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La próxima guerra: destinación Líbano.

Richard Skaff / Global Research / 21 Octubre 2012

El New York Times informó de que el pasado viernes 19 una poderosa explosión había devastado un barrio cristiano de la capital del Líbano, matando a un oficial de inteligencia desde hace tiempo visto como enemigo por la vecina Siria y provocando desconcierto, pues la guerra civil siria alentada por sectarismos amenaza con envolver toda la región.

La explosión que destrozó las fachadas de los edificios, mató al menos a 8 personas, hirió a 80 y transformó una tranquila calle en el reminiscente escenario de la larga guerra civil del Líbano.  Horas después del ataque las autoridades libanesas dijeron que entre los muertos se encontraba el jefe de inteligencia de los servicios de seguridad interior del país, Wissam Al-Hassan, de 47 años, alentando las acusaciones de que el régimen sirio lo habría asesinado por destapar recientemente lo que las autoridades consideran un complot sirio para provocar malestar en el Líbano. Querían pillarlo y lo pillaron, dijo Paul Salem, un analista regional.

Associated Press informó de que la explosión del pasado viernes fue un recordatorio de la desalentadora historia del Líbano, cuando entre 1975 y 1990 la guerra civil hizo famoso al país por los secuestros, los coches bomba y los asesinatos políticos. Lo que se venía a decir es que, a pesar del final de la guerra, el Líbano ha sido un campo de batalla para los conflictos regionales y que la cara marítima de la capital ha sido presa de una sorprendente y a veces inexplicable violencia que ha destrozado los periodos de calma. Como de costumbre, la portavoz del Departamento de Estado de los EEUU, Victoria Nuland, condenó el atentado. Dijo además que los EEUU no tenían información sobre los autores del mismo. Mientras tanto el ministro de información sirio, Omran Al-Zouebi, denunciaba el ataque y lo tildaba de “terrorista y cobarde “, al mismo tiempo que el mayor aliado de Siria en el Líbano, el movimiento chiita Hezbolá también condenaba el ataque asegurando encontrarse en “estado de  shock por el terrible crimen”.

Como en todos los escenarios de un crimen primero necesitamos evaluar quiénes podrían ser los instigadores y quién podría beneficiarse de estos actos de violencia. ¿Deberíamos reunir a los sospechosos habituales y enterrar la verdad o deberíamos expandir nuestros horizontes y explorar otros posibles sospechosos?

Irónicamente y durante décadas la mayoría de los inesperados actos de violencia en el Líbano han sido cometidos por manos desconocidas y no han sido reivindicados, dejando espacio a la especulación y las acusaciones, las cuales son un método conveniente para echar la culpa a una persona específica, grupo, partido, secta o país, teniendo como resultado la creación de una atmosfera de desconfianza y paranoia que refuerza la división.

No es un secreto que la relación del Líbano con Siria ha sido tóxica durante muchos años a pesar de la proximidad entre los dos países y las declaraciones políticas de sus políticos, quienes hablan de dos naciones muy unidas.

Siria ha sido sumida a lo largo de este último año en una presunta tensión civil que apunta a un cambio de régimen al estilo de Egipto, Irak, Libia y otros países árabes vecinos, bajo una apariencia de primavera árabe revolucionaria financiada con dinero occidental y saudí. Estas falsas revoluciones han sido instigadas, alimentadas y escenificadas por las potencias occidentales y sus apoderados en el Oriente Medio como son Israel o los saudíes.

Las agencias de inteligencia occidentales en Siria, así como en Libia, Egipto e Irak, han liberado de nuevo a sus mercenarios conocidos por lo demás como Muyahidines o Al-Qaeda, quienes fueron entrenados y financiados por la agencia central de inteligencia, el Mossad, y otros aparatos de inteligencia occidentales para luchar contra la Unión Soviética durante su guerra con Afganistán en la década de los 80. Estos mercenarios han sido trasladados de un punto caliente a otro para avivar y desestabilizar países que no están totalmente alienados con las políticas de los EEUU. El proceso de desestabilización empieza habitualmente con la instigación, el soborno a políticos y campesinos locales para crear un terreno de cultivo fértil en el que reclutar criminales que se convierten en luchadores de la resistencia muy bien pagados. Posteriormente los regímenes no deseados caen y sus líderes son destronados y asesinados. Mientras, los medios de EEUU preparan al público americano para que acepte y apoye otro conflicto de baja intensidad en una lejana región de la tierra. Para cuando han terminado la tarea, el público está temeroso y se coloca enteramente detrás de su presidente para que haga caer a otro malvado que amenaza los intereses americanos y su soberanía. Recuerda que siempre tienes que dale un mal nombre a un perro antes de matarlo. Los medios siempre están dispuestos para esta labor de diversión que aterroriza a la prole y hace aumentar sus audiencias. También tienes que reconocer que la gente ama las pseudo-guerras que se ganan fácilmente, porque exteriorizan indirectamente sus agresiones instintivas a través de estos ejercicios militares que nuestros políticos y medios llaman guerras.

El señor Obama no necesita otra mini-guerra o ataque terrorista para ganar las próximas elecciones a pesar del teatro multimillonario de una pseudo-democracia. Su inepto oponente ha sido elegido por la élite para asegurar una victoria cómoda, porque Obama ha continuado las políticas de su predecesor y ha cumplido completamente lo que se esperaba de él a pesar de la cáustica retorica que enardece a la prole. Por eso, y una vez haya terminado la elección, Siria, el pobre país con recursos insignificantes que se encuentra en la frontera con Israel, un viejo cliente soviético y un actual aliado ruso, será completamente enmarañado en una más profunda violencia que eventualmente destruirá su régimen, una vez apoyado por los EEUU, lo que tendrá como resultado la desintegración total del país en pequeños, fanáticos, presuntamente independientes y homogéneos principados peleando entre sí bajo el control indirecto del régimen sionista de Israel. El plan occidental para Oriente Medio coincide con la visión de Yinón de redibujar la región y el nuevo mapa atraviesa Siria.

Le seguirán el Líbano e Irán. Este último podría ser el más duro de dividir por la homogeneidad de su población chiita, pero la carta del arma nuclear será jugada al máximo.

La presunta Guerra civil del Líbano en el pasado fue un prototipo financiado para balcanizar países, y un eventual modelo para toda la región y todo el planeta. Desafortunadamente el Líbano, que fue una vez llamada la Suiza del Mediterráneo, nunca tendrá paz y continuará derramando sangre hasta que Hezbolá, el partido de Dios, sea totalmente desarmado y destruido de cara a garantizar la seguridad de Israel y la redivisión de dicho país. La inteligencia israelí ha estado extremadamente activa en el Líbano durante muchos años en un continuo esfuerzo para desestabilizarlo o para crear incidentes que justifiquen una invasión del país o el asesinato de figuras políticas libanesas poderosas.

Mientras tanto, las grandes potencias coloniales de occidente considerarán estos conflictos financiados y pre-planificados como exaltados, bárbaros e incivilizados, lo que les dará una moral alta y la luz verde para justificar y mantener su estrategia de chupa-sangre para empobrecer estas naciones y mandarles de vuelta a la edad media. Irónicamente, estas naciones occidentales que reivindican sofisticación y magnificencia adquieren sus superpoderes a través de su innato y natural mecanismo parasitario que les permite sujetarse por la fuerza o por la manipulación a cualquier país huésped y chuparles la sangre (petróleo, recursos, oro, etc.) para luego dejarlos morir lentamente. Al mismo tiempo estos vampiros de recursos promulgan de manera arrogante sus nuevas aristocracias sobre las tumbas de otras naciones y proclaman su grandeza y superioridad atribuyéndolo a su amor cristiano, moralidad e ideología democrática.

Finalmente, el Líbano continuará sangrando mientras todo Oriente Medio continuará desangrándose hasta que cada gota de petróleo y recursos hayan sido totalmente agotados, y entonces, y sólo entonces, Oriente Próximo, donde el alba de la civilización occidental empezara, será abandonada para que perezca silenciosamente.

http://www.globalresearch.ca/the-next-war-destination-lebanon/5309043

Foto tomada de Google.

 

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