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Hambre de gloria

Koldo Campos Sagaseta. Rebelión. 15.8.2012.

Terminaron las olimpiadas y los medios de comunicación del Estado español, conscientes de la necesidad de reconfortar los devaluados ánimos de la ciudadanía, no han escatimado elogios para convertir un nuevo fracaso en la última gesta del deporte nacional.

Bastaría recordar las expectativas que esos mismos medios estuvieron encumbrando en los días previos a la cita olímpica para entender la dimensión del fracaso pero, obviamente, esas previstas hazañas ya quedan demasiado lejos de la memoria colectiva como para insistir en ellas y lo que se impone es maquillar los resultados de manera que el fiasco general se transforme en el éxito que se miente.

Cuatro años antes, en Pekín, el deporte español obtuvo 18 medallas, entre ellas 5 de oro. Cuatro años más tarde, la celebrada progresión ha consistido en una medalla menos y en sólo 3 oros, pero en contra de lo que los hechos y las cifras cuentan, para los medios de comunicación, la participación del Estado español en los juegos olímpicos de Londres ha sido un éxito.

“Una despedida colosal” titulaba El País, sobre la foto del equipo de balancesto. “Lo hecho es muy grande” resaltaba un jugador. Ninguna referencia al costo moral que esa plata conseguida en baloncesto tuvo para la credibilidad del “espíritu olímpico” español que, se supone, debe prevalecer, incluso, por encima del número de medallas o del color que tengan. La sospechosa derrota frente a Brasil que hiciera posible la “colosal despedida” y su correspondiente medalla de plata ya poco importa.

“España triunfa en femenino”, titulaba Público, junto a las imágenes de varias atletas catalanas, vascas y españolas que obtuvieron los mejores resultados no obstante constituir las mujeres el contingente más reducido de la delegación deportiva.

Y todavía apostillaba el periódico: “Nuestros deportistas se marchan de Londres con 17 medallas, igualando la marca de Atlanta´96”.

O lo que es lo mismo, que el éxito del deporte español ha consistido en igualar el número de medallas conseguidas 16 años antes. Las citas olímpicas posteriores carecen de importancia a la hora de observarlas como referencia.

Para el periódico deportivo As, el gran titular no podía ser más optimista: “Final feliz”. La felicidad olímpica consistía, según el mismo periódico, en que “España aumenta su colección en la historia de los juegos con 3 oros, 10 platas y 4 bronces”.

A no dudar de que en las próximas olimpiadas también logre el estado español la proeza de seguir aumentando el número de medallas, así sean una por cada metal.

Más discreto, aunque insistiera en el mismo diagnóstico, se manifestaba Marca: “Aprobado alto a la actuación española”. Otro jugador de baloncesto se declaraba “orgulloso del equipo”.

La Razón también apelaba a la grandilocuencia: “Un broche heroico”. La foto del equipo de baloncesto justificaba una heroicidad que aún ponía más en evidencia el “espíritu olímpico” que allanó el camino hacia la plata y que para El Mundo fue “Un paseo por las nubes”.

ABC destacaba “España, de menos a más” y se extendía en un segundo titular: “después de una primera semana de dudas la delegación concluye los juegos con 17 medallas, más de lo previsto”.

Ignoro quien preveía peores resultados pero basta con que uno recurra a las hemerotecas de los medios de comunicación citados para comprobar que no eran precisamente ellos.

De hecho, antes de los juegos hubo medios que llegaron a insistir en la posibilidad de superar las 13 medallas de oro conseguidas en Barcelona que marcan el techo olímpico español.

De ahí se pasó, tras los primeros días de juegos, en los que el estado español debió sobreponerse al infortunio, la mala suerte y la cruel adverdidad, siempre luchando la armada invencible contra los elementos, a superar las cinco preseas doradas de Pekín.

Como la fatalidad no remitía, se ponderó entonces la posibilidad de superar el número de medallas, así fueran de latón, pero como tampoco las cuentas cuadraban los vaticinios, se acabó resaltando el número de diplomas olímpicos obtenidos.

En cualquier caso, el fracaso tampoco se limita al deporte del estado español. Las olimpiadas sólo son otro monumento más al absurdo, otra patética expresión de un sistema que pervierte todo lo que toca y que ha convertido el deporte en una bochornosa mercancía, en un triste negocio en el que se trajinan atletas y se especulan medallas, una grosera burla a ese espíritu olímpico que nunca sube al podium.

“El sueño olímpico ya viaja a Brasil” coinciden en titular todos los medios.

Pero no, el sueño olímpico de los pueblos que han asistido por televisión a la farsa deportiva que se nos brindara, aún no viaja, aún sigue anclado, a la espera de un trabajo, de una vivienda, de una vida digna, de ese imprescindible respeto a unos derechos humanos para los que tampoco hay medallas ni diplomas.

Fuente: Rebelion.org

Imagen de portada: TerceraInformacion.es

2 Comments

  1. Indignado
    Indignado Agosto 15, 2012

    Una vergüenza, pero la casualidad de que en un país machista políticamente y en la ruina, haya hecho que la mayoría de las medallas tengan que ver con mujeres y el agua, augura que !ESTO SE HUNDE!.

  2. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas Agosto 16, 2012

    Querido Indignado: Es que eso es cómo todo. Desde que existe el mundo , digamos civilizado, yo no sé, si ha sido la Iglesia, o quien, nos han asignado un papel, o un Rol, cómo se dice ahora, al hombre, y a la mujer, y han decidido por nosotros, que tiene que ser lo natural en uno, y qué en el otro. Pero que tenga todo el mundo presente, que cualquiera, vale para el objetivo que se plantee, y quitando parir, que el interior de la mujer está constituído para que dentro se desarrolle una criatura (Que no es moco de pavo) de ahí para afuera, si tienes aptitudes para ello, , cómo Edurne Pasaban puede escalar los catorcemiles, que ha escalado, pasando todo igual que un hombre. O Amelia Erharth volar sola en un avión sin escala, y saltar Pértiga, y cabalgar , y hacer Parapente. y ahora estar en el ejército, cómo Marine, haciendo las mismas pruebas que un hombre, que son durísimas, y aguantando las burlas y trastadas de los hombres, que la menosprecian Y ser Astronautas, y estar en el Espacio, en el Scaylab, cómo cualquiera, igual que un hombre, puede hacer las cosas de una mujer, y mejor, cómo los grandes Modistos, Cocineros, Bordadores, (Mi hermano, borda en oro y sedas y dibuja lo que quiere hacer, le da su estilo y de lo mismo, hace versiones distintas, que parece, que no lo han tocado manos) en fin, no quiero cansarte, pero es así. Azul para niños, rosa para niñas. Mi hermana mayor era la que arreglaba, en casa, los plomos, de la luz, la plancha eléctrica, de las antiguas, (Que llavaban MICA cubriendo los cables por dentro) y había cuatro hombres en casa, y si se salía o rompía una baldosa, élla, la quitaba, la limpiaba, y con su cemento, la volvía a poner.El mayor exponente de la antigüedad, fue la guerrera, Juana de Arco, que puso en el trono a su rey, pero la Iglesia que no podía consentir a una mujer así, tejió sus redes, y murió en la hoguera, por Hereje. Nadie es mejor ni peor que nadie.Somos dos sexos destinados a complementarse, pero el Vaticano, jamás consentirá, dar, su pata a torces. Ellos no quieren que la mujer, sea otra cosa. que la que pare los hijos, obedece al padre, al marido, y a los hermanos varones, y hace las faenas caseras. Así son las cosas, ¡¡¡Bravo pues, por las que se atreven a transgredir las Leyes y las Trabas que tienen siempre en su camino!!! ¡¡¡Bravo por las Olímpicas!!!

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