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Sanidad y Educación: el falso debate

Jesús García Blanca 16/8/2012

Imaginemos que el Estado tiene una megaempresa de fabricación de bombas de racimo y munición a base de uranio empobrecido con fábricas y almacenes repartidos por toda la geografía española.

Imaginemos que esa empresa se gestiona desde el gobierno estatal mediante acuerdos con los gobiernos autonómicos con capital público proveniente de los impuestos de todos los ciudadanos que cotizan.

Imaginemos que nadie se pregunta dónde van a parar esas bombas y esos proyectiles aunque todo el mundo lo sabe. Todos dan por sentado que vivimos en un mundo complicado en el que los conflictos bélicos están a la orden del día… así que, cuando algún ejecutivo lanza el globo sonda de la posible privatización de esa empresa mortífera, el único debate que se plantea, la única controversia en la que múltiples organizaciones ciudadanas desgastan sus fuerzas y la poca capacidad de protesta que va quedando es sobre la necesidad de defender la gestión pública de la susodicha empresa y su infame arsenal de modo que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de la protección que ofrece y del beneficio que generan sus ventas.

Pues bien, esta es exactamente la situación con respecto a la educación y la salud: el debate se mantiene enfocado en la disyuntiva público-privado con una dramática consecuencia: ganan Ellos. La suma de los mecanismos de poder que actúan en los terrenos de la educación y la sanidad cumplen una tarea primordial de control: abonar el terreno que posteriormente será sembrado con la manipulación y la mentira y en el que crecerán los futuros ciudadanos indolentes, obedientes, castrados y sumisos.

El hecho de que las organizaciones ciudadanas —en muchos casos autodenominadas antisistema— consuman sus fuerzas luchando por la gestión pública de esta gigantesca maquinaria de control es una de las mayores victorias de los amos del mundo.

¿Acaso alguien puede argumentar que escuelas de padres, oficinas de planificación familiar, consultas de tocología y ginecología, paritorios, guarderías, consultas de pediatría, escuelas, institutos y universidades se diseñaron para liberar al ser humano y contribuir a su felicidad? ¿Por qué entonces no se cuestionan? La respuesta es muy simple: funcionan.

Cumplen su objetivo fundamental, que es bloquear la corriente espontánea de la vida, desde que las criaturas empiezan a desarrollarse en el útero materno, pasando por los protocolos hospitalarios, el parto deshumanizado, la crianza sin contacto vital y una educación contra las necesidades de los niños que los preparan para ser alumnos obedientes, obreros obedientes, ciudadanos obedientes. ¿Qué sentido tiene quejarse de la indolencia que impera en nuestra sociedad, de la alienación, de la absoluta falta de sentido crítico y capacidad para la solidaridad y la rebeldía ante la agresión de los explotadores que están destruyendo el planeta y al mismo tiempo dejar intactas todas las instituciones que operan en estos dos terrenos claves —la salud y la educación— para alimentar las raíces de la sumisión?

Si queremos posibilitar, alimentar una auténtica transformación, la pregunta no es ¿educación pública o privada? La pregunta es ¿Educación para la libertad o educación para la sumisión? La pregunta no es ¿Sanidad pública o privada? La pregunta es ¿un modelo sanitario lastrado por prejuicios del siglo XIX, por una concepción obsoleta de la biología y de la medicina que beneficia a las multinacionales de la farmacia o un modelo sanitario basado en la autogestión, la educación para la salud, la promoción de alternativas vitales y holísticas que beneficien a la gente y no al capital?

Si queremos cambiar el mundo, tenemos que empezar a cambiar nuestras preguntas y nuestras respuestas.

Imagen de portada: google images

49 Comments

  1. ignasi
    ignasi 16 agosto, 2012

    Lo privado ocupa cada vez más espacio público.El todos necesitamos debería bastar para que se universalice.Pero no, el privado mete cuña y capta adeptos a los que ofusca cual secta antisocial.

  2. Keffet
    Keffet 16 agosto, 2012

    Mi intención, Ignasi, es precisamente poner en claro que el debate no es ese, no es entre lo público y lo privado.
    Para nosotros -los que queremos que la sociedad cambie- ese no es el debate, porque tenemos claro que un servicio debe ser público.
    El problema es que la Sanidad y la Educación, tal y como están ahora concebidas no son un servicio, sino un mecanismo de poder.
    Y todo el empeño que ponen la mayoría de las organizaciones sociales en defender el sistema público sanitario o educativo redunda en una defensa del Sistema a secas.
    Salud.
    J.

  3. Cordura
    Cordura 16 agosto, 2012

    Lo que planteas es interesantísimo, Jesús.

    No obstante, sin conocer el asunto como tú, a mi juicio es innegable que:

    1. La educación, en particular la pública, no es toda ella uniforme ni necesariamente uniformizadora. Recordemos que hay márgenes no desdeñables para la libertad de cátedra (pienso p. ej. en no pocos profesores de enseñanza primaria, secundaria y superior que conozco). Y en todo caso, la escuela pública como norma permite la promoción social de un modo que no lo hacen los modelos basados en la educación privada.

    2. Es innegable que, aun con sus paradigmas erróneos (y te lo dice alguien que p. ej. es vegetariano y reacio a vacunas y medicamentos), la sanidad pública sana y salva a muchísimas personas todos los años. Cambiarla básicamente por la privada implica menos salud y esperanza de vida (esto es algo constatado).

    No todo el debate es falso en estos campos.

    Además, por desgracia, en los tiempos de regresión que vivimos es un tanto quimérico pedir la “luna”. Por ejemplo, ya sería mucho preservar el estado de bienestar y de derecho (lo digo por los que, con la que está cayendo, siguen reclamando el socialismo y otras banderas del “programa máximo”).

    Un abrazo.

    • Serafín Iglesias Morcillo
      Serafín Iglesias Morcillo 17 agosto, 2012

      Sin ningún lugar a dudas, tu eres un “Sumiso”.
      También los curanderos salvan muchas vidas, pero cuantos se mueren por el sistema medico que estamos acuñando estos últimos tiempos, donde a las personas las llaman a consulta cuan ya fallecieron. ¿Dónde están los márgenes de educación no desdeñables? ¿Has Hecho alguna estadística? ¿Cuantos políticos o gerifaltes, conoces que hallan salido de la educación pública? Y con los tiempos en que estamos, no vayamos a pedir la “luna” ¡por favor que la BANCA esta en quiebra! y ¿a que socialismo te refieres? Al que gobernó en la anterior legislatura. No si así nos va, y como dicen en mi tierra, “mean por encima nuestra y tenemos que decir que llueve”.

  4. Indignado
    Indignado 17 agosto, 2012

    Lo que no queremos es que se socialicen los gastos y se privaticen los beneficios.
    Allí donde meten consejeros o cualquier cargo político se corrompe, consejeros en las cajas de ahorros espolio de las cajas y rescate con dinero público.
    Sanidad llena de cargos y duplicidades por las autonomías, se ha descubierto que hay un montón de secretarias, direcciones territoriales, autonómicas, nacionales y una maraña de puestos que no hacen nada y cobran sueldos de ejecutivos, gente que no tiene ni el graduado, se montan cualquier tipo de despachos o edificios enteros con nombre como Secretaria general de sanidad, que no se sabe que es, las responsabilidades que tienen o las competencias, se adueñan de los servios para abastecer de materiales y medicamentos, instrumentos, laboratorios de control de nada, por una lado autonómico y por otro nacional o provincial. El caso es meter a familiares y amiguetes con carnet de partido o sindicatos.
    Todo lo anterior se repite en educación, en justicia, en agricultura, energía, industria, turismo y todo lo que se pueda inventar que parezca necesario.
    Toda es grasa es la que realmente sobra, pero no se toca, ¿no vas a despedir a mi hijo, que yo metí a tu sobrina?, osea muchos intereses creados desde la transición, que han ido en aumento hasta la llegada de la crisis.
    Nos son los cuatro trajes, ni el sueldo, son los trapicheos que se pueden hacer desde puestos de responsabilidad, y ahí hay mucha mierda que limpiar.

  5. David Sempau
    David Sempau 17 agosto, 2012

    “la pregunta no es ¿educación pública o privada? La pregunta es ¿Educación para la libertad o educación para la sumisión? La pregunta no es ¿Sanidad pública o privada? La pregunta es ¿un modelo sanitario lastrado por prejuicios del siglo XIX, por una concepción obsoleta de la biología y de la medicina que beneficia a las multinacionales de la farmacia o un modelo sanitario basado en la autogestión, la educación para la salud, la promoción de alternativas vitales y holísticas que beneficien a la gente y no al capital?”

    Suscribo y aplaudo.

    ¡Un abrazo para tod@s!

  6. Godzila73
    Godzila73 17 agosto, 2012

    totalmente de acuerdo en el planteamiento de tipo libertario, hoy en la ciudad de Torrevieja (Alicante) viene una noticia por la falta de calidad de la gestión privada en la sanidad pública, el jefe de departamento de enfermedades crónicas ha dimitido por causa de que la política empresarial de beneficio del Hospital San Jaime va contra los pacientes,ahí tienes la ética de un médico. Lo mismo ocurre en la Escuela, como educador social se que castran la espontaneidad y creatividad de los niños, la escuela es como una fábrica de productos humanos, preparados para el trabajo precario, la sumnisión y el consumo. La privada tiene los mejores medios, y entre ella la católica que se lleva la palma para preparar a la élite empresarial y política. Necesitamos una educación libre, se puede hacer con la ayuda de toda la sociedad y de los profesores/as que cambien el chip. Creo en la autogestión de la educación a lo largo de la vida y en su personalismo, educar en emociones, educar para pensar en libertad, educar para amar la naturaleza y vivir de ella. Desde Ferrer i Guardia, el personalismo de Ivan Ilich etc, se toca la cuestión de teorías de la educación que liberan.

  7. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 17 agosto, 2012

    Doy un sí, como un rascacielos, a este Señor, que ha escrito el artículo. Sí a la Investigación en bien del pueblo , a la Educación, la Sanidad. y todo lo que pueda hacer la vida agradable, a un pueblo que se mata, a trabajar, donde sea, para mejorar la vida de todos. Pero con los Políticos, y Multinacionales que tenemos,no conseguimos, más que morir en el intento Los unos y las otras, no saben de nada, más que de explotar por dinero, a todo bicho viviente, (De los Bancos y Cajas no hablemos) vivir ellos cómo Sultanes, y al obrero que le den. Hoy tengo un humor de mil Diablos. No he dormido. La escena por televisión de anoche, de cómo fusilaron sin paredón, porque sí, a los más de treinta mineros Surafricanos, por hartarse de pedir aumento de salario, por sacar Platino, de las minas, no sé si para los INGLESES, O LOS AMERICANOS, PORQUE EL CARTEL, ESTABA ESCRITO EN INGLÉS.Ver la escena, me quitó el apetito y el sueño, cuando los vi, en el suelo cómo trapor, viejos, por atreverse a atacar con palos y armas blancas, a los policías que los masacraron. ESto, es un Holocausto, cruel, e innecesario, porque se pueden permitir subir el sueldo, a uno hombres con familia, por sacarles el platino (QUE ES SUYO)que es de su tierra, y todos sus Colonizadores, les están despojando de todo lo que tienen de valor, por una miseria. Sólo por ese trabajo, cómo por tantos otros, les tenian que tener un gran respeto, ya que son ellos los que sudan sangre, para sacarlo, y los que son los dueños, sin serlo, los que se llevan todo el dinero. Ni con mil vidas pagan estos monstrúos, el daño, que causan a los verdaderos dueños de lo que el país produce. Y a cambio los masacran , sin darles Cuartel, en pleno 2012, del siglo XXI. Me he levantado, con un dolor de cabeza horrible, y cuando enciendo la tele, me entero, que desde primero de Septiembre, retiran de la Seguridad Social 417 medicamentos. ¿Se puede saber a que están jugando, estos Dictadores actuales? ¿ Es que por la cara, quieren matarnos a todos? ¿ Es que tenemos que pagar igual una viuda con 600 euros, que un parado, con 400, que unos que trabajan, y que ellos, los Dictadores, que tienen dinero por un tubo, u los 1700 millones de desahuciados? ¿ ESTO; QUE ES?. Esto es ni más ni menos , que las versionmes corregidas y aumentadas de 1984, y UN MUNDO FELIZ. Veo a nuestros descendientes, en un Hangar con barrotes, siendo cómo un Zoo, para diversión de los visitantes? Pues chicos, no sé lo que ocurrirá, pero no me suena nada bien. Este Gobierno de Mangantes ladrones, y malversadores, tiranos cómo el que más, no merecen seguir ocupando las Poltronas, que les hacen vivir cómo verdaderos KUWAITÍES.No sé que pasará, pero ya está tardando. Perdonar chic@s, pero me tiro a las paredes.

  8. Carlos
    Carlos 17 agosto, 2012

    Hace años,mediados los ochenta,los gobiernos socialistas (central y autonómicos) dieron mucha importancia a los aspectos de prevención y promoción de la salud. Por fin la sanidad hospitalocentrista pasaba a un segundo lugar. Pero la tibieza de unos,la oposición de otros y el poder de las multinacionales del medicamento acabaron con este sueño.Los aspectos de prevención y promoción de la salud vuelven a considerarse por algunos sanitarios como temas poco científicos. Volvemos a estar como en los mejores tiempos.

  9. David Sempau
    David Sempau 17 agosto, 2012

    Estimad@s, en el paradigma del turbocapitalismo salvaje neoliberal globalizado, que podríamos resumir como “todo por la pasta”, la educación está al servicio de la producción y la salud lo está al servicio de las multinacionales de la enfermedad. Una educación orientada a despertar la curiosidad, la capacidad de descubrir aprendiendo y el pensamiento crítico, está tan en las antípodas del paradigma dominante como una sanidad orientada a la salud en lugar de estarlo a la enfermedad como negocio.

    Tras la clamorosa derrota del ejército profesional prusiano a manos de los soldados aficionados de Napoleón en la batalla de Jena (1806), en sus famosos “Discursos a la Nación Alemana” Johann Gottlieb Fichte dijo al pueblo de Prusia que la fiesta había terminado, que la nación iba a tener que reformarse a sí misma a través de una nueva institución ideal de escolarización forzada, en la que todos aprenderían a obedecer órdenes.
    De este modo y por primera vez en la historia de la humanidad, nacía la escolarización obligatoria a punta de bayoneta. La escolarización obligatoria moderna se inició en Prusia con una clara visión de lo que las escuelas centralizadas tenían que producir:

    1) soldados obedientes para el ejército,
    2) trabajadores obedientes para las minas,
    3) servidores civiles bien subordinados para el gobierno,
    4) obreros civiles bien disciplinados para la industria
    … y
    5) ciudadanos que pensaran uniformemente sobre las principales cuestiones.

    Según Fichte, las escuelas crearían un consenso nacional artificial sobre cuestiones decididas previamente por las familias y las instituciones que mandaban en Alemania (*)

    Dos siglos después el modelo educativo mantiene objetivos equivalentes, sólo que adaptados a la terminología actual. El paro masivo es la excusa perfecta para justificar un sistema educativo utilitarista, dedicado a producir carne de cañón para un mercado laboral donde el puesto de trabajo se ha convertido en un bien escaso, por el que hay que abdicar de los derechos adquiridos con el sacrificio de generaciones. A las etapas educativas primaria y secundaria le sigue la universitaria, pingüe negocio que se basa en el espejismo de la titulitis como (falsa) garantía de colocación laboral. La etapa universitaria tiene, además, el beneficio añadido de tener aparcad@s unos años más a un@s jóvenes que, de otro modo, pasarían a engrosar las vergonzosas listas del paro juvenil.

    Por lo que se refiere a la sanidad, qué decir de la medicamentitis española, donde cada casa se convierte en una farmacia de medicamentos caducados porque se recetó por cajas y no por unidades. En el país donde resido actualmente, los medicamentos se recetan y se entregan por unidades, en cantidades coherentes con la prescripción médica. Esta hipermedicación, con su correspondiente gasto sanitario desmedido, es perfectamente comparable a la substitución forzada, curso tras curso, de los libros de texto en la educación, práctica aberrante, irracional y antiecológica, que fomenta en el alumnado la costumbre de “usar y tirar” en lugar de preservar y reutilizar. Qué decir de la ausencia de medicina preventiva, de la falta de una verdadera educación para la salud, del monopolio en manos de las multinacionales del sector sobre la información científica que llega a los profesionales de la medicina, o de las prácticas comerciales cuasi corruptas de estas empresas para conseguir que los médicos receten sus productos. Qué decir de la práctica ausencia de medicamentos genéricos en la farmacopea nacional.

    En fin, lo dicho, “todo por la pasta” y tonto el último. Y así nos va en lo económico y en lo ecológico. Puro desastre, cada vez más alejado de la cordura y el sentido común. Habrá que resignarse, porque los que gobiernan no lo hacen por casualidad, sino porque una mayoría de votantes les otorgó el poder y eso se llama “democracia” que, según Georges Bernard Shaw, es el sistema que “sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente”. Pino Aprile lo expuso aún más crudamente en su entrevista con Ima Sanchís en “La Vanguardia”(**): “La democracia es como una partida trucada: antes de ir a votar los imbéciles ya han vencido porque son mayoría”

    ¡Un abrazo para tod@s!

    (*) Fuente: John Taylor Gatto. De su ensayo “The Public School Nightmare: Why Fix a System Designed to Destroy Individual Thought?” (La pesadilla de la escuela pública: ¿Por qué perpetuar un sistema diseñado para destruir el pensamiento individual?) en Matt Hern, ed. (1996) Deschooling our lives (New Society Publishers, Gabriola Island y Filadelfia, 1996), págs. 39-47.
    (**) La Contra, 26 de Enero del 2002.

  10. Jesús García Blanca
    Jesús García Blanca 17 agosto, 2012

    El modelo educativo que tenemos -y que se haya instalado tanto en las escuelas públicas como en las concertadas y privadas- es uniformizador. No puede ser de otra manera porque su objetivo fundamental es uniformizar.

    Otra cosa es que haya profesionales rebeldes agazapados en este centro o en aquel otro, y que -en el pequeño espacio en el que les permiten maniobrar- hagan ciertas cosas de otro modo, suavicen los rigores de la manipulación o despierten inquietudes en esa pequeña minoría de alumnos que el engranaje escolar aún no ha conseguido doblegar.

    Pero eso no va a cambiar el sistema de adoctrinamiento global. Lo podemos comprobar claramente observando los resultados, es decir, las características psicoemocionales del ciudadano medio. Es un problema estructural que no puede solucionarse con gestos puntuales.

    Y exactamente lo mismo podemos decir en lo que se refiere al modelo sanitario, dominado por un modelo médico basado en asunciones erróneas, teorías obsoletas, y dogmas decimonónicos, y que, además de mostrarse incapaz de solucionar un creciente número de enfermedades, son responsables de innumerables problemas de salud y decenas de miles de muertes.

    Por si no ha quedado suficientemente claro, yo no opongo sistemas públicos a sistemas privados. Doy por sentado que quienes luchamos por una sociedad más justa en un planeta vivo donde la gente sea feliz, no concebimos que los servicios fundamentales no sean públicos.

    Sin embargo, defender en estos momentos el sistema sanitario público o el sistema educativo público es en realidad defender el modelo médico y el modelo educativo que dominan en ambos sistemas y que cumplen funciones claves de sometimiento del ser humano y de mantenimiento de una sociedad injusta en la que unos pocos ejercen el dominio. Es decir, se da la paradoja de que, en última instancia, la supuesta defensa de lo público acaba por beneficiar intereses privados.

    Pero existe aún otra paradoja: los padres que quieren que sus hijos se eduquen de otra forma, únicamente tienen dos opciones: o educarlos en casa y correr el riesgo de que los denuncien por abandono, o matricularlos en un colegio privado acorde con sus ideales pedagógicos -porque únicamente fuera del control de los centros públicos puede haber un centro que eduque para la libertad y contra el sistema.

    Paradoja que se repite en el terreno sanitario: si alguien quiere tratar de otro modo sus problemas de salud que no sea el enfoque irracional, destructivo y al servicio del mercado que impera en el sistema público sanitario, tiene que acudir a un terapeuta privado -porque únicamente fuera del control de la sanidad pública puede haber alternativas que se enfrenten a la férrea dictadura farmacéutica.

    Salud.
    J.

    • Cordura
      Cordura 19 agosto, 2012

      Pero entonces, Jesús, antes de dar por hecho que público vs. privado es un falso debate, deberás demostrar que:

      1. La educación es tan uniformizadora como dices (yo no descarto que lo sea en buen grado, pero tampoco creo que lo plural se limite a gestos puntuales).

      2. La sanidad sigue esquemas tan nefastos como aseguras.

      Todo lo cual, insisto, lo señalo desde mi rechazo FRONTAL (seguramente mayor que el vuestro, y no lo digo por gusto) a este mundo y a este sistema en todas sus variantes. Pero también desde la convicción de que HOY, socialmente hablando, es más urgente defender la sanidad y la educación públicas que luchar por el ideal de ambas a nivel colectivo (sin perjuicio de que en nuestra esfera privada sigamos aspirando a él).

      Espero que el siguiente ejemplo ayude a entender mejor lo que sostengo aquí. Soy radicalmente partidario de una economía cooperativista (socialismo voluntario), y en la medida de mis posibilidades la practico en mi entorno social inmediato. Ahora bien, a la vista del brutal ataque al estado del bienestar, y pese a que este no se ajusta ni de lejos a mi ideal, considero poco prudente luchar en el plano sociopolítico por ese tipo de economía, dado que hoy urge más defender lo que va quedando del estado del bienestar.

      Saludos cordiales.

      • Jesús García Blanca
        Jesús García Blanca 1 septiembre, 2012

        Está muy claro, Cordura.
        Puedes verlo por las consecuencias.
        En el caso de la educación, echa un vistazo a tu alrededor: ¿qué ves? Vivimos en una sociedad de esclavos obedientes. En el caso de la sanidad: los efectos yatrogénicos son la tercera causa de enfermedad en el mundo y la cuarta causa de muerte en países desarrollados… y eso con los parámetros y conceptos oficiales; si aplicamos criterios alternativos la cosa sería mucho peor.
        En cuanto a tu apreciación final: yo no llamo a esto “estado del bienestar” así que no tengo nada que defender. Y aplicado a nuestro tema: me parece absurdo defender un sistema que se dedica a formar piezas para el engranaje y tener la esperanza de que esas piezas van a luchar luego para cambiar las cosas!
        Salud.
        J.

      • Cordura
        Cordura 1 septiembre, 2012

        En un sentido absoluto, no te imaginas cómo abomino yo del “estado del bienestar”. Pero, junto a sus lacras –algunas de las cuales tú enumeras–, es innegable que por ejemplo gracias a la sanidad moderna aumentó la esperanza de vida en el mundo “desarrollado”, o que se ha generalizado la cultura sanitaria de la prevención a través de la nutrición adecuada y el ejercicio físico. Me parece que es grotesco negar esos avances (no digo que nadie lo haga, pero ciertos énfasis pueden entenderse en ese sentido).

        Insisto (y van…): es quimérico, y hasta empieza a resultarme sospechoso (aunque no sé de qué), tanto abogar por el programa máximo cuando ni siquiera nos están dejando unos mínimos… La revolución no está reñida con el realismo, todo lo contrario. No caigamos en lo que Lenin llamó la “enfermedad infantil del comunismo”.

        Un cordial saludo.

  11. Eduardo
    Eduardo 17 agosto, 2012

    Como ya te comenté Jesús, poco antes de esta crisis y desde hace muchos años estabamos luchando por ofrecer a nuestros hijos un aprendizaje diferente, por considerar la educación oficial obsoleta y castradora, enfrentándonos a asuntos sociales por no escolarizarles y darles lo que considerábamos correcto en casa, o junto a otras familias que pensaban parecido. Tuvimos muy buenas experiencias y nos dimos cuenta de la diferencia entre aprender en la escuela o fuera de ella. Con la crisis y la posible pérdida de lo público, nadie cuestiona la educación oficial y no hablemos de la salud, tema más delicado. Si Jesús; los debates no son los que se plantean ahora, ya que suelen ser los que el poder quiere que sean; estamos manipulados hasta la médula y hay que estar bien despierto para no perder la objetividad, así que, gracias por plantear el debate y sacar a la luz lo que están enterrando. Hay muchos miedos a que tomemos las riendas el pueblo, por el pueblo mismo. Nos han hecho creer que nosotros necesitamos que nos dirijan, a los mercados, etc. Pero espero que les salga el tiro por la culata. Un abrazo a todos.

  12. Cordura
    Cordura 19 agosto, 2012

    Serénate, Serafín, que yo no t’hecho ná 😉

    Aprende a leer sin prejuicios y quizá descubras que no ha lugar a NINGUNA de las caprichosas acusaciones que me dedicas.

    Saludos cordiales.

  13. Cordura
    Cordura 24 agosto, 2012

    Hay además un elemento que creo que no se ha resaltado aquí. Tiene que ver con los mínimos educativos y sanitarios.

    Me refiero, respecto a la educación, a los conocimientos que sin duda se imparten, y que ayudan a configurar la formación de la persona. Con la educación privatizada, a la postre solo una minoría tendría acceso a un nivel medio-alto de conocimientos.

    Y, respecto a la sanidad, me refiero a las urgencias, los casos a vida o muerte… Con la privatización, muchos morirían directamente en tales casos al no poder pagarse la atención médica.

    De ahí que la cuestión público-privado no es un falso debate en ninguna de esas dos áreas (dicho sea sin perjuicio de las verdades que sostiene Jesús).

    Saludos cordiales.

    • Jesús García Blanca
      Jesús García Blanca 1 septiembre, 2012

      Creo que has interpretado mal mi planteamiento.
      Aquí estás comparando la opción pública y la privada; y eso es precisamente lo que yo planteo que no debemos hacer.
      Está claro que tienes poca idea de los conocimientos que se imparten en la escuela si crees que ayudan a configurar la formación de la persona! En cuanto a la sanidad: la medicina moderna funciona en la medida en que se enfrente a cuestiones “mecánicas” (digamos un hueso roto), pero fracasa conforme se aplica a cuestiones más orgánicas (digamos multitud de enfermedades consideradas incurables).
      El debate es falso en la medida en que por debajo hay cosas mucho más relevantes de cara a un cambio social.
      Salud.
      J.

      • Cordura
        Cordura 1 septiembre, 2012

        Jesús, comparo público-privado a sabiendas de que tú no quieres hacerlo. Lo hago precisamente porque tú dices, ya en el propio título, que se trata de un “falso debate”. Mi empeño es mostrar que no es tan falso. Y para eso he aducido ya una serie de ejemplos.

        Por lo demás, fíjate que en mi anterior comentario hablaba de mínimos, tanto en educación como en sanidad. Me da la impresión de que me has leído deprisa (pues, p. ej., en ningún momento he afirmado que me guste en su conjunto la educación que se imparte; ahora bien, considero absurdo negar que se dan conocimientos útiles en la escuela a todos sus niveles, por nefasto que sea el enfoque de fondo).

        En cuanto a lo relevante para el cambio social…, ya expliqué al principio que el problema es que hoy no nos podemos permitir luchar por el programa máximo… ¡ya es mucho tratar de preservar lo (poco) bueno que va quedando!

        A fe que me cuesta creer que me se me entienda tan mal 😉

        Saludos cordiales.

  14. urogallo
    urogallo 29 agosto, 2012

    Acabo de caer aquí y me alegro por el debate.
    Mi opinión es que todo tiene cabida,lo publico y lo privado,creo que es lo deseable….pero claro para que el resultado sea equilibrado el ciudadano ha de tener posibilidad de elección entre un sistema y otro ,y ello solo se puede conseguir dotando a cada ciudadano de un derecho a una especie de “bono educativo o sanitario” con el que acceder al sistema de su preferencia. La Constitución seria quien marcase los límites en los derechos y lo complejo seria elaborar esa CONSTITUCION

  15. Indignado
    Indignado 1 septiembre, 2012

    Si todo fuera privado no existiría la razón de ser de los Estados, ni los impuestos, de hecho sería una anarquía descontrolada por la ley del más fuerte.
    El que un personaje público hable de lo privado, o más bien de la necesidad de privatizar lo público, es porque tal personaje se ha vuelto mercancía, un cáncer institucional que obedece a intereses ajenos a su responsabilidad. Y el que se den muchos casos en una sociedad y no haya dimitido ni juzgado ni uno solo de estos casos obligan a mirar a la justicia por su mal funcionamiento o parálisis por corrupción de la misma a consecuencia de su conversión en mercancía.
    Viendo al revés este comportamiento es como si el director general de un Banco tomara la decisión de hacer publicas sus sucursales para desviar sus beneficios hacia el bien común….¿^*^?

  16. Jesús García Blanca
    Jesús García Blanca 4 septiembre, 2012

    Hola, Cordura.
    Parece que nos cuesta entendernos…

    Titulé falso debate porque no es el debate que necesitan la Sanidad y la Educación, es el debate que les conviene a quienes quieren que todo siga como está… o que en todo caso empeore -ya decía Machado que nada es impeorable…

    Dos detalles que en tus respuestas alertan de las graves consecuencias del problema que denuncio: por un lado pareces creer que se sabe lo que es una “nutrición adecuada” cuando la realidad es que nuestra sociedad se caracteriza por una nutrición aberrante y que tenemos las neveras llenas de productos muertos que son comestibles pero no alimentos; por otro lado pareces dar por sentado que los “conocimientos” son asépticos y que la diferencia está en la metodología. Esto no es así en absoluto. La realidad es que el 99% de los niños se pasan toda la escolaridad obligatoria encerrados y soportando una andanada de conocimientos anodinos totalmente desconectados de su vida, de sus inquietudes, de su curiosidad; y llegan a la ESO habiendo olvidado la mayoría aunque habiendo interiorizado el curriculum oculto normalizador.

    En cuanto al debate de máximos/mínimos, lo siento, para mí es otro falso debate que oculta lo esencial, que induce a la pasividad y la indolencia, al conformismo, a la renuncia… pero eso es otra historia.

    Salud.
    J.

    • David Sempau
      David Sempau 5 septiembre, 2012

      No quiero extenderme aquí sobre los aspectos de “nutrición” y “enseñanza”. Simplemente decir que comparto lo dicho por Jesús y añadir que quien desee conocer mis opiniones al respecto, las encontrará bien definidas en el libro “Las cosas por su nombre” (http://www.rebelion.org/docs/1408.pdf)

      ¡Un abrazo para tod@s!

      • Keffet
        Keffet 6 septiembre, 2012

        Gracias David: el libro promete.
        Creo que abordas temas poco habituales en estos contextos.
        Me alegro de no estar tan sólo.
        Salud.
        J.

    • Cordura
      Cordura 6 septiembre, 2012

      Entendí lo de “falso debate”, amigo Jesus. Mi réplica de fondo es porque niego que sea falso, aunque a la vez encuentro muy interesante el otro debate que tú planteas (aunque, como ya te hice notar, creo que no lo argumentabas ni documentabas lo suficiente en tu artículo).

      No hice en un comentario previo ningún panegírico de los paradigmas nutricionales (recuerda que soy vegetariano, lo cual ilustra hasta qué punto los cuestiono). Pero me parece indudable que en las últimas décadas han aumentado mucho los conocimientos dietéticos, y con ellos la capacidad de elegir unos u otros alimentos (pues también ha crecido la variedad en la oferta alimentaria…, ¡y con esto que nadie entienda que defiendo a Monsanto y otras diabólicas multinacionales, por favor!). Lo mismo cabe decir sobre la concienciación respecto al ejercicio físico. Y sobre otros temas sanitarios, por supuesto.

      Tampoco, y asimismo lo dije, estoy haciendo una apología del sistema educativo. No niego que ante todo se busca educar a siervos del Poder. Pero, por favor, trata de entender lo que digo: los alumnos que vean truncada su carrera académica porque el dinero no les alcanza tendrán: 1. Menos información (de la “mala”, pero también de la “buena”, pues suelen estar mezcladas). 2. Menos posibilidades de promoción social (a este respecto, es muy conveniente leer el libro ‘Algo va mal’, de Tony Judt, que compara los casos de Estados Unidos y Reino Unido con los del resto de Europa… hasta que llegó la “crisis”; la desigualdad social era mucho mayor en los primeros gracias al modelo “neoliberal” ya hace años en ellos vigente, y en particular por esa privatización de la educación)

      No seré yo quien niegue que este mundo es nefasto y que son nefastos los valores que lo rigen. Pero eso no debiera hacernos prescindir de muchos matices que, pese a ello, han venido haciendo la vida llevadera al menos en ciertos entornos geográficos, y a pesar de los pesares. Me parece un error plantear estos asuntos en términos de todo o nada.

      No creo en el progreso moral sencillamente porque históricamente, pese a las promesas ilustradas, no se ha realizado (solo ha habido uno o dos momentos históricos en que así fue, pero el tiempo lo acabó revirtiendo). Pero eso no significa que no haya habido progreso en otros campos, aunque solo haya sido porque las sociedades durante décadas fueron, en algún grado, eso que Popper llamaba “sociedades abiertas”.

      Este mundo, en última instancia, está en manos del Diablo, pero no todos están (estamos) poseídos… al menos todavía.

      Un saludo muy cordial.

      • Keffet
        Keffet 6 septiembre, 2012

        Amigo Cordura:
        — Mi breve texto -que ni siquiera me atrevería a llamar artículo- únicamente pretendía plantear el problema y ver cómo reaccionaba la gente. Obviamente es preciso desarrollar los múltiples asuntos implicados; cosa que -como te dije en una ocasión- llevo tiempo elaborando y espero sintetizarla en forma de libro.

        — ¿Han aumentado mucho los conocimientos dietéticos? Dicho así, podría darte la razón. Pero aquí lo que discutíamos es si esos conocimientos se reflejan en la alimentación de la gente, cosa que únicamente ocurre con una mícrominoría.

        — Lo siento, pero tus comentarios una vez más constituyen para mí ejemplos del problema que trato de hacer visible -por lo que veo, con poco éxito. Un ejemplo: esa mezcla de la hablas de información “mala” y “buena”.

        — Si este mundo es nefasto y son nefastos los valores que lo rigen, ¿para qué queremos las migajas de tanta negatividad? Mi planteamiento no es Todo o Nada, sino algo bueno en lugar de cualquier cosa mala.

        — Yo no creo en el Progreso -así, sin más adjetivos.

        Salud.
        J.

      • Cordura
        Cordura 7 septiembre, 2012

        Como revulsivo para el debate, tu texto de cabecera me parece muy bien, desde luego. Y de antemano te digo que me gustaría conocer los argumentos de fondo, así que por favor tenme al corriente.

        Sobre el “Progreso”, si no hay progreso moral a la postre (medio o largo plazo) todo se acaba pervirtiendo. De ahí que todas las esferas de este triste mundo estén corrompidas (incluidas las “antisistema“, por supuesto). Y que sea tan necesaria la permanente autocrítica (lo que a su vez requiere ese bien tan escaso llamado humildad).

        Dicho eso, creo que es innegable que se han logrado avances en diversos aspectos, campo sanitario incluido. Por ejemplo, en la legislación antihumos, enfrentando los poderosos intereses de la criminal industria tabaquera. O en conocer y promover las ventajas de la dieta mediterránea (lo que, también es cierto, no ha erradicado la extensión de los McDonald’s y otra comida basura). O en la evaluación negativa de las bebidas alcohólicas y la creciente comprensión de que los supuestos beneficios del vino se deben a sus componentes no alcohólicos. Ayer mismo se publicaba esta noticia, tampoco muy favorable a poderosos intereses:
        http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/09/06/corazon/1346955242.html

        Y estos avances –se podrían dar muchos más ejemplos– suponen conocimientos que además tienen el lógico correlato en el campo educativo (en materias como ciencias naturales, biología y similares). En el cual también ha habido importantes desarrollos pedagógicos (aunque no es mi especialidad, he sido profesor durante años y también conozco algo del tema). Por ejemplo, se generalizaron las escuelas mixtas. Se desterraron los castigos violentos a los alumnos por parte de sus profesores (y se condenaron los de sus padres). Se corrigieron enfoques excesivamente memorísticos (por desgracia, a menudo yéndose al extremo opuesto). Etcétera.

        Es cierto que el Sistema lo acaba engullendo y pervirtiendo todo, en su afán de control social al servicio del Poder. La cuestión es qué márgenes de libertad y calidad moral hay en cada momento. Y lo que yo sostengo es que hace cuatro años había más, muchos más, de los que habrá dentro de cuatro años.

        En ese contexto era y sigue siendo útil el debate público-privado.

        Saludos cordiales.

      • Keffet
        Keffet 8 septiembre, 2012

        Hola, amigo Cordura.

        Como dije, respecto a los argumentos de fondo, estoy en ello; y no será cosa de un día o dos.

        Cuando dije que no creo en el Progreso, quiero decir que no acepto esa idea de Progreso que impuso el positivismo a partir de la Revolución Francesa y que se ha ido multiplicando por mil en lo que va de modernidad.

        Dicho esto, yo sí me atrevo a negar esos avances. Y por tomar uno de tus propios ejemplos: ¿puedes decirme por favor cuáles son las “ventajas de la dieta mediterránea”? Creo que si entramos en detalles en algún ejemplo, podremos extraer valiosas conclusiones generales.

        En cuanto al correlato que apuntas en el terreno educativo: ¿de verdad crees que ha habido avances? ¿y precisamente en esas materias? Cuando presenté en Barcelona mi libro “El rapto de Higea”, un biólogo presente en la sala confesó públicamente que estaba perplejo, porque muchas de las cosas que yo estaba planteando y que él consideraba de tremenda importancia, no se estudiaban en la carrera ni de lejos. Y eso es en la Universidad, en los centros de primaria y secundaria ni te cuento.

        Y en cuanto a esos “importantes desarrollos pedagógicos”… me parece de una candidez suprema pensar que el destierro de “castigos violentos” -supongo que te refieres a los físicos, porque los psíquicos están a la orden del día- es un “avance” y no un cambio de estrategia, la sustitución de lo disciplinario por el control (que diría Deleuze).

        En cualquier caso, tu párrafo final acaba por quitarte la razón: el sistema lo engulle todo. ¿Qué márgenes de libertad tenemos? Pues estos que estamos ejerciendo aquí. Y mi precisamente mi texto apuntando al verdadero debate es una forma de utilizar ese margen y de pedir a otros que trabajemos para ensancharlo. Por contra, persistir en el otro debate, el que yo por eso mismo denomino falso, es estrecharnos cada vez más la escasa grieta que nos dejan.

        Salud.
        J.

      • Cordura
        Cordura 9 septiembre, 2012

        Jesús, ‘grosso modo’ podemos decir que todo depende de con qué comparemos… Por ejemplo, yo siempre he criticado el canto ilustrado al progreso y su culto a la diosa Razón (hablo sobre todo de la rama francesa del iluminismo, la más superficial; p. ej. Kant, sin “llenarme”, es otra cosa). Y lo he criticado porque soy, o procuro ser, cristiano bíblico, de manera que mi paradigma de base dista mucho de eso.

        Ahora bien, si lo comparamos con irracionalismos previos –como los del ‘Ancien Régime’– o posteriores –como el de Deleuze, Guattari y compañía–, yo sin duda prefiero la razón ilustrada. Sé que esta, y a las pruebas me remito, nunca permitirá el progreso moral real, pero también que al menos –y a falta del predominio de los valores bíblicos– es capaz de enunciar y proclamar las premisas de aquel, e incluso de definirlo, con más precisión que ninguna otra corriente de pensamiento. Y eso, a su vez, favorecerá el contraste entre la realidad tangible y los supuestos ideales morales (que se plasmaron p. ej. en la DU de los DDHH, así como en múltiples constituciones políticas). De la dialéctica entre ambos términos puede salir, al menos, un relativo avance social siquiera externo (pero quizá lo más a lo que podamos aspirar, socialmente hablando, es precisamente a una “conducta educada” en sociedad; o sea, por resumir: lo más amable y lo menos violenta posible). Ahora bien, todo esto no me hace renunciar a mis ideales personales ni a tratar de difundirlos incluso en un sentido revolucionario (ver Mateo 13: 31-33), aunque siempre pacífico y reacio tanto a la imposición como al dogmatismo.

        En términos más actuales, lo anterior significa que para mí el “estado del bienestar” está a años luz de mi modelo social (que tiene mucho más que ver con el de los primeros cristianos según nos lo reflejan los capítulos 2 y 4 del libro de los Hechos). Pero también, que la deriva actual me lleva a añorar cada vez más ese “bienestar” que aún no hemos perdido del todo… Por eso, máxime en vista de lo brutales que son los vientos de destrucción, encuentro absurdo abogar por unos “máximos” cuando la cuestión ahora sería saber si somos capaces de conservar los “mínimos”… y luego ya veremos. Pero conste que lo digo desde el respeto e incluso la simpatía hacia tus valores subversivos (o hacia lo que intuyo de ellos, pues apenas los has explicado).

        Me preguntas, amigo, cuáles son las ventajas de la dieta mediterránea pero me extraña que tú desconozcas cuál sería mi respuesta (las virtudes del aceite de oliva, la abundancia de frutas y verduras con las vitaminas y minerales correspondientes…). Luego, imputándome “candidez suprema”, me echas en cara que considere un avance la supresión de los castigos físicos, afirmando que en realidad se trató de un “cambio de estrategia”.

        No sé si eres consciente de que, tanto en uno como en otro caso, la carga de la prueba es tuya, por ser tú el que desafía conocimientos comúnmente aceptados –y no necesariamente “reaccionarios”, como ya expliqué–, frente a los cuales aún no has dado un solo argumento sustancial aquí (obviamente, efectuar afirmaciones como la de ese “cambio de estrategia” no es un argumento, y además supongo que no hemos de darte la razón por fe).

        En tu último párrafo realizas una “inferencia” excesiva, pues yo en el mío al que (supuestamente) respondías hablaba de las tendencias del Sistema, pero dejando claro que podía haber márgenes mayores o menores para la actuación de las personas frente a las mismas. La tragedia del tiempo presente es que los márgenes se están reduciendo a marchas forzadas. Y mi convicción personal, respetando la tuya, es que no será a base de digresiones maximalistas como las que exponías arriba como lograremos evitar esa deriva. Esto último solo sería posible centrándonos en el tema, o sea: comprendiendo cuáles son los objetivos del Sistema, qué es lo que quieren cargarse y por qué –lo que ya, en mi opinión, arroja mucha luz sobre qué es “lo bueno” y qué es “lo malo”–. Y a partir de ahí, luchar para defenderlo.

        Desde luego, me siento muy poco optimista respecto a esa lucha. Pero, gracias a Dios, no soy de los que ponen muchos huevos en ese cesto. Saludos cordiales.

    • David Sempau
      David Sempau 9 septiembre, 2012

      Estimad@ Keffet, comparto plenamente tu amor y respeto por el pleno potencial del ser humano, generalmente atrofiado “gracias” al sistema educativo oficial. Te invito a seguirlo compartiendo con la lectura del Capítulo 16 de “Las cosas por su nombre” (http://www.rebelion.org/docs/1408.pdf)

      ¡Un abrazo para tod@s!

      • Dioscórides
        Dioscórides 9 septiembre, 2012

        David:
        Vaya tocho hermoso que has escrito. Me lo he bajado y estos días lo leeré con calma, ya que he leído el indice y un vistazo por dentro ,y se me antoja sesudo, pero creo que promete. Me gustan los retos.
        Saludos.

      • Keffet
        Keffet 9 septiembre, 2012

        Hola David.
        Apenas he comenzado a leer tu libro… si me das un mail podremos comentar más en privado su lectura.
        De momento, te digo -POR EXPERIENCIA PROPIA- que la educación en casa no se considera legal en España; muy al contrario, la maquinaria represiva se pone en marcha apenas detectan un caso (por mail te daré los detalles).
        Un abrazo.
        J

      • Javier Traité
        Javier Traité 9 septiembre, 2012

        Madre mía, que trabajo más interesante acabo de descubrir con tu libro David!!! Esta web da para mucho xDD descargado, con tu permiso.

      • Keffet
        Keffet 9 septiembre, 2012

        Hola otra vez David.
        Quizá sería interesante una lectura cruzada entre tu libro y el mío: El rapto de Higea. Mecanismos de poder en el terreno de la salud y la enfermedad (Barcelona, Virus, 2009) y disponible para descarga libre aquí: http://www.viruseditorial.net/pdf/rapto%20de%20Higea.pdf
        Un abrazo.
        J.

  17. constanza baquero
    constanza baquero 9 septiembre, 2012

    Para mi que el Debate esta en: “¿Nos dejaremos comprar?, porque vendidos ya estamos.

  18. David Sempau
    David Sempau 9 septiembre, 2012

    Estimad@ Cordura, creo que das en el clavo con eso de que “en vista de lo brutales que son los vientos de destrucción, encuentro absurdo abogar por unos “máximos” cuando la cuestión ahora sería saber si somos capaces de conservar los “mínimos”. Viene aquí a cuento la “pirámide de necesidades” de Abraham Maslow (http://es.wikipedia.org/wiki/Pir%C3%A1mide_de_Maslow), en cuyos niveles inferiores se encuentra lo indispensable para vivir (alimento, cobijo, vestimenta, afecto) para ir ascendiendo hasta la culminación o iluminación, que Maslow denomina “Inocencia sabia” y “Autorealización”. En la página 63 del libro “Las cosas por su nombre” (http://www.rebelion.org/docs/1408.pdf) encontrarás un cuadro comparativo de la visión de varios autores sobre este proceso de “ascenso” que, en mi opinión, debería constituir el objetivo de cualquier planteamiento religioso.

    Si bien no comparto tus creencias religiosas (que por supuesto respeto), puedo decirte que en mi búsqueda de información sobre el “Pico del petróleo” (cénit de producción a partir del cual comienza el declive que nos lleva de vuelta a la Edad Media, ver p.ej.) descubrí el trabajo titulado “Principio de dolores y la crisis del petróleo” del predicador mexicano Carlos Mejía Ramírez, con quien intercambié posteriormente correspondencia. Si bien dicho trabajo es demasiado extenso como para incluirlo aquí, dejo constancia de que desde una perspectiva bíblica que no obstaculiza su lucidez, Mejía analiza lo que está pasando y lo que se nos viene encima. Con esto quiero decir que, más allá de los fundamentalismos excluyentes y cada cual desde sus valores y sus creencias, las gentes de buena voluntad no podemos dejar de compartir el objetivo común de una vida digna de ser vivida. (http://www.rebelion.org/docs/1408.pdf)

    En cuanto a la “dieta mediterránea”, este concepto me parece un invento generalizador, que deja de lado la inmensa diversidad cultural (y por consiguiente gastronómica) de los países que tenemos la dicha de estar bañados por el Mare Nostrum.

    Por lo que se refiere a la enseñanza, me remito a mi respuesta a Keffet y a la referencia al Capítulo 6 del libro arriba mencionado.

    ¡Un abrazo para tod@s!

    • Cordura
      Cordura 11 septiembre, 2012

      Me he descargado los libros de David y Jesús-Keffet. Ambos me suscitan notable interés (no son breves y yo soy lento leyendo, pero espero ponerme con ellos en breve).

      Insisto en mi vocación radicalmente antidogmática. Mi modelo es Jesús de Nazaret, no (tele)predicador alguno. Y ese Jesús era contrario al poder (humano sobre humanos; ver Mateo 20: 20-27), que es la base de todo dogmatismo, así que imaginaos… Nada de “fundamentalismos” al uso, pues.

      Sobre la “dieta mediterránea”, estamos de acuerdo, David: toda etiqueta suele ser una simplificación (y a menudo, no exenta de intereses comerciales). A la vez, creo que todos sabemos en qué consiste básicamente la dieta así llamada, así como conocemos sus virtudes.

      Un cordial saludo.

  19. David Sempau
    David Sempau 9 septiembre, 2012

    Estimad@ Keffet, he conocido personalmente a varias familias que han desescolarizado a sus hij@s, unas han sido perseguidas y otras no. Al amparo de lo estipulado en el Punto 1 del Art. 27 de la Constitución Española, no debería haber ningún inconveniente para esta opción: “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.” (Nótese aquí la eterna confusión entre “educación” y “enseñanza”). Clonlara School ofrece un programa específico para la “escuela en casa” (www.clonlara.org/, http://www.clonlara.es/).

    Evidentemente, “desescolarizar” significa únicamente sacar de la escuela, sin que ello deba comportar que est@s niñ@s dejen de recibir “educación”, sólo que lo harán de acuerdo con los valores y creencias de sus progenitores o tutores, aspecto sobre el que la propia Constitución es también clara: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.” (Punto 3, Art. 27)

    En palabras de Luis Columna, juez que en 1994 condenó en Almería a 150 padres por absentismo escolar derivado del abandono, en la desescolarización consciente no hay “responsabilidad penal ante un caso de este tipo, ya que los padres no hace dejadez de sus obligaciones con los hijos sino todo lo contrario”. Otras sentencias han sentado precedente jurídico: “La formación educativa efectuada al margen de la enseñanza oficial es perfectamente aceptable en el marco de libertades diseñado por la Constitución”. (http://crecersinescuela.org/historia)

    Como en tantas otras cosas, “se hace camino al andar”, aunque sea contracorriente.

    Será un placer intercambiar visiones y experiencias. Este es mi correo: david.sempau@gmail.com.

    ¡Un abrazo para tod@s!

  20. David Sempau
    David Sempau 9 septiembre, 2012

    Estimado Dioscórides, muchas gracias por tu atención a “Las cosas por su nombre”. A pesar de haber sido escrito hace unos diez años, la cruda realidad presente no hace más que confirmar lo que en él se dice.

    ¡Un abrazo para tod@s!

    • dioscorides
      dioscorides 9 septiembre, 2012

      Caray David, te felicito y digo lo mismo que Javier, vaya descubrimiento. Me gusta su estructura y no va a ser tan sesudo como pensaba. Al contrario estoy por comenzar la parte Reflexiva que proseguiré después de cenar y espero que para la Diada esté acabado, pero se necesitará otras lecturas más “chino chano”.
      Saludos.

  21. David Sempau
    David Sempau 9 septiembre, 2012

    Estimado Javier Traité, el placer es mío.

    ¡Un abrazo para tod@s!

  22. montejb
    montejb 11 septiembre, 2012

    Se dice que nunca es tarde si la dicha es buena. Excelente post que suscribo y comparto.

    Efectivamente tenemos un sistema heredado que nos condiciona en nuestra conducta y comportamiento. Entre otros problemas, uno de ellos es, que seguimos empeñados en establecer reglas y normas, en las que para que unos ganen, otros tienen que perder. Este enfoque y planteamiento, es la base del sistema que tenemos que genera casi todos los problemas de la crisis, de la que difícilmente saldremos si persistimos en este modo de decidir y actuar.

    Posiblemente, ha llegado la hora de que demos un paso adelante, revisemos multitud de falsas convicciones de la cultura dominante impuesta, por quienes están con mejor conocimiento y posición de decidir y actuar con ventaja en perjuicio de la inmensa mayoría.

    • David Sempau
      David Sempau 11 septiembre, 2012

      Esas “reglas y normas, en las que para que unos ganen, otros tienen que perder” es lo que denomino “cultura de la escasez” que se inculca desde la más tierna infancia, con los resultados de egoísmo que a la vista están, en oposición a la “cultura de la abundancia” que es, en mi opinión, la que deberíamos potenciar, entre otras cosas porque es la que refleja la abundancia que nos rodea. Como dijo Gandhi, “En este mundo hay suficiente para atender las necesidades de todos, pero nunca habrá suficiente para la codicia de unos pocos”.

      ¡Un abrazo para tod@s!

      • Cordura
        Cordura 11 septiembre, 2012

        De hecho, la propia economía como disciplina académica, se define en relación con la escasez… Se ha hecho de esta un criterio esencial para entender el mundo, objetivizando así de manera engañosa lo que es una responsabilidad subjetiva. (El marxismo, por cierto, cae en el mismo error aunque sea desde la vertiente opuesta…).

        Es lo que alguno hemos llamado desde hace años “el mito de la escasez”.

      • montejb
        montejb 11 septiembre, 2012

        Curiosamente parecido, comentaba hace 3-4 años con el economista Juan Urrutia, relacionado con su libro publicado “El Capitalismo que Viene” y me añadía, que ya no era necesario que uno se hiciera rico a costa de que nadie se empobreciera.

        Anteriormente Luís Racionero en el año 1983 público un libro titulado del Paro al ocio, en el que ya postulaba y sigue < Esta lista de derechos debería ser firmada por alguien, habrá que aplicarlos, para ello es necesario una concienciación social y una educación que los explique. Se trata de fomentar el ocio con dignidad, es un arte que puede enseñarse en una sociedad avanzada. La educación normalmente no fomenta los tres ámbitos prioritarios humanos que deberían ser; inteligencia, sensibilidad y voluntad para elevar el nivel de la sociedad y acercarla al cultivo de lo bueno lo verdadero y lo bello, logrando superar la rebelión de las masas por disolución de las mismas. Se extendería la vida de la elite humanista a toda la sociedad y el lema Otium Cum Dignitate. Llegando a todas las clases sociales que al no tener que vivir para ganar un sueldo entraría en el ciclo en el que la naturaleza busca su equilibrio.

        Gracias por comentar e igualmente un abrazo para tod@s

  23. David Sempau
    David Sempau 12 septiembre, 2012

    Al hilo de lo que nos dice Montejb en su última entrada, a mediados de la década de los 70 Jean-Jacques Servan-Schreiber proclamaba, en “El desafío mundial”, que los avances tecnológicos anunciaban el advenimiento de la Era el Ocio, de una etapa en la historia de la Humanidad en la que, por fin, ésta quedaría liberada de la esclavitud del trabajo y podría dedicarse a su florecimiento humanístico e intelectual. Lástima que, en su profecía, no hubiera tenido en cuenta “pequeños” detalles tales como la codicia, la acaparación, la injusticia y la opresión, que convierten a estos avances tecnológicos en todo lo contrario de lo que él preveía: en instrumentos para generar exclusión, pobreza y nuevas formas de esclavitud para muchos por un lado, y riqueza sin precedentes para unos pocos por otro. No en vano afirma Daniel Cohen, economista, asesor del primer ministro francés Lionel Jospin y autor de “Nuestros tiempos modernos”, que “Se pensaba que las nuevas tecnologías traerían el fin del trabajo, cuando en realidad lo que ocurre es que trabajamos más”. No en vano declara Itamar Rogovsky, experto en gestión empresarial, licenciado en Psicología Organizacional y presidente del Instituto para el Desarrollo Organizacional de Israel, que “Hoy, las empresas nos compran el alma… Hay otra forma de definir la globalización: Vas a trabajar más, vas a ganar menos y tienes que ser feliz con eso”.

    Etimología de la palabra “trabajo”: del latin “tripalium”, instrumento de tortura compuesto por tres palos (de ahí tripalium, ver http://www.eltrabajomata.org/2010/10/31/el-trabajo-etimologia-de-la-palabra/)

    ¡Un abrazo para tod@s!

    • montejb
      montejb 13 septiembre, 2012

      Gracias David, es un verdadero placer poder intercambiar y compartir comentarios.

      En mi opinión, la Humanidad apenas hemos comenzado a andar. La mayor dificultad entiendo, es que nuestro tiempo presente es demasiado breve y apenas podemos alcanzar una mínima parte del conocimiento que necesitamos y que afortunadamente caduca.

      Así, debemos de asumir que la educación cuando se inicia es para siempre mientras vivamos. Otro problema es disponer de tiempo para asimilar y comprender en toda su amplitud cuanto tenemos necesidad de seguir aprendiendo a consecuencia del progreso.

      Una muestra de lo que trato de explicar brevemente y que copio de mi post del link al final; “Pensando, rápido y lento” de Daniel Kahneman. Héroe de la psicología, y ganador del Premio Nobel en Ciencias Económicas por su trabajo pionero en psicología que cuestionaba el modelo racional del juicio y la toma de decisiones, es uno de los pensadores más importantes.

      “Pensando, rápido y lento”, Kahneman, nos lleva en un recorrido innovador de la mente y explica los dos sistemas que conducen a la manera en que pensamos. El sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional; Sistema 2 es más lento, más deliberativo, y más lógico. Kahneman expone las capacidades extraordinarias y también las fallas y los sesgos de pensamiento rápido, y pone de manifiesto la profunda influencia de las impresiones intuitivas en nuestros pensamientos y conducta. El impacto de la aversión a la pérdida y el exceso de confianza en las estrategias empresariales, las dificultades de predecir lo que nos hará felices en el futuro, los retos de la correcta elaboración de los riesgos en el trabajo y en casa, el profundo efecto de los sesgos cognitivos en todo, desde jugar a la bolsa de la planificación de las vacaciones, cada uno al lado de ellos puede ser entendido sólo por saber cómo los dos sistemas trabajan juntos para dar forma a nuestros juicios y decisiones….

      Pueden leer el post, un resumen que recomiendo de su libro y ver el vídeo de su presentación por Kahneman aquí: http://montejbquisiera.wordpress.com/2012/05/10/477/

      ¡Igualmente un abrazo para tod@s!

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