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Urge construir una alternativa política desde las luchas

Javier Mestre | Rebelión.org | 20/10/2012

Hay que replantearse la urgencia de una huelga general y la reivindicación de un referéndum sobre los recortes

¿Quién puede luchar? Ante la convocatoria de una huelga general, no hay que olvidar en lo que a unos y a otros nos cuesta un día de huelga, y poner el sacrificio en la balanza junto con lo que se consigue. A los funcionarios públicos nos cuesta un día de sueldo, incluido el prorrateo de las pagas extraordinarias, una cantidad por lo general nada desdeñable, pero ahí se queda la cosa. Debemos parar porque el coste es perfectamente asumible y no nos van a despedir. Pero a demasiados trabajadores y trabajadoras del sector privado la huelga les puede costar el empleo, y hay mucho paro. Los empresarios tienen la sartén por el mango y… ¿cómo le podemos pedir a un compañero o compañera que se la juegue por una jornada de huelga general cuyos efectos sobre la realidad van a ser de un orden meramente simbólico? Así que… ¿quién puede luchar así, haciendo una huelga general que sólo puede ser simbólica ? A pesar de las imágenes de lucha y el amparo de los trabajadores precarios que propician los piquetes, últimamente en las jornadas de huelga general el éxito de la convocatoria ha sido, cuanto menos, discutible. El gobierno podía exagerar en sus cifras, pero es verdad que, aunque bajara un poco el consumo eléctrico en la hora punta de la huelga, la sensación no ha pasado últimamente de victoria a medias . Una huelga general se gana cuando es totalmente indiscutible… un nuevo 14 de diciembre de 1988. Pero las condiciones actuales distan mucho de las de entonces porque se han multiplicado el desamparo y la precariedad, y también se ha perdido demasiado la esperanza. Además, la huelga general no es el mejor vehículo de lucha y expresión para la gente desempleada, no digamos para las crecientes capas poblacionales en situación de pobreza y exclusión social.

La Cumbre Social de Madrid (qué poco me gusta lo de “cumbre”), y los sindicatos UGT y CCOO plantean como reivindicación fundamental para este tipo de luchas simbólicas un referéndum. El razonamiento es algo así: como el PP ganó las elecciones diciendo que no iba a recortar tan a lo bestia, ahora que ha traicionado por completo sus promesas y programas corresponde al pueblo decidir si los recortes son el camino a seguir. Curiosamente, los dos sindicatos más importantes, que arrastran la trayectoria política que arrastran, no pretenden lograr un adelanto electoral, el verdadero corolario para las premisas del razonamiento que justifica según ellos la petición de referéndum. ¿Tiene eso que ver con el hundimiento de las previsiones de voto para el PSOE, que por ahora aparece en las encuestas prácticamente como partido minoritario? Sabiendo como saben que el referéndum no se va a conseguir con las fuerzas que se van a movilizar, ¿cuál es el verdadero objetivo de este planteamiento?

Que se vayan todos… ¿y después?

La desesperación hace despertar a mucha gente en España. Sin embargo, al tiempo que los discursos críticos con el poder y hasta revolucionarios van ganando legitimidad día a día a pie de calle, no hay ningún referente político y organizativo que pueda vehicular el malestar para acumular fuerzas y forzar el cambio social. Los movimientos ciudadanos hijos del 15M han adoptado un discurso de deslegitimación completa de la clase política y plantean con frecuencia ideas y lemas que recuerdan al que se vayan todos de la crisis argentina de los años 2001-2002. Hay decenas de luchas sectoriales, a menudo solapándose las unas con las otras sin ninguna coordinación, y sólo se plantea como auténtica movilización que englobe a todo el mundo la huelga general simbólica que forzosamente han de encabezar CCOO y UGT y que se pliega a sus cálculos políticos.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Agazapado tras el malestar se esconde el PSOE, que ve en la movilización social su tabla de salvación. Si la lucha en la calle apenas fragua una sensación de revoltijo social, de conflictividad extensa pero atomizada, desarticulada, emergerá Rubalcaba como único referente práctico para el cambio si ha pasado tiempo suficiente como para que se vayan olvidando los últimos años del gobierno de Zapatero gracias al salvajismo extremo de las políticas del gobierno ultra del PP. Si son CCOO y UGT los máximos referentes a escala estatal para articular las movilizaciones masivas, el PSOE gana presentándose como mal menor . Si los movimientos nacidos del 15M siguen sin mostrarse capaces de aunar luchas y constituirse en referente político unitario, el PSOE también gana. Porque es la única fuerza con capacidad electoral alternativa al PP.

La importancia de las elecciones

En las elecciones al congreso de noviembre de 2011, cuando el PP obtuvo la legitimidad que buscaba la oligarquía para la segunda tanda de ajustes, hubo un 68,94% de participación. Votó bastante gente como para otorgar un grado de legitimidad importante al sistema político, a la democracia . Pero más allá de la legitimidad popular, lo cierto es que el voto directo y secreto, con todo lo amañado que está el tinglado, se corresponde con un ejercicio ciudadano en el que no tiene por qué estar presente la mano de hierro del capital. Los empresarios todavía no pueden controlar si sus trabajadores votan, y mucho menos a quién votan. El voto todavía recuerda un tanto a la idea de ciudadanía, de independencia civil, porque aún puede ejercerse al abrigo de la opresión del capital.

Syriza estuvo cerca de ganar las últimas elecciones griegas, y si lo hubiera conseguido, habría llenado de sentido la lucha en la calle de tanta gente desesperada. Habría sustanciado una victoria de las luchas. El poder tuvo miedo de Syriza, y recurrió a la amenaza, que era lo más a lo que podía llegar si se mantenía eso del voto, si no se daba directamente un golpe de estado. Los medios machacaron al pueblo griego, que había luchado mucho, pero no había sido capaz de consolidar una alternativa política unitaria que conjugara todas las luchas con el voto, con el camino de la victoria. Aun así, millones de trabajadores votaron por la alternativa que se iba fraguando y que más ponía nerviosos a sus patronos. Demostraron que es posible, y que el camino recto está en las urnas y el espacio social y simbólico que representan. Un gobierno encabezado por Syriza hubiera hecho posible cambiar de políticas, hubiera significado una pequeña revolución capaz de poner en jaque todo el sistema de saqueo. El ejemplo griego mostró la verdadera grieta: mientras la sociedad capitalista europea occidental pretenda seguir disfrazada de democracia y estado de derecho, mientras sus próceres se sigan declarando herederos de la Ilustración, habrá un resquicio para ganar sin guerra.

Construir desde abajo

Cuando se convoca una huelga general hay que seguirla, pase lo que pase. Pero el objetivo debería ser acumular fuerzas para verdaderamente dar un golpe sobre la mesa y forzar la práctica democrática. La huelga general podrá se de verdad una estrategia ganadora de veras cuando se den dos condiciones que ahora no se dan:

1. Que seamos verdaderamente capaces de forzar al Gobierno a negociar una salida , o sea, convocar elecciones anticipadas.

2. Que hayamos construido la alternativa unitaria capaz de ganar esas elecciones.

Es posible que en la coyuntura actual, una convocatoria de huelga general sea positiva para generar el clima necesario para construir la alternativa. Y aunque dudemos de esto último, es obligatorio secundarla y sacarla adelante con todas nuestras fuerzas, mal que nos pesen la tremendas limitaciones que impone la realidad del sistema económico y nuestra debilidad social y organizativa. Pero con todo no debemos olvidar que la clave estriba en unir todas las luchas y crear un frente popular , una organización que invoque la soberanía, la democracia y la justicia social como valores para refundar el sistema. Lo de menos es el nombre, aunque desde luego que tendría que ser capaz de aglutinar a una masa social mayoritaria, por lo general muy desvinculada de la cultura de la izquierda (¿El pueblo unido? ¿Frente Popular? ¿Unión Patriótica? ¿Movimiento Tercera República? ¿Alianza País?). Por supuesto que habría que arrebatar a la derecha la idea de patriotismo , quizás a través de la revitalización del republicanismo como fuente de nueva legitimidad democrática y, desde luego, asociado a su sustancia: que la voluntad del pueblo sea verdaderamente soberana, independiente, insumisa a los grandes poderes foráneos… o de la plutocracia interior.

Se trata, entonces, de buscar una organización política hija de las luchas, unida a ellas por un cordón umbilical indestructible. Sin duda, Izquierda Unida, siguiendo lo que es ya un clamor en una parte notoria de su militancia, debería poner sus escaños y su espacio en el sistema político actual al servicio de la alternativa. Pero el parto no puede provenir de un pacto de las cupulillas de IU, los sindicatos y unos cuantos grupos y grupúsculos. Hay que construir desde abajo. Hay que comenzar con la convocatoria de una gran asamblea unitaria de TODOS los movimientos de oposición a la agresión neoliberal, incluyendo al 15M y el 25S, la marea verde, las organizaciones estudiantiles, las asociaciones de madres y padres, las organizaciones de defensa de la sanidad pública, las asambleas de parados, los movimientos por las rentas básicas y contra la pobreza, las organizaciones de funcionarios y trabajadores públicos, los afectados por las hipotecas, los movimientos barriales, los intelectuales y artistas en pie de lucha, los grupos ecologistas, el feminismo activo, los movimientos rurales y locales, las alternativas utópicas en marcha, los sindicatos que estén por la labor, los distintos colectivos de trabajadores en lucha, las organizaciones agrarias defensoras de la soberanía alimentaria… Tiene que ser la gente que está dando la cara en la calle la que se junte y decida cómo nos vamos a unir para ser lo más inclusivos que podamos en una organización que nos ayude a acumular fuerzas y coordinar las luchas, y nos permita ganar las elecciones con una amplia mayoría social a las espaldas. Éste es, antes que ningún otro, el objetivo. Un proceso constituyente sólo puede partir de una gran victoria electoral.

El comienzo, entonces: un programa de transformaciones en las que estemos lo más de acuerdo que se pueda estar; un conjunto de representantes sometidos permanentemente a la rendición de cuentas a las bases y al principio de mandar obedeciendo a través de unos estatutos claros, taxativos, sin trampa ni cartón.

Restablecer el vínculo

El objetivo sería construir muy rápidamente capítulos de la nueva organización en todo el territorio, en parte, por supuesto, a partir de la estructura ya existente de IU y otras organizaciones. Es muy importante que haya una interlocución directa, local, con la gente que permita vehicular la nueva legitimidad que mana de la situación socioeconómica. Es muy importante existir socialmente, y no depender para ello de la cobertura que te vayan a dar los medios de comunicación. Ahí estriba buena parte de la importancia de las luchas. En ellas, se curte la alternativa y se produce inevitablemente el diálogo con la sociedad. A través de los conflictos y de la organización local, se crean vínculos y caminos para la circulación de la información. Cobran vida las redes sociales (dentro y fuera de Internet). Crecen los apoyos y la legitimidad social.

Casi que todo esto es hablar, a la postre, de una reconstrucción . Durante la oposición al franquismo, el Partido Comunista de España (PCE) se constituyó en la gran fuerza de oposición del interior. Lejos de todo dogmatismo, el PCE albergó y coordinó innumerables luchas de todos los colores. Fuera por completo de los medios de comunicación de masas, el partido tenía una capacidad impresionante de interlocución directa con la sociedad a través del tejido de organizaciones sociales para las que servía de cobertura política. Una de las claves de la restauración borbónica estribó en la desarticulación del PCE como organización de base. Con el regreso de Carrillo y su aparato, el partido se entregó por completo a los medios de comunicación para transmitir sus consignas y comunicarse con la gente. Y los medios lo machacaron sin piedad, por mucho que se esforzaran unos dirigentes cada vez más desconectados del pueblo en derechizar sin freno la línea política de la organización.

La quiebra del PCE fue la quiebra del vínculo entre las luchas sociales y la organización política al servicio de las clases populares. Cuando tras el clamor del referéndum OTAN nació Izquierda Unida, los dirigentes más lúcidos y revolucionarios trataron de aprovechar el momento para reconstruir el vínculo, pero la dinámica interna de la organización, heredera del desastre del PCE, se encargó de acabar frustrando las mejores expectativas. Hoy seguimos padeciendo aquella quiebra comunicacional y organizativa y urge superarla: quedan muchos viernes hasta noviembre de 2015 y los herederos directos de Franco están empeñados en acabar con todo.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=157884

13 Comments

  1. Indignado
    Indignado 20 octubre, 2012

    Coincido en lo que nos presenta Javier Mestre. Estamos muy juntos en nuestras ideas pero nos falta algo que nos una, y que haga que las diferentes partes de la sin duda mayoría de ciudadanos en sus diferentes frentes de lucha se integren en una sola organización. Esperar tres años más es mucho esperar, mientras que cada vez se hace sufrir y se desmantela todo lo que sea bien común y se hagan leyes a medida para ilegalizar toda forma de manifestar y denunciar los abusos del poder.
    El sufrimiento de muchas personas no puede esperar, cada vez se hace insoportable la convivencia pacifica por parte de los que ya no tienen nada que perder, que aumentan sin césar, mientras la indignación crece por las reformas ideológicas que están dañando el normal crecimiento de los más jóvenes. El brutal ataque a la educación, la sanidad y justicia no va hacer que se calmen los ya encendidos ánimos, sin un cambio cercano a la vista el desmoronamiento del contrato social tendrá que encauzarse hacia alguna parte y la violencia puede que se apropie de animo de las gentes q

  2. Indignado
    Indignado 20 octubre, 2012

    Coincido en lo que nos presenta Javier Mestre. Estamos muy juntos en nuestras ideas pero nos falta algo que nos una, y que haga que las diferentes partes de la sin duda mayoría de ciudadanos en sus diferentes frentes de lucha se integren en una sola organización. Esperar tres años más es mucho esperar, mientras que cada vez se hace sufrir y se desmantela todo lo que sea bien común y se hagan leyes a medida para ilegalizar toda forma de manifestar y denunciar los abusos del poder.
    El sufrimiento de muchas personas no puede esperar, cada vez se hace insoportable la convivencia pacifica por parte de los que ya no tienen nada que perder, que aumentan sin césar, mientras la indignación crece por las reformas ideológicas que están dañando el normal crecimiento de los más jóvenes. El brutal ataque a la educación, la sanidad y justicia no va hacer que se calmen los ya encendidos ánimos, sin un cambio cercano a la vista el desmoronamiento del contrato social tendrá que encauzarse hacia alguna parte, la violencia puede que se apropie de animo de las gentes que ve que las protestas pacificas, en vez de plantear dudas al gobierno en el poder y dar una respuesta, o por lo menos acercar las partes para dialogar, son desatendidas, son criminalizadas, dan la sensación de no entender nada a propósito, se burlan, subestiman a la población y se ríen en su cara.
    Cada vez queda más claro que el único problema que tenían era el del poder, una vez conseguido se aprovechan de él, castigan a toda la ciudadanía, se privatizan los recursos descaradamente sin moral o ética alguna. Van derechos a por las riquezas de todos y tienen la intención de hacer de nuestro país un chiringuito con ellos como amos y dueños, no se conforman con el saqueo, quieren ser dueños de las personas, quieren esclavos sumisos a sus ordenes. Con esto a la vista somos muchos los que preferiremos morir de pie a vivir miserablemente arrodillados.

  3. Sara
    Sara 21 octubre, 2012

    ¡Noviembre del 2015? Qué va! Esto acabará mucho antes, con suerte no llegan ni a diciembre del presente año, que con un año de caos ya estamos hasta la coronilla.

    • BRAULIO
      BRAULIO 21 octubre, 2012

      Dios te oiga, Sara. Pero me temo que si no nos arrancamos todos los descontentos de este país en una manifestación masiva que reúna a millones de personas, será difícil hacer tambalear a este gobierno. Cree éste que el descontento de un pueblo se mide por el número de participantes en una huelga general.
      Todos sabemos que esto es muy complicado. Hay
      colectivos a quienes resulta penoso renunciar a los descuentos que supone la huelga, se apuntó en el escrito, como también, la precariedad laboral en que se encuentran muchos trabajadores que verían peligrar su puesto de trabajo.
      Apoyo con todo mi entusiasmo la propuesta que hace el autor del artículo: a ver si somos capaces poco a poco de sumarnos a un único movimiento reivindicativo; cada cual con su ideología, sus siglas, el colectivo al que pertenezca. Habrá, sin duda, unos puntos comunes mínimos que nos identifiquen a todos en la lucha. Y, muy importante, un grupo motor que sea capaz de arrastrarnos y aglutinarnos, salido de la base social y merecedor de su entera confianza.
      Solo eso pondría en jaque a un gobierno prepotente como el que padecemos.

  4. BRAULIO
    BRAULIO 21 octubre, 2012

    Voy a intentar salir del terreno de lo subjetivo. Intentaré exponer mi criterio más objetivo posible.
    Quiero preguntar al Presidente, a la gente de este gobierno, al PP y los que los apoyaron con sus votos en las pasadas elecciones si el descontento que observan en la calle tiene fundamento o es algo que se produce por efecto de mentes calenturientas; porque a la gente le encanta protestar; salir en las manifestación; hacer huelgas y que se las descuenten de un sueldo mezquino; porque no tienen otra cosa que hacer…
    Concedo al gobierno del PP la legalidad de su mayoría absoluta. Como tal mayoría, tiene el derecho de promover cualquier disposición legislativa que se le antoje y obtener su aprobación y puesta en vigor una vez pasados los trámites reglamentarios. Legalmente, no tendría obstáculo alguno.
    Podría ser el caso del presente gobierno del PP si, después de las elecciones, tratara de llevar adelante el programa electoral con que convenció a su electorado, aun teniendo en cuenta las especiales circunstancias de la crisis. (No entro a juzgar el procedimiento por el que consiguió esa mayoría – la controvertida ley D’Hondt – , por ejemplo).
    Ahora bien, nunca hemos visto una gestión de gobierno más contraria al programa electoral. Nunca se había defraudado tanto a unos electores que, llenos de ilusión, depositaron su voto con la esperanza de dar la vuelta a una situación que se hacía insostenible. El PP vendió una cosa y ahora hace lo contrario.
    Me pregunto si es legítimo el proceder de un gobierno que da la espalda a lo que había prometido en campaña electoral; que hace justo lo opuesto, sin dar la oportunidad al electorado de una consulta que ratifique o rechace esas medidas excepcionales.
    Creo que, aún siendo ‘legal’, no hay nada que legitime una actitud tan prepotente por parte de un gobierno que, mientras fue oposición defiendió el acuerdo y el diálogo, ahora hace, sin sonrojo, lo que le viene en gana.
    Presume, protesta, declara este gobierno que lo hace por el bien de todos los españoles. ¿De cuáles? ¿Cuáles son los españoles que se han beneficiado de unas medidas que no votaron? ¿Serán los cinco millones de parados los favorecidos? ¿Acaso los jóvenes y no tan jóvenes que están buscando empleo? ¿Por casualidad, las cientos de pequeñas y medianas empresas que cada día cierran y dejan con el culo al aire a un montón de trabajadores? ¿Serán los estudiantes que abandonan los estudios por falta de recursos? ¿Los enfermos, tal vez? ¿Los desahuciados que pierden su casa con el beneplácito de la Administración? ¿Por casualidad los trabajadores que han visto rebajado vergozosamente sus sueldos y sus conquistas históricas? ¿Quiénes?
    Cada día aumenta el número de suicidios de personas porque no se les da respuesta a su drama personal y familiar. Crece el número de familias que tienen que echar mano de los servicios de las ONGs para sobrevivir; los niños que acuden a la escuela sin la alimentación adecuada, sin transporte, sin libros.
    Ha habido que recortar en sanidad, educación, atención social, empleados públicos. Se han bajado los salarios, subido los impuestos. ¿Para qué? ¿Para proteger a los que menos tienen? ¡No! ¡Qué va! Para pagar a los pobres acreedores que no pueden retrasar los cobros. Para pagar a los directivos del banco y sus accionistas.
    Lo más curioso es que se amnistían las deudas que las grandes fortunas tienen con Hacieda, mientras se bloquean los sueldos y cuentas corrientes del que debe una multa hasta que salde completamente el importe.
    Si el gobierno se preocupara de que cada cual pague según su capacidad, como manda expresamente la Constitución de la que tanto se jactan, seguramente no fuera necesario rescate alguno, ni los dolorosos recortes que sufre la gran mayoría de ciudadanos que, en número cada día más importante, tienen dificultades para llegar a fin de mes.
    A todo esto, a juicio de algunos miembros del gobierno, de medios de comunicación – voceros del poder -, de las élites empresariales, las protestas callejeras, manifestaciones y huelgas no contribuyen a mejorar la imagen de España de cara al exterior. Es más, “hay que modular ¿? el derecho de huelga”, se atravió a proponer alguien con responsabilidades de gobierno.
    Y digo yo: si la gente protesta y va la huelga, ¿no será porque algo se está haciendo mal? ¿Caben posibles errores del gobierno? ¿Por qué está tan seguro de que lo que hace es lo correcto?
    Por lo menos la acción acertada del gobierno, gracias a Dios, parece que minimiza el perfil alborotador y parrandero del pueblo, cuyas protestas no tienen justificación y son inoportunas. A diario, la prensa, radio y TV se encargan de difundir el sonrojo que deben soportar nuestras anonadadas y bienintencionadas autoridades ante la curiosidad extranjera, que quiere tener buenas referencias para seguir haciendo negocios con nosotros.
    Por todo ello, proponemos buscar una fórmula que una a todos los movimientos reivindicativos, grupos políticos, colectivos de afectados para demandar un cambio de gobierno que, de verdad, sea capaz de satisfacer las aspiraciones del pueblo; lo más lejos posible de los actuales manejos de unos pocos desalmados, cuya avaricia aumenta cada día más.

  5. Manuel Harto
    Manuel Harto 21 octubre, 2012

    Desde luego que me uno a lo que nos propone Javier Mestre y no puedo entender el por qué no se apoya unánimemente. ¿Acaso hay otra solución?.
    Es muy posible que si esta propuesta queda, como otras, en papel mojado por personalismos, ligeras discrepancias, matices, etc., yo abandone a los grupos con los que colaboro si no se han sumado a esta iniciativa. No quiero ser tan “estupendo” como para colaborar con quienes demuestran realmente no querer trabajar en la solución de la situación. Me importa un bledo si son galgos o podencos, ambos muerden. No hay mucho más tiempo que perder.

  6. Harta
    Harta 22 octubre, 2012

    Pues yo, después de las elecciones gallegas me he quedado sin ánimos para nada. Creo que esto no tiene solución. No es cierto que los funcionarios podamos permitirnos otra huelga general, muchos estamos haciendo filigranas para llegar a final de mes y los interinos no tenemos nada claro la continuidad de nuestro empleo, así que si con este panorama el p… PP ha ganado tres escaños más, ya me diréis cómo se arregla esto.
    Claro que es necesaria una unión de todos los que no podemos más, pero no se corresponde lo que se habla en la calle con el resultado de las urnas, la gente no tiene lo que hay que tener, se agarran a lo de siempre, por si acaso, ¿por si acaso qué? ¿es que no se dan cuenta de nada? P… país de ignorantes.

    • Harta
      Harta 22 octubre, 2012

      Siento decir estas palabras, pero es que mi cabreo es enorme…la rabia necesita salir también. Estoy harta de las buenas palabras y las buenas intenciones que no sirven para nada…Perdonad.

    • Juan Carlos (Valencia)
      Juan Carlos (Valencia) 22 octubre, 2012

      Es comprensible el cabreo, pero de verdad creo que tenemos que hacer otro tipo de valoración.
      El PP ha bajado en votos más de 100.000, y ha conseguido la mayoría absoluta por dos motivos: 1º) La odiosa Ley Electoral y 2º) por la escisión del BNG.
      Dicho de otra forma ¿Si el BNG y AGE hubieran ido juntos cuántos escaños les hubieran arrebatado al PP? Probablemente los suficientes para evitar la mayoría absoluta.
      BNG y AGE suman el 24% hubieran sacado 4 puntos más que el PSOE que ha tenido 20% y 18 escaños.

      • Juan Carlos (Valencia)
        Juan Carlos (Valencia) 22 octubre, 2012

        También hay que tener en cuenta que el PNV, PSE y PP han perdido muchos votos es Euskadi y que la última encuesta en la Comunidad Valenciana le daban la mayoría a un hipotético pacto entre IU, PSOE y Compromís.

  7. Aurora Figuero Yustas
    Aurora Figuero Yustas 22 octubre, 2012

    CREO QUE SI EL CHÉ GUEVARA, SE HUBIESE RENDIDO ANTE LOS FRACASOS, HOY NO ESTARÍA CASTRO GOBERNANDO PARA BIEN O PARA MAL. PERO ÉL, LUCHÓ HASTA LA MUERTE. POR ESO, LLEVO PARTE DE MI VIDA, VIENDO SUS POSTERS Y CAMISETAS EN MUCHAS HABITACIONES, Y EN TANTOS CUERPOS. CÓMO NO TENEMOS A UN CHÉ, HABRÁ QUE SEGUIR LUCHANDO, CON NUESTRAS PALABRAS Y NUESTROS HECHOS. AUNQUE ESTEMOS CABREADOS AL MÁXIMO. UNOS DE UNA FORMA, Y OTROS DE OTRA. ES LO, QUE HAY.CON QUEJAS, DESDE LUEGO, QUE NO VAMOS A HACER BUENOS, A LOS QUE NUNCA LO HAN SIDO, NI LO SERÁN. PORQUE LO LLEVAN EN LA GENÉTICA.

  8. Serafin Iglesias Morcillo
    Serafin Iglesias Morcillo 22 octubre, 2012

    El mayor problema de esta huelga, para mi, es la credibilidad que pueden tener los dirigentes de las dos grandes centrales sindicales, a los que hemos visto ninguneando las protestas como si fueran parte de los funcionarios del anterior gobierno, gobierno que se tachaba de izquierda y cuya política no tiene nada que envidiarle a la que esta haciendo la nueva lumbrera que nos esta gobernando y que la campaña electoral, se la hizo el Sr. Zapatero con su forma de llevarnos al caos y que sin ningún genero de dudas lo va ha llevar a cabo nuestro nuevo presidente “Marianito el recortes.

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