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Globalización: la gran estafa

(Nota personal, Jero: Ensayo sobre nuestra hipocresía recurrente)

1. Desde hace unos años se acumulan, por desgracia, las noticias económicas negativas. Y lo que es peor, no se vislumbra en el horizonte un cambio esperanzador en los países europeos del sur. Bien es cierto que en otros, en los protestantes del norte, la situación por ahora es mejor, o eso dicen las cifras macroeconómicas, pero soy de los que piensan que es cuestión de tiempo -tres, cinco años- que la marea del desencanto llegue también a ellos con contadas excepciones, como quizá las naciones escandinavas por sus poblaciones reducidas y la riqueza de sus recursos naturales. En nuestro caso, unos años obscenos en la llevanza de las cuentas -me refiero a todos: administraciones, empresas, familias…-, y unas burbujas a las que también todos hemos contribuido, han acelerado el desastre. Pero no es menos verdad que nuestros problemas, los europeos en general, van más allá de esas circunstancias coyunturales. Se oye decir con frecuencia que «están» arrasando el Estado de bienestar, un estilo de vida basado en seguridades y certezas, que tantos esfuerzos ha costado construir. Pero deberíamos también preguntarnos hasta qué punto no somos cada uno de nosotros a título individual responsables de ese marasmo. Porque, aunque nos cueste verlo, o no queramos darnos cuenta, es difícil comportarnos de una manera como consumidores, de otra completamente diferente como productores, y pretender que ello no vaya a tener ninguna consecuencia en nuestras vidas más pronto que tarde.

2. La globalización, tan ensalzada en los medios, es como una bomba lanzada por otros que finalmente nos ha estallado en la cara. O, como escribió alguien hace unos años, un engaño parecido a aquel en el que cayeron los indios taínos cuando regalaron sus paraísos a cambio de unos espejitos de colores. Sonreímos con suficiencia sin darnos cuenta de que hemos cometido la misma estupidez. Decía Keynes, tan de moda últimamente, que «las ideas, el conocimiento, el arte, la hospitalidad y los viajes, ésas son las cosas que, por naturaleza deben ser internacionales. Pero produzcamos las mercancías en casa siempre que ello sea razonable y prácticamente posible.» Porque, pensemos por un momento, si principalmente consumimos productos low cost, manufacturados en condiciones social y ecológicamente deplorables, ¿no terminaremos importando también un estilo de vida, de trabajo low cost? Algunos nos tememos que sí. La globalización, la ausencia de barreras comerciales de ningún tipo, muy aclamada por los voceros del capitalismo, no significa otra cosa que poner a competir, en una espiral sin escrúpulos ni límites, a toda la población asalariada mundial. Una subasta a la baja. En un primer estadio de ese proceso los europeos nos hemos beneficiado de un sinfín de cachivaches a precios de saldo; pero ahora empezamos a conocer las consecuencias: deslocalizaciones empresariales o condiciones de trabajo cada vez peores. Nos estamos, por desgracia, vietnamizando. Y lo peor de todo, hemos contribuido a ello. Y tiene razón Arnaud Montebourg, el ministro de Reindustrialización francés, cuando indica que ante este marasmo «las élites económicas y políticas se han encerrado en su confort, en su globalización feliz, protegidas por su cultura, sus viajes y sus seguridades financieras». La globalización empieza a hacerse evidente, beneficia a unos pocos, a quienes disponen de los recursos, del capital, de los medios; pero perjudica a una mayoría, a aquellos que ven como, tras años de conquistas sociales, se ven abocados a competir con trabajadores semiesclavos.

3. No debemos seguir engañándonos durante más tiempo. Nunca podremos, por mucho que se abaraten nuestros salarios, por mucho que empeoren nuestras condiciones de trabajo, competir con las economías emergentes. Jugamos en desigualdad de condiciones porque nos «empeñamos», al menos de momento, en respetar determinadas reglas: leyes medioambientales, medidas de seguridad e higiene en el trabajo, jornadas limitadas en el tiempo… ¿Por qué si somos tan estrictos con nosotros mismos, con esos requisitos, no lo somos con las condiciones en que manufacturan los productos que importamos? ¿No forma parte de un ejercicio de cinismo, de hipocresía social que, además se ha vuelto contra nuestro estilo de vida? ¿Nos paramos a pensar quién y cómo ha fabricado esas zapatillas de deporte made in China que calzamos mientras protestamos con silbatos y banderitas contra los recortes? Reivindiquemos un proteccionismo moderno, ecológico y social que exija el respeto a unas mínimas reglas de juego. Europa no debería importar esas condiciones de vida, sino tratar de exportar nuestras formas de producción. Aunque suene a quimera, sin duda; y aunque los gadgets o los melones nos cuesten un poco más. Pero no hay otra.

Fuente: http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1328154/globalizacion/la/gran/estafa.html

Imagen de portada: google images

10 Comments

  1. Paco Bello
    Paco Bello 13 agosto, 2012

    Un buen artículo de opinión. Supongo que me gusta porque coincido con su análisis, pero es que no creo que exista otro posible y cierto al mismo tiempo.

    Nunca podremos competir con los países asiáticos, y si algún día pudiéramos sería una catástrofe. Por eso todos los recortes con la finalidad de hacernos competitivos son tan absurdos (si ese fuera el fin, que no lo es). Hay quien dice que es para hacernos competitivos dentro del marco de la Unión, pero el problema a menor escala sigue siendo el mismo, además de marcar indefectiblemente una serie de restricciones sobre el modelo productivo que nos condenan al inmovilismo.

    Lo he dicho alguna vez: no creo en patrias, banderas y fronteras, pero hoy, ante la imposibilidad de otras estructuras, es necesario acotar territorios y soberanías, y establecer aranceles que igualen precios. Primero por humanidad (si no compras no se produce ni se explota), y segundo para evitar el control global del capitalismo.

    • Jerónimo
      Jerónimo 13 agosto, 2012

      Sí, Paco, ese sueño-realidad existe y se llama Marinaleda. A los que dicen que ese mismo modelo social de 3.000 habitantes no se puede aplicar a las grandes urbes les diría que piensen en las asambleas de barrios. Existe y es posible, otra cosa es que no interese al neofascismo… y nos dejemos convencer por comodidad o miedo.

      Las patrias, las banderas, las fronteras son las mejores armas para dividirnos, la idea la tomaron de las lenguas, se hablan unas 5.000 en el Planeta, se limitaron a recurrir a un patriotismo de cartón y les creímos.

      La lucha no puede parar por puro aburrimiento con un ejemplo tan actual y real como el de Marinaleda. No dejemos de soñar sueños que ya existen en nuestra realidad.

      Irán apareciendo nuevas acciones para acaparar la atención del mundo ese día 25 de Septiembre.

      Un mundo mejor es posible.

      Abrazos, Jero.

    • carlos Fernández Aagaard
      carlos Fernández Aagaard 13 agosto, 2012

      El problema, amigo Paco, es que los que hoy supuestamente pretenden que seamos competitivos a nivel Europeo, se encontrarán, y sobre todo nos encontraremos nosotros, con la libremercantilización progresiva. En menos que canta un gallo, pretenderán la «necesidad» (para «ellos») de competir con economías como la china, o la hindú, y por tanto, procurarán llevar su extremismo económico a que los trabajadores europeos en su conjunto, tengan esas mismas condiciones de trabajo. Con el actual sistema, es sólo cuestión de tiempo. Y no de mucho tiempo, meses o pocos años. Ellos tienen mucha prisa en trasladar al mundo entero a esa situación esclavizante, porque sólo están interesados en dinero y poder.Me causa gracia que en este momento muchos trabajadores de la Europa del Norte, se consideren «privilegiados» escuchando a los cantos de sirena de sus repectivos Gobiernos dominados por el capital financiero, y crean que esta situación va a durar. Ilusos.

  2. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 13 agosto, 2012

    Esto es cómo una espiral, sin salida. si no hay dinero, no se puede comprar, si no se compra, no hay quien produce; si no se produce no se come. si no hay brazos que trabajen no se cobra y no se siembra; si no se siembra, no hay cosecha, si no hay cosecha, no se vende ni se compra, ni circula el dinero. si no hay dinero ni trabajo, no se pueden tener hijos, aunque Gallardón obligue a parir con un látigo en la mano. Y ahí se acaba todo. No niños, no jóvenes, no producción, no se come, no se crece no se aprende, no se…….¡¡UF!! Me estoy volviendo loca.
    Paco, ayer te envié, un artículo a IDP, a tu nombre, que me envió nuestra común amiga Elena de Reus. Ya me dirás, que te parece, y si lo pones. Un beso.

  3. conchita Lloria
    conchita Lloria 13 agosto, 2012

    No podemos competir con China, decimos,. Hemos sido China en tiempos de la dictadura. Población sin libertades, sin derechos, sin trabajo, la mayoría en la emigración, población sin formación académica etc…y vinieron las fabricas francesas, alemanas etc., a crear empresas de montaje, pues Citroën es una inmensa nave de montaje, la tecnología, viene toda de fuera, la robótica , que es tecnología de fuera y los motores también, aquí se ensamblan las piezas, se hace la carrocería y el coche sale montado.
    Grandes cadenas de montaje, un trabajador detrás de otro, sin poder perder un minuto ni cometer un error, pues se paraliza el proceso, y pagando la mitad de la mitad de la mitad de lo que se pagaba en Francia.
    Y los sindicatos queriendo luchar por mejoras salariales y mejores condiciones de trabajo, y los trabajadores apoyando al sindicato amarillo, todos querían estar al lado de la empresa. Ese trabajo era una suerte. Lo querrían todos en esas condiciones e incluso en peores.
    Pues esto mismo sucede en China, y va a suceder en España de nuevo. Llegaremos a un nivel de pobreza tan grande, que los trabajadores aceptaran lo que les den, no pelearan por derechos y pertenecerán al sindicato de la empresa.
    No hay nada que no se haya vivido. Es una repetición indignante de la esclavitud. Solo que ahora le hemos aumentado la zona franca, les hemos construido autopistas y aeropuertos, para que las mercancías y piezas lleguen en el menor tiempo posible, y el coste de esas infraestructuras lo pagaremos los ciudadanos durante 30 años.
    Y China, está lejos y los costes de envío aun les salen muy caros.
    Por eso hay que tener bancos malos en Europa y países malos en Europa. Y estas políticas neoliberales, saben que España, es un país malo, saben que no tiene conciencia de derechos, solo de tener un salario miserable. La dictadura está todavía en sus mentes,
    Conchita LLoria

  4. Manuel Harto
    Manuel Harto 13 agosto, 2012

    Yo tampoco soy partidario de fronteras ni de banderas, pero eso no me impide tratar de rechazar todo aquello que me llega vía multinacionales.
    Una forma de «poner aranceles» y que está a nuestro alcance, es comprar productos fabricados aquí en las tiendas de proximidad, utilizar internet para adquirir directamente a los productores todo aquello que no tenemos en nuestro entorno y no dejarnos seducir por los cantos de sirena del marketing. Yo, desde Madrid, resuelvo la compra de fruta gracias a una finca de Navarra (ya hay fruta ecológica al precio de la normal), el aceite a otra finca de Jaén, etc., y así voy ampliando según voy encontrando proveedores. Tengo dificultades serias con la ropa, (no hay quién encuentre un jersey confeccionado en España), pero tampoco es ese mi mayor gasto.
    Creo que, mientras no se consiga cambiar el maldito sistema, debemos empezar por modificar parte de nuestros hábitos que, si bien no resuelven el problema, al menos consiguen paliarlo.

  5. Indignado
    Indignado 13 agosto, 2012

    Lo que está claro es que la crisis ha sido creada para beneficio de unos pocos, no les interesa mata la gallina de los huevos de oro, un país sin gentes que lo habiten es un desierto para los romanos invasores o para la globalizada economía mundial; por eso nos mantienen con vida con el menor gasto posible.
    En este contexto la única forma de expulsar al invasor enemigo, que lo que quiere es el expolio del país colonizado, es que el pueblo se una, y haga justicia contra los traidores que se han dejado comprar a cambio de imponer lar ordenes de fuera, coño Bruselas, la TROICA y la madre que los pario, y expulsar a los colonos.
    Cuando esto se haga realidad, al contrario de lo que nos quieren dar a entender, seremos respetados por todos, deudores y acreedores, y en nuestras manos tendremos el destino de nuestro país y con ellos las gentes que lo poblamos.
    Y que no me digan que así las cosas no podamos ser en un tiempo razonable un país desarrollado, dinámico, emprendedor y lo más auto suficiente posible, esto último lo digo por el error de centrar el interés, allá por los años 60, de industrializar las grandes ciudades, llevando a abandonar la tierra y los recursos naturales del interior, para crear grandes centros de producción, cuando lo mejor hubiera sido industrializar de modo sostenible la agricultura y ganadería, pudiendo ser el granero de Europa.
    Descentralizar los centros de producción energéticos, que tanto dinero ganan por tener el monopolio en cuatro manos; hay que pensar que España con la hora de sol que disfruta solo haya gastado 300 millones de €uros, mientras que Alemania solo el pasado año invirtió 14.500 millones en la instalación de sistemas de energía solar, un país que tiene menos horas anuales de sol, «yo no soy tonto».
    Y como se sabe Alemania va a cerrar todas las centrales nucleares y están abriendo minas de carbón, pues se habla de una subida del mismo a corto plazo de 24€ a más de 90€, y aquí ni se quiere invertir y si lo hacen es con poco recursos y por la fuerza de las manifestaciones, «nosotros si somos tontos.»

  6. Julià
    Julià 14 agosto, 2012

    Yo en estos momentos estoy en China y la verdad, veo que estan como nosotros en plena burbuja inmoviliaria.
    El ladrillo esta en pleno auge se esta contruyendo noche y dia sin parar, las ventas de coches han crecido de forma exponencial, creo que desde el 2007 que cada anyo vengo por aqui, no paro de asombrarme del consumismo depredador, los cohes alemanes de lujo abundan por todas partes. Carrefoor,
    Mcdonals, cocacola Aiphon, Nike y todas las marcas mas odiosas que todos conocemos.
    No se donde les llevara y nos llevara a todos este consumo sin control. Para Alemania supongo que estupendo. por que esta haciendo el Agosto, por eso le va tan bien.
    Para los chinos, todo lo de fuera lo aprecian mas que lo propio y es como mas pretigioso lucirlo.
    He hablado con muchos, pero no lo entienden que tanbien los estan invadiendo lentamente y les conducirra a una situacion irreversible.
    Tambien quisiera que nos unieramos para erradicar a los politicos de las empresas. Telefonica,Ibertrola etc. Mientras estas empresas tengan a politicos en sus plantillas, estas haran a su antojo las leyes para sus intereses. Aumento de tarifas, freno a las renovables y un sinfin de atrpellos para todos.
    Propongo, ya que somos mayoria los que las alimentamos, canviar de peveedores de servicios que no tengan politicos.
    Telefonica es la mas corrupta de todas. Zaplana cobra 1000.000 e euros al anyo, Urzanganin no digamos y toda una larga lista de amigotes de Aznar.
    Un abrazo para todos y perdonarme por las enyes y los acentos que aqui no dispongo de ellos
    Hasta el dia 25

  7. Lucía M. Mur
    Lucía M. Mur 15 agosto, 2012

    Estamos en un momento sumamente crítico de la economía y la história de la humanidad. La crisis no está atacando solo a los paises del sur de Europa sino que es global. EEUU y China están en el principio y el final de este desorden. Salvar la economía actual es alimentar al monstruo que habra de destruirnos. Es urgente una conciencia universal de que hay que alejarse del sistema capitalista financiero y crear otras relaciones sociales de producción y comercio. Si no anticipamos un cambio total de rumbo la catástrofe de la deuda financiera nos aplastará. Y lo peor es que no me fio de que se les ocurra iniciar la 3ª con el fin de salir del colapso que se avecina. Soy muy pesimista. Lo sé. Procuraré enmendarme.
    Saludos.

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