Qué raros somos

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Paco Bello Iniciativa Debate 21/8/2012

Será que me aburro, y por eso me ha dado por imaginar lo que ocurriría, incluso en un momento como este, de incertidumbre y necesidad, si desde el gobierno alguien hubiera tenido la feliz o desdichada idea de vender las obras de arte propiedad del Museo Nacional del Prado.

No es por casualidad que adjudique la propiedad de las obras al Prado, haciendo así una distinción con un bien público. Porque nada está más protegido contra los mercaderes, e incluso contra el pueblo, que el arte contenido en el interior de ese continente Real.

Dejemos por tanto el posible sobresalto al margen, porque la legislación coloca a esta institución bajo un sui iuris, autonomía, soberanía o emancipación (a gusto de cada cual), que la convierte en intocable. La estructura legislativa y funcional de la que ha sido dotado este Museo, con muchos padres putativos que se anulan entre sí, recuerda al entramado del BCE. Y como el BCE, en realidad sí tiene dueños, aunque el objetivo de la propiedad sea en el caso que nos ocupa, mucho menos prosaico.

Hablo de sobresalto porque no es difícil hacerse un cuadro (perdón por el juego facilón) de la hipotética situación de alarma social internacional si esta privatización se llevase a cabo. Ya veo los titulares en todos los idiomas posibles… “Crimen contra el arte”, “España acaba con su patrimonio artístico”, “La crisis no respeta la historia” y cuantos otros podamos imaginar.

No importaría a la hora de cuestionar el presunto expolio, que el arte se haya convertido en la mejor inversión en un valor físico del mundo mundial. No importaría tampoco que aprovechando esta circunstancia, se recaudara una ingente suma de dinero, ni que la finalidad del mismo fuera social. No importaría nada que comparativamente, por cuatro duros se pudieran exhibir reproducciones precisas y fidedignas de las obras expuestas, ni que se pudiera llegar a acuerdos con los acaudalados compradores para no retirar las obras adquiridas. La crítica sería feroz.

Y se entendería muy bien la calificación de herejía desde dos ámbitos particulares.

La realeza, allá donde todavía se consiente y existe, sigue siendo la propietaria de facto de ese patrimonio. Perdelo significa para estas instituciones, mucho más que perder un valor material al que difícilmente tienen acceso directo; significa perder majestad. Y esa magnificencia que otorga una legitimidad cultural e histórica que aún cuidan y mantienen vigente, está levantada sobre pilares que podrían desvanecerse sin el patronazgo del arte y sin ese componente imperceptible pero presente de soberanía ultraterrena.

En cuanto a los hechos, esto que vengo a denunciar no se trata de una opinión, pues países en una situación económico-social similar a la española como Grecia e Italia, están vendiendo su patrimonio histórico-artístico para conseguir ingresos como solo podía ocurrir en sendas repúblicas. Lástima que ese dinero irá a engrosar las cuentas de los mismos que provocaron la crisis. Una puntualización para pasar al segundo ámbito: entre el patrimonio que se está vendiendo, no se encuentran las obras de arte no monumentales. ¿Por qué?

Porque el arte “dinámico” es un valor refugio de las grandes fortunas mundiales. Y lo es porque así han aceptado que sea, sin que las obras tengan realmente un valor intrínseco de la magnitud que se les confiere como tampoco lo tienen un incomestible billete de 500 euros o un diamante. Ese acuerdo tácito, impide que nadie tenga la osadía de saturar el mercado, haciendo perder seguridad y utilidad a ese ficticio pero asumido valor de cambio elitista.

Y hasta aquí la herejía comprensible. Ahora la incomprensible.

Todos, o casi todos, con mayor o menor interés, admiramos o apreciamos el arte en todas sus formas de expresión. Es algo que fascina, porque cuando es auténtico, va más allá de la comprensión y activa resortes involuntarios y a veces desconocidos, sumergiéndonos en un lugar sin tiempo, como lo hace el encuentro de los nuevos enamorados, o como supongo lo hará la imagen de su dios en un creyente.

Aceptando que esa química o metafísica es poderosa; supongo también, que una reproducción adecuada de un cuadro o una escultura causaría el mismo efecto dependiendo del observador, como lo hace el Mad World de Tears for Fears sea interpretado por ellos o por Gary Jules, excepto en los casos en que lo que lo produzca no sea la composición en sí, sino la mitomanía.

Para no alejarme del asunto a tratar. Conjeturo sin temor a equivocarme, que si se anunciase la venta del contenido del Prado se causaría un auténtico terremoto mediático y un cisma como ninguno en la opinión pública. Una gran parte de la pequeña burguesía, siempre en su mundo de colores, a la que se uniría una pléyade de súbditos incapaces en muchos casos de distinguir un Goya de un Velázquez, facilitarían una explosión de indignación en la defensa de ese “bien público” que nunca le ha pertenecido, y del que pueden indudablemente prescindir sin consecuencias.

En muchos casos nada importaría que finalmente lo obtenido se dedicara a paliar la desigualdad o la necesidad. Se buscarían excusas de todo tipo, empezando por la defensa de los ingresos por turismo, cuando el Prado obtiene unos 10 millones de euros al año por venta de entradas, y cuesta mucho más. Cuando la mayoría de turistas visitarían París aunque no existiera el Louvre.

No sé si yo mismo estaría a favor de vender ese patrimonio de reyes por el que tengo que pagar, no solo para mantenerlo, sino también para poder visitarlo. Desde luego, partiendo de que la acumulación capitalista me parece un crimen contra la humanidad, ni con todo el pragmatismo al que invita la urgencia social coyuntural me resultaría sencillo posicionarme. Lo que sí sé, y con toda certeza, es que vender la propiedad del agua, el suelo, la energía, la educación, la sanidad, las comunicaciones y la información y puede que algún día incluso la seguridad, no provoca cisma alguno.

La sociedad somos el escenario, lienzo y piedra inmunes al realismo. Nuestra expresión siempre va en línea extemporánea con un caduco surrealismo superficial. No sé quién será el artista que nos ha dado cuerpo, pero si la obra siempre se corresponde al autor… este debía ser un tipo bien raro.

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6 Comentarios

  1. Un familiar de mi hermana mayor, que fue Director del Museo del Prado y Arquitecto, llamado José Lino Vaamonde Valencia, fue quien preparó, los cuadros, para que no se perdieran con los intensos bombardeos, que había a diario en Madrid. y les hizo un BUNQUER EN Valencia, donde fueron llevados, muy bien envueltos, y su esposa, cuñada de mi hermana, llevó, toda la guerra, la llave colgada del cuello. Luego, tuvieron que exiliarse a Venezuela. Y no se habla mucho de él. Esto es, a título informativo. Abrazos.

  2. Pues no sé, si sentirlo por mí o por ellos, porque mientras el Destino, no mande otra cosa, mi memoria está intacta, y jamás pienso guardarla en el trastero. Élla, está siempre conmigo, para lo bueno y para lo malo. Y de vez en cuando hago una llamada, y me contesta, exactamente lo que ocurrió, y lo que ocurre. Abrazos.

  3. “Cuando la compra y la venta está controlada por el legislador, la primera cosa en comprarse y venderse son los legisladores” – P.J. O’Rourke.

    No nos dejan saber, entre los medios de intoxicación, las autonósuyas, diPutacciones, ayuntaMientos y las competencias de los miniMisterios, no sabemos hasta donde llegan loas competencias de cada irresponsable. Las mentiras harto repetidas para muchos ignorantes se hacen realidad, la oculta vida del presidente, que con su falta de iniciativa espera a que se disuelvan los problemas. La sensación de rapidez, la falta de un destino en la toma de decisiones, los ataques desde Bruselas y el no saber que va a pasar mañana, aumentan la sensación de vértigo ante las posibles consecuencias que parecen dejadas al azar. Con ello pueden pasar desapercibidas flagrantes delitos y con ellos hacer creer imprescindibles unas privatizaciones que ya de por si son una contradicción, personajes públicos privatizando todo un ataque, pues si nada fuera público no tendría razón de ser el propio Estado.

  4. Gracias, Gilda. He intentado que al nombrar esa presunta violación de algo casi sagrado, a alguien se le moviera ese resorte para detectar la transgresión, y que como bien dices, hemos inhabilitado para todo lo lógico.

    Si aprendemos quiénes somos y vemos cómo nos estamos comportando, quizá podamos curarnos.

  5. Impecable Paco tu artículo,y subrrealista es también que nos hagan creer que ésta Estafa es una Crisis.No solo somos raros, es lo que nos dejan ser.Mientras tengamos guardada la Memoria en un trastero seguiremos siendo raros, sin identidad ni memoria.

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