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Las porras del sistema

Ángel Trasobares Castillo | 29/09/2012

¡Detente! Y antes de que te hayas dado cuenta te encuentras con los dientes mordiendo el suelo. ¿Tu delito? Luchar, rebelarte o simplemente manifestarte porque te han dejado desnudo bajo la intemperie criminal capitalista. ¿Qué ibas hacer? Si ya no tienes ni un mal verso que llevarte a la boca, ni un salario de mierda y ni una jornada laboral deplorable con que deprimirte ante la esclavitud impuesta y consentida por miedos, resignaciones y ensoñaciones.

Los dobermans del poder te vienen a buscar te amordazan, te llevan a sus comisarías para apalearte, encabronarte, humillarte, despedazarte… nadie hablará de ti desde los centros de control de desinformación masiva que controla la Mafia capitalista. Y si te nombran los periodistas del régimen, los estómagos agradecidos verterán sobre ti cubos de infamia y cobardía para presentarte ante la gran borregada como la escoria que viene a perturbar la paz del hombre blanco. Pasas un par de días en las mazmorras de la Bestia capitalista, con un poco de suerte, o quizá un tiempo indefinido por reivindicar derechos sociales ya extinguidos. O te mueres en extrañas circunstancias en las cárceles del poder, llenas de pobres vacías de ricos; y aquí nadie dice nada. Por equivocación enciendes la TV y sin darte cuenta ves la propaganda goebbeliana ensalzando la gran trama criminal económica, política y social de los rajonianos, de los mas, de los discípulos de las aguirres que se van y vuelven con otros nombres, otros disfraces, pero allí están, eternamente infinitos… Pero de tu muerte, de tu vista sin ojos, de tus días en cárceles oscuras, de tus vejaciones nadie habla, te silencian, nos silencian. Y los de la porra, los guardianes de los poderosos, los perros vigilantes del saqueo, de la injusticia, de la inmoralidad, del crimen legalizado quedan y quedarán impunes porque el estado los amaestra para controlarnos, seguirnos, asustarnos y si pensamos más de la cuenta golpearnos para no alterar a la manada y seguir balando. Y aún creemos en el Estado burgués pese a que estamos subordinados, envilecidos, embrutecidos, esclavizados con la venda en los ojos y la cocaína navegando en nuestro cerebro.

Quizá mañana seamos cualquiera de nosotros, rostros anónimos, quienes abramos la puerta y veamos el odio y la venganza de algún esbirro del sistema y nos acribille a balazos por querer mandar en nuestra vida, en nuestro pensamiento, en nuestra dignidad y gritar ¡YA BASTA! ante el latrocinio diario que andamos padeciendo.

Cada día que pasa las servidumbres se hacen más insondables, pero no os preocupéis nadie hablará de ello mientras haya un gol que celebrar, un periódico que vender o una televisión que encender. Allí encontraréis los hilos finos y alargados todos ellos manejados por los administradores de este gran espectáculo circense, de la gran orgía capitalista, este aquelarre controlado y promovido por los señores feudales de hoy en día.

UN GRITO AL SILENCIO: Justicia para los que sufren y han sufrido la brutalidad policial en este país. Sobran los motivos para la lucha social y unirse a todos los que no callan porque ya no nos queda nada.

 

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