matrimonial. Según Inditex, una vez analizado ese informe en junio de 2011 por la Ethical Trading Iniciative -una organización que combate la explotación laboral y a la que pertenece la citada empresa-, se adoptaron acciones preventivas para impedir que cualquiera de las situaciones de riesgo señaladas en el informe se pudiera llegar a producir.

    Con todo, el pasado mes de marzo, cuando Inditex presentó en Madrid los resultados de su gestión en 2011, el presidente de la compañía no quiso responder a un periodista de la televisión pública France 2 que le preguntó por la explotación infantil en algunos de sus proveedores indios. Esa pregunta le pareció a Pablo Isla improcedente y fuera de lugar. El periodista, ante eso, anunció la próxima emisión de un programa en France 2 en el que se demuestra la pertinencia de su pregunta. Desconozco si ese programa ha llegado a emitirse o pasa como en España, que los periodistas se centran en episodios tan censurables y demagógicos como el de ayer en un supermercado de Écija.

    Foto: Una menor elabora prendas de vestir en una empresa textil de Tamil Nadu

    http://www.diariodelaire.com/2012/08/las-ninas-esclavas-de-inditex.html

  3. Totalmente de acuerdo contigo todos tenemos que cambiar nuestro sistema de valores multimillonarios, pequeño empresario, empleados… y eliminar el pseudo valor del dinero como unica máxima posible, cuando entendamos que solo seremos felices cuando acortemos las diferencias entre las personas la humanidad volvera a dar un salto evolutivo. Estos señores que aparecen en estas listas deberian de invertir estos beneficions en crear bienestar social y no en aumentar las cifras de sus cuentas.

  4. ¿Hay alguna forma humana de eliminar la posibilidad de fabricar artículos de consumo en territorios deprimidos?
    Quiero decir que, antes de valorar la moralidad o inmoralidad de este fenómeno, habrá que buscar algún recurso legal que impida semejante barbaridad.
    Los alemanes vienen a España a montar sus fábricas no porque sean gente muy buena que vienen a dar trabajo a los españoles, sino porque los salarios que se pagan aquí son menores.
    Los empresarios españoles van a la India o Brasil porque ocurre lo mismo con los salarios de estos y las condiciones laborales son más “ventajosas”.
    (Seguramente, esa es la lucha de la CEOE con la Reforma Laboral: bajar los costes todo lo posible para eliminar la discriminación de los que no pueden ir la India y hacer más competitiva la producción a los empresarios y, consiguientemente, obtener más beneficios).
    ¿Sería sencillo acabar con todo eso?
    Lo mismo ocurre con los paraísos fiscales y los gobiernos miran para otro lado, ¿por qué?

    1. Cuando se dijo en España que “nos iban a dejar entrar en la UE, con todos los handicap y penalizaciones pertinentes” la ventaja de la que se comenta para promocionar entre los españoles la UE, era, que de esta forma no había que pagar comisiones al cambiar dinero en otros países. Pobre me pareció a mí la ventaja, entonces eran pocas las personas que viajaban y los que lo hacíamos éramos trabajadores emigrantes y recuerdo que pensé, que un espacio económico serviría para penalizar con impuestos la importación de manufacturas de una competencia desleal mediante trabajadores con sueldos bajos y sin derechos sociales.
      ¡Que ingenua es la juventud! Nos tragábamos cualquier trola.

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